Dissclaimer: Card Captor Sakura no me pertenece, le pertenece a CLAMP.

La historia si me pertenece así que por favor, NO COPIAR.

Lágrimas de esperanza

Emiko hime-sama

Me miré al espejo y vi mi rostro cansado y pálido.

Había tratado de convencer a mi madre de dejarme ir al instituto, pero como era de esperarse recibí un no rotundo.

Una vez más deseé ser Sakura…

Ella tenía más de una razón para vivir, tenía salud, alegría, optimismo…. Pero lo más importante tenía a la persona que amaba… a la persona que YO amaba… Syaoran Li.

Miré el retrato que había mandado hacer cuando éramos niñas, en él se encontraba Sakura con Syaoran sonrojados y Yo… como una persona más…

Como siempre lo había sido… una tercera persona…

Había logrado convencer a mi madre atrasar aquel viaje a la playa para el próximo fin de semana, pero eso no me alegraba… ya nada me podría alegrar en ese momento.

Nakuru me visitaba frecuentemente y estaba segura de que la noticia de mi… enfermedad… ya habría llegado a oídos de todo el instituto.

Me miré una vez más al espejo.

Mi cabello negro bajaba por mi espalda como siempre y mi rostro pálido… alrededor de mis ojos había dos sombras negras signos de mi enfermedad…

Aun no lo creía… Yo nunca había sido una persona con una salud pobre… me enfermaba, cuanto mucho, una o dos veces al año no encontraba la razón por la que me tenía que enfermar justamente ahora, a mis 17 años de vida.

Oí que tocaron la puerta.

-Señorita, le traigo el desayuno y sus medicinas. –escuche la voz de Amu, una de mis mejores amigas entre las doncellas. Ella era un niña de 10 años.

-Pasa.

-El joven Hiraguizawa la vino a visitar, ¿Le digo que pase? –preguntó mientras ponía la bandeja de mi desayuno en una mesa que habían mandado a diseñar solo por mi… estado.

Me irritaba eso, Eriol Hiraguizawa no tenía porque visitarme. Sus asuntos en Japón habían acabado entonces… porque… había vuelto? Me irritaba hasta en lo más profundo de mi ser… pero… a pesar de todo… lo apreciaba. Él era la única persona que me visitaba, la única que, yo suponía, se preocupaba por mí.

-Sí…

-Amu-chan… no te preocupes yo me ocupare de que Tomoyo se coma todo… -dijo alegremente Eriol Hiraguizawa.

Amu asintió y se fue, dejándome sola con… ÉL.

No habíamos hablado de él asunto del hospital, cosa que yo agradecí muchísimo.

-Tomoyo… ¿Por qué no te sientas?

-No pienso comer… -dije decidida.

Él suspiró.

-Lo sé. ¿Quieres contarme lo que te llevo a… esto?

-Es normal que las mujeres queramos estar en forma, no? –dije evadiéndolo.

-Tomoyo….

-Eriol. –dije como ya lo llamaba debido a nuestra… amistad.

-Estoy preocupado, Tomoyo. Sakura y Li también…

Estallé la copa de vino contra el retrato. El nombre de mi anterior mejor amiga y mi amor imposible juntos me lastimaban y mucho.

Odiaba llorar y más en frente de las personas.

Él pareció darse cuenta de lo que me estaba lastimando… cosa que odiaba más que cualquier cosa, que se dieran cuenta de mi debilidad.

-Tomoyo… estas… enamorada de Li? -dijo como si no pudiera creerlo.

Yo baje la mirada. Sabía que hablar con Eriol Hiraguizawa era difícil porque tenía una mente increíblemente suspicaz, casi como la mía.

Sentí que dos brazos me rodeaban y sorprendida levanté la mirada para descubrir que Eriol me estaba abrazando.

-Te ayudare a olvidar, Tomoyo… haré que ese amor te deje de lastimar…

-Olvidar..? –dije aferrándome a su pecho.

-Si… olvidar Tomoyo… -me acariciaba mis cabellos dulcemente.

-Yo no quiero olvidar… tengo esperanza… tal vez…

No me había dado cuenta que las lágrimas corrían por mi rostro.

Eriol puso dos dedos en mis labios, acallándome cualquier queja.

-Prometí no volver a llorar… pero… pero…

-Tomoyo…

-Yo sabía que Él y Sakura tenían que estar juntos… sabía que era el destino… pero aun así…

-¿Entonces cuás es tu destino Tomoyo?

Sus palabras me sorprendieron y mis ojos se abrieron de golpe.

¿Cuál era mi destino, entonces?

Yo siempre había calculado bien las cosas, y había visto a través de las sonrisas falsas. Siempre había calculado las razones de lo demás y las reacciones de lo que mis acciones o las de los demás acarrearan… pero… ¿mi destino? Yo nunca, nunca había pensado en eso. Mi destino… cada persona tenía un destino… cada persona tenía a otra persona como su destino… junto con aquella persona, su destino se uniría… sufrirían, reirían, amarían, odiarían…. Juntos. Al menos sabía el concepto… yo nunca había sido buena en las actividades físicas… pero cuando se trataba de inteligencia yo era la mejor… siempre.

Nunca lo había pensado…

Nunca había pensado en otra cosa más que en mi mejor amiga Sakura y mi amor imposible Syaoran Li.

No había pensado ni siquiera en mi misma.

Me había desvelado haciéndole esos trajes a Sakura, me había roto la cabeza para darle consejos a Li… entonces… si poseía tanta inteligencia… ¿Por qué no era capaz de responder una simple pregunta?

-Yo…

-¿No lo sabes?

Negué con la cabeza.

Cerré los ojos y espere a que el dolor agudo que sentía en el pecho se calmara.

-¿Quieres dormir? –me preguntó.

Negué.

-Tienes que comer algo Tomoyo.

-No quiero… -dije.

-Solo la sopa… y tus medicinas… ¿De acuerdo?

Suspiré, sabía que él no me dejaría hasta que comiera algo.

Traté de levantarme, ya que no me había dado cuenta de que estábamos en el suelo de rodillas, me sonrojé y Eriol rió como si le fuera gracioso.

Me asuste al darme cuenta de que no podía levantarme.

Mis piernas no me respondían.

Estaba asustada. Demasiado. ¿Una parálisis? ¿Qué era? ¿Por qué no podía levantarme?

-¿E-E-riol? –mi voz tembló y él pareció darse cuenta pues se volteó a verme preocupado.

-¿Qué pasa? ¿Te sientes mal? –me sorprendió el tono de voz con el que me estaba hablando, sus ojos brillaban de preocupación cosa que siempre me había parecido imposible. En otro momento hubiera sonreído triunfante al borrarle la esa sonrisa que había heredado de Clow, no es que me molestara la sonrisa era en los momentos que la usaba. Pero en ese momento no podía. No podía sonreír. No me podía alegrar.

-No puedo… levantarme… -dije lo último en un susurro, pero sabía que me había escuchado.

Eriol de inmediato sacó su celular plateado y llamó a mi madre.

Estuvieron hablando por unos minutos durante los cuales pude escuchar los gritos de mi madre.

-Te llevare a un hospital, no te preocupes estarás bien.

Me estaba abrazando y yo… no tenía fuerza para alejarlo.

No supe en qué momento Eriol había aparecido su báculo y habíamos llegado al hospital.

Me llevó en brazos con una calma aparente y buscó a mi doctorn note las miradas envidiosas de varias jovenes. El doctor Yukito Tsukishiro. El anterior doctor había tenido una discusión con mi madre, cosa que la hizo enojar tanto que cambio de hospital y doctor. Tener como doctor al mejor amigo del hermano de mi mejor amiga extrañamente, no me lastimaba. Tal vez fuera porque era Yue o algo parecido, total, yo no era una experta en lo que la magia se refiere.

Escuche a Eriol explicarle a Yukito mi "situación" y el pareció sorprenderse.

Mi cabeza estaba hecha un caos, tenía unas enormes ganas de llorar.

Tenía un sueño. Un sueño en el que planeaba pasarme toda mi vida para poder enterrar esos sentimientos.

Eriol me llevó en brazos hasta una habitación en donde Yukito me hizo unos exámenes.

Luego me sacó unas radiografías y salió para analizarlas o algo parecido.

-¿Tomoyo? –preguntó Eriol dirigiéndose a mí.

No le respondí. Estaba segura que mis ojos estaban perdidos en algún lugar lejano de ese universo.

Inconscientemente lágrimas se deslizaron por mis mejillas.

¿De qué me servía llorar?

La persona de la que estaba enamorada tenía a otra que por muy irónico que pareciera, era mi mejor amiga.

Tenía una enfermedad, síndrome o lo que fuera que le pasara a mi cuerpo que podría matarme.

Y ahora el doctor me estaba explicando que tenía una parálisis.

El doctor salió y nos dejó solos.

Me vi a mi misma en un universo lejano en un vestido negro bailando ballet. Luego regresé a mi propio universo viéndome en una silla de ruedas. Me estremecí.

Traté de pararme.

Use todas mis fuerzas y Eriol trató de detenerme.

-Tomoyo... tranquilízate…

-Yo… quiero bailar ballet! Yo… yo… no puedo tener… parálisis… -le grité. –Sabía que Eriol no tenía culpa alguna de la mala suerte que me perseguía, pero no lo podía evitar. Mis lágrimas se seguían deslizando por mis mejillas.

Yo sabía lo que eran, lágrimas de esperanza.

Eriol me abrazó y acunó mi cabeza en su pecho.

-Tomoyo… tranquila.

-Tengo un sueño! Yo…

Lloraba porque me dolía. Me dolía que mi subconsciente siguiera teniendo esperanza. Me dolía demasiado.

-No, Tomoyo. No puedo curar tus piernas. –dijo después de dos días.

Se me había ocurrido que la reencarnación de Clow pudiera usar su magia y…

-Pero…tu tienes… magia… -traté de insistirle.

-No, Tomoyo.

Yo baje la cabeza decepcionada.

Eriol me miró como si me fuera a dar un ataque de histeria como en el hospital.

Si la magia no me curaba, ni tampoco la ciencia… ¿Qué podía hacer?

Ya no me quedaban lágrimas. Seguía teniendo esperanza pero mis lágrimas se habían acabado.

-Lo siento… -dijo apenas en un susurro que yo escuche muy bien.

Levanté la vista para encontrarme con sus ojos azules. Profundos, misteriosos. Pude, por primera vez leer todo el dolor que llevaban esos ojos. Pude distinguir lo mucho que se lamentaba en no poder ayudarme.

En ese momento deseé poder pararme para un propósito diferente al de cumplir mis sueños. Deseé poder abrazarlo y decirle que él ya había hecho suficiente.

Pero no podía. No era el simple hecho de que no pudiera mover mis piernas, era el deseo, la esperanza de poder volver a levantarme y poder bailar, un deseo que yo sabía que el podría cumplirme más sin embargo, no lo hacía.

Apreté la tela de mi vestido negro con mis manos.

-Quería olvidarme de todo con mis sueños… -dije mientras las lágrimas empezaban a acumularse en mis ojos. –Quería bailar ballet sin importarme lo que pasaba a mi alrededor… Quería ir a Inglaterra, Francia… quería... conocer a diferentes personas con los mismos sueños que yo… -pude sentir cada una de las lágrimas en mis manos hechas puños. –Pero… ya está bien. –le sonreí con sinceridad. –No importa… no puedo bailar… lo sé… -dije aun sonriéndole. –Pero… podré hacer otras cosas por ejemplo…

El cayó de rodillas y me abrazó.

Yo me sorprendí por su reacción y poco a poco cuando me hube recuperado, le devolví el abrazo.

-Lo siento mucho Tomoyo… de verdad si pudiera hacer algo yo…

Yo negué.

-Está bien, Eriol. Ya no importa.

Y derramé mis últimas lágrimas que derramaría por ese sueño… ese sueño que ahora estaba roto. Era como una figura de cristal había pasado años y años esforzándome en hacerla hasta que un día en un descuido, se hubiera caído y roto.

Pero yo lo sabía, no importaba como pegara el cristal, era diferente. Ya no sería lo mismo. Ya no sería la misma figura. Sería diferente. Aunque fuera el mismo cristal era algo diferente, ya no eran los mismos materiales y ya no era solo cristal. Ya no era una figura autentica.

Había dicho que estaba bien no solo para consolar a Eriol si no, realmente sabía que estaba bien. Sabía que el cristal era frágil igual que mis sueños.

Si había sido egoísta al solo querer ese sueño ya no sería egoísta porque tal vez no lo había deseado de verdad. Tal vez solo era el disfraz de lo que realmente quería. Pero fuera lo que fuera, era mi sueño. Un sueño que unos momentos antes aun lo quería cumplir.

Mis sueños estaban rotos sin embargo, la esperanza de que algún día me pudiera volver a ponerme de pie y bailar, la misma esperanza de que Syaoran Li regresará a mi lado no había muerto. Y mis lágrimas lo reflejaban. Eran lágrimas de esperanza.

*Notas de la autora:

Pues… no tengo mucho que decir.

Sé que fui algo mala con Tomoyo… pero les prometo que el capitulo que viene será más alegre.

Acepto cualquier review!!!!!!

Gracias por leer.

Arigatou:

Emiko-chan.