Dissclaimer: Card Captor Sakura no me pertenece, le pertenece a CLAMP.

La historia si me pertenece así que por favor, NO COPIAR.

Lágrimas de esperanza

Emiko hime-sama

Tomoyo-chan:

Hola hermanita ¿Cómo estás?

Ya sé que te sorprendes bastante de que después de desaparecer por años te este escribiendo ahora.

Me enteré por los periódicos que la heredera Daidouji sufrió una enfermedad y ha interrumpido sus estudios, en cuanto supe que estabas en Japón y que habías abandonado Inglaterra tome el primer vuelo de las 3:00 de la mañana. Cuando llegue al aeropuerto Narita* me di cuenta que no sabía donde era la mansión Daidouji así que busqué a mi buena amiga Nakuru Akizuki que la conocí en Inglaterra, le pedí que te diera esta carta, ya que se rehusó a llevarme contigo.

Ella no sabe nada de lo que pasó no te preocupes, no le he dicho nada.

Espero verte pronto, en estos momentos me encuentro en la mansión Hiraguizawa, te atienden muy bien aquí, deberías venir un día de estos.

Vendrás, ¿verdad?

Te quiere, tu hermano gemelo:

Kaname Daidouji.

-Kaname nii-sama…. –susurré temblando con lágrimas en los ojos mirando la fina caligrafía de mi hermano mayor.

Siempre había creído que mi hermano me había muerto después del incidente que había pasado en mi antigua mansión de Inglaterra, pero no era así.

Y fue un gran alivio saber que se encontraba vivo y no había cambiado nada. Seguía igual de alegre, infantil y feliz.

No supe porque había pensado que la vida no me estaba sonriendo, al contrario, me sentía realmente feliz.

Entonces levanté la vista para mirar a una Nakuru y a un Eriol discutiendo preocupados.

-Nakuru, Eriol. –pregunté muy enojada hacia ellos. -¿Conocían a mi hermano? –pregunte desilusionada.

-Tomoyo, cálmate. –me dijo Eriol.

Miré sus ojos azules para asegurarme de que me estaba diciendo la verdad, no vi ni un rastro de sinceridad.

-Quiero verlo. –dije decidida.

-Tomoyo, escucha. Le hemos avisado a tu madre y viene inmediatamente hacia aquí. Tu hermano… tu hermano… no podemos permitirte verlo. La familia Daidouji informo estrictamente que ustedes dos nunca se encontraran o destruirían nuestras empresas. No podemos permitirte verlo, Tomoyo. –dijo Eriol muy serio.

-Tomoyo, escucha. –esta vez fue Nakuru quien habló. –Lo conocimos en Inglaterra poco antes de venir a Japón, cuando llegamos… te veías tan feliz que…

-¡Nakuru! ¿Cómo pudieron ocultarme esto todo este tiempo? Es mi hermano. Mi hermano gemelo, mi hermano mayor. Me dijeron que estaba muerto después del asalto que ocurrió en Inglaterra, era muy pequeña y por eso entendí porque me dijeron, "Tomoyo aun eres muy pequeña para ver cosas tan horribles como esas". –dije muy impresionada, enojada, traicionada y decepcionada. -¿Qué le dijeron a mi hermano?

-Tu… tu hermano quedo gravemente herido. Le dispararon muy gravemente y considerando que era apenas un niño… lo internaron en un hospital. Tardaron 12 años para curarlo. La familia Hiraguizawa y Akizuki fueron las encargadas de vigilar al niño. Al parecer no… no le había causado un trauma emocional. Cuando… cuando lo dieron de alta lo primero que pregunto fue por su familia. Como tu padre había sido declarado desaparecido llamamos a tu madre a Inglaterra.

-No… no lo entiendo. Me dijeron que mi padre estaba en Australia por motivos de negocios y que estaba… -dije lentamente mientras caía al suelo y me sentaba allí.

-Lo siento, Tomoyo. –dijo Eriol sentándose a mi lado. No lo escuché, más bien, no quise escucharlo. Miré a Nakuru para indicarle que continuara.

-Cuando tu madre llegó… abrazó a Kaname e inmediatamente ordeno que lo cuidaran en la clínica hasta que estuvieran seguros de que su hijo varón no tuviera ni una cicatriz tanto mental como físicamente. Ka-Kaname pidió verte, pero tu madre dijo que tú habías sido gravemente herida. Yo… yo tenía 14 años en ese entonces y la Señorita Mitsuki se convirtió en su tutora. Queríamos decírtelo pero… tu madre… tu madre decía que no lo soportarías… que aún eras muy pequeña…

-Quiero verlo. –dije aún firmemente sin dudas. Todo. Todo este tiempo había vivido engañada, creyendo que vivía en un mundo feliz y siempre había tratado de sonreír cuando estaba en público, cuando la verdad era que lloraba todas las noches. Mi hermano, cuando era pequeña siempre dormía conmigo y me acompañaba hasta que estuviera dormida acogiéndome en sus brazos. Cuando me informaron de su supuesta muerte me la había pasado llorando, y poco a poco me fui recuperando hasta poder sonreír y salir adelante. Poco a poco lo había logrado olvidar, pero si las cosas estaban así, era diferente.

Nakuru y Eriol me miraron por largos segundos, Eriol desvió la vista y Nakuru hizo lo mismo segundos después.

¿Qué debía hacer?

Si esperaba a mi madre tendría menos posibilidades de verle y yo lo que quería era verlo lo más rápido posible.

Tenía que pensar en alguna forma, cualquiera. Estaba segura que a estas alturas toda la mansión estaba enterada de la prescencia del heredero varón en el país del Sol naciente. Estaba desesperada y quería ver a mi hermano, quería ver a mi madre y hacer que me explicara, que ella me dijera la verdad.

Pero en esos momentos lo que más quería a pesar del dolor de mis piernas, de la sangre que luchaba por salir de mi garganta, lo que más quería a pesar de mi enojo, confusión e ira era ver a mi hermano gemelo. Mi hermano mayor.

Me quede mirando por unos segundos la tela de mi vestido negro mientras la apretaba con mis dos manos fuertemente.

¿Qué hacer? Si no pensaba en algo rápido estaba segura que su madre ordenaría tan pronto como estuviera en Japón que se llevaran a Kaname de vuelta a Inglaterra. Y ella no quería eso. Había estado sola por años. Años. No los separarían tan fácil.

Eriol no la ayudaría, tampoco lo haría Nakuru.

Entonces, ¿Qué hacer?

-Señorita Tomoyo, su madre quiere hablar con usted. –vi la pequeña figura de Amu temblando en la puerta.

-Gracias. –le respondí secamente.

Entonces todo ocurrió demasiado rápido.

Al momento en que me puse de pie, Eriol me levantó rápidamente.

-Amu-chan. –escuche decir a Eriol. –la llevare a que vea su hermano, ¿no me detendrás verdad? –preguntó con un extraño tono de voz a una pálida y temblorosa Amu. Para mi sorpresa Amu tembló y negó. –Gracias. Nakuru…. Sácala de aquí, si la dejamos aquí….

Nakuru pareció entender porque inmediatamente tomó a la pequeña niña en sus brazos, la niña pareció entenderlo.

Eriol sacó su celular y presiono rápidamente el número que yo conocía perfectamente pero nunca me había atrevido a marcarlo.

-Busco a Syaoran Li. –dijo Eriol aun cargándome en brazos al tiempo que corría y le hacía señas a Nakuru.

Nakuru sacó también su celular y pidió a su familia un auto, apresuradamente. Yo no sabía qué hacer, cerré mis ojos para esperar a que el dolor intenso de mis piernas y mi cabeza parara. No se fue. Mire a una Amu quien se aferraba al pecho de Nakuru fuertemente, tenía los ojos cerrados y sentí inmediatamente un nudo en la garganta por involucrar a una niña ajena a todo, inocente en algo tan grave como eso.

-Syaoran, escucha. ¿Conoces a Kaname Daidouji, no? –preguntó Eriol apresuradamente. –Si, Syaoran el chico al que tu familia visitó el 15 de mayo. Llevare a Tomoyo con él. –dijo Eriol y al parecer se hizo un gran silencio. –No Syaoran, no estoy loco. Sé que la familia Daidouji ordeno… -dijo Eriol y al parecer lo que decía Syaoran era muy impactante.

-Eriol nadie en la mansión quiere apoyarnos. –dijo una Nakuru muy preocupada.

-Escucha Syaoran, todo lo que quiero es que me informes la seguridad que hay en estos momentos.

Estaba muy confundida, el mundo… no… mi mundo me daba vueltas.

En la puerta había numerosos guardias que hicieron que Eriol parara un momento.

-¡ESTAS EN JAPON, ¿NO? ENTONCES VEN A AYUDAR! -escuche gritar a Eriol y mi corazón empezó a latir fuertemente.

Entonces…

Lo vi.

Syaoran Li. Traía una camisa blanca con los botones de arriba sin abrocharse, un pantalón negro y unos zapatos de igual color. Traía unos audífonos que suponía que eran los que lo comunicaba con Eriol.

No supe cómo pero en cuestión de unos segundos apareció y derrotó a los guardias. Eriol me bajó y me susurró un "lo siento, no había otra opción" al oído.

Nakuru subió al auto o más bien, limosina, seguida de todos nosotros.

Syaoran sacó una laptop y empezó a decir cosas apresuradamente que en algún otro momento hubiera entendido.

Eriol y Nakuru intercambiaban miradas preocupadas mientras yo derramaba lágrimas y abrazaba a la pequeña Amu.

-Tomoyo. –me llamó Eriol. Yo lo miré asustada. –Escucha, Tomoyo. Te llevaremos con Kaname. Después de eso… no sé lo que va a pasar.

Sus palabras no me tranquilizaban. Pero al menos sentía un poco de consuelo al saber que vería a mi hermano.

-Pe-Pero mi madre… -dije con la voz temblorosa al pensar en lo que pudiera hacer mi madre.

-La familia Li, Daidouji. Tiene mucho poder. Tu madre no podrá hacer nada mientras yo esté aquí. –dijo hablando por primera vez Syaoran sin desviar la vista de su laptop. Sus palabras sí me tranquilizaron… pero no por completo.

Syaoran sacó una tarjeta plateada y se la colgó a Amu en el cuello.

-Nakuru, ¿la puedes llevar a Hong Kong? Sakura y mi madre, Meilling y mis hermanas ya saben lo que está pasando. Meilling te recogerá en el aeropuerto.

-Pero… Syaoran ni-chan…. Yo no tengo pasaporte ni…

Syaoran la miró con ternura y la miró. La abrazó y le susurro algo que no alcance a escuchar.

-Syaoran, ya no hay tiempo. –dijo Nakuru.

Syaoran la miró y le entregó una tarjeta plateada igual que la de Amu solo que Nakuru no se la colgó en el cuello.

Alcance a leer la tarjeta que decía algo así como "Clientes especiales de la familia Li"

Amu se acercó a mí, mirándome con sus ojos grandes e inocentes.

La abrace y no pude evitar disculparme.

-Lo siento, Amu. Lo siento mucho. –dije llorando.

Amu me miró y me sonrió. Agitó la mano y se fue con Nakuru.

Eriol me miró y yo no pude evitar aferrarme a él.

Syaoran seguía tecleando cosas y diciendo palabras que no eran entendibles en ese momento para mí.

Entonces cerró la laptop fuerte y furiosamente.

Syaoran se tapo la cara con sus dos manos y pude notar el anillo de compromiso que brillaba en su mano.

Algo se rompió en mi interior e inconscientemente puse mi mano en mi pecho.

No podía confiar en nadie más que mi hermano.

Todos a mí alrededor sabían de la existencia de mi hermano y nadie me lo había dicho.

Eriol sacó una tarjeta dorada y bajamos en un abrir y cerrar de ojos. Syaoran iba atrás siguiéndonos, le dio a Eriol unos audífonos que Eriol se puso inmediatamente. Syaoran volvió a subir para dejar su laptop y fue guiándonos a la mansión Hiraguizawa.

Eriol le paso la tarjeta dorada a Syaoran y este la deslizo sobre un aparato que había en la puerta de la mansión se la devolvió a Eriol y este la guardo.

-Eriol está en la sala. Escucha debes llevar a Daidouji con su hermano y salir inmediatamente en 30 minutos. Si no la sacas de allí, no sé lo que puede pasar. –dijo preocupado mirándome.

-¿Por qué estas en Japón, Li? –sabía que no era el momento pero necesitaba saberlo. Syaoran me miró fijamente y me mostro el anillo. Supe entonces que pronto se casarían y para eso, Syaoran había venido a recoger a los invitados. Ni siquiera se casarían en Japón.

-Yo… Felicidades. –le sonreí falsamente y Eriol me cogió de la mano.

Syaoran me sonrió y al instante en que la puerta se abrió Eriol me jaló fuertemente y se abrió paso.

No sabía lo que iba a suceder. Tenía miedo pero confiaba en Eriol. A pesar de que me había mentido yo confiaba en él.

Porque esa mano era cálida y fuerte, porque sabía que Eriol no la traicionaría. Solo él. Se dio cuenta cuando le había cogido la mano.

Entonces Eriol me cargo en sus brazos como siempre lo hacía y yo me aferre a su pecho sintiéndome segura no importándome lo demás.

Él no me dejaría caer, no me dejaría llorar y no me traicionaría.

Entonces… sucedió lo peor que me pudo haber sucedido en mi vida.

Un disparo que mancho la blanca camisa de mi hermano mayor.

-Eriol Hiraguizawa, ¿no? -pregunto esa voz cargada de alegría y vanidad.

La figura de mi hermano mayor se encontraba en el suelo apretándose el brazo derecho.

-Kaname nii-sama. –dije afónica mientras Eriol me dejaba bajar.

-Hola, hermanita. –me sonrió y luego hizo una mueca de dolor.

-¿Por qué siempre haces esto? –dije con lágrimas en los ojos. Me arranque el listón negro dejando suelto mis cabellos, apreté su herida fuertemente tratando de detener la sangre. Vi sus ojos del mismo color que los míos y de mi madre, mirándome con ternura. –Kaname nii-sama…

-Te quiero Tomoyo, sigues siendo tan hermosa como la última vez que te vi. No llores… -dijo poniendo una mano en mi mejilla manchándola de sangre.

Eriol llamaba a una ambulancia mientras que mi hermano perdía la conciencia y yo lloraba a su lado.

La ambulancia llegó y Eriol y yo subimos en ella no sabiendo lo que iba a pasar.

Yo no dejaba de llorar y Eriol me abrazaba.

-Dios no sé si existes pero si existes por favor… por favor no dejes que mi único hermano muera… -rogué.

Nunca había creído en Dios porque no tenía mucha lógica, pero en esos momentos. En esos momentos nada me importaba, si fuera un ángel, demonio, alquimista o mago, quien salvara a mi hermano.

-Tomoyo, todo saldrá bien. –me dijo Eriol.

Pero yo ya no lo escuchaba con claridad veía la sangre de mi hermano fluir cada vez más y más manchando el listón.

-Tomoyo… -escuché mi nombre saliendo de los labios de mi hermano. –Lo siento… no quiero dejarte…

Tomoyo siempre te protegeré… -escuche la voz de mi hermano en mis oídos de años antes.

-No me dejes. Kaname, no me dejes. Aquí estoy… esta vez yo te protegeré. Así que por favor… no me dejes… me dijiste que siempre me protegerías ¿verdad? Entonces, protégeme de la tristeza. –dije con la esperanza en mis lágrimas. Vi sus ojos amatistas mirándome con ternura entreabiertamente.

Vi sus labios moviéndose a través de la mascarilla de oxigeno diciendo "Te quiero".

Entonces lloré aun más, sin poder evitarlo.

¿Qué pasaría de allí en adelante?

NOTAS DE AUTORA:

Etto… pues… siento mucho actualizar hasta ahora.

¿Qué pensaban, que la carta era de Syaoran? Hehe. Pues no… este capítulo fue algo triste, me salió así tal vez porque estaba escuchando una canción que se llama "Inori you raise me up" de Lena Park, si tal vez fue por eso.

Pobre Tomoyo…

Pues les propongo algo:

Si llego a los 40 reviews les regalare un capitulo con un beso de Eriol y Tomoyo, que no pensaba escribirlo pues… como decirlo… no es mi estilo. Pero me doy cuenta que casi no recibo reviews así que… es una propuesta.

Una vez más si tienen tiempo pasen a votar a mi profile cual quieren que sea la pareja para mi próximo One-shot.

Muchas gracias por leer mi historia y por dejarme reviews.

Atentamente:

Emiko-chan.