Dissclaimer: Card Captor Sakura no me pertenece, le pertenece a CLAMP.

La historia si me pertenece así que por favor, NO COPIAR.

Lágrimas de esperanza

Emiko hime-sama

Eriol Hiraguizawa

Bajamos de la ambulancia hacia la sala de emergencias mientras Tomoyo no dejaba de temblar y llorar, ya hace 3 días.

No soltaba su mano porque sabía que si lo hacía, Tomoyo correría hacia su hermano.

Syaoran hablaba con las enfermeras, o más bien gritaba, exigiendo que salvaran la vida del joven Daidouji.

No entendía como había sucedido eso.

Todo lo que había querido hacer era permitirle a Tomoyo ver a su hermano, eso era todo. ¿Por qué se habían complicado tanto las cosas?

Entramos a la sala de espera mientras Tomoyo temblaba y se abrazaba a si misma, y yo no podía hacer nada.

Miré alrededor.

Dios. Nunca había puesto atención a la gente del hospital y sinceramente, era horrible.

La gente lloraba, rezaba, imploraba. Algunos brillaban de esperanza, otros se limitaban a cerrar los ojos como sí, haciendo eso, pudieran olvidarse de todo y soñar que aquel ser querido estaba sano y sonriendo. Como si, cerrando los ojos, pudieran engañarse, cuando realmente sabían la verdad.

¿Cómo se sentía Tomoyo en ese momento?

Miré su rostro pálido, con la luz de la esperanza brillando en sus lágrimas. Sus labios temblaban junto con su cuerpo pero no precisamente por el frío. ¿Tendría miedo?

Abrí mi boca para decirle algo y la cerré al darme cuenta que no tenía idea de que decirle. "todo estará bien" eso era lo que le diría Sakura, pero yo no era Sakura. Yo creía firmemente en la realidad, era realista: cuando una persona estaba al borde de la muerte solo había dos opciones: vivir y morir. Sonaba cruel y así lo era. Sakura y el resto de las personas podían pensar y creer en los milagros y en Dios, más sin embargo yo no.

¿Dónde estaba Sonomi Daidouji? ¡Era su hijo quien estaba en ese hospital, desangrado y al borde de la muerte!

Y ahora que lo pensaba, ¿por qué estaba tan nervioso? ¿Por qué él que jamás se había asustado, sorprendido o puesto nervioso, estaba preocupado, nervioso y, aunque no quisiera admitirlo y me sorprendía saberlo, tenía miedo?

El miedo era una de las cosas que Clow jamás había sentido, y yo como su reencarnación, jamás pensé sentir.

Pero

¿Por qué temía?

La persona que estaba dentro de esa sala de emergencias, luchando por su vida no tenía ningún parentesco conmigo. Prácticamente no lo conocía. Mire a Syaoran que daba la impresión de que mataría a la siguiente enfermera que le dijera "estamos haciendo todo lo posible", como siempre lo hacían cada 5 minutos que Syaoran preguntaba.

-¿Tomoyo? –pregunté cuando se levantó temblorosamente. Enseguida la sostuve para que no cayera al suelo. Sus piernas no la sostenían ni ella misma parecía saber cómo caminar.

¡¿Cómo una operación podía tardar 3 días?!

-Iré al tocador. –me respondió con voz temblorosa y yo la deje ir.

Vi como su silueta desaparecía por el pasillo hacía el tocador.

-Syaoran. –lo salude al verlo acercarse. La verdad, Syaoran tampoco lucía de lo mejor. Tenía ojeras bien marcadas y el rostro pálido. Dirigir una compañía no era fácil, y yo lo sabía. Pero lo que no sabía era lo cansado que era preocuparse por un amigo en una sala de emergencias al borde de la muerte en un hospital. Por qué Syaoran lo conocía. Conocía a Kaname Daidouji, lo único que no conocía era que el joven era amigo de Tomoyo, no lo culpaba, Syaoran tenía muchas cosas en su cabeza como para darse cuenta de esas cosas que, aparentemente eran "pequeñas".

-Las enfermeras se niegan a dar detalles y lo único que dicen es "estamos haciendo todo lo posible". –dijo bastante irritado.

-¿Qué doctores lo están atendiendo? –pregunté con curiosidad.

-El doctor Tsukishiro, Kinomoto y Akizuki.

-¿3 doctores especialistas para un solo paciente y aun así no ha salido en 3 días? –levante una ceja, allí había algo realmente extraño que me hizo sospechar que tal vez Sonomi Daidouji tenía algo que ver.

-¡Tienen a casi medio hospital allí! –dijo indignado pasando su mano por sus cabellos castaños.

-¿Dónde está Sonomi Daidouji? –pregunte buscando confirmar mi sospecha.

-Deberías buscarla, no puedo hacer todo ¿sabes? –dijo algo irritado y enojado.

Le sonreí nerviosamente sacando mi celular.

-La señora Daidouji no quiere recibir llamadas de nadie. –me dijo la voz de la secretaria personal de Sonomi.

-Habla Eriol Hiraguizawa. –dije con un tono que solo usaba para los negocios, para infundir autoridad. –Escuche. Su hijo está en el hospital y…

-Hasta donde nosotros sabemos, Sonomi Daidouji solo tiene una hija, una única heredera. –dijo y me imagine que tendría el ceño fruncido.

-Entonces pongámoslo así. –empezaba a enojarme. Me arme de paciencia para decirle a la secretaria, algo que la hiciera razonar sin ser descortés. –La señorita Tomoyo Daidouji está en estos momentos, en una sala de emergencias esperando por un paciente que está siendo atendido por 3 doctores. La señorita reconoce que es su hermano y no me importa que usted lo niegue. –agregue imaginando que la secretaria había abierto la boca para decir algo. –El paciente lleva el apellido Daidouji y el nombre Kaname y está en una situación realmente crítica. Le agradecería mucho que me permitiera hablar con la señora Daidouji.

-Joven Hiraguizawa, -empezó a decir la secretaria. –Digamos que lo que usted dice es cierto. –sonreí triunfante, como un niño que acaba de realizar una travesura y había tenido éxito. Deje de escuchar el sonido de las teclas al otro lado del teléfono. –Pero. La situación es esta. La señora Daidouji lleva 4 días encerrada en su oficina dejándoles todo el trabajo a sus empleados. Ha salido solo para comer y ha vuelto siempre declarando que no se le pase llamadas y que no se le moleste no importa cual o que tan critica sea la situación. Lamento decirle que, son órdenes de la Señora Daidouji, así que no puedo hacer nada.

Apreté el celular con tal fuerza que temí que se rompiera.

-Señorita. –a esas alturas estaba muy, muy enojado.

Syaoran me miró y suspiró quitándome el aparato para arreglar el, el asunto.

Yo estaba acostumbrado a que me resolvieran todo, porque mi padre solucionaría cualquier problema que tendría.

Era un FUTURO heredero y hasta que cumpliera por lo menos 35 años no me preocuparía por esas cosas. En cambio, Syaoran era a su corta edad jefe de la compañía Li y jefe de la organización de magos de oriente, lo que implicaba una gran carga y paciencia.

Miré con ojos brillantes como un niño que acaba de ver a su héroe.

Si.

Syaoran era temido en el mundo de los negocios y todo el mundo que tuviera relación con este mundo, lo conocía.

-Señorita me llamo Syaoran Li, estoy seguro que me conoce y lamento advertirle que si no me deja hablar con Sonomi Daidouji….

Pero no necesito decir las consecuencias, en cuestión de segundos escuche decir a la secretaria un "enseguida".

Ambos escuchamos los gritos de Sonomi y las palabras de la secretaria, luego silencio.

-Toma. –dijo Syaoran. –No creo que para hablar con ella me necesites.

-Gracias. –le respondí realmente agradecido.

-Eriol. –dijo Sonomi con un tono de cansancio.

-Sonomi, lamento si sueno muy descortés pero su hijo está en un hospital en una situación crítica y usted, no ha venido a pagarle ni una visita ni a mostrado preocupación por el.

-Eriol. Estaré allí cuando yo quiera estarlo.

-Sonomi es SU HIJO. –dije indignado y enojado.

-Si, como tu lo has dicho, Eriol. Es MI HIJO. Y es MI decisión como SU madre decidir cuándo voy a verlo.

-Sonomi. Dispararon a su hijo. –dije sin quererlo, con un tono de voz alto y rudo. Furioso.

Hubo un silencio largo en el que aproveche para calmarme un poco.

-Yo… -dijo Sonomi. –Estaré allí en unos minutos.

Y colgó.

No podía creerlo. ¿Qué estaba pasando allí?

-¿Pero qué…?

-Nadie lo sabe, Eriol. Sonomi nunca dejo a Kaname ver a nadie, en la clínica apenas y salía y se le permitía tener visitas.

-¿Acaso tenía salud débil?

-Por supuesto que lo era. Akizuki debe saberlo. Kaname tenía pulmones débiles y tenía dolores de cabeza seguidos. La clínica no dejaría a un niño encerrado sin razón.

-¿pero por qué es eso?

-No lo sé, Eriol pero… -dudo un poco antes de continuar. Supe inmediatamente que tenía que ver con la magia. Bajo un poco más la voz. -¿Tu también lo sientes, no es así?

-El chico tiene una débil prescencia mágica.

Syaoran asintió.

-Son gemelos. ¿Acaso Tomoyo…?

-Investigue un poco sobre ello. Es algo raro que Daidouji no haya sufrido pérdida de memoria con respecto a la magia. La organización elimina todo rastro de memoria a la gente normal cuando descubren algo mágico.

Asentí un poco, ya había notado eso, y había vuelto a Japón por una petición de Kaho. Había dicho que presentía algo. Y los presentimientos de Kaho resultaban casi siempre, por no decir siempre, ciertas.

-Se dice que los gemelos… -empecé a decir tratando de recordar el viejo libro que había leído Clow. Syaoran me miraba con atención. –Se dice que los gemelos comparten un vínculo muy importante y especial. Pero, Syaoran… Tomoyo no…

-Equilibrio. Los gemelos son uno solo dividido en dos. Por eso es un vínculo tan especial pero… -suspiro. –El concilio dijo que era necesario cuidar que Kaname nunca se viera con su hermana. El día de su nacimiento mi madre fue a ver a Sonomi, mi madre no me dio detalles pero… -dijo Syaoran bajando mucho mas la voz. –Uno de ellos oculta el poder que puede destruir el mundo, el concilio… teme que este poder sea usado para el mal. Mi madre piensa que el poder no está concentrado en solo uno de ellos si no que tienen la misma cantidad. Por eso mi madre pidió a Sonomi que no se vieran…. Pero… la situación ahora es diferente. Lo único importante ahora es que el corazón de Kaname no se detenga.

Lo que había escuchado era escalofriante. Y no pude evitar sentir un escalofrió.

-¿Lo conoces desde hace mucho? –pregunte al notar que le llamaba Kaname.

-Lo visitaba frecuentemente a la clínica. Kaname no es mala persona, Eriol. Tiene un alma como pocas personas. Es pura.

-¿Cómo está Sakura? –pregunte cambiando de tema, sacándole a Syaoran una sonrisa y una luz en su mirada.

Empezó a contarme cosas de su vida con Sakura con la misma luz en la mirada.

Tomoyo Daidouji

Me mire al espejo.

A decir verdad sabía que tenía un aspecto horrible.

Ojeras bien marcadas, no sabía si era por falta de sueño o por falta de alimento, estaba mucho más delgada y las marcas de lágrimas en mis mejillas. Mis ojos hinchados y mis labios y mi cuerpo temblaban y yo a pesar de saberlo no podía dejar de hacerlo. La mujer en el espejo no era yo, no la conocía y aun a pesar de ello, sabía que era yo.

Mi hermano, mi propio hermano….

Abrí la llave y me lavé la cara. Segundos después me senté recargándome en la pared.

Me abrazaba y no quería saber nada más del mundo. Nada.

Sentía el dolor de la esperanza clavándome en el pecho, sabiendo que tal vez ya nunca volvería ver mi reflejo en su mirada alegre y decidida y a la vez vanidosa.

Sollocé y llore, sin poder evitarlo.

No supe cuanto tiempo tarde llorando y tampoco cuantas personas habían entrado y me habían mirado raro.

Me levante sin importarme mi aspecto, ya nada me importaba, lo único que quería era ver a mi hermano una vez mas de pie.

-Eriol. –le llamé.

Era extraño como Syaoran estando frente mío no le llamaba. No le necesitaba a él, ni sus consuelos ni sus palabras. Y en cambio…

Necesitaba a Eriol. Necesita mirar esos ojos azules y que me abrazara y consolara como lo estaba haciendo ahora.

Necesita que él, solo él y nadie más, estuviera conmigo. Sus consuelos, sus palabras, sus abrazos, sus caricias.

-Yo… -dije entre sollozos mientras Eriol me abrazaba. Yo me aferraba a su pecho como si eso fuera a cambiar algo.

-Tomoyo…

Si.

Eso quería.

Que dijera mi nombre una y otra vez, porque cada vez que lo decía me hacía sentir viva y me daba una razón para vivir.

¿Cuándo lo empecé a necesitar tanto?

-No llores, Tomoyo. A tu hermano no le gustaría verte llorar…

No sabía cuántas miradas estaban sobre nosotros.

Hasta ese día solo había una persona que había podido entenderme y aliviar mi dolor con una sonrisa y con una sola mención de mi nombre: mi hermano Kaname. Pero ahora…

Existía otra persona.

Eriol.

No supe desde cuándo o como se había convertido en una persona tan importante para mí. Pero lo era y nada más me importaba.

De repente, sin saber porque caí al suelo……

Con un dolor punzante y horrible en mi brazo.

Asustada miré mi brazo y sentí la tibia substancia carmesí saliendo a una velocidad alarmante.

Tarde unos segundos en darme cuenta que era la misma herida de mi hermano gemelo.

-Tomoyo… -susurro Eriol a mi lado dándose cuenta de lo mismo.

-E…riol… -murmure sin saber exactamente lo que estaba sucediendo.

-Tranquila Tomoyo, todo estará bien….

No sabía lo que pasaba, lo único que veía eran los ojos azules de Eriol…

Negro.

Obscuridad.

Vacio.

Notas de la autora:

Vaya creo que eso de los 40 reviews era pedir demasiado…

¡Pero mis reviews están bajando a una velocidad alarmante! A este paso llegar a los 50 review cuando termine el fic será un milagro…

Pero en fin, no es que me importe mucho, muchas gracias a los que me han agregado a sus favoritos, a los que me han dejado review y por supuesto a todos los que están leyendo.

Nunally-chan y Ziitha-sempai...

A ustedes 2, realmente les debo bastante…. ¡¡¡¡MUCHAS GRACIAS!!!!

¡Espero que sigan leyendo y que me dejen reviews!

Muchas gracias.

Emi-chan*