||…o…||*||…o…|| ¡A nuestro modo! ||…o…||*||…o…||
Disclaimer; Naruto no me pertenece, la trama de la historia, en cambio, si es mía.
Unión Uchiha
(Para Liz, o directamente, Bella Scullw, porque quería leer de ellos y aquí esta lo prometido, espero que te guste.)
Fugaku frunció el cejo y bufó antes de girarse y salir de la habitación. Tenía cinco años, no podían pedirle que aceptara o negara a una prometida. Giró los ojos cuando sintió unos ligeros pasos detrás de él. No se giró, no le dio siquiera una mirada o mostró señal alguna de que era conciente de que ella estaba allí.
Bufo otra vez. Que problema, mujeres entupidas y conveniencia del clan.
-¡Fugaku-kun!- Exclamo la pequeña pocos meses menor que él.
-¿Qué quieres, uh?- Pregunto, solo para sacársela de encima.
Mikoto, la pequeña de cinco años, le sonrío de un modo tan calido que Fugaku casi retrocede. Casi. El pequeño Uchiha no estaba acostumbrado a que le sonrieran de ese modo, y no era una sonrisa cínica y fría como conocía, no, Mikoto le sonreía con los ojos incluso, desde el alma.
-Saludarte, Fugaku-kun- Respondió, con paciencia y tranquilidad.
Solo que tuvo el efecto inverso en el chico.
-Bien, ya lo hiciste, vete.
La niña rió ¿Acaso estaba loca? ¡Acababa de decirle que se largara y ella se le reía en la cara!
-No, no, Fugaku-kun- Canturreo- Soy tu prometida ahora, así que mi mamá me dijo que debo saludarte como una prometida lo hace.
-Aja- La incito a continuar, quería que se largara cuanto dio tres pasos y con suma delicadeza poso sus labios sobre la mejilla derecha del chico, que no se movió de pura impresión. La muchachita de cabello oscuro soltó una risita contra el oído de Fugaku logrando que los vellos del cuello del muchacho se erizaran.
-Adiós, Fugaku-kun.
:-:
Mikoto no pudo hacer otra cosa que intentar disimular su descontento ¿La razón? ¡Fugaku no había quedado en su equipo! Bueno, en realidad, ningún muchacho había quedado en su grupo. Como habían quedado tres niños y tres nenas, decidieron arbitrariamente, separar los equipos siete y ocho según el sexo. Mujeres por un lado y hombres por el otro.
-¡Sexistas!- Exclamo una pelirroja a su lado, Mikoto sonrío.
-Bueno, viéndolo bajo buena luz, esto será bonito- Interrumpió Hana Hyugga, la chica que había quedado con ellas.- Es decir, tres chicas… podemos ser, bueno, amigas.
-¡Si, si!- Trato de simular infinita alegría la Uchiha, su mayor virtud eran sus dotes como actriz.
-Además, nuestra maestra es Tsunade-sensei y ella junta sus equipos con los de Jiraiya-Sensei.- Apunto la más pequeña de las tres, Hana.
-¡Bah, entre más alejadas estemos de Fugaku-baka y esos idiotas, mejor será!- Grito la pelirroja, Mikoto sonrío, que divertido sería todo de entonces en adelante.
Oh, si, muy divertido.
:-:
-No- Espeto Fugaku.
-Fugaku, si- Insistió Mikoto.
-He dicho no.
-Pues yo insistí con que sí- Contradijo Mikoto.
En aquellos tiempos, solo dos mujeres osadas habían desafiado al Uchiha, su prometida, Mikoto y la mismísima Kushina Uzumaki. En fin, había que ser una mujer con los ovarios bien puestos para hacerle frente a un Uchiha de dieciséis años, que te lleva como una cabeza, de mirada afilada y ceño fruncido. Eso o llevar como diez años acostumbrándote a ello.
-No te estoy preguntando, Mikoto, te estoy diciendo que no iras a esa dichosa fiesta.
-¡Pues lastima que no sea una pregunta, porque esto es una respuesta, si iré a esa fiesta y tu iras conmigo!
El Uchiha rió.
-¿Estas intentando darme ordenes, mujer?
Mikoto sonrío, maliciosa.
-No, no, yo nunca te daría ordenes- Respondió tranquila- Solo te estoy recordando que, Fugaku, hoy es un día especial, si no vas conmigo no me dejaran ir… la fiesta será buena, te lo prometo.
-No.
Mikoto dejo caer sus manos a los costados y miro dolida a su prometido. Si, dios santo, se había llegado a enamorar de aquel hombre, pero no cuando le hacia sus escenas de celos, no cuando la celaba del resto del mundo a tal punto de causarle soledad… no cuando le provocaba aquellas enormes ganas de llorar ¿Cuánto había esperado por esa fiesta, tres meses, cuatro? ¡La fiesta era un regalo para ella!
El primer sollozo lo dio con la cabeza en alto, los ojos cristalizados, la boca apretada en una línea recta y las cejas fruncidas intentando controlar el escozor en sus ojos obscuros. Fugaku no pudo apartar la mirada, realmente odiaba ver a una mujer llorar. Pero le sorprendía que Mikoto no hubiera estallado en llanto, sino que se contuviera y le sostuviera la mirada.
-Entonces, Fugaku-sama- Dijo, y el sufijo que usualmente enorgullecía al Uchiha, le dolió en el orgullo como el peor de los insultos- Cuando considere que lo que sienten los demás es aunque sea un poco relevante… no, ni entonces, me dirija la palabra. Absténgase de acercarse a mí.
Mikoto se giro, con toda la elegancia del mundo, y con su grácil caminar de bailarina, se deslizo por los pasillos. El Uchiha se dejo caer contra la pared ¿Por qué siempre se comportaba como un idota con ella? Es decir, era solo una mujer, pero Mikoto era… bueno, más o menos su amiga, aunque no terminaba de entender esos idiotas arranques de egoísmo sobre ella que sentía cuando Mikoto hablaba demasiado con el Hyugga.
-Maldito Hizashi y su "Mírame, soy encantador"- Gruño y fue hasta la cocina.
Dos horas más tarde seguía allí, con su ya décimo tercer vaso de té y sin poder calmarse en lo absoluto. La había hecho llorar, había logrado que Mikoto sollozara, que se sintiera mal y que, sobre todo, lograra alejarla. Él no quería alejarla, claro que no, Fugaku la quería cerca, solo para él, e irónicamente solo la había alejado.
-¿Fugaku?- Pregunto su primo Ichigo.
-¿Qué quieres?- Espeto, de mal humor.
-Oye, hombre, no te desquites conmigo- Le gruño su pariente- ¿Sabes que le paso a la dulzura de Mikoto? Bueno, no se veía muy bien y como es tu prometida quizá te dijo que carajo le arruino su cumpleaños.
-¿Cumpleaños?- Pregunto, sorprendido, Ichigo lo miro de mal modo.
-Si, cumpleaños, Mikoto cumple años hoy, dieciséis, mañana harán vuestro compromiso oficial a menos que la cages… oh, dios, dime que no la cagaste.
Fugaku salio de la cocina dispuesto a buscar a su prometida, bien, iría a la estupida fiesta, la llevaría con su mejor vestido y se aguantaría que todos se le queden mirando, bien, lo haría, no se arriesgaría a que Mikoto le dijera "no" el día de mañana. No era enteramente por orgullo, aunque no lo admitiría quería aporrearse contra el muro por olvidar el cumpleaños de su prometida. Casi prometida, bufo.
-Sin escote, largo, pelo recogido… ahora- Le dijo, cuando la encontró, ella le ignoro.- Mikoto Uchiha, dije, que te pongas un vestido, iremos a la fiesta.
Mikoto se volvió para fulminarle con la mirada. Se había aguantado ya bastante, era admirada por su paciencia, pero eso ya era el colmo ¿Era acaso de su propiedad para que dispusiera de ella como su juguete personal? Se paro y para sorpresa de Fugaku no le salto encima agradeciéndole y dando grititos como espero. Lo abofeteo.
-Hace unas horas, era dichosa de firmar mañana el acuerdo para ser tu esposa- Siseo- Era una estupida, no soy tuya, Fugaku, no estoy a tu disposición, no soy un juguete, no iré tras de ti. Ya me rechazaste, dijiste que no. Lo lamento por ti, pero ya no tengo ganas. Ojala tengas las más terribles pesadillas y si puedes, evita volver a despertarte de nuevo, basura.
Le dio la peor de sus miradas, activando el sha ringan momentáneamente y fue hasta su cuarto. Estaba harta de que tal solo jugara con ella. "Es un idiota" solía decir Kushina, pues si, le daría la razón.
:-:
Cuando ella tomo la pluma y firmo, de repente sintió como si el peso del mundo se esfumara de sobre sus hombros. Pero cuando los dejaron a solas ella dijo "lo hice por mis padres, Fugaku-sama" de un modo tan frío, que se sintió ofendido. Tardo cuatro semanas entre ires y venires que Mikoto le dijera "Fugaku-san" y casi un mes y medio para llegar al "Fugaku-kun". Pero ella seguía dolida. Muy dolida. ¿Cómo no iba a estarlo si se sentía como un juguete de buena calidad que solo es valorado por su genuino material genético?
Exactamente tres meses después del cumpleaños de Mikoto, el Uchiha la encontró entre los pasillos a altas horas de la madrugada. Quizá fue la tentación de una posibilidad, o el hecho de que ella estaba demasiado adormilada como para detenerlo a tiempo. La verdad, solo tenia ganas.
La agarro por el brazo sorpresivamente, la puso entre la pared y su cuerpo, aferro su mano en el rostro de ella y solo la beso. Así, de la nada, con todas las ganas del mundo y sin ningún motivo en especial. Para cuando Mikoto reacciono, el beso ya había concluido.
-No eres un juguete- Le susurro al oído sin verla- Pero pareces una maldita muñeca.
La soltó y se fue, sin decir una sola palabra más.
:-:
-¿Esto esta… bien?- Pregunto, removiéndose nerviosa bajo el pecho de él.
¿Y porque preguntaba eso cuando estaba en esas condiciones? No es como si se cuestionara realmente si era correcto hacerlo a los dieciocho, con tu prometido, sin estar casado cuando estas medio desnuda bajo el cuerpo de tu novio.
-No, no lo esta- Respondió- Lo que no significa que sea malo, solo esta bien, es incorrecto, pero no es malo.
-¡Amerito más de cuatro palabras tuyas!- Intento bromear, pero la verdad estaba nerviosa.
Muchísimo, más de lo que se imagino que estaría. Se imaginaba hacerlo con el en su noche de bodas, estando casada, con preparación previa, y hacerlo de modo correcto. Pero nada en su relación era correcto, nada, absolutamente nada. Sus encuentros fortuitos en los pasillos de la mansión, las misiones extendidas sin razón, los roces, los besos, todo oculto de las miradas inquisitivas.
-Esta bien, para mi- Se animo a decir, lo que no sabia era que esa noche, concebiría su primer hijo.
Gracias al cielo, se casaba una semana después.
¿Quieren alguna pareja en especial?
Las que tengo pensadas hasta ahora, o me han sugerido, en este orden; Kurenai y Asuma (vamos, hay un niño ahi, tiene que haber una historia) y de Hizashi e Hiashi Hyugga.
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