¡A nuestro modo!
Cap 6
Unión Asuma x Kutenai
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Pareja pedida por; WloveR y Bella Scrull
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¡Perdón por la tardanza!
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En la academia ninja, en un principio, las cosas eran algo más rígidas. Las niñas ricas, de clase alta y ego elevado se sentaban enfrente, con peinados perfectos y algunas hasta con kimonos, perfectas. Más atrás, las intermedias, las que no buscaban problemas, las que solo observaban y les iba más o menos bien, las típicas mediadoras. Por otro lado, las siempre escasas revoltosas, las que rompen las reglas, se visten como muchachos y se sientan a un costado, o al final, siempre sonrientes.
Kurenai era del último grupo, sin quererlo, en realidad.
Los niños, por otro lado, eran un poco más unidos. Los de clase alta, los estirados, a un lado de las niñas de su estatus. Los típicos, graciosos, sociales y conversadores, detrás, los que integraban al grupo. Y más atrás, al fondo, los bulliciosos, escandalosos y revoltosos.
Asuma era el sociable que unía a todo el grupo.
El niño de diez años era, indiscutiblemente, el que se llevaba bien con todos. Pero, incluso el, no se sentía muy cómodo con las niñas bulliciosas del fondo. Se suponía que las niñas debían ser delicadas y hermosas, frágiles. Ninguna de esas chicas lo parecía. Pero como mediador, debía acercárseles aunque fuera para pedirles que amainaran con los problemas.
-¿Qué quieres?- Espeto una de ellas.
-Hola, Ayame-san, tu pelo luce tan bonito como siempre- La halago, algo natural para el- En realidad, me preguntaba si firmarías esto sobre Negociaciones Ninjas, estamos llenando firmas para una hora de tutoría en esa área.
Esa, se dio cuenta Kurenai, sentada algo más atrás, era una forma disimulada de ofrecerle ayuda a una persona orgullosa.
-Claro- Dijo Ayame, halagada.
Asuma siempre procuraba ayudar a los demás, eso fue lo primero que noto Kurenai en el. Le agradaba eso, si, pero eso no justificaba que las ignorara la gran mayoría del tiempo. Luego se dijo que ella nunca había intentado entablar conversación con ese muchacho. Maleducada, se dijo, mamá estaría enfadada. Tomo aire y se levanto, el curso estaba ya prácticamente vacío, pues las clases habían concluido.
Solo quedaban ella y él, pues Ayame acababa de irse prácticamente corriendo, medio avergonzada.
-Hola- Lo saludo, con una sonrisa- Soy Kurenai.
-Asuma, mucho gusto- Le respondió, mirándola.
No mentiría diciendo en que no había reparado en aquella niña tan bonita, ruda, si, pero bonita. Ojos rojos, piel blanca, algo flaca, y una melena de rizos negros flotando sobre sus hombros.
-Lo que hiciste por Ayame fue un gesto amable- Le reconoció- Es una gran amiga mía, quería agradarte por eso.
Asuma se sonrojo hasta las orejas al saberse descubierto ¿La niña le diria a Ayame que la había engañado porque sabia que no le iba bien en esa materia? La aguerrida niña armaria un gran jaleo si eso llegaba a sus oidos.
-Yo…- Intento decir pero Kurenai rió, llevando un dedo sobre sus labios cerrados indicando que guardaria silencio.
Asuma podría asegurar que en ese minuto, había caido rendido a la risa de Kurenai.
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-Más fuerte-Le indico Asuma, de catorce.
-Más fuerte- Repitió la muchacha- Más fuerte.
Golpe, patada, puñetazo, lanzamiento, esquivar, saltar, moverse.
Amaba entrenar, era lo que la ponía de mejor humor, siempre había sido agresiva y le encajaba pelear. Se giro y por fin, logro derribar al joven que se había ofrecido a entrenar con ella. Lo que era, para muchos, un suicidio.
-Lo siento- Se disculpo-¿Estas bien, Asuma-kun?
El chico se levanto, limpiándose la mejilla con el antebrazo. Demonios, sus patadas eran increíblemente fuertes. Dieron por terminando el entrenamiento poco después, estaban cansados y necesitaban un recreo.
La acompaño hasta donde sus caminos se separaban, o por lo menos ese era el plan, pues Kurenai se separo de el en medio del transcurso y corrió hasta un rincón del prado.
-¿Todo bien?- Pregunto Asuma, siguiéndola.
-¡Si, lo sabia!- Exclamo, sonriente- Si hay flores tan rojas que no sean rosas, solo flores.
Asuma se inclino y efectivamente, flores rojizas, como los ojos de Kurenai, resplandecían bajo la sobre de un alto árbol que los cuidaba con su amable sombra. Sonrío, Kurenai amaba las flores.
-Son hermosas- Admiro la muchacha.
-El rojo, Kurenai, siempre es hermoso.
Ella asintió, sin saber que el comentario incluía, también, a sus ojos.
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Los años pasaron, y se separaron de a poco, ella por su lado y el por el suyo. Los deberes les restaron tiempo, la edad les multiplicó los deberes y la vida les sumo responsabilidades, dividiendo su vida en inconstantes encuentros. De a ratos se veían por ahí, se sonreían, reían juntos un instante y volvían a sus asuntos.
Les dieron sus equipos, los entrenaron, se miraban, reían, y volvían a sus departamentos.
-Kurenai-sensei es hermosa- opino Ino, entonces una niña.
-Si, lo es- Acepto él- Pero es sobre todo una ninja de temer, lo puedo asegurar.
Ino sonrío, Oh, si, ella ya tenia una idea en mente, y Shikamaru también, solo que él prefería guardar sus conjeturas para si mismo.
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-¿Entrenamiento en grupo con mis chicos?- Pregunto Kurenai, bebiendo su te.
-Si, para que se enfrenten a nuevos desafíos- Explico Asuma.
Se habían encontrado de casualidad, ambos en un bar, sentados cerca, de modo que con una sonrisa Kurenai se paso de asiento y quedo sentada frente a el. La mujer se lo pensó, no era mala idea, hace mucho que no practicaba con Asuma y mucho más que sus niños no tenían nuevos desafíos. Se oía bien.
-Mañana entonces, ¡entrenamiento sorpresa!
Cada vez que Kurenai reía, él no podía evitar sonreír.
Curiosamente, el entrenamiento sorpresa se hizo a menudo, una o dos veces por semana, a veces menos, otras más. Pero Kurenai siempre reía, y Asuma siempre sonreía.
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No podía evitarlo, hace rato que lo hacia. En un principio se lo negó a si mismo, diciendo que era casualidades, que ocurrían por azares del destino. Pero no, ya había tenido que aceptar que se sabia los horarios de Kurenai, y sabia de su manía por le te, en el mismo lugar, en la misma mesa, y ya no podía mentir.
-Creo que siempre nos encontramos de este modo- Dijo, estaba nervioso, no era muy bueno con ella.
-Si, siempre.- Acepto.
Asuma estaba nervioso, nervioso por ella, y eso la halagaba a millas. Sonreíos, y un mechón rizado de su cabello se acomodo sobre su frente. Asuma estaba haciendo esfuerzos para pedirle algo que ella sabia era una cita y ella se lo ponía difícil. Bueno, no es que ella fuera una chica fácil, no señor, no lo era.
-Deberíamos cambiarlo- Intento ayudarlo, bueno, era humana, quería que se apurase.
¿En que momento había comenzado aquello? Se perseguían sin hacerlo realmente, se coqueteaban tan sutilmente que era hasta imperceptible, se acomodaban el uno con el otro. A decir verdad, la situación era ridícula, ya no era adolescente, eran adultos que se comportaban como niños.
Y Asuma estaba harto de comportarse como un mocoso embobado.
-¿Quieres salir a pasear un rato conmigo?
Kurenai sonrío.
-Claro- Acepto- ¿Pero que tendría eso de nuevo?
Uh, coqueteo, buena señal.
Asuma sonrío de costado, con renovada seguridad.
-Refrescara más tarde, puedo prestarte mi abrigo y tendré una excusa nueva para ir a tu casa a verte- Contesto, riendo.
-Así que…- Redoblo la situación Kurenai, con una sonrisa burlona- quieres ir a mi casa ¡Vaya, Asuma!
Kurenai rió, y Asuma sonrío, si, pero ligeramente ruborizado.
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Kurenai era hermosa, era como una flor, hermosa, si, pero más bien como un árbol, fuerte e indestructible. La quería, más de lo que pudo imaginarse que la querría. Por su lado, Kunerai, nunca había estado tan cómoda con alguien. Nunca había estado tanto tiempo con un hombre sin que este quisiera llevársela a la cama, como cuando era adolescente, o sintiéndose tonta. Con Asuma todo estaba bien, siempre estaba bien.
¿Por qué, entonces, no solo salían? Si, ellos andaban juntos, pero no eran algo formal. Se acerco a el, lleno su tasa de te y se volvió a acomodar en su lugar. Asuma le contaba amenamente sobre las locuras que cometían sus niños, sonriente, riendo y siempre con un cigarrillo en la mano.
Demonios, si, ella siempre había amado el olor a tabaco. Aun recordaba cuando ella se dormía oliendo el cabello de su madre, que olía a cigarrillo. Amaba ese aroma fuerte, sensual e increíblemente encantador. Igual que Asuma, se dijo.
¿Cómo sería besar a un fumador? ¿Cómo sabría el tabaco? ¿Por qué tenía que ser tan sexy el modo en que sostenía el cigarrillo, como daba un pitazo, como lo exhalaba y disfrutaba cada inhalación?
Mierda, quería besarlo.
-Asuma- Le dijo- ¿Cuándo te pondrás los pantalones y me pedirás salir?
Al hombre la pregunta lo tomo por sorpresa, por lo que le costo reaccionar cuando Kurenai se movió con tal rapidez y beso sus labios con fuerza. El cigarrillo se apago en el suelo, mientras él se concentraba en besarla, y ella en no caer sobre él.
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Aire caliente, condensado, pesado y estático. Suspiros, respiraciones agitadas. Calor, ropa tirada, gemidos. La puerta cerrada, las ventanas tapadas, el piso era el escenario y no habían testigos ¿Quién les diria que estaba mal lo que hacían cuando nadie podía verlos? Otro gemido, una frase incompleta, los cuerpos uniéndose y el amor estallando en un mar de sensaciones.
-Dios… -Logro decir la mujer, apartando su pelo negro bañado en sudor.- Eso fue genial.
-Si…- Apremio Asuma, agotado pero feliz.-Contigo todo es genial.
Kurenai rió y Asuma sonrío, como siempre, como esperaban durara el resto de su vida.
No lo haría, pero ellos querían creer que sí.
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¡Triste, pero lo deje hasta ahí porque todos sabemos como termina la historia!
Un beso, hasta ahora, las uniones van así;
En orden: Unión Hyugga (Hiashi x Hana) / Unión Hyugga 2 (Hizashi x Erika) (?) y / Union Sabaku No (¿Podría alguien darme nombres?)
Gracias, ¿quieren otras uniones de parejas?
Por cierto, si habrán más capítulos de otras parejas, pero me gustaría tener una de cada una en un principio, como base.
Un beso, Nocturnals.
