EN CONTRA CORRIENTE

Capítulo 3

By Tita Calderón

Candy se recostó en la cama y empezó a recordar cómo fue aquel bendito día que se hicieron novios…

"…Era el 4 de Julio, Albert le había invitado a comer en la mansión para festejar juntos el día de la independencia, pero un imprevisto de último momento en la empresa hizo que no pudiera ir a recogerla personalmente como había quedado, y en su lugar había mandado a su chofer.

Al llegar a la mansión, pensó encontrarse con Archie y tal vez con Annie pero en lugar de eso, se encontró con la mismísima tía abuela y para variar Elisa junto con su madre y otras personas que no conocía.

Apenas entró, se sintió excluida, casi no contestaron su saludo y para variar nadie tuvo la delicadeza de presentarle al resto de invitados que estaban allí. Sintiéndose totalmente fuera de lugar Candy se escabulló al jardín. Allí se encontró con Dorothy, quien le comentó que todas aquellas personas habían llegado de improviso.

- El señor Andrew dijo que en cuanto se fuera la señora Elroy, empezáramos a preparar todo para festejar este día…pero ella nunca se fue, al parecer tenía otros planes que el señor ignoraba…

Candy se mordió el labio inferior. Sabía que Albert no la habría hecho pasar por esto…ahora no tendría más remedio que esperarlo y lo mejor era, hacerlo lejos de esa gente.

Y con las ganas que tenía de pasar con él…últimamente sentía la necesidad enfermiza de ver a Albert hasta en la sopa…de rozar su mano con cualquier pretexto…de verlo sonreír…de escuchar su voz…de reflejarse en el azul de su mirada…

- ¿Otros planes? – preguntó con interés al darse cuenta el énfasis en las palabras de Dorothy

-Es que la señora, anda metiéndole por los ojos a la señorita Brands, y cada que sabe que el señor estará en la casa, la invita como si fuera de casualidad

-¿Y por qué? – preguntó sumamente preocupada y porque no decirlo "aterrorizada"

-Creo que quiere que el señor la corteje.

-¿Qué?

Dorothy abrió la boca para contarle que la señora Elroy tenía todo un plan para casarlo, pero la volvió a cerrar al escuchar la voz de la anciana…hizo una venia mientras se disculpaba con la mirada.

-¡Candice!

La voz de la tía abuela la hizo enderezarse de un respiro.

-Sé que William te invitó a pasar este día en la mansión – dijo con voz seca

-Si tía abuela.

-Pero como te habrás dado cuenta, tenemos invitados, y no creo que tenga tiempo para estar pendiente de ti. Creo que es mejor que pospongas tu visita para otro día – soltó sin consideración.

-Pero…él…dijo que lo esperara…- dijo Candy tratando de sonar convincente

-Mira, Candice, voy hacer directa contigo – la miró a los ojos con frialdad – Aquí está la futura esposa de William.

-¿Qué? – Candy supo por primera vez lo que era quedarse sin piso bajo los pies.

-Lo que escuchaste, la futura esposa de William nos está visitando, y es una reunión prácticamente familiar….- quería dejar en claro que ella no era parte de la familia – Para tu comodidad un auto te está esperando cerca de la puerta de los empleados, así no incomodarás a nadie con tu partida…

-Entiendo

Siempre la había humillado, pero desde que Albert asumiera su papel como el jefe del clan, no había recibido ningún desplante directo…tal vez se debía a que en las raras ocasiones que se encontraba con la tía abuela, Albert siempre estaba presente…pero ahora se sintió devastada, no por el desplante sino porque allí, adentro, estaba una mujer que quería robarse a su Albert…

¿Pero desde cuando era suyo?..."

Esta pregunta la trajo al presente mientras se levantaba de la cama y se cambiaba de ropa.

¿Desde cuándo era suyo? ¿Desde cuándo le había visto con otros ojos?

Tal vez desde que empezó a sentir estas palpitaciones en el pecho cada vez que él la miraba…o tal vez desde que un solo roce ponía de cabeza su existencia….

Entonces recordó aquel primer roce…aquel contacto que le cambió su manera de mirarlo…

"…La visita inesperada de Albert a esa hora del día le había sorprendido un poco, no solo porque a esa hora él generalmente estaba trabajando sino porque su semblante estaba visiblemente demacrado…

-Ya no soportaba estar un minuto más en la oficina – empezó diciendo Albert en cuanto se sentó.

Se tomó la cabeza con ambas manos y luego se hizo para atrás.

-Tengo un dolor de cabeza que no me deja pensar bien.

Candy lo miró alarmada fijándose en cada detalle de su rostro. Bajo sus ojos se podía ver unas leves ojeras violetas y sus mejillas estaban un poco sonrojadas como si hubiera venido corriendo. Pero contradictoriamente a su aspecto demacrado, Candy se fijo que parecía más guapo de lo normal. Agitó la cabeza, seguramente su preocupación estaba alterando su percepción. Albert se veía enfermo e infinitamente guapo….

-No te ves nada bien – dijo Candy tratando de sonar imparcial en su apreciación.

-No me siento bien – contestó con voz cansada

Candy se aproximó para tomarle la temperatura. Antes de levantar su mano titubeo, porque desde hacía bastante tiempo que no tocaba su frente…tanto tiempo, que casi dudaba que alguna vez él fue su paciente…

-Déjame tocarte, me parece que estas con temperatura. – le propuso incomprensiblemente nerviosa…

Albert se giró un poco hacia ella…para facilitarle el trabajo.

Al ponerle la mano en la frente, su primera reacción fue tan inesperada que la asustó…su corazón empezó dando latidos frenéticos…sin ninguna razón.

Se aclaró la garganta y se alejo de él mas impresionada por su reacción que por lo caliente que Albert estaba.

-Tienes temperatura. – sentenció mientras se encaminaba veloz al botiquín.

Al regresar no pudo evitar mirarlo con más atención, mientras su corazón latía desbocado…

-¿Tan mal me veo? – preguntó Albert al ver la cara de pánico que tenía Candy.

Pero el pánico no era por él, definitivamente, sino por lo que sentía para sus adentros.

-No tanto…es solo que…no me gusta verte enfermo - contestó tratando de serenarse mientras le extendía un par de pastillas y un vaso de agua.

-Creo que dormiré un poco.

-Si…claro…eso te ayudará a…a…sentirte mejor. ¿Quieres ir al dormitorio?

-No gracias Candy…aquí estoy bien…

Candy le acomodó los cojines para que se sintiera cómodo mientras le tapaba con una frazada…. Y veló su sueño…deleitándose incomprensiblemente en cada detalle de su rostro…de cuando en cuando volvía a rozar su frente y cada que lo hacía su corazón se desbocaba…"

Sonrió volviendo al presente…aquel contacto, aquel roce, aquel toque…hizo que su corazón palpitara en otro sentido…

Respiró hondo y nuevamente se recostó en la cama…estaba muy cansada como para ir a desayunar…así que lo mejor era dormirse por un par de horas o mejor toda la mañana para sobreponerse a la velada que había tenido.

Al acostarse sus pensamientos nuevamente le llevaron hace 10 meses…a aquel bendito 4 de julio cuando regresó al departamento luego que la tía abuela le hubiera mandado con vientos frescos…

"…Había llegado al departamento prácticamente como una zombi, cerró la puerta y se reclinó sobre ella, mientras se abrazaba con los brazos cruzados.

De pronto su vida entera no tenía ningún sentido…se sentía tan vacía como si fuera un hoyo negro.

Lo imaginaba mirando a aquella desconocida que se lo robaría…sonriéndole a alguien que no era ella…y su corazón cayó en caída libre para estallar en mil pedazos.

El golpeteo desesperado en la puerta la hizo estremecerse del susto… Quien quiera que fuera, se cansaría tarde o temprano de golpear y se marcharía…no quería ver a nadie, absolutamente a nadie. Quería estar sola con su desolación.

-¡Candy!

Era la voz desesperada de Albert que le llamaba al otro lado de la puerta.

¿Pero que hacía aquí? Debería estar atendiendo a su "invitada"…de solo pensarlo, le dio un retorcijón en el estómago.

-Candy, se que estas ahí, abre la puerta. – era una orden

-¡No! – respondió con convicción luego de un minuto. Quería que se fuera. Lo odiaba…lo detestaba…

Los golpeteos cesaron de repente y ella se quedó de piedra…Albert se había ido….No, no quería que se fuera…no lo odiaba, no lo detestaba….simplemente lo amaba…

Se alejo de la puerta sin decidirse a salir corriendo tras él, pero no tuvo tiempo ni de pestañear y la puerta se abrió de repente. Albert había utilizado la copia de la llave.

Allí estaba él, divino como siempre y con el pelo un poco revuelto.

Candy seguía de piedra, solo su corazón parecía ser el único que tenía vida en ella porque palpitaba desbocado.

-La tía me dijo que me fuera – se excuso Candy, tratando de mostrarse serena.

-Lo sé, lo siento…mi intención no fue…

-No te disculpes, no fue tu culpa…pero ¿Qué haces aquí? Se supone que tienes invitados y….

-Tú eres mi invitada…

-Pero la tía dijo que estarías muy ocupado atendiendo a las personas que estaban allí y que …

-La tía siempre habla por hablar, los invitados eran suyos, no míos, ella debe ocuparse de ellos.

Albert la miraba con una mezcla de preocupación, frustración, angustia, agonía, disculpa y ternura.

-¿Cómo viniste tan rápido? – volvió a preguntar Candy, al darse cuenta que apenas había pasado unos veinte y tantos minutos desde que ella había llegado.

-Dorothy me contó lo que pasó en cuanto llegué. Tú apenas te habías marchado. Más me demoré en bajarme del auto que en volver a subir – sonrió simulando la ira asesina que sentía contra su tía…esto se lo pagaría con sangre…

-¿Y no entraste para nada en la mansión?

-Y para que iba a entrar, si tú no estabas allí.

Candy sonrió levemente con sus palabras…pero entonces recordó que dentro de la mansión estaba su disque futura…futura…Ni siquiera podía invocar esa palabra porque le producía náuseas.

-Pero la tía abuela dijo que allí estaba tu…tu – tampoco podía decirlo en voz alta…se le trababa la lengua, era demasiado para ella.

-¿Mi qué? - preguntó preocupado.

-Tu…bueno, la chica con la que la tía abuela quiere que te comprometas- lo dijo en un susurro

A Albert se le descompuso el rostro de ipso-facto, agitó la cabeza rápidamente y dio un paso hacia Candy sin dejar de mirarla

- La tía a veces asume cosas que solo pasan en su arcaica mente, nada de lo que te dijo es verdad, Candy.

Candy esquivó la mirada…no sabía porque aquella respuesta la aliviaba como si le salvaran de una sentencia de muerte…dio un par de pasos en dirección contraria a la de Albert, tragó seco mientras sus ojos se inundaron de alivio.

¿Cómo era posible que un par de palabras y su vida tuviera sentido nuevamente? Esto iba de mal en peor…cada día lo amaba más y a este paso, ella terminaría declarándose…Horror…eso no estaba nada, pero nada bien….

Levanto un poco la cabeza, y se concentró en el cielo tras los cristales…tenía que concentrarse en comportarse como siempre…en no demostrar lo aliviadamente feliz que se sentía…

-¿Estás bien? – preguntó Albert de repente al ver que Candy se había quedado tan quieta como una estatua…

-Sí, todo está bien – Candy se giro y sonrió como si nada

Pero al verlo mirarla con esa preocupación en los ojos, se sintió devastada…nunca iba a ser para ella, era simplemente imposible, él estaba a tan solo una mano de distancia pero su amor era tan inalcanzable como las estrellas…se mordió los labios, tratando de oprimir el deseo ilusorio de que él se enamorara de ella algún día…tal vez en otra latitud, en otra dimensión su deseo más profundo se haría realidad…Y como un burbujeo incontenible brotó el deseo que siempre estaba perenne en su alma…

-¿Cuándo te vas a enamorar de mí? – era la pregunta que se hacía cada mañana, tarde y noche…

Era la pregunta que siempre estaba presente en su mente cada vez que lo tenía cerca, cada vez que sentía ganas de rozarlo con cualquier pretexto…y cada vez que se sentía sola…

Lo miró fijamente, pero algo no estaba bien…Albert de pronto había dejado de pestañear y para variar parecía no respirar y su rostro tenía un matiz cadavérico…como si estuviera en trance…como si hubiera escuchado su pregunta…

¡Virgencita santa! Que no haya dicho lo que creía que había dicho. ¡Por favor! Que solo lo haya susurrado para sus adentros…

Albert dio un paso hacia ella. Y ella retrocedió otro

¡Virgencita de las Mercedes! ¡Por favor! ¡Por favor! ¡Por favor! Que esto sea un sueño…una pesadilla…Prometió ir de peregrinación de rodillas con tal de no haber pronunciado lo que creía haber pronunciado.

Candy cerró los ojos con fuerza tratando contradictoriamente de despertarse y los abrió solo para darse cuenta que Albert estaba más cerca de lo que nunca había estado.

-¿Sabes hace cuanto tiempo estoy enamorado de ti? – le preguntó a quemarropa mientras su rostro estaba peligrosamente cerca del de ella.

-De…de…. ¿De qué hablas? – lo mejor era hacerse la loca…y jurar y perjurar que ella no había pronunciado esas siete palabras que la estaban condenando a una vida de vergüenza.

-Estoy enamorado de ti, desde antes de recuperar la memoria… Estoy enamorado de ti, desde que tus ojos se cruzaron con los míos una mañana en medio de aquel departamento y mi corazón latió sin sentido solo porque sonreíste…Estoy Enamorado de ti, desde antes que tu corazón fuera libre…y he luchado por mantener al margen este amor temiendo destruir lo único que me permitía permanecer junto a ti….

Candy trago seco… ¿Albert la amaba o solo estaba siendo cortes ante su desvergonzada metedura de pata?

-Tu….tu….- Candy se quedó sin voz…

-Te amo – respondió Albert ante el titubeo de Candy….para luego adueñarse sin premeditación de sus labios como había soñado hacerlo desde hace mucho tiempo atrás….

..."

Con estas dos palabras, su mundo se había detenido y había vuelto a girar en una órbita diferente. Y con estas dos palabras, los dos habían iniciado un viaje "en contra corriente"

"En contra corriente", porque sabían que cuando la gente se enterara pondrían el grito en el cielo y mil y una razón para separarlos…así que habían sido muy cuidadosos y extremadamente precavidos a la hora de mostrar sus sentimientos al resto de la gente….pero últimamente Albert, había empezado a tomar su mano mientras caminaban por el parque y por último, hoy, había roto todas las reglas, robándole un beso a la salida del hospital…

Continuará…

Nota de la Autora:

Nuevamente, "Mil Gracias" por dedicarme un ratito de su tiempo para leer En Contra Corriente y sobre todo, mil gracias a todas las chicas que se toman un poquito más de su tiempo para dejarme un reviewe, que como se los he dicho, son los que motivan a cualquier escritora de fics.

¡Gracias!

Un abrazo con todo mi cariño para:

Anilem, MaRu_2ne1, Kludys,Elsy82,Sary Usagi13chiba, Nelly, Ysledsira, Judith, Irenelc81

He leido con mucha emoción cada uno de sus reviews. Gracias!