¡A nuestro modo!

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Disclaimer; Naruto ni sus personajes me pertenecen. Una lastima.

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Union Hyugga 1

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Ellos eran gemelos, penso Hana, gemelos identicos, misma genetica, mismos ojos, mismo todo. Absolutamente todo. ¿Por qué uno de ellos tenia que ser marcado, entonces? Hiashi e Hizashi Hyugga estaban entrenando apropiadamente a sus seis años. Seis años era algo insolito para la mayoria, pero estaban en territorio Hyugga donde la perfeccion es ley y quien la quiebra es condenado.

Algunas veces, hasta literalmente.

Hana miro a la niña que estaba a su lado, no la conocia, pero era parecida a ella. Por razones del clan, nadie podia unirse o concerbir hijos con nadie que no fuera del clan. Por ello mismo, todos estaban ligados, unidos, todos eran idénticos. La niña era indudablemente bonita, penso Hana, muchisimo más que ella.

Hana tenia cinco años cuando la prometieron a Hiashi Hyugga, apenas y sabia que significaba prometerse a un hombre, no entendia bien que era el matrimonio y el niño le inspiraba cierto temor.

El entrenamiento paro y los gemelos se sentaron a descansar, un segundo luego el jefe se reunio con la casamentera y llevo con el a sus hijos del mismo modo que la casamentera las llevo a ellas.

-No temas- Le susurro a la niña que tenia al lado, cabellu oscuro rizado y ojos opalinos.

-Lo siento, pero no puedo evitarlo.- Respondio la niña, con su voz de campanilla.

La casamentera las miro enteras, cerciorandose de que todo estuviera en orden, no queria que rechazaran a otro par de niñas.

-Señor, estas son las niñas escogidas- Le indico la casamentera y señalo a las niñas con un gesto.

Hana quiso salir corriendo cuando el jefe de su clan la miro fijamente, pero no se movio. La casamentera paso a explicar porque las escogio, describiendolas como si fueran mercaderia a vender. Y ellas se sentian asi.

-Hana Hyugga, pura. Su madre tuvo otros seis hijos, todos varones. En su genetica contara con caderas anchas y tiene buenos modales, es basicamente, un buen prospecto.

La jovencita se sintio sosa en su kimono de seda lila, con su cabello trenzado hermosamente y un leve rubor en las mejillas por los nervios. Los gemelos no las miraban mejor.

-Bien, asi sera- Indico el jefe y sin más se levanto.

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Hana nunca fue buena conversando con la gente, en verdad que no, siempre se ponia nerviosa y comenzaba a balbucear como idiota. La niña recogio su cabello azulado en una trenza arreglada y compleja, como siempre, dejando un par de mechones rodear su rostro ¿Por qué la obligaban entonces a pasear con Hiashi?

Aunque ya tenia ocho años aun le temia levemente a ese chico que poco le faltaba para ingresar a la academia para ninjas. Todo mundo le decia lo afortunada que era por haber sido elegida para el, aunque ella no lo concideraba asi ¿Acaso no la habian elegido porque había muchas probabilidades de que tubiesen muchos hijos varones?

-Hana, sin retrasos- Le ordeno la casamentera y ella se paro.

Podia con ello.

Hiashi la esperaba con su traje usual, una yukata que usaba para andar por la casa y descansar. La miro como basura, penso, tiritando. Se inclino y murmuro un devil saludo muy apenada.

-Buen dia, Hiashi-sama.- Saludo respetuosa, casi entrando al panico.

-Vamos- Se limito a decir.

Una vez por semana les hacian pasear juntos, hasta que a los diez se les coloco una cuidadora, más tarde Hana entendio porque. A los doce años los niños empiezan a tener instintos que pocos años despues se incrementan.

Aunque Hiashi era apenas un niño, ella una niña, y todo lo que querian era jugar en paz.

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Cuando les toco pelear por el liderazgo a los hermanos, entrenaban por separado. Hiashi era el primogenito y el favorito, siempre lo fue. Pero seguia esforzandose, tenia que ser el mejor, tenia que vencer, tenia muchas cosas que hacer para otros y lo unico que haria para el, seria ganar, demostrar que era mejor que su hermano, por más que el tuviese más amigos, mejores compañeros y le fuera más facil sonreir. Queria la libertad de Hizashi.

De noche se escapaba cuando todos dormian, sigiloso iba hasta lo más oscuro y oculto del campo de entrenamiento de su caserio y alli, entrenaba hasta desfallecer.

Un dia, Hana se desperto por las pesadillas, y descubrió una intensa sed. Estaba por abrir la puerta para pedirle a su cuidadora que se le llevara agua cuando escucho pasos ligeros. Cuando los sintio pasar, abrio rapido y sin sonido la puerta y vio a un niño de doce girar por el pasillo sin hacer ruido.

Un niño que solo podia ser uno de los gemelos.

Se preocupo ¿A dónde iria a esas horas? ¡Le castigarian!

Salio de su cuarto sin pensar, siguiendolo. Hana le temia a la oscuridad, a sus diez años aun lo hacia, pero siguio caminando hasta donde lo escucho. Ruidos sordos, patadas mudas, esfuerzos insonoros. Se sintio de repente, hipnotizada.

Ella no era ninja, y nunca se le había permitido ver entranar a un niño o niña. Decian que eso contaminaria su pureza mental, que debia conservar hasta casarse ¿Por qué no la dejaban ver el cuerpo de un niño moverse de forma tan gracil y coordinada? En ese momento decidio que entraria a la academia bajo alguna excusa.

-Trabaja muy duro- Dijo Hana, logrando que el se percatara de que estaba alli- ¡Buen trabajo, Hiashi-sama! ¡Si trabaja asi de entusiasta, seguro ganara!

Hiashi la miro sorprendido ¿Acaso era un fantasma que no la había oido venir? Pero sus palabras, aunque nunca lo diria en voz alta, calaron hondo. Nunca nadie le había dicho eso, jamaz escucho un "buen trabajo" dirigido para el.

-Vete adentro, es tarde- Se limito a decir, esperando que ella sintiera miedo, retrocediera y se fuera.

-Me quedare con usted, Hiashi-sama- Nego con voz suave- No soy la mejor compañía, pero estar con usted es agradable.

Hana pensaba que en realidad, con el no sentia miedo, que el se veia bien incluso en la penunbra. Ademas, el podria defenderla de la oscuridad que queria tragarsela.

Y las noches de entrenamiento fueron acompañadas, no siempre, a veces, cuando el sueño no le ganaba a Hana y cuando el se decia que no le agradaba su compañía.

Por más que ella le dijera con sinceridad, lo que siempre quizo que le dijesen y que eso fuera verdad.

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Cuando gano el enfrentamiento, nadie le felicito, ni una sola persona le palmo el hombro y mucho menos alguien le estrecho la mano. Solo lo miraban con la misma imparcialidad y agoista satisfaccion de siempre. No quizo ver como su hermano era sellado, pues si bien nunca fue muy cercano a el, lo queria.

Se recluyo en un rincon oscuro y alejado, necesitaba pensar. Casi había matado a su hermano menor, y todo por la satisfaccion de unos viejos a los que poco le importaba. Mierda, no les importaba. EL no le importaba a nadie, nadie rezaba por el en las noches. Solo se limitaban a temerle y obedecerlo.

-Felicidades, Hiashi-kun- Le susurro Hana, sentandose a su lado apenada y dejando una flor sobre su regazo sin tocarlo.

El no respondio, no tenia nada que decirle.

-Quiza te sientas mal por haber ganado, a veces, el que gana siempre pierde- Susurro bajito, casi murmurando- Pero ¿Sabes, Hiashi-kun? Para mi tu si merecias ganas, entrenaste duro, asi que sientete bien contigo mismo porque tus estrenamientos dieron frutos y no mal por algo que debias hacer. No fue tu eleccion.

-Tu tampoco lo fuiste- Gruño, tratando de herirla para que lo dejara solo.

Hana sornio con dulzura.

-Pues yo aun asi te escogeria a ti.

-Lo harias porque sere el jefe del clan.

Hana nego con la cabeza.

-Lo haria porque eres bueno Hiashi-kun, ¿O acaso me aparte de ti cuando no eras más que un posible heredero? Yo te escogo a ti, Hiashi, porque trabajas duro.

-No sabes lo que dices- Espeto el niño de trece.

Ella se rio suave.

-Puede que yo no sepa lo que digo… pero se lo que siento Hiashi-kun.- Le susurro bajito, muy bajito- Y puede que tu sepas siempre que decir, pero no sepas que sientes o que esta bien sentir.

Hiashi iba a responderle de modo tajante cuando los labios rosaceos de ella se apoyaron con maxima suavidad, ternura y pena que le hicieron entremecer en su mejilla ¿Cuándo había sido la ultima vez que alguien le había besado? El no conocio a su madre y no recordaba nunca que nadie lo hubiera hecho.

Ese fue el momento en que supo que Hana era quien le hizo experimentar el nerviosismo por primera vez, y eso era raro, porque le gustaba la sensación y al mismo tiempo, le molestaba sentirla.

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A decir verdad, Hiashi Hyugga nunca había sido un muchacho baboso, nada más lejoz de la verdad. Siempre se le había enseñado a respetar a las mujeres, aunque, la verdad casi todos en su clan concideraban a la mujer objetos con los cuales procrear. Males necesarios. Pero, al mismo tiempo, no era ignorante del cuerpo de las mujeres. No, en lo absoluto.

Era ninja, despues de todo, sabia los puntos deviles del cuerpo de los hombres y mujeres, además, algunas otras ninjas de su generacion usaban poca ropa por considerarla incomoda.

Un claro ejemplo, Tsume Inuzuka.

Por alguna razon, esa muchacha impertinente siempre le había caido mal. Era demaciado ruidosa, poco delicada y una, desde su punto de vista, exhibicionista. O algo parecido a ello. Un escote en "v" dejaba ver por la gran diferencia de altura, no muchas Inuzuka eran tan menuditas como aquella, mucho más de lo conciderado bien. Es decir, esa mujer, junto con otras tantas, como algunas Haruno, otras tantas del clan Nara y escasas mujeres Uchiha parecian no tener inconveniente en mostrarse con tan escasa ropa.

Y eso le molestaba un poco ¿Qué necesidad tenian de enseñar algo que todos sabian estaba alli?

-Hana esta muy bien puesta- Comento una pelirroja exentrica.

Uzumaki, penso Hiashi.

Hizashi estaba alli, con ellas, riendose a carcajadas, más animado que de costumbre. Su hermano siempre había sido demaciado suelto, libre.

-¡No… no digas… eso, Kushhhina!- Intento decir Hana.

-¡Pero es muy cierto!- Agrego Tsume.- ¿90 centimetros, quiza?

Hana sintio los colores subirsele al rostro, Hizashi se puso ligeramente colorado y sabiamente decidio dejar la conversación y unirse con su hermano que estaba ya cerca de ellos.

-¿Esas son tus conversaciones usuales?- Hizashi se encogio de hombros.

-Esas no son mis conversaciones, pero aparentemente, te gusta escucharlas.

Lo que le molesto desde ese dia hasta el dia de su matrimonio fue que en las noches no podia evitar preguntarse cual era la talla de Hana. Despues de todo, era voluptuosa, y Tsume tenia fama de ser buena en los calculos aproximados y… ¡No se suponia que el tuviese que pensar en eso!

-95- Susurro, algunos años luego, viendo como su esposa se acariciaba el vientre apenas hinchado, de dos meses.

-Oh, Hiashi- Le llamo- Suelen… bueno, esto… crecer.

Hiashi sonrio.

Para calmar su ansia de conocimiento, ya no debia esperar mucho.

-Permiteme averiguar por ti.

Ese, penso Hana, era un lado que no muchos veian en los Hyugga, un lado que solo las mujeres que los amaban conocian.

Los Hyuggas podian ser genios, pero no solo mentalmente prodigios.

Oh, no, eso no se limitaba a la mente.

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Vamos, que todos los Hyugga tienen su lado pervertido xD.

La siguiente union es de Hizashi y Erika.

Besoooos!