¡A nuestro modo!

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Disclaimer: Naruto o sus personajes no me pertenecen.

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Unión Hyugga 2: Hizashi x Erika.

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La primera vez que la vio, Hizashi era apenas un niño pequeño, de ojos grandes y claros, bastante alto para su corta edad y estaba de muy buen humor. Cuando su padre paro su entrenamiento abruptamente y los llevo a una sala aparte los hermanos se miraron entre si y en silencio caminaron detrás de el. Hizashi se moría de ganas por preguntar, pero había aprendido que seria reprendido por ello y prefirió quedarse callado. Las cosas siempre terminaban por explicarse solas.

-Creo que tendremos que casarnos con ellas después- Le susurro Hiashi, quien había prestado atención a la conversación.

-¿Con cual?- Pregunto, despertando de su ensimismamiento.

-Pues…- Susurro- La mujer esa dijo mi nombre y señalo a la de pelo azul así que supongo que la tuya es la de pelo negro…

Hizashi se concentro en la niña que tenia en frente. Pelo negro larguísimo, debajo de las caderas, la piel blanca inmaculada y casi traslucida, los labios finos y rosáceos, los ojos, como era obvio, cristalinos y atrayentes.

-Y ella es Erika…- La presento e Hizashi no pudo evitar sonreír.

Erika, ese era un nombre bonito, tan bonito como la niña de cuatro años que tenia enfrente. Ella le sonrío si un poco de timidez, segura y confiada, y cuando la casamentera y su padre salieron del cuarto soltó una pequeña risita.

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Erika se miro en el espejo, mientras una criada le ajustaba el Obi. Se sentía cómoda con ese kimono azul claro, siempre le habían gustado los vestidos tradicionales. Se rió, como siempre hacia cuando algo le gustaba. Su pelo le rozaba el trasero que a sus diez años ya mostraba una forma erguida, atisbando lo que ella seria en su adolescencia.

Sonrío, ese día era una festividad de la aldea, y a ella le encantaban. Salio de su cuarto con la nodriza que siempre la seguía a todos lados, cuidando de ella y su "decencia". Oculto una risita que amenazaba con salir. Tenia diez años, dios mío.

-Hinamori- La llamo, con su voz alegre y cantarina- ¿Me traerías agua, por favor?

-Claro, señorita, espere aquí, por favor- Respondió y con una reverencia desapareció.

En esa edad, la pequeña no era conciente de que su cuidadora podía ser castigada si la perdía de vista. Por ello mismo, con su inocencia propia, apenas su tímida cuidadora giro en la esquina, ella se deslizo sigilosa por los pasillos.

-¿Erika?- Pregunto un Hizashi de doce años, encontrándose la de frente.

Erika se puso nerviosa y por ende, colorada. Hizashi sonrío, le encantaba verla sonrojada, aunque esa fuera una mala señal. La pequeña, como había descubierto en sus paseos casi obligatorios, solo se sonrojaba cuando había cometido algo inapropiado, se había equivocado o había sido descubierta en plena travesura.

-¿Qué haces sola por la mansión?- Pregunto

-Yo… me, uh, ¡me perdí!- Mintió, más notablemente de lo que quería.

Hizashi le sonrío de costado, logrando que en las mejillas de ella tomaran una coloración más rojiza. Ella tomo un mechón de su largo cabello, jugando con el, rizándolo y estirándolo sin decir una palabra ¿Por qué cuando estaba con el, se ponía tan nerviosa y perdía su seguridad? No, eso no, ella era Erika Hyugga, y nadie lograría hacerla sentir inferior o nerviosa ¡Ni el mismísimo Hizashi Hyugga!

-¿Estas ocupado, Hizashi-kun?- Pregunto, mirándolo fijamente, decidida.

Hizashi se hizo un poco hacia atrás, sorprendido, no esperaba que ella hablara, porque usualmente, como en sus paseos, ella bajaba la vista o miraba hacia otro lado, sonrojada.

-No, realmente no- Mintió, cancelando sus planes de entrenar.

-¿Por qué traes tu traje de entrenamiento, entonces?

Mierda, niña astuta.

-Iba a entrenar, pero puedo hacerlo luego.

-¡Pero el enfrentamiento es en una semana!- Exclamo, enfadada- ¡Vamos, tienes que entrenar!

-Esta bien, Erika, puedo guiarte hasta tu nodriza.

Ella negó con su cabeza.

-No, estoy bien, ¿puedo acompañarte?

-Hoy hay una festividad en la aldea ¿No quieres ir?

Ella se rió.

-Si no va Hizashi-kun, no seria una fiesta bonita- Aseguro, retomando su confianza y poniéndose en pose defensiva- ¿Si?- Pregunto, guiñándole un ojo, inocente.

-Ya que- Se resigno, sin poder contener una leve sonrisita.

-¡Eso es!

-Pero no grites- Le advirtió, caminando con ella hasta el campo de entrenamiento más alejado del resto.

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Unos días antes del entrenamiento, Hizashi cayo enfermo por una epidemia que afectaba a muchos niños de la aldea. La gran mayoría de las criadas estaba ocupada, iban de aquí para allá cuidando a sus propios hijos, haciendo las tareas que se habían multiplicado por la cantidad de mujeres enfermas hasta tal punto, que Hizashi quedo relegado en su cuarto sin nadie que lo cuidara, por lo que no mejoraba mucho que digamos.

-¿Hizashi no puede salir a pasear hoy tampoco?- Pregunto Erika, sentada en los bordes de la mansión.

-No, señorita- Respondió su cuidadora- ¿Quiere regresar a su cuarto?

Los ojos de la niña refulgieron de anticipación, puede que ella no fuera una ninja, no supiera de estrategia, o mucho sobre historia, pero la picardía brillaba en ella. Sonrío, se levanto y se acomodo su kimono blanco y rosado.

-Claro, pero, sabes, el otro día me perdí ¿Me enseñarías la mansión y como regresar a mi cuarto en caso que me pierda de nuevo?

La jovencita la miro desconfiada.

-¿Por qué no se queda en su sitio?

Ella la miro con la máxima inocencia fingida en sus ojitos claros.

-Porque vaguear, es inapropiado.

La jovencita rió y acepto enseñarle como regresar a su cuarto desde cualquier punto de la mansión. Erika descubrió que su casa era enorme, más de lo que pensó, pero ella tenía muy buena memoria y estaba muy enfadada con su prometido ¿Faltar tres días a su paseo de media hora? ¡Era la única media hora que se veían a diario! ¡Y justo cuando empezaban a hablarse con libertad!

-Oye…- Se escucho una voz demacrada llamar desde la puerta.- recuerda… alimentar… a… Tsukie…

Erika se volvió para preguntar porque el dueño del cachorro, Hizashi, no se encargaba de el. Pero allí estaba el, Hizashi, demacrado, casi aferrandose a la pared para no caer, con las mejillas rojas por la fiebre, las ojeras marcadas y la respiración dificultosa… y ella que se había enfadado con el por no ir a verla… que egoísta de su parte.

-Claro, Hizashi-sama ¿Necesita algo?

Hizashi afilo la mirada.

-No, nada.

Claro que necesitaba algo, unos analgésicos, descanso y mucha agua. Agua que nadie le proveía. Se recostó sobre las sabanas, sin animo de taparse debidamente y se quito la parte superior de su yukata, se moría de calor y se sentía asfixiado en esa pequeña habitación casi sin ventilación.

Erika espero a que su cuidadora fuera al baño para escabullirse hasta el cuarto de Hizashi para pedirle perdón. Pero, pensó, seria mejor llevarle algo para afianzar la disculpa. Camino con rapidez hasta la cocina y tomo a hurtadillas, oculta bajo la mesada, unos dangos que puso en una bandeja robada con anterioridad, un vaso de jugo que una descuidada criada dejo a su alcanse y un poco de fruta.

Huyo de la cocina sin ser vista y atravezo los pasillos hasta el cuarto de su prometido sin hacer el más minimo ruido. Quiza no tendria mucho tiempo, por lo que decidio apresurarse.

-¿Hizashi?- Lo llamo y un gemido de dolor la hizo estremecerse.

Olvido las cordialidades y los codigos que le habian enseñado, abrio la puerta con la bandeja y la cerro de un puntapie.

Lo encontro medio desvestido, respirando aritmicamente y hecho un desastre. Hizashi nunca iba hecho un desastre, el era pulcro y ordenado ¿Tan mal estaba? Ella se acerco despacio, se arrodillo a su lado y dejo la bandeja con comida a un costado. Hizashi abrio los ojos, medio adormilado por la intensa fiebre.

-¿E-Erika?- Pregunto, ella estaba sonrojada por la intimidad que sentia, sin la vigilancia de su cuidadora cerca o nadie que les mirase.

-Si, soy yo Hizashi.

Hizashi podia estar muy afiebrado, pero era un Hyugga, y seguia actuando con base de sus costumbres honradas. Y por ello mismo no podia presentarse ante ella en su estado y mucho menos en su cuarto, estando solos. Se levanto como pusoo y trato de acomodarse la yukata. Ella se rio de puro nerviosismo, con las mejillas arreboladas.

Nunca en su vida había tocado a un chico más alla de las manos o las mejillas. Nunca jamás. Pero Hizashi estaba enfermo y a ella las tradiciones le parecian estupidas.

-Dejame ayudarte- Ofrecio, tomando con cuidado la tela, sin tocarle.

-¡No, esta mal que estes aquí!- Exclamo-¿Quieres que me vaya?- Pregunto.

Hizashi nego con la cabeza ¿Hace cuanto que no conversaba con alguien que no solo le dejara la comida? A regañadientes y tratando de hacerlo el mismo, se acomodo la ropa y obligado por ella se cubrio con las sabanas.

-Hace mucho calor…

-No, Hizashi, hace frio- Nego, sorprendida

¡Como no iba a estar enfermo si andaba asi de ligero con el frio que hacia!

-¿Quieres dangos, fruta o jugo?

-J-jugo

Ella sonrio y mientras su cuidadora pensaba que ella descansaba y dormia, ella se paso el resto de la tarde y la noche de los siguientes dos dias, cuidando a Hizashi. Se escapo, se metio a hurtadillas, robo comida y se ocupo de mantener abrigado a su prometido, arriezagandose a ser castigada.

-Veo que has amanecido mejor, Hizashi-kun- Comento aliviada Erika, entrando con una bandeja repleta de comida y jugo.

-Si, muchas gracias- Respondio, con una sonrisa.

-¡Tu pelo es un desastre, Hizashi-kun!- Dijo, riendose y tomando un pequeño peine que traia en su bolsito.- ¿Puedo…?

El dudo un instante, no le gustaba que nadie le tocara el pelo. Pero, por otro lado, ella le había tratado inmensamente bien, además de que le converso y entretuvo durante largas horas. Podia dejarle hacer eso.

-Si.

-¡Genial!

Ella se puso detrás de el, quien estaba sentado en el suelo, en posicion de meditacion y no pudo evitar sonreir cuando ella pasaba su peine por su cabello.

-La pelea es esta tarde- Dijo el.

-Aun estas devil…- Intervino ella- ¡Deberian retrasarlo un par de dias, es injusto y…!

-No importara, Erika- La interrumpio, negando con la cabeza- Sera lo que tenga que ser.

-¡Pero has perdido muchos dias de entrenamiento, has estado enfermo y…!

El se levanto, dejandola a ella sentada.

-Esta bien, Erika, además, Hiashi seria un buen jefe.

-Tu serias uno mejor- Aseguro.

-Eres la unica que lo piensa, pequeña.

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A Erika no se le permitio estar presente durante la pelea, mucho menos cuando supo que su prometido había perdido y como si eso la hiciera peor persona, de repente todos perdieron el interes en ella. Cuando vio salir a Hiashi, no supo como sentirse, si felicitarlo, aunque no lo veia del todo feliz, o gritarle por una injusticia de la que el no tenia la culpa.

Una hora despues los ancianos salieron de la sala, seguidos por el padre de los gemelos y algunos personajes mportantes de la familia, entre ellos, su propio padre. Este la miro un segundo, nego con la mirada y le murmuro un "seras la esposa de un perdedor, un desperdicio de mis desendientes" y ella entendio todo.

Hizashi había perdido, lo que significaba que lo habian sellado. Se metio en la sala y lo vio alli, sentado apoyandose en la pared con una venda cubriendole la frente. Apenas la vio una pequeña sonrisa surco su semblante palido.

-Perdi- Declaro- Espero que Hiashi sea un buen lider.

-Creo en ti- Le dijo, sentandose a tu lado- Y si tu crees que el lo sera, confio en tu palabra.

El sonrio.

-Confias demaciado en mi. Perdi, Erika, no seras la esposa de un jefe.

Ella se rio de buena gana.

-Oh, Hizashi-kun- Ella lo dijo en el tono con el que se habla a un niño pequeño- Puede que no seas el jefe del clan, pero para mi, tu siempre seras el mejor de todos los Hyugga, y el que más habla, tambien.

Hiashi no pudo evitar sonreir

-Eres hermosa ¿Te lo había dicho?

Ella se sonrojo.

-Gracias, yo tambien lo pienso- Bromeo y le beso la frente, tapada por las vendas.

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-Sabes que esto no es bueno para ti- Dijo Hizashi.

Erika le sonrío, se pego un poco más a el y entrelazo sus dedos con los suyos.

-Lo mejor para mi, eres tu, Hizashi.

-Serás sellada- Dijo, bajando levemente la cabeza- SI te casas conmigo, pasaras a se aparte del Bouke.

El le apretó la mano.

-¿Estaré contigo?

EL asintió, mirándola con dulzura

-Entonces, tontuelo, seré feliz y eso, es definitivamente, lo mejor para mi y lo se desde hace diez años.

-Eres hermosa- Suspiro- ¿Te lo he dicho?

Ella rió.

-Gracias, yo también lo pienso… y por eso, Hizashi, Neji será un bebe precioso.

Hizashi sonrío.

-Claro que lo será.

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¡Hola!

Perdon por tanto tiempo sin actualizar, pero queria que fuera bonito.

Espero que lo sea.

Las proximas uniones son:

Union Sabaku No: KagexKarura (creo que es asi)

Union Akimichi: Choujax

Union Aburame: Shibix

¿Quieren otras?