Hola a todos! agradezco mucho a todos aquellos que dedicaron una parte de su tiempo a leer mi fic; también muchísimas gracias a todos aquellos que dejaron reviews. Espero que este capitulo sea de su agrado n.n
CAPITULO 2: La causa
-Equipo uno…- el radio de Marco contestó "listo".- equipo dos…- "listo".
-Marco-san, ¿es realmente necesario esto?- El aludido volteo a ver a Lyserg quien no aparto la vista del blanco mientras apuntaba con su arma.
-Por desgracia, Lyserg, ya no nos quedan muchas opciones para eliminar a Hao, quien representa la maldad en todo su esplendor.
-Pero, ¿atacar por la espalda?
Marco se aclaro la garganta.
-En realidad es de frente, si lo ves desde esta perspectiva: estamos delante de su guarida apuntando; si es tan increíble como dice serlo ya debió habernos notado. Además, una vez que descarguemos el enorme poder de nuestras armas ya no habrá de que preocuparnos, arrasaremos con todo.
Una voz en la radio aviso que Hao había entrado en la guarida. Marco volvió a los arbustos donde estaba escondida su arma. Esperó, viendo a través de la mirilla el momento en que el shaman de fuego pasara por una ventana… entonces ese sería su fin. Por su parte, Lyserg también apuntaba, esperando que el plan diera resultado (aunque dudándolo bastante).
El momento perfecto se presento, Hao paso por la ventana y de espaldas, comenzó lo que parecía una charla con el equipo de la flor.
-Todos disparen a la cuenta de tres… uno… dos… ¡tres!- Una increíble explosión se detono en el momento. El impacto no sólo voló todo el edificio, sino también hizo retroceder a Lyserg un par de metros. El chico comparo la sensación a ser arrastrado por el mar: por un momento no se está muy seguro de que pasa y tratas de controlar tus movimientos sin conseguirlo mientras das vueltas. Desafortunadamente, en la explosión no hay al final una playa que te detenga, tan sólo existió el suelo duro del que a duras penas se pudo sujetar. El zumbido en sus oídos apenas dejaba escuchar todo el ruido de su alrededor, miro su entorno y todo parecía un caos. Por un momento le pareció ver a lo lejos a los secuaces de Hao atacando a su equipo.
Demasiado aturdido para saber si era real lo que veía o no, se levanto ayudándose de un tronco para averiguarlo. Sus pasos al principio eran torpes, mas una vez que comenzó su recorrido pudo reponerse. Corrió, sin saber muy bien porque, hasta el barco (guarida de los X-Laws) quizá guiado por sus instintos de detective. Al llegar, lo que se encontró no fue nada agradable.
Hao estaba ahí con todos sus secuaces y se veía claramente disgustado. Los soldados X estaban derrotados; algunos arrodillados, algunos en el suelo: su cara reflejaba la desesperación de haber perdido y de ahora estar bajo el dominio del enemigo. Lyserg no tuvo mucho tiempo de pensar sobre que hacer antes de sentir como era levantado por el cuello de la chaqueta.
-Sólo faltaba este, amo Hao.- Peyote lo había levantado y ahora lo arrojaba a donde estaban los demás.
-Que diminutos son.- parecía haber fuego en su mirada, no parecía la misma persona calmada que siempre había aparentado ser. Lyserg comenzó a recordar al sujeto que encontró el día de su cumpleaños al llegar a casa.- ¡Doncella de hierro!- grito hacia el barco. - ¡Sal o quemare vivos a todos tus secuaces! - miró directamente a Marco.- uno a la vez.
Lentamente descendió la Iron Maiden y con ella, Jeanne. Se abrió la gran fortaleza para dejarla salir y comenzó su posesión de almas.
-Así que no dejaras que eso pase, eh.
-Hao Asakura, sobreviviste a la explosión, pero de esto no te escaparas.
-Como quieras, doncella…
Una feroz batalla comenzó entre los dos shamanes más poderosos del torneo. Por un lado, la doncella de hierro atacaba con todos los instrumentos de tortura que tenía, sin lograr ningún efecto en Hao quien fácilmente los esquivaba, quemaba, bloqueaba y destrozaba. Al final Jeanne se quedo sin más trucos, el shaman de fuego lanzo un ataque definitivo.
La doncella de hierro quedó destrozada, en el suelo y con quemaduras múltiples.
-¡Doncella!- gritó Marco queriendo acercársele, Luchist lo atacó de inmediato imposibilitando el contacto.
-Esto pasa cuando juegas con fuego.- dijo el ex sacerdote al momento en que Hao se le acercaba a la chica.
La tomó por el cabello y la levantó para mirarla a los ojos. La doncella de hierro por fin se mostraba cómo lo que era, una pequeña niña indefensa; lloraba y gemía sin poder contenerse.
-Mereces la muerte y más que eso… tu alma ardera sin descanso por la eternidad.
Hao la observo con detenimiento, la doncella no podía siquiera dirigirle la mirada mientras sollozaba con fuerza. Algo dentro de Hao se movió, él mismo no podía reconocer de que se trataba (otro le hubiera llamado compasión) pero por alguna razón no quiso matarla en ese momento. La dejo caer de nuevo al suelo mientras daba un bufido, molesto.
-De acuerdo, doncella.- dijo irónicamente. –si tanto miedo tienes de morir reduciremos tu castigo un poco.
-¡Hao, déjala en paz! - gritó Marco desde abajo del pie de Luchist.
-Marco, parece que este muy interesado en lo que le pase.- miró a la criatura en el suelo. – Dime entonces, ¿Qué es lo que le da sentido a que una niña de 11 años dirija todo un equipo de shamanes?- Luchist dejó levantarse un poco a Marco y éste y Hao se miraron.- ¿Es sólo el poder espiritual lo que buscaste? Sabes que no. La elegiste por lo que representa.- Hao se inclinó y tomó su pelo llevándoselo a la nariz.- Una virgen.
-¡No te atrevas ni a pensarlo!- esta vez fue necesario sujetar al de los anteojos ya que iba dispuesto a un ataque hacia Hao. El shaman de fuego rió con maldad.
-Chicos, ¿no creen que es el castigo perfecto?- Todos los seguidores de Hao comenzaron a reír despiadadamente.
Todos los x-laws trataron de liberase de sus opresores, pero estos simplemente no los dejaban escapar. Jeanne, que no se había movido ni un centímetro del suelo, se levanto impulsada por el miedo: ahora la muerte no parecía tan mala idea. No pudo avanzar mucho porque Bill Billy la detuvo sujetándola por la muñeca, después le dio la vuelta poniéndola en frente de Hao. El castaño rió malévolamente y contorneó el rostro de Jeanne mientras miraba directamente a Marco.
-¡Déjala, por favor! – El adulto parecía estar a punto de llorar.- ¡te lo imploro, toma a quien quieras pero no a nuestra amada doncella!
-¿Qué dices Marco?- Hao siguió riendo de ver su cara.- ¿Tienes otra virgen que ofrecerme?
-¡Yo lo hare!- todos callaron (incluyendo a Hao) para voltear a ver a quien había dicho esas palabras. Lyserg Diethel, quien era sujetado por Peyote, miraba con determinación y odio al shaman de fuego.
Hao se acercó al chico. Lo recordaba, era el niño que tanto odio le tenía por la muerte de sus padres, Lyserg Diethel.
-Suéltalo, Peyote.- ordenó. El chico no se movió de su lugar, ni dejo de mirar al castaño. ¿Por qué no le tenía miedo, por qué tenía ese fuego en su mirada? Sintió deseos de verlo apagado, de someterlo por completo.- Así que estas dispuesto a ocupar el lugar de tu líder.
-Tomare el castigo que dices si nadie más sale herido. – en definitiva le molestaba esa mirada, como si nada pudiera dañarlo. Todo quedo en silencio un momento.
-De acuerdo, pero si desistes en cualquier momento, volveré por ella.- señalo a Jeanne con la cabeza.- ¿Entiendes?
Lyserg asistió. El shaman de fuego lanzó una sonrisa de superioridad y dio una vuelta.
-Ya que no tenemos guarida, utilizaremos la de ustedes un rato. ¡Vamos todos al barco, asegúrense de que nadie escape!- volteó a ver al inglés.- Estoy seguro de que no querrán perderse esto.
Los X- laws fueron guiados (léase obligados a subir) al barco. Hao, irónicamente, indicó con las manos el camino a Lyserg y lo siguió muy de cerca. Llegaron al pasillo principal donde estaban las puertas que conducían a las diferentes habitaciones.
-¿Cuál nos recomiendas, Marco? – Hao rió por debajo mientras el hombre moría de rabia.- Enséñame tu cuarto Lyserg Diethel. – El chico avanzó hacia una de las puertas.- Todos quédense cerca, escuchen cuando caiga. – Nadie pudo saber con exactitud a que se refería el shaman de fuego.
Hao se introdujo en el camarote de Lyserg. Era un pequeño cuarto con un buro repleto de libros y una pequeña ventana. Había una cama de metal con un colchón mullido.
-Entonces.- dijo mirándolo directamente a los ojos.- Comencemos.
Y dándole un fuerte golpe a la cara, todo comenzó.
¿Comentarios? los espero!
