EN CONTRA CORRIENTE

Capítulo 5

By Tita Calderón

Candy buscó las llaves en el bolso para abrir la puerta. Seguramente Albert ya debía haber venido y más que seguro, ya se debía haber ido, cansado de esperarla…y todo por la tía abuela, puso los ojos en blanco mientras gruñía para sus adentros con desolación.

Puso la llave en la cerradura pero ésta giro solo una vez antes de abrirse… estaba segura que había dejado con llave. Al abrir la puerta todo estaba en penumbras pero un ligero aroma a musgo verde con un toque de maderas cálidas penetró todos sus sentidos y alteró sus hormonas, cerró los ojos unos instantes deleitándose con este aroma que tanto amaba….sin duda Albert había estado allí. Abrió los ojos que se adaptaron enseguida a las penumbras y de pronto logró distinguirlo en medio de las sombras parado junto a las cortinas, mirando por la ventana…

-¡Albert! – dijo con emoción mientras encendía la luz para confirmar que era él y no un espejismo producto de su imaginación.

Albert se giró despacio. No quería estar enojado con ella, pero lo estaba ¿donde había estado hasta esta hora? Y el auto en el que acababa de llegar le resultó demasiado familiar…

-Pensé que ya no te encontraría – añadió con emoción mientras abría sus brazos y corría hacia él.

Parecía estar muy serio y no había pronunciado palabra…parecía algo cansado o tal vez un poco molesto…tal vez por la espera.

No importaba lo que estuviera, ella tenía ganas de refugiarse en sus brazos… se apretó en su cintura con la seguridad que solo da el amor cuando es correspondido…

Albert sonrió levemente ante aquel gesto que borraba de un solo soplo cualquier molestia por la incertidumbre de la espera.

-Hola preciosa – saludó con ternura

Se adueño de sus labios en un beso suave, lento y pausado…en un beso que solo ella era capaz de responder, en un beso que le hacía latir hasta las entrañas…

-¿Y porqué pensaste que no me encontrarías? -preguntó haciéndose eco del comentario de Candy mientras tomaba su rostro con ambas manos con sutileza.

La miró con reprensión por esa pregunta, era imposible que él se fuera sin verla. ¿Es que acaso no sabía que un minuto con ella era como el soplo de vida que necesitaba para existir?

-Es que era tan tarde… - dijo recordando con tristeza que el tiempo le había parecido eterno hasta llegar al departamento.

-Jamás, me iría sin verte… - aseguró acercando su nariz a la de ella y jugueteando un poco – Y por cierto, ¿A dónde fuiste? – preguntó tratando de sonar casual, escondiendo lo preocupado que había estado en todo este tiempo.

-No te lo puedes imaginar – aseguró con una sonrisa – Es más, no me vas a creer con quien estaba.

-¿Y con quién estabas? - preguntó con interés.

Candy apenas notó la preocupación que dejaba entrever su voz.

-Con la tía abuela. ¿Lo puedes creer?

-¿Con la tía abuela? – preguntó aprensivo, con razón aquel auto en el que la vio llegar le resultaba demasiado familiar…Desde la altura en la que estaban a duras penas se lograba distinguir detalles…

-Si, vino a eso de las cinco y media para pedirme que la acompañara a visitar a una amiga.

-¿Qué? – Albert la soltó despacio con una premonición que le cortó el aliento.

-Si hasta me trajo este vestido de regalo para que me lo pusiera. ¿Lo puedes creer? – dio un paso atrás para que él pudiera admirar el vestido.

Albert la miro con detalle, estaba tan encantadora como siempre pero algo no le cuadraba, conocía demasiado bien a su tía como para creer que de repente quisiera estrechar su relación con Candy de la nada…

-¿A la casa de quien fueron? – preguntó de inmediato

-De la señora Bryant.

-¿Bryant? – preguntó curioso, no le sonaba ese apellido

-Si, es que allí se estaba alojando la amiga de la tía abuela. Creo que era su pariente…

-¿Y quién era su amiga?

-Clara…Clara…Fred…Furd…- dudó un momento - Algo así no me acuerdo bien…

-¿Ford? – tanteó levemente con cautela

-Si, ella misma, ¿la conoces?

Albert se quedó de una pieza. No podía creer lo que su tía había hecho, alguien iría de tour no solo a Tel Aviv sino de paso a Groenlandia.

-No…pero la tía me ha hablado mucho de su "familia" – en especial de su hijo pensó para sus adentros con ira contenida.

-¿Así?...- se quedó pensativa

-Cuéntame exactamente cómo fue que te invitó.

Candy lo miró extrañada por la ansiedad impregnada en sus palabras mientras Albert le conducía al sillón tomada de la mano. Se sentaron y Albert la pegó a él, para rodearla con los brazos, mientras ambos subían los pies al sillón…

-Bueno, apenas había acabado de llegar del hospital cuando escuché que alguien tocaba la puerta, casi me caigo de espaldas cuando abrí la puerta y la encontré allí….- empezó diciendo Candy…

"…

-Tía…tía abuela – había balbuceado Candy desconcertada al verla parada en el umbral y pestañando unas cuantas veces sin creer lo que veía.

-¿Cómo estás Candice? – fue el seco saludo de Elroy

-Bi…bien

-¿No me invitas a pasar? – levantó un ceja

-Perdón, claro, siga por favor – Candy se hizo a un lado para que pasara con su habitual elegancia.

Qué bueno que todo estaba ordenado, sino, no quería ni imaginarse lo que hubiera pensado la tía abuela de ella. Entonces sintió el anillo en su dedo anular y muy sutilmente se lo sacó, sabía que Albert aun no había hablado con la tía abuela respecto a su compromiso o ¿tal vez ya lo hizo y por eso había venido? No, Albert se lo hubiera advertido…lo mejor era ser precavida…se guardó el anillo en el bolsillo del vestido con sumo cuidado para no levantar sospechas.

Luego de mirar detalladamente el interior del departamento, Elroy se sentó en la sala con indiferencia. Se notaba que era William el que había comprado los muebles por la elegancia y calidad de cada mueble…pero había algo en el ambiente que la perturbaba…tal vez era un aroma suave y familiar en la estancia o un inexplicable calorcito acogedor que no podía explicar….se irguió inmune a todo esto.

-Vine para pedirte…un favor – siempre tan directa

-¿A mí? – preguntó Candy totalmente desconcertada

-Si, a ti. – la miró

Candy se sintió algo incomoda. ¿Y si le pedía que se alejara de Albert? Respiró hondo, preparándose para lo peor.

-Quiero visitar a una amiga que acaba de llegar a la ciudad, y ya que eres una Andrew, pensé que me podrías acompañar.

Candy tragó seco…esto era de lo más extraño ¿desde cuándo para la tía abuela, ella era una Andrew? Respiró con cautela.

-Yo…- Candy luchaba en el interior de su mente tratando de encontrar una excusa cortés para disculparse. Una vocecita en su interior le gritaba que no se fiara de la anciana que tenía en frente…

-Solo iremos a tomar el té…- argumentó de inmediato al ver dudar a la rubia. ¿Que más quería? Le estaba llevando a que la acompañara…ni siquiera lo debería pensar….

-Es…es…que…bueno…yo...- definitivamente su mente estaba bloqueada porque no se le ocurría nada coherente que decir –…No tengo un vestido adecuado para ir con usted - se le ocurrió de repente…a veces ella misma se sorprendía de lo ingeniosa que era.

-Te traje este vestido, por si no tienes nada apropiado. – sonrió para sus adentros con astucia, esta muchacha no tenía idea ante quien estaba, sería fácil embaucarla en este compromiso sin que se diera cuenta.

-Gra…gracias…no debería haberse molestado – al parecer lo tenía todo fríamente calculado, pensó con aprensión…

-Ve a cambiarte…- le ordenó

La tía abuela ni siquiera esperó la respuesta de Candy simplemente asumió que iría con ella…"

-¿Y no te dijo porque no iba con Sara o Elisa? – le preguntó Albert de repente

-No…y eso se me hizo muy raro…

-¿Y a quien conociste allí?

-Creo que a toda la familia, primero solo estaban la dueña de la casa y la señora Fred, digo Ford – se corrigió de inmediato - Pero luego llegó el esposo de la señora Ford con su hijo.

-¿Su hijo? – preguntó con cautela

-Sí, creo que se llamaba…- lo pensó un poco antes de proseguir - Edsel, debe de tener más o menos tu edad

El rostro de aquel joven vino a su mente, su rasgos eran simétricos y algo afilados pero agradables, de mirada amable aunque inquisidora….

"…

-Señorita Andrew, es un gusto conocerla – había besado su mano al saludarla

-Igualmente señor… - dudó…oh, oh se le había olvidado el apellido.

-Por favor llámeme Edsel – salió a su rescate…

Candy había abierto la boca para pedirle que ella también la llamara por su nombre, pero no lo hizo, una voz interior le dijo que era mejor mantener las distancias.

Sonrió con cierta incomodidad y bebió de su taza de té como si nada mientras esquivaba la mirada detallada que sintió recorrer sobre ella como si estuviera siendo examinada…."

-¿Sabes algo? – dijo Candy volviendo al presente - Tal vez es solo mi impresión, pero desde que llegué allí, me sentí….me sentí…no sé como explicártelo…como observada…

-¿Evaluada? – tanteó Albert

-Sí, eso mismo.

Albert seguía tenso y respirando con algo de dificultad. Su tía no solo iría a un tour por Tel Aviv y Groenlandia sino también de paso a la Conchichina. Aferró más su abrazo en la cintura de Candy.

Su tía se le había adelantado presentándole a Candy al supuesto pretendiente…seguramente con intención de iniciar un acercamiento más rápido. Sintió hervir con furia la sangre en las venas.

-¿Te dijeron alguna cosa que te incomodara?

-No, en realidad fueron muy amables…muy educados…

"…

-Cuénteme señorita Andrew – había dicho Clara - ¿Cuáles son sus pasatiempos?

-¿Mis pasatiempos?

-Si

-Bueno…no tengo muchos pasatiempos, porque tengo poco tiempo libre – y el tiempo libre que tenía aprovechaba para estar con Albert, ¿podría entrar Albert en la categoría de pasatiempo?

-¿Y en que ocupa su tiempo? – preguntó Edsel esperando escuchar las típicas respuestas de las señoritas de sociedad: bordado, lectura, juegos de canasta, tomar el té…

-Pues… - miró de reojo a la tía pero ella estaba dejando la taza a un lado, decidió responder la verdad – Soy enfermera y mi trabajo no me deja mucho tiempo libre.

-¿Enfermera? – preguntó Edsel más interesado que antes.

-Si

-¿Y dónde trabaja?

-En el Hospital General de Chicago – contestó orgullosa

La tía abuela se había mantenido al margen, pues si iba a casarla con este hombre no valía la pena esconder nada…

-Muy interesante - los ojos de aquel joven se habían enfocado en los de ella con más interés que al principio, mientras un frío tenue recorría su espalda al percatarse cuán verdes eran los ojos de la rubia.

-¿Y usted a que se dedica? – había preguntado Candy tratando de mantener la conversación, le incomodaba la manera en que la miraba.

-Nosotros tenemos una compañía que hace vehículos… - contestó sorprendido al ver que ella no sabía quiénes eran.

-¿Vehículos? Que interesante - contestó mirando la hora, y pensando con desolación que Albert ya debía estar por salir de la oficina y la tía abuela ni se daba por enterada de lo tarde que era.

…"

El roce de Albert en su pelo la trajo al presente. Ella conocía bien lo que era su abrazo y este era un poco tenso.

-¿Qué pasa, amor? - le preguntó

Albert guardó silencio antes de contestar.

-Edsel Ford, es el pretendiente que la Tía Elroy te quería presentar en la fiesta. Pero al parecer decidió adelantar sus planes.

-¿Qué? – Candy casi se desmaya

-Debí hablar con ella desde hace tiempo…- se recriminó Albert

-Igual lo hubiera hecho, no te reproches – dijo Candy mientras se daba la vuelta y acariciaba con fervor el rostro de Albert.

Candy buscó sus labios y juntos se hundieron en un beso posesivo, en un beso anhelante…en un beso que les confirmaba que nada los separaría…

Ambos intercambiaron una mirada intensa luego de que Albert rompiera a regañadientes aquel beso que estaba sobrepasando sus límites…Siempre era Albert, el que terminaba rompiendo los besos…porque Candy no medía el peligro que representaba para su integridad aquellos besos largos y profundos…

-Debí haberme puesto el anillo…- se recriminó de repente - No lo hice porque pensé que la tía podría reconocer el anillo…y que estaríamos en problemas si lo hacía.

-Hiciste bien…- le dijo Albert con una sonrisa – Hubiera sido peor si se enteraba viendo el anillo…

Albert acarició con profunda ternura el rostro que tanto amaba…su largo dedo índice perfiló la perfecta nariz respingada…la suave textura de sus sonrojados pómulos…avanzó lentamente hasta rozarle el cuello y se detuvo…De pronto sintió que ya no podía esperar a mañana…las penumbras que los rodeaban parecían burlarse de él, de sus ansias, de sus deseos, de su amor…de esta necesidad de alargar el tiempo…de quedarse con ella…de vivir con ella…de tener un hijo con ella…

Todo absolutamente todo, tenía que esperar… ¿Por qué?

-¿En qué piensas? – le preguntó Candy al ver la intensidad en su mirada

-En que ya no puedo esperar a mañana…

-¿De qué hablas? – Candy inclinó la cabeza a un lado sin visualizar la magnitud del fuego que quemaba en las entrañas de Albert.

Sus ojos se habían vuelto de un tono más azulado…

-Nuestros planes eran, ir a la fiesta de la tía Elroy y allí hacer el anuncio del compromiso – empezó diciendo Albert mientras Candy asentía con la cabeza…

Esos habían sido sus planes iniciales, llegar directo al brindis y anunciar frente a todos su compromiso…con eso cortaría de tajo cualquier manipulación o estrategia de su tía…pero al ver que ella había llevado a Candy de repente a conocer a ese tipo…lo cambiaba todo… Y sinceramente no veía porque perder tiempo en un anuncio de compromiso o en esperas desmedidas…él ya no podía vivir un día sin ella…una hora más sin ella…un minuto más sin ella..

-Pero…pienso… - Albert guardó silencio y la miró con más intensidad - Que es alargar en vano el tiempo…

-¿A qué te refieres?

-Candy ¿Que dices si adelantamos la boda? Sin anuncio de compromiso…sin tanta planificación…sin tanta espera – sus ojos suplicaban

-¿Lo dices en serio? – el júbilo de Candy era imposible de ocultar.

-Muy en serio.

-Si - contestó antes que Albert terminara de responder

Candy se lanzó directo a sus labios…estaba cansada de esperar…ya no podía vivir un segundo sin él…

-¿Para cuándo? – preguntó emocionada luego de llenarle de besos por todo el rostro mientras ambos reían como si fueran un par de chiquillos a punto de hacer una travesura..

-Para este fin de semana – propuso Albert sin dudarlo

-¿Tan pronto?

-Ya no quiero…- la miró con fervor – Ya no puedo, vivir un día más sin ti… ¿Qué dices? ¿Nos casamos este fin de semana?

-¡Siiii! – gritó mientras se lanzaba a sus brazos con fervor

Albert sonrió complacido…

-¿Y la tía abuela? – preguntó de repente Candy preocupada

-De la tía Elroy…me encargo yo….- sus palabras eran pausadas pero firmes…

No le daría a su tía la oportunidad de quitarles minutos de felicidad…sabía que cuando se enterara de sus planes haría lo posible y lo imposible para separarlos y sobre todo se ensañaría con Candy…por eso había dilatado el momento de hablar de sus planes…pero con esta decisión que acababan de tomar todo sería distinto.

Sabía de antemano lo que le esperaba con su tía, como mínimo, una batalla campal, pero no le importaba…sinceramente en este punto de su vida, se enfrentaría contra el mundo entero si de eso dependía poder llamar a Candy "su mujer" desde el fin de semana…

Continuará…

Nota de la Autora:

Nuevamente, "Mil Gracias" por dedicarme un ratito de su tiempo para leer esta historia y sobre todo, mil gracias a todas las chicas que se toman un poquito más de su tiempo para dejarme un mensajito, que como se los he dicho, son los que motivan a cualquier escritora de fics. ¡Gracias!

No se que le pasa a mi cuenta pero no me deja contestar ningún review...asi que aprovecho para agradecerles por aqui por cada una de sus palabras. En especial a:

MaRu.2ne1, Sary, Tamborsita333, Moni, Klaudys, Luz K, Noemi Cullen, Karub, Usagi13chiba,Angeles, Princesslove, Paolau2, Nelly, Anttealb