¡A nuestro modo!

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Union Sabaku no.

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Tadashi tenía quince años cuando reparo en ella: era ninja, menudita y esbelta, no era demaciado llamativa pero si bastante linda. La observo por un instante, como la mayoria de las mujeres, llevaba el pelo corto por el inminente calor que azotaba diariamente a la aldea. Tenia ojos de un curioso color verde, pelo rubio y una sonrisa encantadora. Bonita, la califico.

-¿A quien miras, Tadashi?- Pregunto su padre, delante de el.

-A nadie, padre- Respondió, de modo automatico.

Bonita, recalco, muy bonita.

Karura era pequeña, lo admitia, pero no estupida. Podria ser varios años menos que él, eso se notaba a la vista, pero seguia siendo una ninaja astuta. Se sintió incomoda cuando noto sus poderosos ojos sobre ella; analizandola. Trato de no entrtar en panico. Todo lo que pasaba era que el ninja joven más poderoso y tetrico tenía sus ojos puestos en ella.

Sin sentimientos, así lo habían descripto. Incapaz de sentir piedad, pena o cariño, incluso miedo; al menos eso se rumoreaba a su alredor.

El cabello rojo fuego lo hacía hacerse notar desde lejoz, sus ojos precoces, inteligentes y profundos eran letales. Realmente letales. Demaciado poderoso para la corta edad que tenían.

-Tu- La llamo.

-¿Si?- Pregunto ella, tragandose una formalidad que mostraria su miedo hacia él.

-Tu nombre.

Karura no supo si eso había sido una orden, una petición u otra cosa. Pero, algo intimidada por la imponente figura que el representaba, contesto.

-Karura.

Tadashi afilo la mirada, se giro y se fue, dejando a la mochacha con el sabor de la insertidumbre en la boca. Amarga insertidumbre que, en cuestion de segundos, se transformo en acido miedo derritiendo su interior. Le temia, más de lo que le había temido a cualquier otro.

-Yashamaru- Llamó a su hermano, cuando este salió de la tienda- ¿Por qué querria Sabaku no Tadashi saber mi nombre?

Yashamaru no pudo sino fruncir el cejo y negar con la cabeza, en un simbolo de su desconocimiento. Karura lo siguio a poca distancia, caminando por la calle, pensado que podía él, justamente él, querer de ella.

-Karura- Llamo su hermano un segundo luego.- Procura no salir.

-Tengo una mision mañana.

Yashamaru la miro.

-Solo cuidate, entonces.

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Yashamaru estaba sentado en el salon de su casa, mirando fijamente un punto de la pared. Tal como había predico ellos estaba ahí, frente a él, pidiendole algo que no quería darles pero que no podía negarles ¿Qué excusa podia poner? ¿"No esta disponible"? ¿ "Es una proposición poco acertada"?

-¿Lo hara, señor?- Insistió uno de los hombres, perdiendo lo paciencia.

¿Qué otra cosa podia hacer? Negarse era firmar su propia muerte. Nadie le negaba algo a la familia Sabaku No, mucho menos a su prodigio hijo,el, según rumores, futuro Kazekage.

-Tiene apenas dieciséis- Recordo Yashamaru- Y el veinte.

-Es natural que un hombre escoja a una mujer menor que él.

Yashamaru cerro los ojos un segundo, pensando que, a lo mejor, era una forma de proveerle a su hermana un vida comoda. Buena, quiza no, probablemente no, seguramente no. Lo más seguro era que la usara y la dejara de lado, pero ella gozaria de muchos privilegios que él y muchos otros hombres no podrían darle nunca.

-Acepto, le informare su destino cuando sea apropiado- Informo, levantandose y apenas se fueron, penso que había hecho lo unico que podia hacer.

Entregar a Karura al Kazegake.

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El día de su boda Karura lloro como nunca antes había llorado, a montones. Cuando su hermano le informo su destino, en el que ella no había intervenido, se encerro en su cuarto y lloro hasta desidratarse. Se había tendido en la cama, abrazado su almohada y como la adolescente asustada que era, lloro amargamente el mes entero que le quedaba de libertar.

Relativa libertad.

Karura no era estúpida, sabía que eso era lo mejor, desde el punto de vista economico y social, y lo peor que le iba a pasar en su vida, sentimentalmente hablando. Se miro en el espejo, envuelta en ropajes matrimoniales, maquillada y peinada como pocas veces había visto a mujeres peinarse. No se encontraba en el espejo, a ella o a su natural alegria.

¿Por qué, de todas las mujeres, ella? No era especial, si bien era muy fuerte, no era hermosa. Su belleza era escasa, desde su punto de vista, demaciado comun. Acaricio su piel y penso en los dias por venir; adaptarse a él, a sus reglas, a su modo de vida, a sus manias. Tendria que dejarse hacer.

Sintio ganas de llorar, pero no lo hizo, fue hasta él, realizo la ceremonia, se dejo hacer y penso que todo acaba allí.

Pero le faltaba mucho por vivir.

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Para ser sincero consigo mismo, Tadashi la había escojido por puro capricho. Ella era fuerte, bonita y manejable. Maleable a su gusto, sumisa y le temía; el mejor prospecto de mujer. Vio el miedo en sus ojos cuando la tomó aquella noche, lo veía cada vez que se acercaba a ella, cada que la tocaba, cuando la miraba.

Pero pronto Karura dejo de temerle, paso a respetarlo y evitarlo, cosa que nunca lograba hacer. Aunque los asuntos como Kazekage lo mantenian ocupado, siempre tenía tiempo para entorpecer la vida de ella.

Si Karura habíha pensado que todo terminaba casandose y dejandose tocar, estaba muy equivocada. No, no recaia en ser buena esposa, dejarse hacer y darle hijos, no, ella era su juego favorito y atemorisarla hasta hacerla llorar las reglas del juego.

Si la mujer tenia que agradecerle algo a su marido, quien prácticamente la robo de su hogar, eran sus hijos.

Temari, la mayor, era el sol de su existencia, todo giraba en ella. Pero su esposo, tan frio como siempre, le dijo que el quería un varon no una niñita tonta que de nada le servia a la aldea. Fue por eso que siempre que él aparecia, ella tenía que apatar a su retoño y aparentar que ella no existia. No quería que el se acercara a ella.

Kankuro llego luego, siendo demaciado parecido a su padre en lo que a ella respectaba. Tadashi lo miro sin sentimiento alguno y asintio levemente, como aprovando la labol hecha y se retiro, dejando a su hijo en su cuna sin cargarlo. Si uno se ponia a pensar, el Kazekage nunca había cargado a su hijo.

Entonces, cuando ella pensaba que al fin todo se había estabilizado y que podría gozar de una relativa vida feliz con sus dos hijos él le informo que debía volver a embarazarse. Confusa ella pregunto porque deseaba otro hijo, si ya le había dado un varon.

Karura pensaba que entre menos niños el tuviera, menos niños padecerian el tener un padre como aquel.

-Solo lo haras- Respondia el, mirando a lo lejoz a Temari y Kankuro jugar con la arena.- es tu única obligación; parir.

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Cuando ella tenía apenas dos meses de embarazado su esposo le informo sobre porque había decido engendrar otro pequeño. El Shukaku. Karura no pudo sino retroceder y tomarse el vientre en un acto reflejo y por primera vez en lo que llevaba aquel retorcido matrimonio se negó.

-No, eso es demaciado.. No.- Repitio, retrocediendo hasta llegar a la pared.

-No he preguntado.

-Pues esta en una respuesta; no, no lo hare.

Tasashi afilo la mirada y eso basto para que su esposa se estremeciera en su sitio.

-Lo haras.

-¡No, demonios, no! ¡No dejare que lo conviertas en una bestia, en un monstruo, no dejare que sacrifiques la vida y la felicidad de mi hijo haciendo eso! ¡No!

Tadashi la tomó del brazo y, con fuerza moderada, la golpeo contra la pared, aturdiendola. Con una seña tres personas se encargaron de dominar a su esposa, aplacandola hasta que lograron sedarla. Karura pataleo, forcejeo, golpeo, propino puñetazos y trato de soltarse en vano. Se desvanecio maldiciendo a su esposo y al Shikaku.

El procedimiento fue existoso, penso Tasashi, viendo a su esposa revolcarse de dolor frente a el, apenas conciente. NO pudo sino pensar que si hijo sería la mejor arma alguna vez creada, que él sería definitivamente todo lo que necesitaba su aldea para seguir creciendo.

Cuando fijo sus ojos en los de su esposa vio el odio, el miedo y la impotencia mezclados en sus orbes verdes. "Eres un demonio", murmuro ella y el contuvo las ganas de reir y girar los ojos.

-No, lo que llevas en el vientre, eso si es un demonio.

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Karura paso el resto de su embarazo abrazando y cuidando de sus hijos, preparandolos para la vida futura sin ella. Porque la mujer sabia a la perfeccion que no saldría viva, que el sellado requería un sacrificio y su esposo la había sacrificado a ella ¿Pero eso no había sido siempre así? Se sento en la arena, Temari le decía algo a su hermano, el tono alterado y mandon. Ella sería toda una bestia cuando creciera, fuerte y hermosa, orgullosa como ya mostraba y sumamente astuta.

Esperaba que ella pudiera controlar al inquieto Kankuro, quien se paseaba de un lado a otro saltando, haciendo bullicio y riendo.

-¡Ah!- Grito, cuando, simplemente ya no pudo acallar los gritos que querian salir de su boca.

Llevaba mucho tiempo tratando de fingir que las contracciones pasarian, que eran pasajeras y que aún faltaba mucho para que ella diera a luz. Pero eso era mentira, el embarazo estaba completo y lo que ella sentia eran dolores del parto. Se levanto, como pudo y llamo a sus hijos, los abrazo, beso y les recordo que los amaba y que, por favor, fueran buenas personas. Esperaba que esa criaturita suya que crecia en su interior fuese buena. Quiza fuera raro, o solo natural, pero amaba a ese bbebito que no conocia aunque la mataria. Era raro, pero asi era.

-Señora- Llamo una ninja detrás de ella y supo que era hora.

Era hora de morir.

-Sean fuertes- Les susurro a sus hijos y se fue sin mirar atrás.

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Tadashi nunca había presenciado uno de los partos de su esposa, usualmente acudia a ver a sus hijos una vez nacidos, higienisados y chequeados médicamente. Pero esa era una ocacion especial, la mayor arma de su aldea iba a nacer ese dia y llevaba su sangre. Del otro lado del cuarto su esposa gritaba, apretando los puños y lloraba.

Bah, mujeres debiles y enclenques. Solo servian para parir y encima, se quejaban de lo unico util que sabian hacer. Ellos las soportaban y no se quejaban.

-¡Maldigo a esta aldea, a ti, asqueroso intento de hombre!- Grito Karura, rozando los ultimos instantes de vida- ¡Los odio, maldigo a esta aldea de mierda, a esta asquerosa y puta aldea que solo quiere reconocimiento y no progreso! ¡La odio! ¡Y mi hijo me vengara, te matara, te matara Tadashi, porque no sabes lo que has creado!

El Kazekage no se inmuto, y la vio lanzar un ultimo expiro.

-¡El me vengara, Gaara me vengara!- Grito y cuando un llanto de niño se encucho en la habitacion, ella se desvanecio.

Tadashi sonrio y tomo a su unico hijo en brazos.

El unico para él.