EN CONTRA CORRIENTE

Capítulo 6

By Tita Calderón

Elroy Andrew, entró con paso firme a la biblioteca donde hasta hace poco había estado reunido su sobrino con Edsel Ford. De esta reunión dependía que el joven Ford empezara a cortejar a Candice y con suerte en un par de semanas estaría anunciando el compromiso de ellos y tendría el camino libre para lanzar la artillería pesada contra Archie y sobre todo contra William, que era su principal objetivo.

Tenía todo un plan para casarlo, que de una u otra manera daría resultado…incluso recurriría a lo más bajo de este mundo si eso servía para comprometerlo irremediablemente…pero bueno, lo primero, era lo primero, borrar del mapa a esa muchacha.

Había visto como los Ford se habían impresionado con los antecedentes de enfermera de Candice.

¿Y qué más se podía pedir de una familia que no eran de alta alcurnia como los Andrew? Se conformaban con cualquier cosa, pensó altiva. Sin embargo, lo importante era casar a esa muchacha…había escuchado unos cuantos comentarios que no le gustaron para nada sobre la estrecha relación que William mantenía con Candice y más le valía cortar de tajo esta relación antes que las cosas se desviaran por caminos insondables.

-Por favor tía, siéntese – le pidió Albert con una sonrisa de triunfo que estaba más que seguro, que ella mal interpretaría.

Y no estaba equivocado, cuando su tía vio su sonrisa, estuvo segura que el compromiso de Candice era un hecho.

-¿Y cómo te pareció el joven Ford? - preguntó mientras se sentaba -Te dije, que no tendrías ninguna objeción.

-Que puedo decirle tía, parece una buena persona y muy centrado – comentó con sinceridad.

-Además que tienen una fortuna asegurada por mucho años… - añadió presurosa

-Pues según parece…así será

-¿Qué más puedes pedir para Candice?

-Hay muchas cosas más, que puedo pedir para ella – dijo despacio y con un doble sentido muy marcado.

-No es necesario entrar en detalles…- añadió de inmediato. Era obvio que a William, no le había gustado su comentario, así que lo mejor era ir directo al grano - ¿Y cuando iniciará sus visitas a Candice? Es necesario que haya alguien presente…sobre todo por el buen nombre de nuestra familia – su mente empezó a planear una boda a corto plazo, sin mucha preparación…total, solo era una recogida.

-No habrán visitas – contestó Albert sin preámbulos.

-¿Qué?

-Como lo escuchó tía, no habrán visitas, porque no habrá ninguna clase de cortejo – él era tan directo como su tía.

-¿Cómo?

Los ojos de Albert se tornaron de un tono más cobalto mientras unía las yemas de los dedos de ambas manos en pares sobre la mesa, en un gesto que demostraba un gran dominio de la situación.

-Tal como se lo he dicho, tía, no habrá ningún cortejo, por tres razones – dijo firme - La primera –levantó un dedo – Es que Candy hace unas semanas dejó de ser una Andrew.

Exactamente desde que había aceptado casarse con él. Desde hace un tiempo atrás había estado moviendo cielo y tierra para anular la adopción en secreto, esto era lo único que le impedía pedirle matrimonio. Y cuando todo se facilitó fue el momento exacto para hacerle la proposición que desde el primer día que fueran novios estuvo siempre perenne.

-¿Qué? – volvió a preguntar Elroy, parecía que solo sabía decir esa palabra

-Así es tía, Candy ya no es una Andrew y por lo tanto, no tengo ningún derecho para autorizar o desautorizar ningún cortejo.

-Pero podías habérmelo dicho antes...y no dejarme pasar por semejante perdedera de tiempo…- contestó disgustada recordando lo que le había costado concertar una cita para que Ford accediera a conocer a Candice.

-Lo siento – su disculpa más parecía una evasiva.

-Pero aun así, debiste sugerirle que la cortejara… ¿no dices que te preocupas por ella? – de pronto sintió que era imperioso casar a Candice a cualquier precio…

-Claro que me preocupo por ella…pero de una manera diferente – la miró sin pestañar.

La tía se giró un poco…no sabía porqué pero de pronto tuvo una mala corazonada que le hizo alterar sus latidos…tenía la ligera impresión que tras las palabras de William había algo más que no quería descubrir…

-La segunda razón – siguió diciendo Albert lentamente sin dejar de mirarla con ojos inescrutables – Es que Candy ya está comprometida…

Su tía lo miró fijamente sin atreverse a pensar en nada porque sus pensamientos le llevaban a unas terribles sospechas, tan terribles que sintió como le empezaba a subir la presión.

-Y la tercera y más valiosa razón, es porque es conmigo con quien Candy se ha comprometido. – lo dijo tan despacio como si fuera una retardada mental.

-¿¡Qué! - se levantó como resorte – ¿Qué clase de broma es esta?

-No es ninguna broma – contestó Albert inalterable - Nunca ha sido "una broma" – le recordó haciendo referencia a la vez que le dijo que Candy era su novia y ella lo había tomado como una broma pesada.

-¡Estás loco! – gritó a todo pulmón - ¡ Sobre mi cadáver! – vociferó indignada recordando que antes ya le había salido con algo parecido– ¡Jamás, permitiré una unión tan desigual, ni tan denigrante para nuestra familia!

Albert la miraba pasearse como gato enjaulado frente a él.

-Tía - aquel llamado la hizo detenerse para mirarlo con furia - No le estoy pidiendo su autorización, sino simplemente le estoy "informando" sobre la decisión que he tomado – su tono de voz era el mismo aunque su firmeza era absoluta.

-Pues, yo te informo – añadió con ironía la anciana mientras se acercaba y apoyaba las manos en el escritorio para darle más realce a sus palabras - Que jamás me prestaré para arruinar tu futuro. – levanto el dedo índice - Ni pienses que te haré el camino fácil…- sentenció decidida - ¿Es que no ves que ella solo quiere tu dinero? – su dedo índice parecía dibujar formas en el aire.

-Sí, claro, quiere mi dinero… - contestó Albert con ironía, mientras se reclinaba en su asiento con toda comodidad – Entonces será todo suyo…- abrió ambas palmas como si estuviera entregándole una bandeja.

-¿No puedo creer lo que dices, William?

-Que mas da el dinero, si ya tiene mi corazón.

Elroy se hizo para atrás como si le hubieran abofeteado.

-¡Has perdido la razón! – sentenció con violencia mientras se sentaba, estaba segura que se iba a desmayar.

Albert se levantó y camino un poco con las manos cruzadas y agarradas por detrás de la espalda en un gesto que denotaba la seguridad que tenía en sí mismo y una clara posición dominante de la situación.

-Si, tal vez tiene razón, tía – hizo un asentimiento de cabeza - He perdido la razón, ¿pero qué hombre enamorado no la pierde? – la miró de lado.

La anciana abrió los ojos con espanto, encima de todo, en lugar de contradecirla, le daba la razón. Y esto, en lugar de ayudarla cortaba sus argumentos.

-¡Qué enamorado, ni nada! Lo que estas es ¡loco!, ¡embrujado!, ¡desquiciado!

-Cautivado – meditó - O simplemente "enamorado" diría yo – contrarrestó con firmeza deteniéndose frente a ella y llevándose las manos a los bolsillos mientras dejaba los pulgares fuera, en otro gesto de poderío.

-¿Enamorado? – preguntó la anciana con visible ironía – Estoy segura que en un par de meses te darás cuenta que estabas equivocado…el amor entre diferentes clases sociales "no existe" – recalcó.

-Permítame aclararle algo, tía – la miró sin dudar - Este amor, no nació de la noche a la mañana, ni tampoco es algo pasajero. Este amor, nació hace tiempo y ha ido transformándose de varias maneras…hasta llegar a este punto, en el que mi vida ya no es mía sino de ella.

Su mente vagó desde el primer encuentro con Candy hasta el último…Antes podía conformarse con tan solo saber que estaba bien, luego, con tener la certeza de protegerla y hoy, ya no le bastaba nada de eso, necesitaba verla, escucharla, sentirla segura en sus brazos, saborear cada uno de sus besos…su amor era tan necesario como la luz del sol…

-Deja de estar diciendo incoherencias….- refutó Elroy

-¿Incoherencias? No creo que el amor sea incoherente…pero en cierta manera comprendo su punto de vista – la miró con la seguridad brotando de sus azules pupilas - Se que es difícil comprender la magnitud…la profundidad…la intensidad de este sentimiento, que va más allá de toda lógica…y que nada, ni nadie lo puede detener – le aclaró de antemano.

Elroy lo miró absorta ante la resolución de sus palabras y por un momento se sintió perdida…No, no podía darse por vencida.

-William, tienes que recapacitar. – su voz se suavizó…tal vez si se hacía la dócil podría persuadirlo de esta locura.

-No hay nada que recapacitar…simplemente estoy enamorado y quiero compartir mi vida con la persona que amo.

-¡Esto es una desgracia! – soltó dolida mientras se llevaba ambas manos al rostro - Sabía que esa muchacha solo traería desgracia a nuestra familia… ¡Maldita la hora en que llegó a nuestras vidas! – condenó sintiéndose perdida.

-Le ruego tía, que mida sus palabras…sobre todo cuando se refiera a Candy. – la miró con determinación. No dejaría por ningún motivo que denigrase a Candy en su presencia.

Levantó el rostro y se controló, no podía perder los estribos. Se llevó una mano al pelo y respiró hondo.

-Le recuerdo, que está hablando de la futura señora Andrew – sentenció sin rodeos.

-Ja, permíteme que discrepe sobre eso…

Elroy se levantó y caminó un par de pasos sin saber cómo hacerle entrar en razón

-¿Piensas que alguien irá al anuncio del compromiso? ¡Nadie! ¡Óyeme bien! – añadió levantando el índice - Nadie irá, porque yo me encargaré de decir a todo el mundo que estoy en contra de esta unión….es más, cuando se enteren los miembros del consejo, pondrán en grito en el cielo e impedirán esta locura

-Ellos ya lo saben – le aclaró Albert con tranquilidad

-¿Qué?

-Esta mañana se los comuniqué.

-Seguro lo reprobaron – sabía que allí encontraría el respaldo que necesitaba para hacerlo recapacitar

Albert sonrió de medio lado recordando, que ellos también se habían opuesto al principio argumentando que él como heredero del clan debería buscar una mujer con igual o más fortuna que él para cimentar más la fortuna de los Andrew. Pero cuando él les aclaró que si no aceptaban su decisión simplemente retiraría de las arcas familiares toda la herencia que le habían dejado sus padres y que invertiría en otras empresas…ellos lo pensaron mejor y decidieron que ya que había tomado esa decisión pues lo apoyarían.

-Cuando les dije que retiraría mi herencia e iría a invertir con Ford ya que usted estaba muy empeñada en acercarnos con esa familia, se lo pensaron mejor y decidieron que lo mejor era apoyar mi decisión.

-Eso es chantaje.

-¿De quién lo habré aprendido? – preguntó mirándola fijamente

Claro, de ella, de quien más….levantó los ojos al cielo en busca de una luz divina que la iluminara para hacerlo desistir.

-No seas insolente William – lo mejor era hacerse la ofendida.

-¿Insolente?…- inclinó un poco la cabeza - Creo que simplemente soy recíproco con su trato…- le aclaró.

-Nadie asistirá al anuncio del compromiso, yo me encargaré, que esa recogida aprenda cual es su lugar – dijo con desprecio.

Es más, hoy mismo lanzaría todo su arsenal contra esa víbora de Candice y de paso contra William…tenía la jugada perfecta para atarlo con Amelia Brands de por vida…sonrió para sus adentros, que bueno que no desechó la idea de Elisa cuando le sugirió que debería meter a la muchacha en el cuarto de William y con esto, ni él, ni nadie lograría líbralo de un compromiso forzado. Al principio había descartado de plano esta posibilidad…pero ahora veía que era la única salida…

-Qué pena con usted, tía…pero no habrá ningún anuncio de compromiso, ni esperas desmedidas. Mañana me caso con Candy…y esta cordialmente invitada. – tenía que terminar con esta absurda conversación que dé ante mano sabía que terminaría así.

-¿Qué?

-Con su permiso, tengo que ir a retirar mi frac – dio por terminada la conversación mientras miraba el reloj.

-¡William! ¡Óyeme bien! ¡Si sales por esa puerta, no volverás a saber jamás de mi!

-La extrañaré tía…

Elroy lo miró con furia.

-¡William! – lo llamó - ¡Esa mujer no pisará esta casa mientras yo viva! – sentenció decidida - ¡Jamás entrará a esta casa como la señora Andrew! – de eso estaba segura.

-No se preocupe tía, ninguno de los dos pisaremos esta casa…- caminó un par de pasos y se detuvo – Solo una cosa más – la miró antes de continuar - Candy, no necesita entrar en esta casa para ser la señora Andrew…- sentenció firme.

-¡William! – gritó.

Su nombre quedó flotando en las paredes de la gran mansión. Mientras él salía a paso firme sin regresar a ver.

-Listo, George, vámonos.

-En seguida señor.

William se sentó en el asiento del copiloto con su corazón acongojado, después de todo era su tía…

-¿Llevaste todas las maletas al departamento? – preguntó en cuanto el auto cruzó el portal de la mansión.

-Sí Señor, tal como me lo ordenó en el mañana

-Gracias… ¿y Candy aun estaba allí?

-Si, solo estaba esperando por sus maletas antes de salir con el Joven Archivald rumbo a Lakewood.

-Muy bien…

Un silencio sepulcral se adueño del pequeño espacio por unos instantes, George lo miró de reojo y vio el rostro descompuesto de William…su ceño un poco fruncido y la preocupación marcada en su rostro.

-Por cierto, señor - dudó un poco antes de continuar - La señorita Candy me pidió que le diera un recado.

Albert regresó a ver esperando el recado.

-Dijo que lo amaba y que cuidado vaya a verle antes de la boda, que es de mala suerte. – terminó George con el recado visiblemente incómodo, pero algo tenía que hacer para tratar de cambiar el rostro ofuscado de William.

Sin duda enfrentarse a Elroy Andrew no era cosa de niños…realmente admiraba al joven que estaba a su lado…cuanta entereza tenía para no dejarse manipular por la anciana.

-Jajajajaja – Albert rió de buena gana al escuchar el recado de Candy en la boca George

-No era necesario que me dieras tan textual su mensaje, George.

-Créame señor, que tampoco pensaba decirlo tan textual, pero la señorita Candy me hizo jurar con la mano levantada que se lo diría al pie de la letra.

-Jajaja, que bueno que no te mandó un abrazo o algo por el estilo de recado – añadió divertido recordando los besos volados que solía mandarle desde la ventana cuando él se iba…

-Se lo pensó mucho…pero al final el joven Archivald intercedió por mí – le contó aliviado.

-Jajaja – Albert rió de buena gana…olvidándose del mal rato que acababa de pasar….

George lo vio sonreír y recordó la conversación de la señorita Candy y el joven Archie en el departamento.

"…

-Estoy segura que luego que Albert hable con la tía abuela necesitará un abrazo….no será nada fácil enfrentarla. – había presagiado preocupada.

-No te preocupes tanto Candy – había dicho Archie – Albert sabe cómo manejar a la tía abuela. Es más, le voy a pedir unas clasecitas para cuando me toque el turno.

-De todas maneras creo que no será nada fácil enfrentarla - volvió a meditar Candy - ¿George, cree que podría darle un abrazo de mi parte?

-¿Yo? – el pobre George casi se había caído de espaldas.

-Vamos Candy, no creo que sea necesario que le mandes un abrazo por medio de George…

-Yo creo que si…- le miró con suplica

-Candy, deja de poner en apuros a George – había añadido Archie divertido

Candy fijó sus ojos en el moreno.

-¿George?…- pronunció su nombre tratando de persuadirlo para que le diera su abrazo de recado a Albert, pero al ver la cara de sufrimiento se compadeció – Esta bien, está bien, no le pediré que le dé ningún abrazo, solo dígale que lo amo y que trate de no verme cuando llegue a Lakewood porque es de mala suerte mirar a la novia antes de la boda.

-Si señorita Candy. – sonrió visiblemente aliviado aunque tampoco muy conforme por lo que tenía que decirle.

-No es que dude de usted George, pero por favor, podría levantar la mano y prometer que le dirá mi mensaje al pie de la letra sin obviar nada.

-jajaja – había reído Archie a mandíbula batiente.

-Si señorita Candy, se lo prometo. – había confirmado mientras levantaba la mano.

…"

Y ahora entendía porque se lo había pedido con tanto énfasis, sin duda ella comprendía mejor que todos al señor William. Era obvio que la charla con Elroy Andrew no había sido nada fácil…

Albert miró pensativo el paisaje por la ventana, realmente hubiera querido que su tía fuera diferente, que aceptara su amor, que asistiera a su boda…pero era más fácil pedir que un burro volara….regresó a ver la mansión desde lo lejos…preguntándose cuanto tiempo tendría que pasar antes de volver…

Continuará…

Notas de la Autora:

Nuevamente, "Mil Gracias" por dedicarme un ratito de su tiempo para leer esta historia y sobre todo, mil gracias a todas las chicas que se toman un poquito más de su tiempo para dejarme un mensajito, que como se los he dicho, son los que motivan a cualquier escritora de fics. ¡Gracias!

Quiero hacer un agradecimiento super especial a:

AmiAzu, Jenny, Roni, Ysledsira, Moni, Usagi13chiba, LyricCinema, Anglight, Mily, Liliana, Karina, Klaudys, Jenny, Elena, Sandy, Rosial, Judith, Cota, Passcusa, Paolau2, Sary, Anttealb, Yeyanis, Lisg, Joelise, Veronica (LadyGV), Yaro, Uit, Vlilianz, MaRu.2ne1.

Espero que no se me haya olvidado nadie... gracias chicas por sus comentarios, son como un tesoro para mi. Ando con un problema en mi cuenta que no me deja contestar los mensajes, al menos para las chicas que tienen cuenta aqui en FF...antes me dejaba pero ahora no...espero pronto se solucione.

Y tambien gracias a todas las chicas que me leen y que no se animan a dejarme un mensajito. Gracias! Espero que se animen a contarme como les pareció este capitulo.

Un abrazo en la distancia

Tita