EN CONTRA CORRIENTE

Capítulo 7

By Tita Calderón

La novia entró a paso lento a la iglesia seguida de las damas de honor, mientras el novio con el rostro serio la esperaba en el altar.

El novio extendió la mano en cuanto ella estuvo cerca en un gesto de cortesía más no de amor.

Era obvio que no era una unión por amor, era obvio que habían sido obligados a este matrimonio…era obvio que todo era por cubrir las apariencias…pero que mas daba…en este punto nadie podía dar marcha atrás…

DOS SEMANAS ANTES

"…La noche había caído en la mansión de Chicago, y parecía que todos estaban durmiendo. Había tenido que regresarse de medio camino antes de llegar a Lakewood…sino fuera tan importante llevar aquel certificado de anulación de la adopción no hubiera sido necesario regresar…

Subió sigilosamente las escaleras esperando que nadie se diera cuenta de su llegada…especialmente la anciana que dormía en el mismo piso donde tenía que ir…

Abrió la puerta con sigilo, y la cerró con igual cuidado. Respiró aliviado, había llegado sin ser visto…ahora solo tenía que buscar el bendito papel y regresarse por las mismas…medito por un momento en prender o no las luces…lo mejor era buscar en las penumbras, para no levantar sospechas, total no estaba tan oscuro… se acercó al velador junto a la cama y abrió el cajón, empezó a buscar sigilosamente aquel papel y por todos los cielos lo encontró sin mucho esfuerzo, se sentó en la cama aliviado mientras guardaba aquel papel en el bolsillo interior de la chaqueta y justo cuando cerró el cajón un roce en el hombro le dejó helado de terror mientras una voz rompía el silencio de la noche…

-Hola William – era una voz femenina que no lograba reconocer

Se quedó más quieto que un muerto sin saber qué hacer, mientras la mano femenina se deslizaba hasta su pecho en una clara muestra de seducción. Tragó seco visiblemente ofuscado…él era un hombre hecho y derecho y sabía muy bien que esto era una vil trampa. Tomó la mano con fuerza para quitársela de encima…aquella maniobra botó a la mujer de espaldas a la cama pero lo que no esperaba eran que la mujer lo atrajera directo a sus labios…al mismo tiempo que la puerta se abría y una voz muy conocida gritaba en el umbral

-¿Qué significa esto?

…"

-En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo – la voz del sacerdote dio inicio a la ceremonia.

Por un segundo los ojos azules de Albert se cruzaron con los marrones de su tía en la distancia…los unos cargados de reproche y los otros opacados por la vergüenza…

¿Cómo era posible que su tía hubiera hecho esto?

Había llegado a lo más bajo de este mundo, solo para comprometerlo sin salida y todo había resultado en ¡esto!…En una boda forzada. Respiró con ira asesina…jamás se lo perdonaría.

La ceremonia continuó con toda rigidez mientras Albert se debatía internamente en interrumpir o no esta farsa.

La novia miró de reojo al novio, estaba tan cerca de él…ciertamente era guapo…tal vez no como el hombre de sus sueños…pero tenía un cierto magnetismo que le hizo parpadear…Aquellos ojos penetrantes, aquel rostro serio y aquel bigote…si, ese bigote había sido el que le permitió darse cuenta que no era a William a quien estaba seduciendo aquella noche sino a otro…

Sus pensamientos viajaron a aquella noche…

"…Ella se había escondido en la habitación de William tal como Elisa le había indicado…estaba a punto de perder al hombre de su vida y estaba dispuesta a todo…

Había escuchado cuando la puerta se había abierto y se había santiguado para que todo saliera bien…era la única oportunidad que tenía para casarse con William Andrew. Así que armándose de valor había esperado pacientemente a que él se acostara en la cama, pero como se había a puesto a buscar algo en el velador ignorando completamente que ella estaba allí decidió de una vez por todas seducirlo…siempre había querido tocarlo…su mano tembló un poco antes de rozarlo y cuando lo hizo supo que ella había nacido para él…tan solo un roce y se convirtió en otra persona…en una seductora…

Pero de un momento a otro él tomó su mano con fuerza y aquel movimiento la volteo en la cama, pero esto en lugar de asustarla le dio el valor para atraerlo a sus labios…fue ahí que sintió su bigote…estaba segura que William no tenía bigote…o ¿sí? Pero en ese preciso momento se abrió la puerta y entró la señora Elroy junto con la madre de Elisa y su madre para sorprenderlos in fraganti…cual fue la sorpresa de todas al encender la luz.

No era William Andrew al que estaba besando sino a un moreno que jamás había visto en su vida… oh, oh…"

-Yo George Johnson, te tomo a ti, Amelia Brands…como mi legítima esposa, para amarte y respetarte…- las palabras del hombre a su lado la trajeron al presente…

Todo había salido mal, tan mal, y ahora estaba casándose con el asistente de William Andrew en lugar de con él…y todo por hacerle caso a Elisa…y para variar la vergüenza por la que había tenido que pasar…hay no…de solo recordarlo se le encendían con fuerza las mejillas.

El sacerdote le pasó el libro y tuvo que aclararse la voz antes de hablar

-Yo Amelia Brands, te tomo a ti, George Johnson como mi esposo…

Bueno al menos se estaba casando…peor hubiera sido que su padre la hubiera enviado a un convento, porque eso era lo que iba hacer, pero George había dicho que estaba dispuesto a casarse si ella aceptaba. Ni siquiera lo había pensado. Solo tenía dos alternativas: o casarse o irse de monja y vivir deshonrada para siempre.

Suspiró y lo miró con todo el agradecimiento que alguien pudiera llegar a tener en su vida…estaba segura que tarde o temprano terminaría amando a este hombre…eso si es que ya no lo estaba siendo…en este par de semanas que había tenido la oportunidad de conocerlo había descubierto que era todo un caballero…y tenía una dulce sonrisa…Su padre argumentaba que al menos sabía de negocios y al fin tendría quien le ayudara a manejar su empresa y su madre en cambio, decía que un hombre maduro es mucho mejor esposo que un joven, pues ellos ya saben lo que quieren en esta vida…Fuera lo que fuera, lo importante era que no quedaría deshonrada pese a la estupidez que había cometido por hacerle caso a Elisa y sobre todo por querer casarse con William Andrew.

William… que ilusa había sido pensando que algún día llegaría a casarse con él. Ahora él estaba felizmente casado, es más, mientras ella había estado pasando la peor de las vergüenzas al siguiente día de su intento de seducción enfrentando a su padre, él se había estado casando con el amor de su vida…

Candy se tomó del brazo de Albert y le sonrió con ternura en medio de la ceremonia…

-¿Qué pasa? – susurró Candy

-Estoy pensando seriamente en interrumpir esta pantomima…no puedo dejar que George se case por culpa de las artimañas de gente inescrupulosa como mi tía…

-Aun no puedo creer lo que hizo la tía abuela…- agitó la cabeza con reproche.

-Ni yo tampoco…-dijo con decepción

-¿Lo que no entiendo es porque George no dejó que la enviaran a un convento en lugar de prestarse a un matrimonio forzado? - meditó Candy en voz baja como para sí misma.

-Yo tampoco lo entiendo…tal vez su sentido del deber… - conjeturó Albert tratando de entender a George.

Cuando habían regresado de su corta luna de miel, se había enterado de todo lo que había pasado en su ausencia, Albert enseguida había hablado con George francamente y le había asegurado que no era necesario que asumiera este compromiso forzado, pero George había alegado que era su deber de caballero…total él también había correspondido a aquel beso…

-O tal vez le gusta un poco – presumió Candy mirando a los novios ponerse el anillo el uno al otro.

Albert se giró para verla con extrañeza mientras le sonreía con amor por lo que acababa de decir, pero en fin, nadie podía asegurar lo contrario.

Fue entonces que sus pensamientos lo llevaron al momento en el que tanteaba su bolsillo y se daba cuenta que había olvidado el certificado de anulación de adopción en medio camino.

"…

-¿Pasa algo? – había preguntado George al ver como él se tanteaba los bolsillos visiblemente preocupado

-Creo que olvide el certificado de anulación de la adopción de Candy…

Ambos habían intercambiado una mirada de preocupación.

-Estaba por guardarlo cuando me avisaron que Ford estaba esperándome – había recordado con cierto disgusto

-Puedo regresar a buscarlo – se había ofrecido George de inmediato

-Pero si regresas, tal vez no alcances a asistir a la ceremonia.

-Sin embargo, si ese certificado llega a caer en manos de la señora Elroy en estos momentos, puede ser un verdadero problema. – le había recordado George con sinceridad, sabiendo de antemano que la anciana se valdría de cualquier cosa para impedir o anular el matrimonio de los rubios.

-Tienes razón…- su preocupación era notoria

-Entonces no hay nada que pensar – George detuvo el auto – Será mejor que usted continué, mientras yo regreso por el certificado…

-Pero…tal vez podrías recogerlo mañana luego de la boda…

-Creo que mejor será hacerlo ahora mismo…tal vez la señora Elroy decida escudriñar entre sus cosas para cerciorarse que se llevó todo.

Albert lo miró con cara de más preocupación.

-No se preocupe por nada, regresaré a Chicago y buscaré el certificado y por las mismas iré a Lakewood. – había asegurado con decisión.

-Gracias George…no sé cómo podría pagarte esto que estás haciendo.

-Con su felicidad me basta señor. – dijo con sinceridad.

-Gracias George – Albert había estirado su mano y ambos se habían dado un fuerte apretón de manos.

Estaba seguro que en la madrugada George estaría llegando a Lakewood con el bendito papel pero jamás imaginó lo que le esperaba en Chicago…"

-Y yo los declaro marido y mujer, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo – la bendición del sacerdote le trajo al presente.

Con algo de culpabilidad vio como George se inclinaba y le daba un beso en la mejilla de la novia.

Los novios se giraron y todos aplaudieron. Luego de unos instantes iniciaron su salida de la iglesia mientras a su paso todos los felicitaban.

La novia sintió movérsele el piso cuando vio entre los asistentes a William Andrew acompañado de su flamante esposa, quería que se abriera un hoyo y caer dentro…sus mejillas se sonrojaron con fuerza. Y para mala suerte su esposo se detuvo para saludarlos…que vergüenza…estaba segura que jamás podría mirarlo a los ojos…pero si lo hizo y cuando vio la frialdad con la que la miró desvió sus ojos de inmediato…

-George, no sé qué decir – dijo Albert con sinceridad cuando se acercaron a ellos. – Esto no debería haber sido así…

-No se preocupe señor, fue mi decisión – George sonrió.

Albert recorrió su mirada acusadora a la novia, pero ella había esquivado disimuladamente sus ojos fingiendo arreglarse el velo. Ni ella misma sabía cómo pudo haber hecho lo que hizo… En ese momento unas parientes se le acercaron para ayudarle con el tocado y ella aprovechó para alejarse un paso de la incómoda situación.

-Muchas Felicidades George – dijo Candy mientras le daba un respetuoso abrazo

-Gracias señorita Candy… perdón – se corrigió - Señora Andrew –sonrió contento de verlos juntos, mientras Candy sonreía hasta lo inverosímil por la corrección de George.

-George – añadió Albert – Somos nosotros mismos los que forjamos nuestra propia felicidad.

-Así es señor.

-Sé que harás tu mejor esfuerzo – dijo Albert mientras le daba un abrazo sincero a George. – Por obvias razones, no te podremos acompañar a la recepción. – le dijo en voz baja mientras miraba de lejos a su tía que se venía acercando sigilosamente visiblemente perturbada.

-No se preocupen, entiendo perfectamente. – se dirigió a ambos - Fue muy importante que ustedes vinieran. Se los agradezco sinceramente.

-Me siento tan culpable….por esto … - confesó Albert

-No tiene porqué, señor, fui yo quien tomó esta decisión, nadie me presionó en absoluto – añadió con sinceridad.

Todo lo contrario que hubiera sucedido si William hubiera estado en su lugar…no se quería ni imaginar la presión mediática a la que hubiera sido sometido…pero estaba seguro que esto al fin de cuentas les había dado una lección a todas las involucradas, para empezar a su flamante esposa, quien en ese momento se tomó nuevamente de su brazo para continuar con su camino.

-No lo veo tan mal – dijo Candy.

-Ni yo tampoco – corroboró Albert

Candy se aferró a su brazo mientras veían como el cortejo nupcial terminaba de salir.

-William – era la voz de Elroy en sus espaldas

Albert se giró para mirarla con frialdad.

-No tengo nada que hablar con usted…- le digo de llegada - ¿No sé cómo pudo recurrir a una bajeza de tal magnitud?

Desde que había salido aquella tarde de la mansión de Chicago no la había vuelto ver y tampoco quería verla, estaba demasiado decepcionado de ella como para siquiera reclamarle.

-Hijo, yo…- titubeo visiblemente afectada.

-Con su permiso – se despidió con frialdad sin darle la más mínima oportunidad de hablar mientras encaminaba a Candy hacia la salida.

Alguien que obraba de la manera que su tía lo había hecho no merecía ni siquiera ser escuchada.

Candy no hizo ningún comentario y caminó junto a Albert tomada del brazo…

-Creo que fuiste un poco duro con ella – le comentó en cuanto se subieron al auto

Albert la miró por un momento y encendió el auto. Estando con ella en ese espacio tan pequeño ya no se sentía tan enojado…Le regaló una sonrisa que hizo que Candy sintiera mariposas en el estómago.

-Estoy segura que no fue solo su idea – añadió Candy tratando de apaciguar la ira de Albert contra la tía abuela.

-Claro que no, de seguro, Sara y Elisa están más que involucradas – sentenció - ¿Sabes lo que debería hacer? – la miró con calidez.

-¿Qué?

-Debería mandar a la tía Elroy a un asilo, a Sara a un manicomio y Elisa a un reformatorio…

-Jajaja – río Candy de buena gana – Que malo

-¿Malo yo? Ellas son unas perversas…

Candy se quedó pensativa…tenía razón…unidas eran peor que las plagas de Egipto.

-¡Hey! Te quedaste muy callada. ¿En qué piensas, princesa? – preguntó mientras tomaba su mano y la besaba para luego entrelazar sus dedos como siempre, mientras manejaba.

-En qué hubiera pasado si hubieras sido tú el que hubiera regresado por ese papel y no George… - su corazón se le contrajo de angustia, no era la primera vez que pensaba en ello - Seguramente hubieras sido tú el que te hubieras acabado de casar…y no George – terminó Candy con desasosiego.

-No lo creo preciosa…yo si hubiera dejado que la enviaran a un convento… - añadió refiriéndose a Amelia - Y la tía Elroy, en este momento estaría rumbo al desierto del Sahara. – sentenció decidido – No soy alguien fácil de manipular "señora mía" - besó su mano al decir las dos últimas palabras - Además que te habría raptado y juntos hubiéramos huido.

-¿Hubieras huido conmigo? – dijo Candy felizmente sorprendida.

-Claro preciosa, ¿o es que acaso lo dudas?

Candy sonrió enamorada mientras negaba con la cabeza a la pregunta de Albert.

-Que diferente fue nuestra boda, ¿verdad? – dijo Candy en medio de un suspiro.

-Si, muy diferente – sonrió Albert con ternura.

Y como no podía haber sido diferente, si la boda de ellos fue llena de amor, con un ambiente sumamente familiar…Solo los miembros del consejo fueron los únicos desconocidos para Candy y el resto eran los niños del Hogar de Pony junto con la Hermana María y la Señorita Pony, su entrañable amiga Annie y por supuesto Archie…

Si tan solo bastaba verlos a los ojos para saber que se amaban, bastaba mirarlos sonreír para que todo el mundo sonriera. En fin, bastaba mirarlos para contagiarse de su felicidad…

La mente de ambos los llevó al día de su boda…

Continuará…

Nota de la Autora:

Nuevamente, "Mil Gracias" por dedicarme un ratito de su tiempo para leer esta historia y sobre todo, mil gracias a todas las chicas que se toman un poquito más de su tiempo para dejarme un mensajito, que como se los he dicho, son los que motivan a cualquier escritora de fics. ¡Gracias!

Quiero agradecer con todo mi corazón a:

Liliana, Rony, Klaudys, Uit, Liz, Paty Martinez, Ysledsira, Noemi, Moni, Canbert, Lyric Cinema, Rosial, Anilem, Liliana, Sary, Elena, Mondhex, Tamborsita, Cota, MaRu.2ne1, Jenny, CamiLove,LuzK, Passcusa, Ditzaiandry, Paulau2, Usagi13chiba

Mil gracias amigas por todas y cada una de sus palabras...he guardado cada uno de sus review en una carpeta muy especial.

Tambien quiero agradecer y mis lectoras anonimas de:

Mexico, EEUU, Peru, Guatemala, España, Chile, Francia, Argentina, Venezuela, Italia, Colombia, Puerto Rico, Ecuador, Canada, Costa Rica, Repúbilca Dominicana, Nicaragua, Grecia, Reino Unido, Bolivia, Nueva Zelanda, El Salvador, Alemania, Brazil, Belgica, Paraguay, Panama, Uganda, Netherlands Antilles, Netherlands, China, Indonesia.

Gracias a las estadísticas de Fanfiction puedo agradecerles al menos asi.

Un abrazo.

Tita