EN CONTRA CORRIENTE

Capítulo 8

By Tita Calderón

DOS SEMANAS ANTES

"…

-Disculpe, señorita Candy - le interrumpió el mayordomo - El chofer quiere saber: ¿A qué hora debe ir por los niños al hogar de Pony? - preguntó con solemnidad.

-Eh... – dudó un poco antes de contestar - ¿A las nueve de la mañana? - dijo dudosa y visiblemente incómoda.

-En seguida le aviso. – contestó el mayordomo dando por sentada su respuesta.

Desde que había llegado, todo el mundo se le había pasado preguntando cosas, desde los más pequeños detalles hasta tomar grandes decisiones, como por ejemplo si llenaban la casa de flores por dentro y por fuera...Solo por fuera había optado, dudosa.

-Esto me resulta de lo más extraño - le comentó Candy a Annie mientras ambas daban el último vistazo al arco donde se casarían ubicado en el jardín posterior de la casa antes de entrar.

-¿A qué te refieres? - preguntó Annie sin entenderla.

-A que todo el mundo, desde que llegué, me ha preguntado de todo, bueno, no es que me disguste, pero creo que hubiera sido más lógico que le preguntaran a Archie. ¿No lo crees?

-Bueno, es que Archie para empezar, no es el novio. – contestó con una sonrisa condescendiente.

-Jajaja, pero es el dueño de la casa. – aseguró Candy con vehemencia

Annie la miró por un momento antes de hablar.

-Pero desde mañana, tú serás la dueña y señora de todo esto - le aclaró.

-¿Yo? - preguntó Candy con incredulidad mientras se llevaba una mano al pecho.

-Claro, Candy, te vas a casar con Albert - le recordó

-No había pensado en eso - dijo ensimismada.

En realidad, hasta este instante no se había imaginado la magnitud que conllevaba ser la esposa de Albert. Siempre se había imaginado a los dos viviendo juntos en el departamento, a los dos desayunando, almorzando y cenando, a los dos saliendo de compras, en fin, haciendo cosas comunes y corrientes, pero no vio mas allá de eso...Respiró algo intimidada por todo lo que había obviado...

Se acercó a la ventana y miró pensativa el jardín...sentía tantas cosas contradictorias: miedo y alegría, emoción y angustia, sosiego y desesperación...todo mezclado en su pecho como si fuera un torbellino que apenas le dejaba pensar con lucidez.

-Todo quedó muy bonito. ¿Verdad? – añadió Annie parándose a su lado.

-Si…hermoso – su voz se apagó.

-¿Qué te pasa, Candy?

-Es que…- se lo pensó un poco antes de continuar – Albert se está demorando en llegar – confesó preocupada - … ¿Y si le pasó algo? ¿Y si la tía abuela le hizo recapacitar sobre nuestro matrimonio? ¿Y si…?

-Candy – le llamó Annie para atraer su atención – Te desconozco

-Lo sé…- admitió mientras agitaba levemente la cabeza tratando de ella misma comprenderse - Es que tengo tanto miedo…Annie…no he parado de pensar todo el día en la conversación que Albert iba a tener con la tía abuela, hubiera preferido que no la tuviera – reveló avergonzada…

-Tranquila Candy – Annie puso su mano sobre la de Candy – Verás que pronto va a llegar y te darás cuenta que te preocupaste en vano…

-Tienes razón – respiró hondo tratando de ordenar sus ideas pero fue inútil - ¿Y si la tía abuela le hace algo? – continuo con más temor

-Candy, estamos hablando de ¡Albert! – le aclaró – Del presidente de las empresas Andrew, del jefe del clan. No estamos hablando de un niño.

-Lo sé…pero… ¿y si…?

-¿De qué tienes miedo?

-De que la tía abuela no permita que nos casemos – confesó derrotada mientras se sentaba.

-Vamos, Candy, ¡es Albert! – le repitió - No dejará que la señora Elroy lo intimide. Tal vez si fuera Archie – meditó Annie tratando de ponerse en el lugar de Candy – Yo, sí debería tener miedo…pero por favor Candy, es Albert…

-Pero, por eso mismo…la tía pondrá el grito en el cielo cuando se lo cuente…

-¿Y qué? Si total, él te ama…o ¿es que acaso lo dudas?

-No, no – se apuró a contestar

-¿Entonces?

-Creo que necesito un vaso de agua

-Yo también…

Estaba cayendo la noche cuando Candy escuchó el motor de un auto en la cercanía, ese debía ser Albert. Su corazón inicio un palpitar tormentoso…necesitaba verlo… ¡Hay! pero esa bendita tradición que el novio no puede ver a la novia antes de la boda no le dejaba salir corriendo a su encuentro.

Empezó a deambular por la habitación debatiéndose seriamente en creer o no en las supersticiones.

El golpeteo en la puerta la hizo pararse en seco.

-El señor Andrew acaba de llegar – dijo Dorothy con una sonrisa al entrar al cuarto de Candy.

-¿En serio? ¿Y cómo está? – preguntó visiblemente ansiosa

-Lo noté un poco cansado, al parecer vino manejando todo el camino.

Candy se sentó y por las mismas volvió a pararse…tenía que verlo…necesitaba verlo…ya no pensaba…solo sabía que él al fin había llegado.

-En cuanto llegó preguntó por usted. – le comentó

Candy sonrió hasta lo inverosímil con este dato.

-¿Y qué le dijeron?

-Que estaba en su habitación. Él quería subir a verla, pero el joven Archie le recordó que usted le había mandado a decir con el señor George que no la viera antes de la boda.

-Yo y mi bocota – se recriminó

-¿Perdón?

-No me hagas caso.

Se volvió a sentar y empezó a dar golpecitos con el pie más ansiosa que antes…apenas y pensaba, solo sentía…quería verlo…ansiaba verlo…necesitaba verlo…

El golpeteo de la puerta las distrajo. Candy sintió que su corazón se paraba en seco con la perspectiva que fuera Albert el que estuviera al otro lado.

-¿Puedo pasar?

-Claro, Annie – dijo con desilusión mientras Dorothy salía muy discretamente.

-Albert acaba de llegar – le informó

-Dorothy me lo acaba de decir…- dijo algo afligida

-¿Y te dijo que preguntó por ti apenas cruzó la puerta? – le comentó con una gran sonrisa.

El corazón de Candy estaba a punto de salírsele del pecho.

-Si, si me lo dijo – contestó con una triste sonrisa - ¿Dijo cómo le fue? – preguntó luego de un momento tratando de controlarse para no salir corriendo.

-Si – hizo un asentimiento de cabeza - Dijo que había estado preparado para todos los argumentos de la señora Elroy y que todo salió tal como lo pensó.

Candy tomó una almohada y la abrazó con fuerza, luego se la llevó a la cara y gritó.

-¿Qué te pasa? – le preguntó Annie preocupada al ver como se tapaba la cara

-Ya no puedo más, quiero verlo – sentenció Candy con desconsuelo

-¿Y porque no lo haces?

-¿No has oído que es de mala suerte que el novio vea a la novia antes de la boda?

-Sí, pero eso sería mañana, no hoy…

-¿En serio?

-Si – aseguró Annie con una sonrisa.

-¿Entonces si lo veo hoy, no rompo la tradición?

-Claro que no.

Candy no esperó a que Annie le repitiera, dejó la almohada a un lado y salió hecho un bólido de la habitación, necesitaba verlo.

-Eh, eh, ¿a dónde? – le interceptó Archie en medio camino

-Albert acaba de llegar – contestó con una sonrisa tratando de esquivarlo.

-¿Pero no le mandaste a decir con George, que no te viera porque es de mala suerte, mirar a la novia antes de la boda? – le recordó

-Sí, pero la tradición dice que es el día de la boda y mañana es la boda…entonces aun puedo verlo…- le aclaró emocionada

-Jajaja…pero, por si acaso no lo veas desde ahora – le sugirió, sabiendo de antemano que se negaría.

-Noooooooo – gritó esquivándolo

Ya no podía resistir las ganas de verlo…Y él tampoco, había llegado y lo primero que había preguntado antes incluso de saludar, había sido por ella y solo por ella.

-Está en su habitación - había respondido Annie

-Pero no se te olvide que te mandó a decir, expresamente con George que no la vieras…por la tradición esa…- añadió Archie divertido deteniéndolo en su primer paso para ir a verla

-Claro que lo recuerdo – contesto con una sonrisa ligera…y dirigiéndose a la sala.

Sin embargo, de solo saber que ella estaba en la misma casa se sentía irracionalmente inquieto…necesitaba verla, abrazarla, besarla…respiró compungido. Bueno, al menos ya estaban los dos en Lakewood.

-¿Y cómo te fue con la tía abuela? – preguntó Archie mientras todos se ponían cómodos en la sala.

-Podría decirse que bien, salió tal como le esperaba…

-Si me disculpan, voy a torturar un poco a Candy – dijo Annie con una sonrisa tratando de dejarlos a propósito a solas para que hablaran con toda libertad.

Albert la miró sorprendido

-Voy a decirle que acaba de llegar el novio – confesó Annie divertida mientras Archie le guiñaba un ojo, estaba seguro que no resistiría mucho sin verlo.

Luego de conversar un poco con Archie decidió salir a dar una vuelta por el jardín esperando distraerse de la tentación de ir a buscarla, la necesitaba como el sediento al agua fría…

Dio un detallado vistazo, mientras los empleados que se cruzaban por su camino le saludaban atentos. Todo había quedado perfecto…sonrió levemente mientras respiraba profundamente…mañana era el gran día…pero algo le tenía inquieto, tal vez era el papel que había olvidado, o la discusión con la Tía Elroy...o simplemente eran nervios de novio enamorado. Temía que pasara cualquier cosa en este lapso que faltaba…esta noche se le haría eterna.

Se encaminó a la biblioteca tratando de controlar sus temores, se detuvo frente al escritorio y miró desde allí a través de la ventana…Le preocupaba que su tía decidiera aparecerse mañana en media ceremonia y hacer algo para interrumpirla, pero entonces recordó que a propósito no le había dicho donde se casarían. Hombre precavido vale por dos.

-Hola

Reconocería aquel timbre de voz en medio de un griterío.

-¡Hey! – dijo felizmente sorprendido mientras se giraba - ¿No se supone que no puedo verte hasta mañana? – preguntó mientras se acercaba a paso lento hasta ella con una tierna sonrisa que hizo temblar las piernas a Candy.

-Bueno…en realidad es mañana cuando no me deberías ver… - dijo Candy algo apenada por su desconocimiento de la tradición. – Estaba un poco confundida – admitió.

-Qué bueno, porque no iba a poder resistir pasar toda la noche bajo el mismo techo y sin haberte visto todo un día, preciosa – confirmó mientras se acercaba y la abrazaba con profundo amor.

Su abrazo fue solo la confirmación de lo mucho que la necesitaba y el preámbulo de un largo y lento beso…de un beso cargado de todas las emociones por las que había pasado en el transcurso del día…desde la ira y los celos al haber conocido a Ford y luego la rabieta de la tía Elroy cuando le había contado los motivos para rechazar a Ford…

-¿Cómo te fue con la tía abuela? – preguntó Candy luego de que sus neuronas terminaran nuevamente de acoplarse.

-En realidad, pasó lo que pensé que pasaría…- contestó con cierto toque de tristeza.

-¿Puso el grito en el cielo? – tanteó Candy preocupada

-Si – contestó Albert mientras asentía con la cabeza – Y un poco más…cree que estoy loco, desquiciado, embrujado y ni sé cuantas cosas más – sonrió mientras recordaba todos los adjetivos que le había dicho - Hubiera querido estar equivocado – admitió con cierta desesperanza.

-Vas a ver que tarde o temprano, entenderá…

-Eso espero

Estando con Candy, aquella discusión le parecía tan lejana…tan irreal…y carecía de relevancia…Ahora ya no se sentía afectado por las palabras de su tía…es más, ya no le importaba. Estaba completo nuevamente. Respiró hondo y la encaminó al sofá del fondo.

-Tenía tanto miedo – le confesó Candy mientras se acomodaba en el sillón para poder acariciar su rostro con infinito amor.

-¿Miedo de que? – preguntó mirándola con atención

-No se – dudó un poco antes de hablar, estando en sus brazos sus miedos eran infundados - De que la tía abuela…te alejara de mi…- confesó apenada.

Albert sonrió de lado.

-Nadie puede apartarme de ti, preciosa. Nadie – dijo con vehemencia mientras buscaba sus labios para hundirse en otro largo beso. Necesitaba besarla como un loco.

-Qué bueno – dijo entre sus labios – Mañana me lo podrás prometer frente al altar – bromeó Candy

Albert la besó con más profundidad…casi era completamente suya…es más, ya era suya…solo faltaba la bendición del padre y era por esa bendición que no podía avanzar más…ni un milímetro más…pese a que él se quemaba por dentro y por fuera y Candy en lugar de detenerlo, contribuía sin compasión alguna a encender su fuego.

Sus manos vagaron con ímpetu contenido en su espalda mientras cada centímetro de su piel protestaba por no poder avanzar tan solo un poco más…

-Será mejor que te acompañe a tu habitación – dijo Albert luego de romper nuevamente a regañadientes aquel beso que había sobrepasado con creces sus expectativas…

Tomó un riso en su dedo tratando de poner cierta distancia entre Candy y él… o ponía distancia o mañana Candy no iría doncella al altar. Si no la amara tanto…

Candy lo miró con los ojos oscurecidos por el deseo…preguntándose una y otra vez que tenían los labios de Albert que le causaban adicción y le costaba un enorme esfuerzo alejarse de él.

-Mañana preciosa – la miró con intensidad – Mañana, no habrá poder humano que me aleje de tus labios – le advirtió.

Candy sonrió pagada de sí misma…mientras se levantaba con piernas temblorosas. Caminaron en silencio mientras Albert guardaba cautelosamente sus manos en los bolsillos, estaba seguro que si volvía a tocarla no podría detenerse.

-Esta será la noche más larga de mi vida – le confesó Candy cuando llegaron a la puerta de su dormitorio.

-Y de la mía – corroboró Albert con una sonrisa mientras ponía las manos en los costados del marco, evitando tocarla.

Candy se paró de puntillas y fue ahora ella quien buscó sus labios…

-Será mejor que cierres esa puerta con cerrojo, preciosa.

-¿Por qué? – preguntó divertida

Albert no respondió, simplemente besó su nariz y sonrió sin dejar de mirarla.

-Te amo – dijo Candy al entender la doble sentido de las palabras de Albert.

Se llevó los dedos a sus labios para depositar un beso y ponerlo en los labios de Albert. Se giró y cerró la puerta lentamente sin dejar de verlo parado en el umbral y con ambas manos apoyadas sobre el marco de la puerta como si estuviera sosteniéndose…

Se giró con todos los sentidos sobresaltados de deseo…no era la primera vez que Albert la besaba de esa forma tan intensa, ni que la miraba así…pero era la primera vez desde que eran novios, que dormirían bajo el mismo techo y respirarían el mismo aire…sería un dulce suplicio por el que estaban gustosos de pasar…"

Continuará…

Nota de la Autora:

Nuevamente, "Mil Gracias" por dedicarme un ratito de su tiempo para leer esta historia y sobre todo, mil gracias a todas las chicas que se toman un poquito más de su tiempo para dejarme un mensajito, que como se los he dicho, son los que motivan a cualquier escritora de fics. ¡Gracias!

Se que les hice pegar un susto con el capitulo anterior, y no se imaginaron que era George ...perdon!

Quiero agradecer con todo mi corazón a:

Passcusa, Roni, Lilian, Paty Martinez, Klaudys Andrew, Rosial, Usagi13chiba, Ysledsira, Lili, Uit, Noemi, Sari, Jenny, WarrionQueenFC, Moni, Ditzaiandry,Anilem,LyricCinema,Maripili, Modhexe,Polita,Paolau2,Luz K, AmiAzu, Marioli, Jennifer, Yeyanis, Soraya,Perla Torijano, Judith, Tamborsita, Lupita Isais, María José.

Mil gracias amigas por todas y cada una de sus palabras...he guardado cada uno de sus review en una carpeta muy especial.

Tambien quiero agradecer y mis lectoras anonimas de:

Mexico, EEUU, Peru, Guatemala, España, Chile, Francia, Argentina, Venezuela, Italia, Colombia, Puerto Rico, Ecuador, Canada, Costa Rica, Repúbilca Dominicana, Nicaragua, Grecia, Reino Unido, Bolivia, Nueva Zelanda, El Salvador, Alemania, Brazil, Belgica, Paraguay, Panama, Uganda, Netherlands Antilles, Netherlands, China, Indonesia.

Gracias a las estadísticas de Fanfiction puedo agradecerles al menos asi.

Un abrazo.

Tita