Todo por amor
Aclaraciones
Regresó a su casa, una casa enorme de 2 pisos con paredes color crema y de fachada color rojo vino. Al estacionarse un porsche azul frente a la reja negra que rodeaba la casa, esta misma se levantó dando paso al auto. El auto avanzó hasta llegar a la cochera que quedaba a un lado de la casa.
La chica que manejaba salió del auto en dirección a la casa. Al entrar a la sala principal vio a su madre acompañada de un señor, a quién pudo reconocer cuando dirigió su mirada hacia ella.
-Buenas tardes, señor Anderson-saludó cortésmente.
-Qué bueno que llegaste pronto, querida. Estaba hablando con el señor Anderson. Quiere hablar contigo-en eso dirigió su vista hacia otra puerta-. ¡Dante!
-¿Sí, señora?-preguntó el mayordomo entrando por la puerta.
-Necesito que me lleves a la casa de una amiga. Quedé con ella en su casa en unos minutos. Ve preparando el coche.
-Lo que usted diga, señora-dijo Dante cortésmente y retirándose.
-Con su permiso-dijo dirigiéndose al señor Anderson. Luego se dirigió donde su hija-. Te veo después. Cuídate.
Cuando su madre se retiró comenzó la conversación.
-¿Por qué quería hablar conmigo, señor Anderson?
-Antes que nada quería agradecerte lo que estás haciendo por nosotros. Sé que es tu último año y tener que transferirte a McKinley no es algo que quieras, pero no te preocupes. Te aseguraré una beca para la universidad que tú escojas y ninguno de nuestros conocidos se enterará de tu transferencia. Te lo aseguro.
-Gracias, señor. Pero todo esto lo hago por Blaine. Es un buen chico y entiendo su situación al estar preocupado por él de esa manera. Haré de todo para que salga como lo planeamos. Además creo que es su única opción y él no debe haberlo olvidado.
-Claro que no.
-De todos modos, sé que lo transfirió para ganarse su confianza. Fue una buena manera, y ahora que yo también puedo estar en su misma escuela, la misión será un poco más fácil. Déjelo todo en mis manos, señor Anderson. No le defraudaré.
-Sé que no lo harás-sonrío-. Gracias por todo, Shirley.
-...y así paso.
-Tal vez no haya creído importante contarte cosas pasadas y menos si se trataba de ese pasado en el que era amenazado. Además creo que nunca creyó que volvería a encontrarse con su mejor amiga y por eso no creyó necesario hablarte sobre todo su pasado.-decía Mercedes.
-Tienes razón. No debí haberme sentido como si no confiara en mí.
-Yo más bien creo que lo que te puso mal aparte de que no te contara fue que sentías temor de que Debbie tomara más atención por parte de Blaine.
-... ¿Cómo es que me conoces tanto?
-Somos mejores amigos, Kurt. Sé cómo eres y cómo te pondrías ante una determinada situación, pero no tienes nada de qué preocuparte. Ella es su mejor amiga y tú eres su novio.
-Lo sé. Gracias, Mercedes. Necesitaba a alguien con quién hablar.
-No te preocupes. Siempre estaré ahí para ti. Despreocúpate. Todo va a estar bien.
-Sí, gracias. Hasta luego. Te veo mañana.
-Bye.
El chico de ojos azules grisáceos colgó la llamada y se acostó. Desde que Blaine lo había dejado en su casa no podía evitar acordarse de la conversación que tuvieron. Necesitaba la opinión de alguien en el tema. Y quién más que su mejor amiga Mercedes para ello. Tenía razón con respecto a Debbie. Su inseguridad por el temor de no tener tanta atención lo hizo sentir así, pero debía hacerle caso a Mercedes y no pensar de esa manera.
Al día siguiente, en la hora de entrada Kurt se dirigió a su casillero para luego buscar a Blaine, pero sus planes fueron interrumpidos.
-Hola Kurt-saludó Debbie con una sonrisa-. ¿Qué tal?
-Hola. Bien ¿Y tú?
-Igual. Quería hablarte sobre algo-dijo poniéndose un poco seria.
-Dime ¿Qué pasa?
Se sintió un poco cohibida-. Discúlpame.
-¿Por qué lo dices?-Kurt se sintió confundido.
-Por si malinterpretaste mi amistad con Blaine. Creo que no fue buena idea haberlo saludado de la manera en que lo hice. No pensé que tenía novio y que tal vez pensará mal de mí. Y no quiero que tengas una mala imagen de mí. En serio me caes bien y no quiero que nuestra amistad comience mal y...
-Debbie-dijo Kurt interrumpiéndola-. No te preocupes. A mí también me caes bien. Sólo fue una confusión de momento, pero nada más. Sé que eres su mejor amiga y también tengo tratos así con Mercedes. Es normal. Es más discúlpame por haber desconfiado de ti.
-No tienes por qué pedir disculpas. Tienes todo el derecho, pero por lo menos te digo que en realidad sólo somos amigos y ya.
-¿Cómo es que supiste que tenía toda esa confusión?
-Blaine me llamó. Ahora que estamos en la misma ciudad la comunicación no es tan difícil. Me contó lo que habló contigo y le dije que hoy quería hablar contigo y explicarte. Él me dijo que no era necesario que yo te dijera algo y le mentí diciéndole que no te diría nada. Cosa que sabemos no es verdad-rieron ante el comentario-, pero se sentía mal y no es para menos. Después de los momentos amargos que te hizo pasar, él no quiere que pases por otro de nuevo. Lo que no entiendo es cómo pudiste soportar a alguien tan despistado como él. No me digas-dijo cuando vio que Kurt la iba a interrumpir-. Porque estabas enamorado de él a pesar de todo ¿No?
-Sí, aunque estaba pensando seriamente en alejarme de él para olvidarlo hasta ese día en cuando me dijo para ensayar "Candles"-sonrío al recordar el momento en que le dijo que lo había buscado desde siempre.
-Sí, me contó cómo es que pasó todo. Yo en serio le hubiera lanzado un café en la cara cuando se quejaba de que hizo el ridículo frente al tal Jeremiah. ¿Es que a caso no se daba cuenta de que tuviste que soportar ver cantarle a otra persona?
-Tengo que admitir que se me pasó esa idea por la cabeza-dijo riendo-, bueno yo también tuve la culpa por ilusionarme a la primera.
-Pero en serio-luego negó con la cabeza-. Es demasiado despistado. Lo supe desde los primeros días en que lo conocí, pero nunca pensé que tanto.
-Creo que aún no has conocido a Finn.
-¿Tu hermanastro? Blaine me contó. ¿Tanto así?
-Sí, tanto así. No te miento.
-Tal vez luego me dé cuenta-recordó algo-. Verdad ¿El auditorio donde queda?
-Por aquí. Yo te guío-dijo tomando su mano.
Kurt la guió hasta el auditorio. Hace mucho que no entraba, por lo menos eso sería hasta hoy que eran las audiciones para los nuevos miembros.
-¡Wau! ¡Qué auditorio tan grande! ¿Han hecho alguna presentación que requiera todo esto lleno?
-Bueno...cuando estaba en Dalton, los chicos del Club Glee iban a hacer una presentación llamada "A Night of Neglect", pero al final resultó que no pudieron venir como unas 600 personas. Sólo fuimos Blaine y yo. Aunque también había unos abuchadores que ni sé por qué habían ido. Las presentaciones eran excelentes, pero luego descubrimos que todo fue por la entrenadora Sue Sylvester.
-¿Quién es?
-Es la entrenadora de porristas. Nos odiaba. Quería cerrar el Club Glee a toda costa, pero desde el día en que su hermana murió y nosotros le hicimos su funeral. La situación ya no es tan dramática como lo era antes.
-De seguro. Me imaginó lo que se siente perder a alguien importante. Yo nunca conocí a mis verdaderos padres.
Hubo un silencio. Los dos estaban sentados en el escenario mirando los asientos, en sí, la inmensidad del lugar. Solo se conocían de un día y sentían que podían confiar el uno en el otro.
-Yo perdí a mi madre cuando tenía 8 años, pero luego apareció Carole. Yo se la presenté a mi padre, porque era la mamá de Finn y en ese tiempo él me gustaba y quería estar cerca de él. Aunque luego sólo lo vi como un hermano. Ahora me parece raro que me haya gustado.
Los dos sonrieron ante el comentario. De nuevo reinó el silencio. Debbie sabía que Kurt le había querido contar un detalle de él con sólo haberse conocido un día. Ella decidió contarle también uno de ella.
Kurt al ver que Debbie no parecía querer hablar decidió cambiar de tema, pero fue interrumpido por ella.
-Cuando...estaba caminando por los pasillos de mi anterior escuela, unos 3 chicos comenzaron a molestarme al ser la nueva y además por ser muy tímida. Por lo menos ahora ya no lo soy como antes-hizo una pausa-. Entonces yo sólo los ignoraba, pero ellos seguían y seguían. Ahí fue cuando conocí a Blaine. Trató de defenderme, pero lo atacaron con insultos referentes a su orientación. Me dio cólera como se burlaban y les grité para que dejaran de molestar, pero un amigo suyo vino y les dijo que tenían que irse y así nos dejaron en paz-lo dijo con un aire un poco molesto, pero Kurt lo pasó desapercibido al pensar en cómo había sido ese momento.
-Desde ahí Blaine y yo nos volvimos mejores amigos. Él me dijo que era gay y yo le dije que antes de que iniciaran las clases descubrí que era, adoptada.
Lo miró dándole una sonrisa que decía que ahora todo estaba bien.
-Nunca conocí a mis padres biológicos. Mis padres adoptivos tampoco tienen idea de quienes son. Me adoptaron cuando tenía 1 día de haber nacido y según la señora que los atendió, el señor que me llevó dijo que no quería dejar datos suyos ni nada.
Kurt se sintió triste y decepcionado de que hubiera gente que dejara abandonada a sus propios hijos. Ni siquiera le habían dado una pista de su paradero o el nombre de la persona que la dejó.
-Pero mis padres, los que me criaron, son los mejores padres que pude haber tenido. Sólo sentí que ya no era lo mismo cuando me enteré al descubrir unos papeles en el despacho de mi padre. Me hablaron y todo está bien, pero lo que me pone mal cada vez que lo recuerdo es que no sé por qué mis padres biológicos me dejaron. Sólo quiero saber por qué, pero sé que nunca voy a saber la respuesta.
-"Una chica se enteró y lo divulgó por todo el colegio. Todos se burlaron de mí diciendo que mis padres no me quisieron, que me botaron, cosas hirientes-dijo dejando una pausa y recordando esos momentos-. Nunca supe cómo se enteró esa chica y le creí a Blaine cuando me dijo que él no había dicho nada, pero en esos años nos teníamos el uno al otro para apoyarnos. Luego se fue y cada uno continuó por su lado. Yo en la misma escuela, pero pude enfrentarme a mis miedos. Sólo hay que ser valiente.
Kurt estaba muy apenado. Entendía como se sentía Debbie. Ser rechazado por algo que eres. No quería ni imaginarse cómo era con Blaine, pero cuando ella siguió hablando no la interrumpió.
-No podía creer que fueran tan crueles, pero peor era con Blaine. A él lo golpeaban a sangre fría. Era horrible y yo ni podía hacer nada-cerró los ojos y respiró profundamente para calmarse-. Me daba tanta impotencia. Sólo pude estar una vez con él cuando pasó eso. Grité fuerte para que nos oyeran y vino un oficial, pero las siguientes veces...lo agarraban solo. No quería dejarlo solo, pero él me decía que todo estaba bien, que no podía cuidarlo todo el tiempo. En sí, era verdad, pero unos días estaba bien y otros...
Kurt pudo notar que los ojos de Debbie contenían lágrimas cuando lo miró y él mismo sabía que él también lo hacía.
-Cuando se fue supe que era lo correcto. No debía seguir en una escuela como esa. Desde ahí nos hablamos un poco, pero luego nos dimos cuenta que no podíamos seguir hablando y dejamos de hacerlo.
-Pero ahora nos volvimos a encontrar y está más feliz que nunca-de pronto puso una gran sonrisa, se secó las lágrimas que no había dejado caer y miró a Kurt, quién también se secó sus lágrimas.
Debbie tomo sus manos.
-Lo haces tan feliz. Nunca lo había visto así. Es cierto que teníamos momentos en donde charlábamos animadamente y conversábamos de temas que nos gustaban, pero...nunca...nunca irradiaba esa felicidad que tiene ahora. Se nota que eres su felicidad, que te ama de verdad y sé que tu también.
Kurt se sintió un poco avergonzado por las palabras de Debbie, pero era verdad. Se amaban y desde que lo había conocido todo rastro de tristeza se había ido de él, porque cada vez que lo tenía al lado sentía que podía enfrentarse a todo y salir victorioso. Y por lo que decía Debbie igual era para Blaine.
-Cuídense y mucho-le dijo Debbie dejando de tomar sus manos-. No dejen que una simple pelea o celos los separé. No se merecen eso. Los dos han pasado por muchas cosas y no deben dejar que algo tonto los separe.
-Gracias Debbie. Perdón si desconfié de tí en serio.
-Para nada. Tenías todo el derecho. Quiero que sepas algo-de pronto se puso seria-. Sé que soy amiga de Blaine desde hace mucho, pero puedes confiar en mí cualquier problema que tengas. No quiero que pienses que por qué Blaine ha sido primero mi amigo, nosotros no podamos ser tan amigos.
-Claro que no pienso eso, pero está bien-los dos se levantaron y fueron en dirección a la salida del auditorio. Faltaban muy pocos minutos para que comenzaran las clases-. Ayer no tuve ni una clase contigo y sé que los del mismo año a pesar de tener materias diferentes algunos días, tienen coincidencias de estar en la misma materia como mínimo tres días a la semana.
-¿Tú también?-se rió ante lo que dijo Kurt. Él se quedó confundido.
-No entiendo el chiste.
-Cuando Blaine me conoció también pensó que estaba en su mismo año. Soy una año menor que tú.
-¿Sí?
-Claro. ¿En serio no parece?
-No, pensé que tendrías mi edad. Hasta eres un poco más alta que Rachel.
Ya habían salido del auditorio.
-¿Es baja?
-¿No la recuerdas? La chica habladora de cabello marrón.
-¡Ahh! Sí me acuerdo, pero ni me di cuenta del tamaño. Creo que éramos de la misma estatura.
-Yo te noté aunque sea un poquito más alta que ella-dijo sonriendo.
-¡Kurt! Por fin te encuentro. Tengo que hablar contigo-dijo Blaine que venía apurado y luego se dio cuenta que Debbie estaba con Kurt-. ¿Debbie? ¿Qué haces aquí? ¿Ustedes qué...? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿De qué me perdí?
-Hola Blainy. Yo también me alegro de verte. Vine a hablar con Kurt sobre algún que otro tema, ya que siempre es bueno conocer gente MUY unida a tus mejores amigos-dijo tratando de no reírse-. No te sorprendas. Es completamente normal. Ahora Kurt y yo somos muy buenos amigos ¿O no?-dijo mirando a Kurt y guiñándole un ojo.
Kurt se rió-Sí, somos muy buenos amigos.
-¿No ves? Bueno yo ya me voy. No quiero llegar tarde. Los veo luego, chicos-se fue para dejarlos solos.
-¿De qué hablaron?
-Algún que otro tema-dijo mientras se acercaba al chico de ojos avellanas.
-Te estuve buscando todo el día-dijo abrazándolo por la cintura-. Me estaba preocupando demasiado.
-Estoy bien. No tienes por qué preocuparte-dijo sonriendo.
Por un momento borró su sonrisa del rostro y recordó la conversación que tuvo con Debbie hace unos minutos. Todo lo que había sufrido Blaine. Blaine y él habían sufrido de esa clase de acosos, pero por suerte su acoso hacia él nunca había llegado a más de aventarlo a los casilleros, no había llegado a golpearlo de una manera tan cruel y horrible como la que pudo haber sufrido Blaine.
Comenzó a tener un semblante triste, del cual Blaine se preocupó.
-¿Pasa algo, amor?-le preguntó dulcemente mientras ponía una mano en su mejilla y miraba sus ojos que en ese momento eran más azul que gris.
-No, nada-lo siguió mirando. Puso sus brazos alrededor de su cuello y lo abrazó, como queriendo mostrarle su apoyo y que nunca quisiera separarse de él-. Te amo demasiado.
-Yo también, Kurt, tanto-dijo aceptando su abrazo, un poco confundido, pero mostrándole todo el amor que sentía por él. Se separaron y tomó sus manos-. Haría de todo por ti. De todo.
-Yo también, cualquier cosa.
El mayor lo acercó de nuevo y le plantó un beso en los labios. No lo había besado desde hace horas y ya extrañaba sentir ese contacto. Kurt respondió inmediatamente, pero cuando el beso se tornaba más demandante el timbre sonó.
-Tonto timbre-susurró Blaine un poco molesto cerca de los labios del menor. Esté sólo sonrío ante el comentario de Blaine-. ¿Crees que podemos saltearnos unas horas?
-Blaine, este no es Dalton. Tal vez ahí los profesores te perdonaban, pero aquí aún no te conocen y no debes dar una mala impresión.
-Pero no te pude ver en la hora de entrada...
-Ya habrá tiempo. Vámonos antes de que sea más tarde de lo que es-dijo tomando su mano llevándolo hasta el aula en donde les tocaba clase.
Mientras corrían recordaba que ya antes había vivido una situación parecida, pero los roles eran invertidos. Ahora Kurt guiaba a Blaine en su escuela.
Entre los pasillos de McKinley, un chico de ojos color verde manzana llamado Rick Milton se dirigía a su clase de Historia. Estaba un poco nervioso por su pronto audición al Club Glee. Era la primera vez que estaría en uno. Le gustaba cantar, pero en su anterior escuela no había uno y además nadie lo hubiera tratado igual. Sabía que en esta escuela las cosas eran igual que en su anterior, pero ahora ya había comprendido que no debía sentirse avergonzado por lo que le gustaba o por lo que era. Nadie lo sospechó, sólo a partir de esos rumores todos comenzaron a sospechar que...era gay. Pero luego cuando él lo negó le creyeron sin chistar. Le echaron la culpa a otra persona de la cual aún siente un poco de culpabilidad, pero por ello ahora aprendió la lección y si alguien se enteraba. No lo negaría.
Entró al aula de Historia. Se sentó al fondo. Vio como venían los demás alumnos animados conversando de banalidades. Tocó el timbre y aún no venía el profesor. Sacó un rato su I-Pod y se colocó los audífonos para escuchar la canción que iba a cantar ese día. Cuando dirigió su vista hacia la puerta del salón se quedó sorprendido con lo que vio.
¡No podía creerlo! ¡Era Blaine! Hace bastante tiempo que no lo veía. Hace algo de 4 años sería. Se le veía muy animado. Luego posó sus ojos en la persona a su costado. Un chico de cabellera castaña y unos ojos de los cuáles no podía diferenciar el color, pero parecían azules, de esbelta figura y una agradable sonrisa. Tenía que admitir que el chico era atractivo.
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