Palabras: 246.
N/A: Sé que esto es excesivamente corto, pero no sabía cómo describir lo que Astoria sintió al tener a Scorpius y para serles sincera, estoy un poco apurada porque no me había dado cuenta de que este era el día limite.
11. Astoria & Scorpius
Astoria sonrió cuando oyó finalmente el llanto del bebé.
Luego de unos minutos se lo entregaron, completamente limpio y envuelto en una manta de alguna cara tela. Sonrió al ver el rostro del niño, pequeño y arrugado. Ya no lloraba y sus ojos estaban cerrados, de modo que no podían ver de que color eran.
El recuerdo de su esposo diciéndole que deseaba que sus ojos fueran verdes como los de ella le hizo sonreír aún más. Sin embargo, ella podía intuír que el niño se parecería más a él, pero no le importaba.
—Scorpius —declaró y Draco le sonrió al oírla, mientras se sentaba en el borde de la cama junto a ella.
Se quedaron largos instantes sólo observando a su hijo, en silencio.
Astoria sentía que su pecho podría estallar de alegría. Finalmente tenía a su hijo en sus brazos, como había deseado luego de casarse con Draco y había sido difícil, si, había valido la pena.
De hecho había sido Draco quién se había opuesto a concebir incluso con su maldición, pero había podido convencerlo; ella quería un hijo, no por el apellido, por la gloria, ni por la pureza de la sangre. No le importaban ninguna de esas cosas, todo lo que deseaba era poder tener una familia y no dejar solo a su esposo cuando se fuera.
El futuro era incierto, pero el ahora lucía brillante y prometedor, gracias a ese pequeño niño rubio, y eso era todo lo que importaba.
