Palabras: 308.
13. Draco & Pansy
Pansy Parkinson sabía en lo profundo que el corazón de Draco no le pertenecía.
Porque él nunca había dicho siquiera un "te quiero", porque la besaba, si, pero nunca con dulzura infinita, porque la relación siempre se había dado por hecho y, en realidad, no era una relación. Porque ella no era la indicada. Porque había entregado su corazón en bandeja de oro y, en cambio, ella nunca supo como entrar a su maldito corazón.
Pero eso sólo lo comprendió cuando descubrió la forma en que Draco la miraba a ella: Astoria Greengras. Cuando descubrió a finales de cuarto año que él estaba con ella. Y entonces derrotada, rota y sobre todo estúpida, por haber creído que unos simples besos significaban algo; por haber caído ante Draco con tan sólo una mirada; por haber creído que tenían un futuro cuando su presente ni siquiera había sido estable.
Y aún así, sabiendo que él la deseaba a ella, se dejó besar en el tren de ida a Hogwarts a principios del quinto año. Sentía que deliraba.
Sus labios, Merlín, sus labios eran perfectos. Tóxicos, peligrosos, adictivos. Podría fácilmente creer que él estaba tan deseoso de ese beso como ella. Que la extrañaba tanto...
Quizás ese era su problema. No habia aprendido nunca a estar sola y ahora se encontraba tan desesperada de amor que no podría contenerlo. Tenia tantas ganas de amar y ser amada. ¿Realmente valía la pena dejarse consumir por unos besos? ¿Por unas caricias? ¿Por un poco de cariño ocasional?
Y no sabía la respuesta, pero sentía la boca de Draco sobre la suya. Y cuando se separaron tenía su brazo pasando por sobre su hombro. Y él se sentó a su lado y permitía que le acariciara el cabello.
Y era feliz. Y por un momento si lo valía.
Aunque su corazón no le perteneciera.
