Holap (: Aquí les traigo otro cap. divido en dos partes, el cap. 9


Todo por amor

De citas y salidas I

Luego de unos minutos, en los que hubo desesperación, nervios, gritos y aplacamiento. Por fin, nuestro par se encontraba en el auto del mayor rumbo a lo que sería su cita.

-¡Oh genial!

-¿Qué pasó?

-Creo que esta chalina no combina.

Blaine sonrío ante el comentario-. Te ves bello así como estás.

-Blaine, en serio. No combina, sabía que no debí apresurarme a escoger rápido sólo porque Finn estuviera gritando y gritando que bajara porque ya estabas en la sala y además de que con sus gritos por poco me quedaba sordo.

-Yo también iba a quedar sordo-dijo recordando ese momento-, pero no te miento cuando te digo que estás bello-el semáforo se puso en rojo.

-Sólo lo dices porque eres mi novio, no porque sea verdad-se quitó la chalina-. ¿Podemos ir al centro comercial, por favor?

-... ¿En serio?

-En mi casa no hay ninguna que combine perfectamente. Yo voy a pagar, por favor, Blaine-lo miró con ojos de cachorrito abandonado.

Blaine no podía resistirse a esa mirada, pero tenía que poner aunque sea una condición-. Está bien-los ojos de Kurt se iluminaron-, pero con tal de que me creas cuando te digo que te ves bello con cualquier cosa que tengas puesta.

-...Ok. Te creo-sonrío-, pero aún quiero esa chalina.

El ojiavellana solo río. El semáforo cambio a verde.

En el transcurso al centro comercial prendieron la radio y cantaron los temas que conocían. Al llegar, Blaine estacionó el auto y se dirigió junto con Kurt hacia las tiendas del segundo piso. El mayor comenzó a cuestionarse seriamente si había sido un error haber llevado a Kurt al centro comercial. Esto fue debido a que cuando Kurt entró a la primera tienda vio un sombrero que le encantó, luego unos jeans ajustados, y así sucesivamente.

-Kurt...

-¿Dime, cariño?-preguntaba Kurt mientras se probaba un saco frente a un espejo. Los demás objetos que iba a comprar eran sostenidos por Blaine

-¿No crees que se te está olvidando algo?

-¿Qué cosa?-preguntó prestando más atención a Blaine.

-Me dijiste que sólo querías comprar una chalina, porque la que trajiste no combinaba.

El ojiazul se dio cuenta-. ¡Ops! Creo que se me olvidó-sonrío.

-Entonces creo que debemos devolver todo esto.

-¡Nooo! Por favor. Debiste decirme antes de encariñarme con mis nuevas prendas-dijo tomando las cosas que sostenía Blaine de forma protectora.

-No vamos a ir cargando las bolsas por todo el centro comercial.

-Las dejamos en el coche y listo.

Blaine estaba algo inseguro.

-Yo lo voy a pagar, por favor.

-¿Has traído el dinero necesario?

Kurt al darse cuenta de ese detalle dejó las prendas a un lado. Sacó su billetera y comenzó a calcular. Luego levantó la mirada con un dejo de pena.

-Me lo imaginaba.

-¡Debiste haberme dicho antes!-le reclamó guardando su billetera y cruzando los brazos.

-Mira-dijo acercándose a él y colocando ambas manos en sus brazos-, voy a pagar lo que falte ¿Sí? No quiero verte desanimado, porque no pudiste comprar lo que querías.

-¿En serio?-preguntó mientras que los ojos se le iluminaban

-En serio-le sonrío y tomó las prendas.

Esta vez Kurt se fue a buscar una chalina. La sección dónde estaban quedaba cerca de la caja.

-Mientras buscas, yo voy a ir pagando ¿Ok?

-Ya, pero espera un rato. Tengo que sacar mi parte-antes de que pudiera sacar su billetera, Blaine lo detuvo.

-Yo voy a pagar esto. Si quieres, te dejo pagar la chalina.

-Pero...

-Sin objeciones.

-Blaine...

-En serio, no te preocupes-posó su mano en su mejilla y la acarició dándole una sonrisa y se fue hacia la caja. Tal vez la gente que estaba ahí se haya dado cuenta o no, pero eso no importaba para ellos en ese momento.

Blaine llevó las cosas hacia la caja. Agradeció su suerte, sólo había una persona, por lo que no tendría que esperar mucho. Pero cuando la persona delante de la caja se movió, se congeló. El que atendía era Jeremiah. ¿Por qué de entre todas las tiendas que había en Westerville tuvo que comenzar a trabajar en una de Lima? Esa era una de las preguntas que cruzaban por la mente del de ojos avellanas. La chica que estaba siendo atendida se retiró. Decidió ir y terminar rápido con el asunto.

Al llegar a la caja, Jeremiah notó su presencia y levantó la vista de unas hojas que estaba leyendo.

-¡Blaine! ¿Qué haces aquí?-preguntó sonriendo.

-Lo mismo pregunto yo-sonrío nerviosamente.

-Bueno, después de que me botaron de la tienda Gap, trabajé en otra en Westerville, pero mi familia y yo nos mudamos acá y heme aquí.

-¡Ah! Ya veo-sonrío. Más mala suerte no podía tener.

-¿Y qué hay de ti? ¿Qué ha sido de tu vida? ¿Sigues cantando?-preguntó apoyándose en el mostrador.

-Pues, no mucho en realidad. Claro, sigo cantando, sólo que me transferí de escuela.

-Debí suponerlo-le sonrío.

Correspondió la sonrisa con otra. En eso, se dio cuenta que la estaba haciendo larga. Decidió ya darle las prendas y pagar.

-Ehh...Blaine ¿Puedo hacerte una pregunta?-puso cara inocente.

-Dime-se reprendió por no darle las prendas aún.

-¿Quieres ir a tomar un café un día de estos?

-En realidad...no puedo.

-Otro día que puedas-sonrío dándole ánimos.

-Es que tengo cosas qué hacer.

-¿Cómo qué?-preguntó acercándose.

-Ehh-se puso un poco nervioso por cómo se acercaba-...deberes o no sé, yo...

Se escuchó un carraspeo acompañado de un "Ehem Ehem". Y era de Kurt. Blaine no tenía idea de hace cuanto estaba cerca, pero la expresión de Kurt no era muy positiva que digamos.

-¡Kurt!-exclamó Blaine con alivio, pero el menor ni se inmutó. Seguía con la misma mirada.

-Hola, Blaine-dijo de forma sarcástica, pero también molesta.

-¿Quién es ese?-preguntó Jeremiah a Blaine confundido.

Kurt lo miró con cara de "¿Qué?"-. "Ese" como dices, tiene nombre y apellido.

Blaine miró a Jeremiah y luego a Kurt-. No es lo que estás pensando-dijo preocupado.

El ojiazul sólo se dedicó a tomar las prendas que Blaine tenía en las manos. En su antebrazo izquierdo colocó los jeans y el saco mientras que con la mano derecha sostuvo el sombrero y la chalina que había encontrado.

Puso las prendas encima del mostrador y se colocó delante de Blaine-¿Cuánto es?

-¿Y a ti que te pasa?-preguntó con aire ofendido al ver el arrebato de Kurt.

-¡Me pasa que no me gusta ver a gente coqueteando descaradamente con mi novio, haciéndole ojitos cuando habla o con intenciones de tomar un café con él!

Jeremiah se quedó sin palabras. Se dedicó a realizar su trabajo con las prendas. Kurt sacó su billetera para pagar. Blaine hizo lo mismo, pero más rápido dándole parte del dinero. Kurt lo miró y lo tomó junto con el dinero que había sacado. Se lo dio a Jeremiah, quién cobró y puso las prendas en bolsas.

-Gracias-dijo sarcásticamente y se retiró con las bolsas.

Blaine estaba demasiado preocupado, pero antes de ir por él escuchó lo que Jeremiah dijo-. ¿Cómo lo soportas?

Eso era algo que Blaine no se esperaba-. ¿Disculpa?

-En serio, qué carácter más molesto y...

-No hables así de él delante mío ¿Ok?-la paciencia se le estaba acabando-. No tienes el derecho de hablar así de él.

-¿En serio te gusta?

-¿Que si me gusta? Lo amo-lo decía en serio-, y debí sólo pagar e irme de aquí.

Sin más se dirigió apurado a la salida. Logró divisar a Kurt y corrió hacia él. Cuando él se detuvo cerca de una de las paredes, aprovechó para llegar hacia él y lo logro. Tocó su hombro. Rápidamente se volteo, pero estaba a punto de volver a alejarse.

-Kurt, espera-tomó su mano evitando que se fuera.

-¿Qué?-preguntó encarándolo, pero soltando su mano.

-Lo que viste ahí no es lo que estabas pensando.

-¿Y qué estaba pensando exactamente?-preguntó cruzándose de brazos.

-Pues...-no estaba muy seguro de que decir-que quería algo con Jeremiah o no sé.

-Ya veo-dijo firmemente-. Y cuando te preguntó para salir a tomar un café ¿Qué le dijiste?-él sabía bien que le había dicho, pero quería que Blaine mismo le respondiera.

-Que no podía.

-¿Por qué?

-Porque...-no entendía las preguntas-. ¿A qué vienen las preguntas?

Kurt se quedó en silencio por unos segundos-. Le dijiste..."deberes" y ni siquiera le dijiste "porque tengo novio".

Se dio cuenta a qué se refería-. Es que no lo vi necesario.

-Creo que cuando alguien coquetea con una persona y esa persona sale con otra, es lo primero que le debe dejar en claro a ese alguien-dijo serio.

-No lo vi tanto como un...coqueteo-dijo con duda.

-¿¡Eres tan despistado!-preguntó un poco más exaltado-. ¿Pero qué pregunta te hago? Si ni siquiera te diste cuenta de cómo me sentía el día en que le dimos la serenata a Jeremiah. Tenía el corazón roto. Y cuando te vi hablando con él, pensé que al negarle su invitación por lo menos le dirías que no, porque sales con alguien, pero no...No fue así, si no que no podías por deberes-las lágrimas amenazaban con salir de sus ojos-. Por un momento, sentí como que si no fuera porque somos novios, irías corriendo a sus brazos.

Blaine no soportaba ver a Kurt tan triste y peor sabiendo que era su culpa. ¿Por qué no le dijo a Jeremiah que ya estaba saliendo con alguien? Kurt se lo había respondido. Era despistado, no pensaba en lo hecho por Jeremiah como un flirteo.

-Kurt, yo...

-No, está bien-se sentó en un banco que estaba cerca. Blaine ni se había dado cuenta del banco ni tampoco de que ahí estaban las bolsas-. No debí reaccionar de esa manera. No es tu culpa. Lo siento-cubrió su rostro con sus manos y apoyó sus codos en sus piernas.

Blaine se sentó a su lado y lo abrazó con mucha ternura-. Amor, no tienes por qué decir lo siento-tomó su barbilla para que lo mirara a los ojos, estaban saliendo lágrimas de ellos y se ponían color verde. Secó sus lágrimas-. Tienes razón, no debí ser tan despistado. Es mi culpa. No puedo creer que estés así sólo por mi...

-No, Blaine. Es mi culpa por ser tan celoso y que sólo porque dijiste lo de los deberes piense que no me quieres, pero sé que sí. Sólo que...no sé.

Blaine acercó su rostro al de él y lo besó con tanta ternura, no queriendo dejarlo ir-Te amo, Kurt. A ti y a nadie más. Nunca pienses que no.

-También te amo Blaine. Tanto, como no tienes idea. No quiero perderte nunca-le dijo apoyándose en su pecho.

El ojiavellana lo mantenía entre sus brazos-. Y no lo harás. Mi corazón está contigo, siempre.

Kurt levantó el rostro y lo besó. No soportaba la sola idea de estar lejos de él.

-No me había dado cuenta que tus ojos podían cambiar también a verdes-dijo sonriéndole-. Se ven lindos.

Kurt sólo río y se apoyó en él una vez más


Se dirigieron al estacionamiento para guardar las bolsas en la maletera del auto. Kurt estaba apoyado en la parte delantera del auto pensando mientras que Blaine estaba cerrando la maletera con las bolsas ya dentro. Se acercó a dónde se encontraba Kurt y lo abrazó por la cintura.

-¿Pasa algo?-preguntó preocupado al verlo tan ido.

-No, nada-sonrío para que no se preocupara.

-Por favor, dime-le miró suplicante.

Lo miró con duda y culpa-. Aún me siento culpable por lo que te dije. No debí haberlo hecho.

-No te preocupes por eso. Está bien que lo hayas dicho. Quiero decir, no puedes ocultarle a alguien cuando te lastima. Tienes que decírselo.

Kurt aún seguía con duda.

-Nunca supe cómo te había hecho sentir con las tonterías que hice antes. Sólo sospechaba-puso su mano en su mejilla-. Sé que soy muy despistado, pero haré de todo por no volverte a ver así, porque te amo y haría de todo por ti. Cual...

Kurt le plantó un beso en los labios al tiempo que lo abrazaba por el cuello-. Lo sé-le sonrío-. También yo trataré de no comportarme así todo el tiempo.

El mayor apoyó su frente en el ojiazul-. ¿Quieres tomar un café?

-Claro.

Volvieron al centro comercial. Se dirigían al Starbucks del segundo piso. Cuando llegaron por medio del las escaleras eléctricas, Kurt pudo notar unos pasos más adelante a su lado izquierdo, 2 figuras que le parecían vagamente conocidas. Se acercó unos muy pocos pasos y se dio cuenta que era Mercedes...con Sam.

-¡No es lo que creo!... ¡Ok, sí es lo que creo!-exclamó emocionado y sorprendido ante lo que veía.

-¡Kurt! No te desaparezcas así. Me estaba preocupando-de pronto Blaine volvió a estar a su lado y se dio cuenta que Kurt no lo miraba-. ¿Qué miras?-siguió su mirada-. No...

-¡Sí!

Sam y Mercedes estaban besándose sin que supieran que Blaine y Kurt los estaban viendo.

-¿Desde cuándo?-preguntó Blaine.

-No tengo idea-respondió Kurt-. No puedo creer que Mercedes no me haya dicho a mí. Soy su mejor amigo.

-Deben haber tenido sus razones. Pero me parece raro que no hayan dicho nada.

-Ya hablaré luego con ella. Vamos yendo por el café.

Retornaron su camino hacia el Starbucks. Entraron, pidieron sus órdenes, esperaron, las recibieron y se sentaron cómodamente a platicar o por lo menos eso fue hasta que escucharon una voz inconfundible.

-¡Chicos, que sorpresa encontrarlos aquí!

Nadie más y nadie menos que Rachel.

-No pensé que estarían en el centro comercial.

Acompañada de Finn. Ambos traían cafés en la mano

-Hola-saludaron cortésmente, la pareja que había sido interrumpida.

-¿No les importa si les acompañamos?-preguntó Rachel.

-Ehh...Nosotros-decía Kurt.

-En realidad...-decía Blaine.

-No tienen que decirlo, les entendemos-contestó Finn sentándose al costado de Blaine.

-Gracias, chicos-dijo Rachel sentándose al costado de Kurt.

Y así fue como Rachel comenzó a hablar y hablar sobre sus ídolos y la manera en cómo tenía planeada su vida en New York. Los detalles que Finn no entendía eran explicados nuevamente por Rachel. Mientras que Kurt y Blaine se dedicaban a tomarse sus cafés y de vez en cuando se miraban con nostalgia. Kurt, porque no podía hablar tranquilamente con Blaine y Rachel acaparaba todo lo que se hablaba en esa mesa. Y Blaine, porque la cita no había salido cómo él esperaba y ni siquiera pudo tener tiempo a solas con Kurt mientras tomaban café.

Rachel dejó de hablar sobre ella y comenzó a hacerles preguntas a Blaine y Kurt, las cuáles contestaron, pero de manera desanimada. Aunque eso no evitaba que Rachel preguntara. Ni que Finn diera algún que otro comentario. ¿De dónde sacaba tantas preguntas, Rachel?

Terminaron sus cafés y Blaine y Kurt se miraron como coordinando salir de una vez de ahí.

-Chicos, nosotros ya nos tenemos que ir-dijo Kurt rápidamente, haciendo ademán de ya levantarse para que Rachel le de permiso.

-Los veremos luego-apoyó Blaine haciendo el mismo ademán para que Finn le de permiso.

-Justo también pensé en irnos ya-mencionó Finn, quién se levantó seguido de Rachel.

-¿Les acompañamos?-preguntó.

-¡No!-exclamaron Blaine y Kurt que ya estaban parados.

-¿Qué?-preguntó el otro par extrañado.

-No, quiero decir que...

-Que nosotros vamos a ir a...otro lugar antes. Sí, eso-explicó Blaine.

-¡Ahhh! Bueno, los vemos luego después-respondió Finn.

-Hasta luego, chicos-se despidió Rachel y así fue como salieron.

-¿Qué hora es?-preguntó Blaine.

Kurt revisó su celular-. Son las 7:35-dijo con pena.

Kurt le había dicho a Blaine que había quedado con su padre de regresar antes de las ocho. Por lo que ya tendrían que ir regresando, contra la voluntad de ambos.

Fueron hacia el estacionamiento y entraron al auto. Blaine condujo hasta la residencia Hummel-Hudson. El recorrido fue tranquilo, sólo con la radio encendida. Al llegar y estacionar nuevamente el auto, esta vez frente a la casa de Kurt, el menor apagó la radio.

-¿Estás bien?-preguntó

Blaine lo miró. Kurt estaba confundido y preocupado.

-Sí, sólo que...-suspiró-, quería que fuera otra cita inolvidable como las que tuvimos en verano. Estar a solas contigo, hablar como siempre lo hacemos. Sobre nosotros, pero siento que no he hecho lo mejor para que salga bien y...

-No digas eso-lo interrumpió-. Lo importante es que estoy contigo, que nos amamos y que seguimos juntos. Todos los momentos que paso contigo son especiales para mí. Desde el más simple intercambio de palabras hasta la conversación más larga. Desde el vernos de lejos hasta estar el uno al lado del otro. Desde un simple saludo hasta un beso o abrazo. Todo es especial, porque eres especial para mí.

-No tienes idea de cuánto te amo con cada segundo que pasa-decía mientras lo miraba sonriendo.

Kurt se sonrojó y sólo atinó a dar una pequeña risa. Blaine se acercó y Kurt cortó la distancia entre sus labios. No dejarían que cualquier mal momento arruinara lo que tenían. Debbie se lo había dicho a Kurt "No dejen que una simple pelea o celos los separé. No se merecen eso. Los dos han pasado por muchas cosas y no deben dejar que algo tonto los separe." Tenía razón.

En eso Kurt se separó de improviso. Su celular estaba vibrando.

-Ya tengo que entrar a casa-dijo Kurt. Sabía que era su padre. Y Blaine también lo sospechó. Le dio un pequeño beso-. Hasta mañana, Blainy-sonrío.

-¿Tú también?-preguntó Blaine sorprendido-. Debbie me oirá-susurró molesto.

Kurt sólo río ante su comentario-. Pero es tierno. Te llamaré así también-notó la mirada de Blaine-. Por favor, ¿Por mí, sí?-le puso su cara de cachorrito.

-Está bien, sólo porque no puedo resistirme a tu ternura, pero Debbie me oirá.

Kurt se río. Abrió la puerta del carro. Y al llegar a la puerta de su casa se despidió una vez más con un movimiento de mano. El cual fue respondido por quién estaba dentro del auto.


Albert estaba terminando de limpiar unos jarrones que estaban encima de la mesa de centro. Mientras que Christina estaba algo preocupada sentada en uno de los sillones de la sala de estar.

-Disculpe...

Christina levantó la mirada.

-¿Le pasa algo a la señora?

-Albert, ya te dije que no me hables en tercera persona. Que me llames por mi nombre. Ibas bien hasta ayer, pero no importa-dijo sonriendo-. Estoy un poco preocupada. Hoy voy a hablar con Dereck para ver si accede a conocer a Kurt.

-¿El señorito Hummel? ¿El novio del señorito Anderson?

-Él mismo. Sé que Dereck y su familia aceptaron a Blaine, pero Blaine sigue preocupado porque como ahora está con Kurt. Le preocupa el que no lo acepten.

-Y tiene razones para estar preocupado-susurró.

-¿Dijiste algo?

-No, nada, seño...Christina. Continúe.

Blaine siempre había confiado en Albert. Fue el primero en la casa a quién le había dicho sobre su sexualidad. Albert conocía bastante las actitudes de los miembros de la familia. Había pasado 30 años trabajando con la familia Anderson. Ahora tenía 50 años. Y sospechaba que la aceptación a Blaine por parte del señor Anderson y su familia era sólo una farsa. Algo intuía, pero no estaba seguro de que era. Al igual que a Christina le caía bien Kurt y no quería que ni Blaine ni Kurt pudieran salir mal de toda esa situación

Se escuchó que la puerta principal se abrió.

-Yo me retiro a mis deberes, con su permiso-dijo Albert.

Christina se levantó al tiempo que Dereck entró a la sala de estar. Se saludaron con un beso como siempre. A pesar de los años los 2 seguían enamorados el uno del otro.

-Dereck, quería hablarte de algo.

-Dime, querida ¿Qué pasa?

-Es sobre Blaine.