Arba caminada descuidadamente por los pasillos cuando se encuentra con una chica a la cual se había topado poco, pero que le causaba curiosidad, el consejo de ancianos hablaba bastante de ella, por alguna razón que Arba desconocía, decidió seguirla y alcanzo escuchar algo de lo que murmuraba

-quien se está creyendo- decía apretando los puños y según pudo imaginar Arba también la quijada, venia en dirección del concilio, así que probablemente este molesta con esos vejestorios, aunque… se estaba refiriendo a uno en particular- maldito… no porque sea rey puede hacer lo que se le antoje- siguió refutando, al escucharla Arba no pudo evitar estallar en carcajadas llamando su atención, le era inevitable reírse al enterarse que no era la única que irrespetada al viejo David cuando tenía la oportunidad; esta al oírla y más a sus espaldas se dio la vuelta rápidamente sujetando su bastón- ¿quién eres y cuál es la risa?

-lo siento, lo siento- se disculpó intentando no reír- ya nos habíamos visto antes- se limpió algunas lágrimas de los ojos- soy Arba, nos vimos en la iglesia- dejo de reír, aunque aún dejaba escapar una que otra risilla

-ah- dijo bajando el bastón y enderezándose un poco, se notaba que era una guerrera, y el bastón en su mano se lo confirmaba, aunque era extraño que alguien fuera de ella y ugo tuvieran un bastón divino, solo los niños de la iglesia los portaban y ya sabía con qué finalidad, su historia y la de ugo las conocía, solo faltaba la de esa mujer a la que tenía enfrente- ¿p-porque la risa?- curiosamente parecía haberse vuelto de alguien muy molesto a alguien muy tímida

-disculpa, inevitablemente- mentía- escuche algo de lo que murmurabas- ella palideció completamente

-e-esto…yo… yo solo…- parecía intentar disculparse, y con justa razón, todos en la catedral sabían que ella era la más cercana al viejo David, título que detestaba pero que debía aceptar sin protestar, aunque quizás por fin había encontrado alguien con quien desahogarse

-descuida- sonrió, ella seguía nerviosa, incluso había dejado caer su bastón, definitivamente había cambiado bastante su actitud al sentirse descubierta

-lo lamento, por favor no les diga que yo…

-te repito, descuida, no tienes por qué preocuparte – se veía confundida - ¿cuál es tu nombre?

-m-misora- observaba a todas partes como esperando que la guardia fuera por ella, Arba rio mentalmente al verla, se preguntaba qué tipo de imagen tenían todos de ella

-bien misora, la verdad es que te entiendo, ese concilio es aburridos, sus miembros son unos vejestorios irritantes y el viejo David- se pauso solo por ver la expresión de la chica la cual seguía atónita y bastante sorprendida- es un maldito en todos los sentidos, pero es algo que no podemos decir a los cuatro vientos ni menos enfrente de ellos- coloco la mano izquierda sobre sus labios haciéndole un gesto de silencio. Misora después de unos segundos reacciono estallando en carcajadas

-pensé- dijo relajándose bastante- que eras fiel súbdita del rey

-si bueno, que tenga que permanecer a su lado no significa que él me sea de agrado- las dos un poco más "amigas" caminaban en la misma dirección, ningún tenía un rumbo fijo, más bien intentaban alejarse de la guardia y de cualquier posible encuentro fortuito con los miembros del consejo, sirvientes o el mismo David

- ¿y puedo saber porque te desagrada? - Arba oscureció la mirada y cambio el tema lo más rápido que pudo

-es mejor que no preguntes, solo y si quieres un consejo, aléjate de ese sujeto

-un poco difícil si tenemos en cuenta que estoy aquí y me forzaron a ser parte de su guardia, como tu supongo

-espera, ¿te forzaron? ¿Por qué?

-me pregunto lo mismo, solo sé que me apartaron de mi familia y me trajeron aquí

-es extraño, el viejo David no actúa de esa manera- observo el bastón que ella cargaba en su espalda, en definitiva, era uno de los bastones divinos, tenía forma de media luna con una joya en el centro –quizás…- tomo su bastón- tenga que ver con ese bastón que llevas a tu espalda –ella también tomo su bastón

- ¿por esto?

-sí, ¿sabes lo que es?

-no lo tengo muy claro, pero me permite hacer magia, ¿no?

-si, en esencia si, ¿Quién te lo dio y hace cuanto lo tienes? - misora detuvo su marcha

-con todo respeto arba, me agradas y es un alivio que pueda hablar más libremente contigo, pero ese tipo de cosas no se las he contestado ni al mismo David, no planeo ceder contigo- su mirada era bastante fiera… comenzaba a entender un poco la curiosidad de los ancianos por ella, según lo que respondía el bastón no se lo dio nadie de la iglesia, así que puede ser que simplemente lo encontró y aprendió a usarlo, lo cual la convierte en una prodigio al igual que ugo

-descuida, entiendo que tengas tus reservas y no quieras hablar, no te obligare, simplemente me dio curiosidad como a cualquier otro

-pues- bajo la guardia de nuevo, su mirada se entristeció también, ella era de un aspecto llamativo, es decir lo que los demás definirían como "hermosa", de buena figura y con un rostro bastante delicado, ojos azules- es que siento que si les respondo me lo quitaran

-si no te lo han quitado hasta hora es porque no lo harán, la iglesia tiende a hacer lo que quiera cuando quiera, si quisieran tu bastón solamente ya lo habrías perdido, es probable que no solo les interese el bastón sino también su usuaria- ella se recostó contra la esquina de la pared más cercana

-no permitiré que me lo quiten, lo necesito

-puedo preguntar ¿porque?

-para proteger- sonrió tenuemente- a mi familia, es más- se separó de la pared- no puedo perder más el tiempo aquí, debo irme lo más pronto posible- camino unos cuantos pasos hacia donde estaba Arba, pero se detuvo

-si no te has ido es porque no puedes, ¿verdad? - ella agacho la cabeza- ¿has intentado escaparte?

-ya perdimos la cuenta- una voz bastante notoria las sorprendió, misora se colocó al lado de Arba- resumámoslo en que han sido muchas veces- David salió justo por el pasillo donde misora se había recargado, seguido de dos guardias y tres miembros del consejo

-debemos- hablo uno de ellos- domesticar a la pequeña fiera- dijo observando a misora, la cual los fulminaba con la mirada- ¿no majestad?

-es importante- tomaba la palabra otro de los ancianos- que entiendas cuál es tu lugar- todos parecían muy molestos con ella, menos David, el cual se veía divertido; recordó que la vio caminar por los pasillos que llevaban al concejo, probablemente se acababa de reunir con ellos y no fue nada amable- y para eso majestad- ahora se dirigía a David- ¿no creo que deberíamos quitarle el bastón temporalmente?

-ni siquiera lo intenten- antes de que pudiera reaccionar Arba, misora ya estaba apuntándolos a todos con su bastón, su postura no era la mejor, y sostenía muy vulgarmente el bastón, pero no se podía pedir más de alguien que aprendió sola como sostener un arma y más a usar la magia, Arba supuso que todos allí esperaba que ella actuara y así lo iba a hacer cuando David estallo en carcajadas

-ven- dijo firmemente terminado de reír, pero manteniendo una sonrisa en su rostro, colocándose justo en medio del bastón de misora y los demás, que también parecían tener la intención de atacarla, pero no lo hacían, quizás entendían la magnitud de lo que podía llegar a ser capaz un bastón divino- les dije que no la retaran- para sorpresa de Arba, David parecía estar del lado de misora- es mejor que evitemos este tipo de situaciones

-pero majestad…

-sin peros- interrumpió David- regresen a sus deberes, yo me ocupo y recuerden, la catedral no es lugar para este tipo de discusiones, cualquier inconveniente o conflicto es mejor solucionarlo fuera o en el concilio- la guardia fue la primera en retirarse, después de todo debían obedecer a cualquier petición del rey, los ancianos se observaron unos segundos y luego de una reverencia también se marcharon- y en cuanto a ti- se dio la vuelta para quedar frente a misora inclinándose un poco así ella y bajando el bastón, que aún lo apuntaba, con su mano- sé que puede parecer buena idea pero créeme, no lo es- esta parecía tener toda la intención de atacar pero después de un rato decidió bajar por completo el bastón, enderezándose, David también se enderezo

-ellos tienen razón cuando dicen que hay que domesticarte, te comportas más como un animal salvaje que como una persona- Arba pudo identificar que la chica en cuestión tenía unas inmensas ganas de saltarle al cuello a David para asfixiarlo, ahorcarlo o degollarlo, cualquiera de las anteriores con solo ver la forma en que lo miraba- pero es entendible, teniendo en cuenta tu lugar de origen

-no se atreva a hablar mal de mi familia, ellos son más humanos que todos ustedes juntos- David rio de nuevo tomándola del mentón para sorpresa de ambas

-no planeo discutir contigo querida- se acercaba más de la cuenta lo que las sorprendió mucho más- pero mejor reconsidera tu actitud, por ahora somos pacientes contigo, pero la paciencia tiene un límite- se apartó- por ahora mejor regresa a tu habitación y piensa en que harás, tus opciones son muy limitadas

-no tengo porque obedecer- dijo yendo justo en dirección contraria a su habitación, es más se asomó por uno de los ventanales y salto, Arba quedo por primera vez en su vida atónita con la situación, jamás imagino que existiera alguien que fuera capaz de retar a David de esa manera y que este no reaccionara; es más podría jurar que el viejo David tiene cierto interés más allá del bastón en ella

-arba

- ¿ah? - fue sacada de sus pensamientos- ¿s-señor? - el seguía sonriendo

- ya conoces a misora, tu deber de ahora en adelante será vigilarla e impedir que siga intentado escapar

-pero, señor… ella parece decidida a irse

- ¿no me digas que eres incapaz de retenerla?

- para nada señor- no lo miraba directamente, pero podía imaginar el rostro desagradable que seguro ponía, con una sonrisa triunfal

-entonces hazlo, y para mantenerla más calmada dile que la llevaremos con su familia si se comporta mejor- no dijo más solo se fue por el mismo pasillo que misora, es más Arba habría jurado que tenía toda la intención de saltar por donde ella había saltado puesto que se detuvo unos instantes allí, pero luego siguió su camino hasta que se perdió por el pasillo

Estaba frustrada como de costumbre, pero en cierta forma feliz, sentía que había encontrado una buena calidad, y a diferencia de ugo con ella pudo expresarse libremente, y era usuaria de bastón divino… ahora solo le faltaba definir qué tan poderosa podía llegar a ser, quizás lograría liberarse de David antes de darse cuenta. Casi dando pequeños saltitos de felicidad se encamino a la biblioteca para encontrarse con ugo en el camino, lo cual era bastante extraño

- ¿tú por aquí? - no estaba ni cerca ni lejos la biblioteca, el vestía como si fuera a salir, con la túnica que David le había dado, también llevaba varios pergaminos

-no es por gusto- como de costumbre intentaba ocultar su rostro tras lo que llevaba en las manos, la única manera de ver a ugo mas libremente y animado era en la biblioteca

- ¿entonces?

-el rey David, al parecer necesitaba a biblioteca y me pidieron que saliera por lo que resta del día

-ínsito en que eres demasiado formal con el- le irritaba ser incapaz de convencerlo de expresarse como ella lo hacia

-b-bueno cada quien se expresa a su manera, no sé cómo eres capaz de tratarlo de esa manera siendo el, el rey

-es simple, solo dile viejo… es verdad, tiene unos 700 años aproximadamente

- ¿enserio? - había logrado captar la atención de ugo así que sonreía triunfal

-años más años menos, pero si más o menos esa es su edad- ugo se quedó pensativo

- y me imagino que para vivir tanto uso su magia

-probablemente, la verdad no me interesa, por cierto… ¿Cuándo es tu cumpleaños?

- ¿m-mi cumpleaños? - se quedó pensativo un rato, es más dejo de moverse

- ¿lo sabes cierto?

-pues, la verdad no lo recuerdo muy bien

- ¿Por qué?

-en la ciudadela en la que crecí no se celebraban mucho esas fechas, todos nos concentrábamos en protegernos así que, no lo tengo muy claro… creo que, si me llegaron a felicitar, pero no recuerdo el día, deber intentar recordar un poco más a fondo

-ya que lo mencionas… ¿no extrañas ese lugar donde naciste?

-si lo extraño- sonrió tristemente- pero no tiene caso pensar en un lugar al que no podré volver

-bueno, quizás David te permita ir en algún momento

- tal vez, aunque el problema no es ese ahora

- ¿entonces?

-ya no hay a donde volver, además también esta esto- levanto el bastón que hasta el momento había llevado en la mano y Arba no había visto, lo cual era extraño, quizás se concentró demasiado en ugo y olvido lo demás, se sonrojo levemente desviando la mirada- cuando lo encontré fui el único capaz de usarlo y era con él con lo que protegíamos a la ciudadela

-entonces…- volvió a verlo, pero fingiendo interés en el bastón, cosa que por primera vez le resultaba difícil, no podía evitar ver el rostro de ugo

-el rey aseguraba que la ciudadela quedo con protección, pero aun así parece que no fue suficiente, después de todo nuestra ciudadela estaba bastante retirada y muy cerca del domino de las otras especies

-bien, si tanto quieres saber porque no solo le dices a David que te deje regresar, es más puedo acompañarte

-de hecho, ya se lo dije- Arba se sorprendió- cuando le pregunte por tu nueva misión, tengo su permiso, pero, aunque dije que iría ya no estoy tan seguro, honestamente no quiero verlo todo en ruinas…- hubo un breve silencio- además debo acabar mi investigación

-y ya que lo mencionas, ¿Qué tanto haces?

-es secreto- apretó los pergaminos contra si como si se los fueran a quitar- cuando termine te lo muestro- Arba iba a alegar cuando, misora aparece corriendo por el pasillo, se preguntaba por dónde había entrado y a donde iba - ¿Quién es ella?

- misora, te la presento luego, creo que debo ver que paso- haciendo un gesto con la mano se despidió de ugo y se fue por el mismo camino que la había visto irse, para que estuviera corriendo seguramente era porque se metió en algún problema y si es así ella también tendrá problemas ya que David le había ordenado vigilarla

Misora por su parte llego a las habitaciones en esa área y entro a la primera que vio, encerrándose por completo y cubriendo su boca con las manos, estaba sonrojada y muy molesta, no podría creer lo que había pasado, en que instante se le ocurrió que entrar a la habitación de David era buena idea; aunque claro esta su intención era encontrar algo que la ayudara a escapar… siendo el, probablemente tenía alguna ruta de escape o algo por el estilo

Jamás imagino que David regresaría tan rápido a sus aposentos, y menos que la sorprendería de esa manera, ella acaba de entrar y observaba todo el lugar, había una mini biblioteca en lo que parecía ser un nivel superior por el cual solos e accede en esa habitación, y la cama principal, también muchas otras cosas por el resto de la habitación incluso vio instrumentos musicales, era un lugar agradable, de hecho si no fuera la habitación de ese sujeto se hubiera recostado un momento en la cama, se veía bastante cómoda y por andar pensando en tonterías David la abrazo por la espalda, hasta ahí llegan sus recuerdos, sabía que le estaba murmurando algo pero sentirlo tan cerca la puso muy nerviosa y dejo su mente en blanco, ni siquiera recordaba cómo había logrado escapar de ahí, pero estaba segura de que no quería regresar

Calmándose un poco más, aun sentía en su cuerpo aquel abrazo, incluso su aroma, debía reconocer que él no era alguien precisamente "feo", y además olía muy bien; sacudió la cabeza para sacar eso pensamientos de su mente, quería estar molesta pero no podía, estaba más nerviosa que molesta, aun le temblaban las manos e incluso el labio inferior, también se preguntaba que sería lo que le estaba murmurando, suspiro sin poder evitarlo y se tumbó sobre la cama, esperaba que esa habitación tampoco tuviera dueño, hundiendo la cabeza sobre la almohada cada que recordaba aquella escena golpeaba la cama y gritaba en silencio

-esto…- una vos proveniente de la puerta la dejo de piedra de nuevo, levanto la cabeza para encontrarse con un tipo que llevaba unos pergaminos en las manos -esto…

-lo siento mucho- se levantó lo más rápido que pudo y salió también sin previo aviso, chocándose con el-en verdad lo lamento- misora no podía creer su suerte, la mayoría de habitaciones ahí estaba desocupadas, y preciso entra en la que no lo está, quería desaparecer termino dirigiéndose lo más lento posible y muy desanimada asía su habitación, agradecía que estuviera ubicada en la parte inferior, así no se toparía ni de broma con David

No olviden comentar, aunque dije q sería un fic corto puede que lo alargue ya que agregare la historia de David y la madre de Solomon (que me imagino ya suponen quien es)