Creciendo
Mientras buscaban al príncipe el cual se estaba escondiendo de ellos, arba volvió a acorralar a ugo-e…esto… ar…arba…- resulta que mientras jugaba en la biblioteca al joven maestro Solomon se le ocurrió salir y esconderse en alguna parte de la catedral, ugo y arba tuvieron que salir a buscarlo hasta que se cansaron, terminaron encontrándose y caminado cansados en la parte superior, solo faltaban la torres por revisar, pasando cerca de la habitación de ugo, porque si arba por fin ubico donde dormía, decidió hacerle caer y acorralar contra la pared-¿q…que haces?
-tú qué crees- sonreía mientras sostenía firmemente su bastón sobre el pecho de ugo, acorralándolo con más firmeza
-de…debemos buscar a…- intentaba cambiar el tema, claramente sospechaba que hacia ella
- el estará bien, se cansará o aburrirá pronto y regresará con nosotros, pero yo ya me arte, así que mejor hacer algo más interesante- no apartaba la mirada de él, ugo quería hacerse diminuto y desparecer si se podía
-esto, el rey podría molestarse…
-como si me importara- se acercó acortando la distancia, doblo los codos de forma que aun sostuviera su bastón sin moverlo y presionando su pecho contra ugo-ahora, esta vez no te dejare escapar
-d… ¿de qué hablas? - fingía ignorancia
-no te hagas, llevas muchos años evadiéndome, ya no mas
-a…arba…- le era difícil imaginar cómo zafarse de eso, el tenerla tan cerca inevitablemente lo ponía nervioso, de por si no es muy bueno con el género femenino, esa situación le incomodaba muchos, aunque también debía admitir que no le desagradaba esa sensación de contacto, en realidad, también quería tocar, intentaba con todas sus fuerzas que no se le notara -p…podrías… de…detenerte- desviaba la mirada, sabía que si la veía quizás ella lograra convencerlo
- ¿es enserio? Llevo años intentando cazarte (si cazar con z), porque me rechazas tanto, ¿no soy bonita o qué? - sonaba molesta- ¿te parezco tan desagradable?
-no- casi grito inevitablemente fijándose en ella, gran error, arba aprovecho para quitar su basto, dejarlo de lado y sostener su rostro con ambas manos, muy cerca del suyo, presionando más su pecho
-bien, si no te desagrado- se acercaba poco a poco- entonces deja de rechazarme…- estaba muy cerca de besarlo
-no puedo-ella se detuvo un momento
- ¿Por qué?
-yo…- ugo extrañamente se había tornado serio- no quiero…
- ¿Qué? ¿Qué cosa?
-perderte- susurro, ella apenas si entendió, pero no pudo preguntar
- ¿Qué están haciendo? - una infantil voz llamo su atención, ambos giraron hacia donde provenía para encontrarse con la mirada curiosa y sorprendida de aquel niño al que llevaban un buen rato buscando; ambos se observaron y tardaron unos segundos en entender que esa era una situación difícil de explicar a un niño, se apartaron inmediatamente
-nada- comentaron al tiempo, ugo cubriendo su rostro casi por completo con aquella bufanda que arba odiaba, mientras ella tomaba su bastón el cual estaba en el suelo
-mmm no parecía nada- el príncipe caminaba perezosamente frotándose los ojos
- ¿tiene sueño- preguntaba ella acercándose con una gran sonrisa- joven maestro?
-no me digas así arba- bostezo
-príncipe entonces- lo escucho refunfuñar, ella sonrió- es un poco tarde ya, debe descansar
- ¿ya comió? - pregunto ugo
-Eh…- arba recordó que llevaban más de medio día buscándolo lo cual indicaba que probablemente no había comido-creo que no
-si comí- bostezo de nuevo- vengo de la cocina
- ¿buscamos en ese lugar? - preguntaba arba, ugo negó con la cabeza- bien, debimos haber revisado, en fin, si ya comió será mejor que vaya a su siesta de la tarde
-no quiero dormir -ella lo cargo mientras él se recostaba abrazándola, o intentándolo, era muy pequeño como para conseguirlo
-vamos a dormir- dijo casi cantando- y tu- le hablo a ugo, el cual caminaba tras ella- la próxima vez no te salvas- amenazo susurrando, el príncipe Solomon se había dormido y comenzaba a arrullarlo, ugo se frenó unos instantes dejando un par de metros entre ellos y luego volvió a seguirla.
Llevaban cinco años cuidando de aquella personita, en un principio no querían hacerlo, pero terminaron entendiendo que, si no lo hacen ellos, entonces nadie más lo haría, probablemente el rey David buscaba crear un mago poderoso, no criar un niño, aunque sea su propio hijo. No era muy difícil educarlo, aprendía rápido y era muy inteligente, incluso siendo tan joven lograba manejar a la perfección algunos hechizos. Todo iba muy bien hasta que el príncipe dejo ver su magia, parecía ser de otra dimensión, el problema se presentó cuando varios de los sacerdotes lo vieron e informaron al rey
-y así de fácil le nació el instinto paterno-alegaba arba dado vueltas en la biblioteca
-es su padre, no podemos hacer nada- ugo que extrañamente no estaba con algún libro, estaba recostado en una estantería de la entrada cruzado de brazos
- ¿Qué crees que hará con el niño? - el solo cambio de expresión a una un tanto molesta-seguramente llevarlo a un gunud
-¿crees que lo haga? Eso sería como asesinar a su propio hijo
- no creo que David lo vea como su hijo – no se detenía, estaba frustrada como nunca antes. El problema comenzó cuando el rey los relevo de su deber con el príncipe y se lo llevo con él, llevaban un par de semanas solo viéndolo de lejos marchar tras su padre- ese tipo lo ve como un objeto que probablemente ahora le sea de utilidad – arba por fin se detuvo recostándose al lado de ugo, observando el techo y soltando un suspiro
-no sabía que te importara tanto
- ¿disculpa?
-arba, desde que llego misora me fue muy claro lo que planeabas- comenzó a hablar con los ojos cerrados- tu odias al rey y quieres irte de aquí, pero no puedes sola, eres fuerte sí, pero David tiene todo un imperio
-y que con eso
-bueno, a lo que voy es que buscabas aliados, ¿no? Conmigo y sin misora quedaste en las mismas, no soy un gran soporte
-en realidad si lo eres, eres muy inteligente, eso es necesario si quiero declarar la guerra, además las masas son fácilmente influenciables, solo necesitan un líder al cual seguir, y muchos están en contra de la ortodoxia
- ¿y entonces?
-pensé que podía ser yo, pero siendo honesta no me interesa el cargo, además es mejor moverse sin que los demás se estén fijando, tu eres muy torpe para hablar con otros, pero eres inteligente así que te vienes conmigo- ugo rio
-entonces necesitas a alguien que sepa liderar
-misora tenía el carácter y rencor suficiente, pero…
-ella ya no esta
-su hijo puede ser una opción, el asunto es que no creo que odie el viejo David y menos ahora que por fin se dignó a ser su padre, el chico debe estar muy feliz. no lo sé, cada vez soporto menos estar aquí- golpeo con el codo la estantería, uno de los libros cayó al suelo, por poco le pega a ugo, ambos lo observaron en el suelo y rieron
-hola- saludaba el príncipe, los sorprendió un poco
-ho-hola…que diga, majestad ¿necesita algo? - se autocorrigió mientras él sonreía tenuemente
-no, pero quise venir un momento a la biblioteca, también supuse que estarían aquí
-hola- saludaba nerviosamente ugo
- ¿les molesta que este aquí?
-no, para nada, pero nos preguntamos si el rey está de acuerdo
-bueno, le dije que si podía venir y me dijo que si
-entonces si está de acuerdo- comento ugo, arba rio
- eso aún no se sabe- susurro para que el niño no la oyera, luego se inclinó hacia el- es bueno ver que está bien joven maestro
-arba, que no me llames así- esta vez era ugo el que reía
-¿y cómo…- pregunto levantando el libro del suelo- van sus clases majestad?
-pueden solo llamarme por mi nombre, se los agradecería -ambos se observaron sin decir nada- y bien, supongo… mi…- por alguna razón se pauso, parecía buscar las palabras adecuadas- el rey me está enseñando
- ¿Qué te enseña- ugo se inclinó para quedar de su estatura- el rey?
- pues no sabría explicarlo…
- ¿te da- arba sujetaba su bastón- algo similar a esto? -el sonrió
-sí, me está enseñando con el suyo, aunque dice que me dará el mío pronto- ambos se observaron un instante
- ¿te ha prometido llevarte a fuera, a una torre? -arba se olvidó de los decoros
-mmm no- parecía pensativo- no ha mencionado nada de eso
-supongo que lo ara- le hablo a ugo sabiendo que el niño no escuchaba puesto que cuando se distraía entraba en su propio mundo
-pero si…- volvió a hablar llamando su atención- ha dicho que me llevara a la iglesia
- ¿la iglesia? - ugo no entendía porque llevarlo ahí, mientras que arba parecía cada vez más seria
-arba ¿Qué pasa? – ugo ahora estaba igual que el príncipe
- ¿eh? - cambio la expresión a una más tranquila- nada, nada… se cuidadoso cuando vayas, los sacerdotes son algo pesados- le sonrió
-qué mala fama- antes de que se dieran cuenta David como de costumbre aparecía de la nada- nos estas dando arba
- ¿disculpe? - primera vez que parecía no entender
- por si no lo notaste- se señaló a sí mismo- también soy un sacerdote- en verdad parecía no saber- ¿no me digas que no lo habías notado?
-en realidad no
-pero si me visto y hablo como el resto de sacerdotes- paso a su lado recorriendo la estantería con una mano
-pues siendo honesta no me lo parece
-somos fieles creyentes- saco un pergamino que llevaba consigo y lo dejo donde vio que cabía, no respetaba mucho el orden que ugo llevaba- soy el mayor representante de la ortodoxia, ¿crees que elegirían a un no creyente como rey?
-en realidad siempre pensé que era por la magia- comento, ugo se sorprendió de la familiaridad con la que hablaba, es decir el jamás se atrevería a decir eso, David por su parte rio- es decir cuando apareció la magia nadie pudo cuestionar la existencia de dios
-bueno es cierto, pero no todos los creen, es nuestro debes mostrarles a toda la verdad
- ¿y que tienen…- preguntaba Solomon sintiendo curiosidad por la conversación- que ver las otras especies?
-esa es una pregunta interesante- afirmaba David colocando su mano sobre la cabeza del príncipe- pero es un tema que hablaremos después, vamos- dando unos pasos hacia la salida se giró para ver a ugo y arba que habían permanecido en silencio- arba- comento sin detenerse, el niño le seguía – a partir de mañana vuelves a entrenar a Solomon- ella iba a preguntar, pero al final solo asintió. Una vez escucharon cerrar la puerta volvieron a hablar
- ¿Qué le pasa?
- ¿Por qué no le preguntas? - arba se sorprendió por el comentario de ugo el cual parecía haber hablado sin pensarlo, se observaron unos minutos y luego siguieron con sus actividades, arba salió planeando un futuro viaje, el cual David le había ordenado, debía llevar al príncipe a la iglesia, la cual no estaba lejos, de hecho, se llegaba rápido por la catedral, pero supuso que debía mostrarle el camino difícil. Aunque habiendo dado algunos pasos y recordando lo sucedido recientemente con ugo se devolvió
-oye- entro casi gritando, lo espanto como siempre, el termino arrojando todo lo que llevaba en la mano- ¿y porque no le preguntas tú?
-v… ¿vienes a pelear conmigo después y no cuando ocurrió? - ugo se acomodaba los lentes, arba lo pensó un poco y rio
-estaba distraída- comento recogiendo un pergamino que rodo hasta donde estaba ella- así no cuenta
-no era necesario que me espantaras- recogía también lo que había arrojado
-bueno, tenía que decirlo- quiso ver el pergamino, pero al final opto solo por devolverlo, no era devota a lo escrito, ya sabía lo suficiente… mientras observaba a ugo, el cual estaba como perrito buscando bajo la mesa y algunas estanterías pergaminos que rodaron por ahí, entonces se le ocurrió que era buena idea usarlo de banquito, así que sin dudarlo se sentó sobre el
-arba…- se quejó ugo- sabes que no tengo gran resistencia- se quejaba, ella solo reía
-pues es bueno que vayas practicando
-hay varios sitios donde sentarse, ¿Por qué justo sobre mí? - podía notar como sus brazos temblaban
-vamos, no puedes ser tan débil
-Arba…- volvía a quejarse- por favor…- ella no se movió por el contrario se acomodó de forma que pudiera recostarse en el
-ah, esto es vida- dijo riendo mientras ugo no aguanto más así que opto por dejarse caer al suelo, al tocarlo se giró de forma que se golpeó solamente el hombro, pudiendo girarse boca arriba, Arba por su parte estaba flotando sobre el muy divertida, cuando estuvo boca arriba se dejó caer de nuevo
-Arba…- ugo no podía creer la actitud infantil de ella, nunca la había visto así- ¿Qué tienes?
-estoy aburrida- comento con la cabeza sobre su pecho, ugo intento mantener la calma hasta que sintió la presión del pecho de su acompañante, lo cual lo puso como de costumbre muy nervioso, así que opto por no moverse, ella se sorprendió un poco pero después de unos segundos sospecho por qué dejo de forcejear -y…- comenzó a hablar levantándose un poco pero sin quitarse, se acomodó justo sobre la cintura de ugo- ¿te desagrado? - coloco ambas manos sobre su pecho y luego sobre el de él, deslizándolos asía su cuello
-a…a…Arba…-ugo estaba en shock-de…de…detente
- ¿soy tan fea? – el apretó los labios con mucha fuerza, estaba completamente rojo- ¿no te gusto ni un poco? - abrió y cerró la boca con regularidad, como queriendo decir algo, pero sin saber que- ¿no me vez como mujer? - sonriendo tomo una de las manos de ugo y la coloco sobre su pecho
-e…espera…- se levantó de golpe, quizás empeorando su situación, ella no se había movido ni un poco, ahora estaba sobre el en una posición un poco más comprometedora, con sus rostros muy cerca, ella tampoco había permitido que quitara su mano-Arba…- más que nervioso estaba atontado
- ¿no me digas que seguirás rechazándome? - ella estaba algo sorprendida, el ocultaba su rostro tras la bufanda, le pareció increíble que pudiera hacerlo cuando siempre se veía ajustada a su cuello- ¿es enserio? - el no dijo nada por un rato, pero tampoco intento quitarla
-n…no…
- ¿no qué?
-no… se…
-¿um?
-no sé qué hacer…- dijo muy rápidamente, Arba noto que temblaba un poco
-bueno- tomo su rostro con ambas manos levantándolo y obligándolo a verla- deja que te enseñe- se acercó lentamente a besarlo
-eh…- sin querer presiono un poco con la mano que aún seguía sobre el pecho de Arba, ella sonrió
- ¿te gusto?
-esto…yo…- antes de poder decir algo más se abalanzó sobre ella, sorprendiéndola por completo, la abrazo con fuerza, ella supuso que eso era un detente con todas las letras, así que suspiro pesadamente, esperando que la soltara para levantarse, pero para su sorpresa el aunque se apartó levemente no la libero, por el contrario comenzó a besar su cuello con delicadeza y algo de torpeza. Ella sabía que debía guiarlo por lo que tomo una de sus manos y la coloco sobre su pierna, moviéndola un poco. El dejo su cuello para pasar a su rostro deteniéndose un poco, ella lo beso sin pensarlo, entendió que por lo menos por parte de ninguno de ellos, esta vez no se detendrían.
Lamento la demora, perdón la ortografía y no olviden comentar
