Cap 4

Realmente no la recordaba, solo nacieron de mí esas palabras como si fueran naturales, fluyeron como el agua pero esta situación era tan familiar ¿Por qué no podía recordarla? – No se quien eres, solo se que necesito de ti. Baje mis manos de su rostro y vi su tristeza comenzaba nuevamente a desbordarse. – Tranquila, comenzaremos por ponernos cómodas, ven acompáñame a la cocina te preparare algo mientras te cuento lo que ocurrió. Tomo de mi mano y me llevo a través de la casa, llegamos a una muy bien cuidada cocina y dándome la espalda comenzó a relatar mientras yo solo observaba en silencio desde la barra.

Casi llegaba el otoño, los días eran cada vez más fríos, la ropa de verano ya estaba oculta en algún recóndito lugar del closet y aunque mis ropas pudiesen ser de las mas caras y aptas para el clima que se avecinaba esta ropa no lograba darme el calor que siempre he buscado, ese de aceptación y cariño por quien soy no por lo que el resto quiere que sea. Caminaba por un hermoso parque que ya dejaba una hermosa y colorida alfombra de hojas, estaba concentrada en tantos colores que solo escuche un grito de alerta. – ¡Cuidado! ¡QUITATEEEE! – solo logre oír a alguien quien corría a toda velocidad y luego me vi en el suelo sobre una chica que me tenia entre sus brazos, cuando me di cuenta de que casi paso una moto por encima de mi comencé a temblar y a llorar, fue tanta mi desesperación que no me di cuenta que aun no bajaba del cuerpo de mi salvadora y ahí en medio del parque me dio mi primer abrazo para acallar mis sollozos, se inclino hasta quedar sentada conmigo aun sobre ella y me rodeo con mucho cariño. –Tranquila, ya paso todo, estas a salvo no tienes porque llorar deberías estar riendo de la suerte que tuviste a que esta bella dama te salvara la vida – se reía con los ojos, eso fue lo que pensé, su mirada eran un par de zafiros llenos de vida y felicidad. No había reparado en su apariencia, deje de llorar y comencé a observarla, no solo sus ojos eran hermosos, tenia una piel tan bronceada, rasgos fuertes, un cabello en melena castaño y que decir de su cuerpo era tonificada y podía apreciarlo gracias a que llevaba una sudadera sin mangas ahora que lo noto creo que se encontraba ejercitándose por eso pasaba por aquí. – emmm se que quizá te encuentres cómoda pero creo que algo se esta incrustando en mi … trasero – esto último lo dijo como un susurro cerca de mi oído. – ¡Lo siento tanto! Permíteme ayudarte, debo ser muy pesada y además salvaste mi vida, como te lo agradeceré, ya se que tal ¿un café en esa pequeña cafetería de enfrente? – hablé como si no tuviese mas aire que respirar, estaba tan nerviosa por toda la situación. –Me parece bien pero ya relájate, lo tenso ya paso estas bien y yo también, soy Korra mucho gusto – con una gran sonrisa me tendió la mano en forma de saludo, yo solo extendí la mía y tome su mano para nunca más soltarla. – Asami, un gusto también conocerte korra –.

Pasó el tiempo y era claro que había una atracción entre nosotras, con tu nerviosismo demostrabas cada vez más lo difícil que te era contenerte y bueno yo siempre fui más racional y menos pasional que tú así que disfrute mucho este juego de darte alas y que te avergonzaras a más no poder. Pero llego un momento en que ya no quería jugar y simplemente tome la iniciativa. – Vamos Asami se me hace muy tarde mañana tengo escuela, te juro que me quedaría encantada en tu casa pero tengo un examen a primera hora debo de repasar un poco mis apuntes – de verdad que no quería soltarla, se muy bien que ambas teníamos clases por la mañana pero ya se estaba haciendo un real tormento el estar lejos de korra. Quizás todo se debía a las hormonas adolescentes pero por ello o no ralamente no quería que se vaya así que no me quedo de otra que usar mi encanto. – korra, por favor quédate conmigo, es, ta, no che… – se lo dice muy cerca de su oído para que solo ella pudiese escucharlo. Korra casi dio un brinco al sentir el susurro y abrió sus ojos como platos. – Asami pero que estas diciendo, yo … no, no se que hare si nos quedamos solas en la misma habi…tacion… – lo dijo mirando al suelo y yo ya no me contuve mas, tome su mano la gire hacia a mi, con mi mano libre tome su rostro y me acerque para susurrar sobre sus labios. – No harás nada que yo no haya deseado hacer contigo antes, korra me encantas y ya no puedo contenerme mas, por favor corresponde a lo que yo siento por ti – y así sin mas, termine con cualquier distancia que existía entre ambas con un beso algo torpe pero correspondido, korra me rodeaba por la cintura y me apegaba lo que mas podía a su cuerpo, su lengua entro en mi boca y pronto el beso comenzó a subir de tono, mis dedos se enredaban en su suave melena y su beso comenzó a dejar lentamente mi boca, nuestras respiraciones eran agitadas, su mirada era algo mas oscura de lo normal y sus manos aun no me soltaban. – korra yo… – no me dejo volver a hablar, nuevamente me había tomado en un beso apasionado, desesperado el que solo paro abruptamente y con una mirada cargada de deseo me pedía permiso para seguir a lo que yo solo supe responder con un beso más salvaje que el anterior.

Me levantó del suelo y amarre literalmente su cintura con mis piernas, no me paraba de besar, bajaba por mi cuello dando pequeños mordiscos que alternaba con besos, no podía evitar que de mi boca salieran gemidos y como si a korra le encantara, provocaba que lo hiciera aun más fuerte y seguido. En un movimiento rápido me aprisiono contra la pared de mi habitación sin soltarme y aun manteniendo mis piernas en su cintura, pronto sus manos comenzaron a masajear mis glúteos y seguían por mi espalda ya filtrándose en medio de mi blusa, el contacto de sus manos con mi piel hizo que me erizara por completo, su cara estaba entre mis pechos ya que se había encargado no se en que momento de desabrochar algunos botones, sentía mi cuerpo a punto de estallar, la ropa me molestaba y sentía cada vez mas calor y como mi ropa se humedecía entre mis piernas, como si korra entendiese lo que sucedía me quito de la pared y me llevo a la cama donde me deposito con sumo cuidado, pronto quede maravillada al revelarse ante mi todo su torso, se había sacado la playera en un movimiento solo quedando con su habitual ropa interior deportiva pero esta duro lo mismo que la playera ya que salió enseguida, ahí estaba ese cuerpo que me hacia delirar cada vez que la veía hacer deporte o cada vez que me abrazaba y lograba sentir su cuerpo firme atreves de la ropa. Era magnifica, sus brazos era fibrosos y poseían músculos bien definidos no grotescos. Su abdomen era plano y se le notaban sus abdominales bien trabajadas, sus pechos eran hermosos, morenos y con sus pezones erguidos esperando por mi. Korra termino de abrir los botones de mi blusa y comenzó un camino de besos desde mi boca, paso por mi clavícula y continuo bajando entre mis pechos y el abdomen volvió hacer el camino de regreso y una de sus manos se coló tras mi blusa, solo pude sentir que mi brasier ya no afirmaba como antes y luego sus fuertes brazos me sentaron y hábilmente me quitaron lo que me quedaba de ropa en la parte superior. Su expresión de maravillada hizo que me avergonzara un poco e intentara cubrir mi parcial desnudez. – No, espera no tienes porque cubrirte Asami, eres hermosa permíteme seguir admirándote, yo quiero hacerte sentir bien. – Ohh korra, me haces sentir tan bien, te deseo con toda mi alma porque no solo me gustas, te amo mi korra –. Me regalo una sonrisa y se acerco a mi oído. – Yo también te amo mi pequeña esmeralda –. Sus besos reanudaron y en el momento en que nuestras pieles hicieron contacto me sentí en el paraíso solo que aun quedaba más piel que poder tocar, con mucha premura terminamos de desvestirnos mutuamente, hubo un par de risas entre jadeos ya que mis pantalones eran muy ajustados. Nos admiramos mutuamente, completamente desnudas, con besos y caricias, con las mejillas rosadas por todo el calor que emanaban nuestros cuerpos. – Asami ¿estas segura de seguir? – Si korra quiero que sea contigo, con nadie más –. Con un beso lleno de sentimientos dejo mi boca y comenzó a bajar por mi cuerpo, tomo entre sus labios uno de mis pechos y con una de sus manos tomo el otro, me lamia y succionaba, me sentía cada vez mas caliente, con su mano tomaba mi pezón entre sus dedos y daba leves tirones y apretones sobre el, pronto cambio de lado y comenzó con el otro pecho dando leves mordiscos que me excitaban cada ves mas, sus manos recorrían mis costados y pronto sentí su muslo entre mis piernas, comenzó a apretarse contra mi y con un suave vaivén lograba rozar mi intimidad, pronto sentí que mientras seguía entretenida con uno de mis pechos fue bajando su mano hasta llegar a mi zona sensible, poco a poco comenzó a masajear mi ya hinchado y sensible clítoris, me sentía desfallecer, mis gemidos eran cada vez mas fuertes, mis caderas se comenzaban a mover al ritmo de sus dedos en un momento korra se detuvo y desapareció de mi vista para enredarse en medio de mis piernas. – ko… korra que haces ahí…¡OHH DIOS no pares quédate ahí! Se había metido entre mis piernas, ahora lamia toda mi intimidad, succionaba mi clítoris y ya no sabia que mas esperarme, pronto sentí su lengua en mi entrada y comenzó a moverla, solo deseaba que la metiera. – korra por … favor. –Lo que desees Asami pero no será mi lengua lo que entrara –. En ese momento sentí uno de sus dedos aventurarse a mi entrada, korra levanto su vista para esperar mi aprobación la cual fue un sonoro. – Por favor –. Su dedo entro despacio para que me acostumbrara, y luego de unos momentos comenzó a moverse cada vez mas rápido, aun no llegaba a mi virginidad pero sentía solo la necesidad que fuera mas adentro, ya con el clímax cerca korra hundió otro dedo mas en mi y con algo de rapidez sentí como algo en mi se rompía pero la excitación extrema dejo atrás el dolor en cuestión de segundos y seguí moviéndome al ritmo de sus dedos mientras ella apoyaba el resto de su cuerpo sobre mi, sus besos acallaban mis gemidos y jadeos, pronto lo sentí venir, una electricidad me invadió, la sentí venir desde mi centro hasta mi cabeza, el corazón se me desbordaba de placer y pronto las contracciones me atraparon, aferrarme a su cuerpo sudoroso fue mi única contención. –¡ Ohhh Dioses KORRAA! … ya no … puedo … mas… ahhgg. Y así termine rendida con korra sobre mi, vi las estrellas, puedo afirmarlo. Pronto se comenzó a mover y a retirar sus dedos de mi, me sentí tan avergonzada al ver su mano con rastro de mi virginidad pero a ella parecía no importarle y solo saco su mano de mi visión, comenzó a besarme cariñosamente. – Eres perfecta Asami, eres todo para mi, te agradezco tanto este momento junto a ti y ralamente lograste hacer que me quedara –. Me lanzo una sonrisa muy tierna y luego siguió besándome. – te amo y no te dejare por nada –.

Las palabras se las lleva el viento dicen por ahí, pero ralamente ninguna de las dos quería dejar a la otra, todo fue obra de terceros aunque mejor digamos las cosas como son, fue mi padre Hiroshi Sato quien destruyo mi vida con korra y también destruyo la vida de ella completamente…