Gakuen Alice no me pertenece…


"Somos amigos, pero yo la quiero más"


-oO08( Recuperando el Tiempo )80Oo-

por Kiray Himawari

Capítulo IV Planeando la Venganza, cuento contigo… ¿Youichi?

Luego de esa demostración vaga de su nuevo control, todos allí se quedaron paralizados. Youichi no estaba seguro de lo que estaba pasando. Sus fantasmas se habían esfumado junto con todo lo que le daba confianza en ese momento. Se preguntó porqué sus fantasmas no aparecían con su llamado, aunque había intentado un truco bastante sencillo, ya que sólo intentaba asustar a Mikan, debía dar un resultado bueno, pero a cambio no vio nada, ni siquiera un fantasma como los que solía atraer en su niñez.

Natsume luego de sus pensamientos tuvo que tratar de calmar una vez más su enojo al ver la tonta sonrisa del tonto de Kay, tan arrogante y tan… ¡Maldición! ¿Por qué lo odiaba?

Satisfecha con su trabajo, Mikan sonrió al mirar la cara de confusión de todos allí, su entrenamiento sí que había funcionado. Sin más que agregar, tomó la mano de Kay y sin decir nada tomó rumbo al edificio. Nadie pudo articular palabra, nadie pudo siquiera mirar más allá de lo que sus ojos habían sido capaces de ver.

Oneechan no pudo haber hecho eso, sería imposible… Un minuto… ¿Acaso había tomado la mano de Kay?...

Sin nada más que pensar giró rápidamente hacia Natsume que estaba más que ido debido a lo que allí había pasado, sin embargo más allá de esa expresión comenzó a ver cómo se formaban las bolas de fuego entre sus manos, eso no era muy buena señal.

Me acerqué a oniichan y traté de volverlo a la realidad, no debían darse cuenta de las pérdidas de control que estaba teniendo Natsume, eso sólo le traería problemas y más si Persona se enteraba.

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Desde un rincón cerca de donde estaban un par de ojos observaban el desarrollo de aquel pequeño de nueve años… Una sonrisa se formó en sus labios, eso era interesante…

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Natsume entendió la indirecta sugerida por Youichi, tenía razón, comenzaba a perder la razón, ¿por qué? Sin ánimos continuó el camino que había sido interrumpido por Mikan, dejando a Youichi allí parado, no importaba cuando se preocupase por él, sólo quería aclarar su mente en ese momento. Youichi entendió, Natsume necesitaba aclarar lo que le estaba pasando y él era un niño que no entendía de esas cosas aún, o eso pensaba Natsume…

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En el edificio Mikan se encontraba sentada a un lado de Kay en la oficina principal, tenían que asegurarse del ingreso de Kay a la Academia, Mikan estaba feliz. El papeleo se llevó a cabo sin ningún problema gracias a Narumi, no era la primera vez que ingresaba a alumnos desconocidos y la prueba era Mikan.

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Una vez arreglado el ingreso y ya con el uniforme puesto, el siguiente paso era hacer la presentación oficial en clase, la misma clase de Mikan, eso no iba a ser divertido para Natsume. Caminaron a lo largo del pasillo hasta detenerse en el salón. Ya todos los alumnos estaban listos para la presentación, era lunes por la mañana. Se abrieron las puertas y la misma sensación de nerviosismo la embargo, mientras que Kay mantenía su semblante tranquilo, confiado, y arrogante.

– ¡Buenos Días! – llamó Narumi a todo el grupo.

Obteniendo toda la atención, o al menos la de la mayoría, continuó…

– Espero que recuerden a su compañera Mikan-chan, se reintegrará a nuestro grupo. Seguro la recuerdan bien… –

Los comentarios de alegría y curiosidad no se hicieron esperar, además de cálidos ademanes de bienvenida por parte de Nonoko, Anna, Linchou y algunos otros con los que había dejado buenos lazos amistosos, tanto ellos como ella estaban felices de volverse a ver después de tanto tiempo, era obvio que Mikan los había extrañado.

– Por cierto – continuó Narumi indicándole a Kai pasar hacia el frente – Él será su nuevo compañero – enseguida se dirigió al chico – ¿Por qué no te presentas ante el grupo? –

Con un gesto de disgusto accedió a la petición.

– Soy Kay Záitsev – las chicas del salón se sonrojaron al verlo y comenzaron a cuchichear entre ellas, mientras algunos le lanzaban miradas de muerte – soy japonés de nacimiento pero mi ascendencia es soviética – alardeó un poco puesto que se percató de la impresión que estaba causando entre las féminas.

– ¡Qué interesante, Kay! Ya habrá tiempo de platicar un poco más de tus orígenes, por el momento debo asignarte un compañero para que resuelva tus dudas acerca de la Academia y puedas comenzar a hacer amigos… Creo lo mejor es que tu pareja sea… – miró en todas direcciones hasta dar con la persona indicada o ¿no? – ¡Natsume! –

Vaya que si eso no había sorprendido a Natsume y a Ruka, porque el rubio se había percatado a la perfección de la repugnancia que sentía Natsume hacia ese tipo, no era para nada de su agrado, más aún no le agradaba a él la cercanía de ese tipo para con Mikan, entonces estaban mal de la cabeza.

Natsume saltó de su asiento. Su postura relajada se fue a pique y su enojo no se hizo esperar, estaba a punto de decir algo en protesta, pero Kay se le adelantó…

– No me gusta contradecir a mis profesores, pero… ¿No sería mejor que Mikan fuera mi pareja? –

Eso le cayó como bomba al hígado. "¿No me gusta contradecir a mis profesores?" ¿Qué clase de imbécil dice eso? Eso era más que patético.

– Es que ya la conozco, y ella podría mostrarme la escuela, la conoce bien o ¿no? – una vez más su sonrisa arrogante se apoderó de sus labios.

– Probablemente eso sería lo más normal… Pero lamentablemente Mikan no es tan brillante como Natsume – rió estúpidamente – y Natsume no parece llevarse bien con Mikan, así que he decidido que Hotaru ayudará a Mikan y Natsume a ti. –

A Natsume eso le sonó a un mandato. No tenía escapatoria, ese imbécil sería su pareja, sin embargo un pensamiento lo golpeó de pronto. Una sonrisa casi siniestra se curvó en sus labios, eso iba a ser divertido…

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Las clases iniciaron normalmente. Narumi, como era costumbre, se ausentó y el profesor sustituto quedó a cargo. Risas aquí y allá, no había un orden claro, tal y como había sido en el pasado. Natsume dedicó su tiempo a leer manga hasta que alguien lo interrumpió. Su misma sonrisa arrogante disfrazada de falsa humildad una vez más le colmó la paciencia antes de que el otro articulara siquiera una palabra…

– Creo que seremos compañeros y aún no nos hemos presentado correctamente. – dijo mientras su porte se convertía en algo que Natsume describía como estúpido.

Sin articular una palabra dio media vuelta, su plan aún no estaba tan bien estructurado, ni siquiera sabía bien porqué lo odiaba, pero sabía que debía hacer algo respecto. Kay no tomó de muy buena manera aquel gesto, así que valiéndose de su temperamento decidió enfrentar de una buena vez el problema. Sin tiempo a que Natsume saliera del lugar, fugándose de clase (típico), lo tomó por la muñeca obligándolo a girar y mirarlo a los ojos…

– Mira, mocoso, ni creas que por tratar de ser amable voy a permitir tus desplantes. –

Natsume no esperaba aquella respuesta y menos la acción. Estaba perplejo, se sentía en una ensoñación. Nadie, hasta donde podía recordar, había osado tocarlo y mucho menos de esa manera, nadie lo había desafiado y jamás le había hablado en ese tono, salvo por Persona, pero esa era otra historia, ahora se sentía quemar de furia.

– Kay… – llamó Mikan, intentado calmar a su amigo, si lo conocía bien, entonces podría ser mucho peor que tratar con dos Natsumes juntos.

Esa voz hizo que perdiera toda aquella ira acumulada, ¿por qué rayos detuvo su enfrentamiento? ¿Acaso quería estar con ese infeliz chiquillo? ¿Lo estaba defendiendo? ¡Sí! Eso debía ser, estaba defendiendo a ese mequetrefe. Antes de continuar sintiéndose tan patético decidió retomar su camino… Kay únicamente sonrió para sí, sabía que Mikan estaba defendiendo a ese amigo suyo… Un segundo… ¿Amigo? ¿Era un amigo, cierto?

Es verdad que Kay se sintió amenazado, y no precisamente porque fuera a temerle a cualquiera que fuese el Alice del tal Natsume, si no porque sentía que Mikan se había preocupado por el mocoso. Mikan se limitó a observar cómo Natsume se retiraba del aula seguido por Ruka.

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Natsume abandonó el aula, caminaba hacia el bosque Este, allí le gustaba ocultarse de las personas, incluso cuando iba allí no quería que Ruka o Youichi lo molestaran. Últimamente su mente le decía cosas estúpidas, según su parecer. No le importaba en lo más mínimo que le pasara a Mikan, ¿cierto? No le importaba que estuviera junto con ese tipo, ¿verdad? Maldijo mil veces y comenzó a correr, se sentía lleno de pensamientos y emociones confusas.

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Ruka, que había estado caminando unos cuantos pasos atrás, observó cómo Natsume empezó a correr con desesperación, hacía tiempo que no veía reacciones de ese tipo, eso había sido cuando intentaba huir de los sentimientos que le provocaba Persona. Ruka comenzó a correr ignorando el hecho de que Natsume se dirigía hacia el lugar donde odiaba ser molestado, realmente estaba preocupado por su amigo.

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Finalmente Natsume dejó de correr cuando sus pulmones no pudieron más y sus piernas rogaron por detenerse…

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Ruka estuvo a punto de dejarlo ir, él tampoco podía más, fue un alivio que Natsume se detuviera.

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Su frente estaba empapada por sudor, se había esforzado mucho, no es que no tuviera una condición física buena, sino que además de lidiar con el esfuerzo físico estaba lidiando con su Alice, reaccionaba a sus emociones.

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Su amigo temblaba mientras su cuerpo tenso buscaba recuperar el semblante. Ruka no estaba tan cansado, al final él sólo luchaba con su cansancio, su Alice no intervenía en él…

– Natsume… – llamó apenas audible, no quería molestarlo demasiado.

– ¿Qué… Haces… Aquí,… Ruka? – inquirió con el aliento entrecortado.

A esas alturas ya no le importaba que lo siguiera sólo quería recuperar el control de sus emociones y su pensamientos, no era para nada divertido sentirse así.

– Vi lo que pasó en clase. – se apresuró a contestar notando la disposición de entablar comunicación – Sé que no te agrada… –

– No es tu asunto, Ruka. –

– Probablemente no lo sea, directamente, pero te molesta a ti y tú eres mi amigo, así que no me pidas que no me meta. Somos amigos. –

Eso había sonado casi a un reclamo. Era verdad. Desde que llegó a la Academia Ruka había sido su amigo, no le importó los desplantes, no le importó tener algunos reportes por huir con él fuera de clases, no le importaba arriesgarse por ayudarlo en sus tantos intentos de escape, incluso cuando ambos se dieron cuenta de los sentimientos que ambos sentían por Mikan su amistad se mantuvo a salvo.

Si Natsume sonreía, Ruka, también; si Natsume sufría, Ruka sufría; si Natsume no podía llorar, entonces Ruka le prestaba sus lágrimas para poder desahogar ese dolor… Ellos eran los mejores amigos, incluso mejores que Hotaru y Mikan.

– Estoy bien, Ruka – intentó dejar claro que no necesitaba eso en esos momentos, sólo quería despejar su mente.

– Lo sé y creo que entiendo qué es lo que te está pasando. Yo me siento igual. –

Cual balde de agua fría le cayó la oración.

– ¿De qué estás hablando? – preguntó entre confundido y molesto por las palabras seleccionadas por su amigo.

– Entiendo lo que te pasa. Sé bien que te gusta Sakura, igual que a mí, – Natsume se quedó perplejo y sin poder articular palabra – sin embargo no es esa mi razón de hablarte. Sé bien que Sakura no me correspondería a mí, pero no estoy muy seguro de qué hay contigo. – desvió la mirada, eso dolía, y mucho – Quiero decir… – tartamudeó luego de percatarse de la reacción nula de Natsume – Somos amigos y no está bien que entre nosotros haya discusiones, menos por una cosa de ésas. Lo que quiero decir es que te entiendo, y comprendo bien que tu Alice se está saliendo de control cuando estás celoso, pude notarlo, además You-chan me lo comentó. –

– ¡¿Youichi? – susurró sorprendido.

Ruka asentó suavemente.

– Él está muy preocupado, se siente culpable por tus desvelos y por ende tu cansancio. Sé que no lo culpas, – se adelantó a decir percatándose de su intento por hablar – pero no sólo es esa parte, también se dio cuenta de tus actitudes para con Sakura, él me dijo que actuabas celoso. –

– ¡No estoy celoso! – gritó sonrojado.

– Está bien si no lo quieres aceptar, no importa, lo sabemos. Lo importante ahora es saber cómo actuaremos. Yo detesto a Kay tanto como tú, así que propongo deshacernos de él… ¿Qué dices? –

¿Le proponía una alianza para deshacerse de ese petulante? Peor aún, ¿lo estaba considerando?

– De acuerdo – y se fue al carajo.

Aceptó guiado por las emociones nauseabundas que sentía hacia Kay, ahora había firmado la sentencia de declaración. Ruka sonrió y le tendió la mano y sellaron el pacto: Kay saldría de sus caminos. Eran amigos y eso lo comprobaba, aunque no estaba muy seguro de lo que eso iba a significar, ¿Ruka también pelearía una vez que Kay estuviera fuera? No sabía a ciencia cierta, mas era agradable saber que podía contar con un amigo para esas cosas, aunque no iba a decirle sus pensamientos más profundos, ¡eso nunca!

La tarde pasó tranquila. Ruka y Natsume meditaron las horas que consideraron necesarias para planear su venganza contra el petulante Kay, como había decidido llamarlo. Ya casi llegada la hora establecida por la academia para ir a dormir, la diez de la noche, vino a su mente una idea y para ello: ¡Youichi!

Sin preámbulos corrieron hacia la habitación del menor, seguramente debía estar ya en su alcoba, las nueve era la hora para los chicos de su edad; si lo conocían bien aún debía estar estudiando, pronto serían las pruebas y Youichi no quería decepcionar a su oniichan.

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Entraron a los dormitorios, las luces de la sección infantil eran tenues denotando la hora que ya era. Despacio y sin hacer ruido se encaminaron hacia la alcoba 103, perteneciente a Youichi. La luz que regularmente se veía por debajo de la puerta cuando Youichi se quedaba estudiando no estaba encendida; al parecer había decidido descansar esa noche.

Dudaron en tocar, pero resolvieron hacerlo, Youichi era incondicional. Una vez, dos veces, tres más… Nada. Tal vez Youichi estaba cansado, mas el deseo de venganza gritaba la urgencia de deshacerse de Kay. Abrieron sin más la puerta tratando de no hacer ruido.

La habitación estaba oscura, así que Natsume se apresuró a encender una pequeña flama con su Alice, no querían que notaran su presencia. Su dedo índice fungió como vela. Vista a la derecha y un escritorio perfectamente ordenado, salvo un cuaderno entreabierto; vista al frente y una ventana con vista al bosque Este, vista a la izquierda y una cama individual bien tendida... ¿Youichi? Ambos se miraron…

– ¿Dónde está Youichi? –

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Porque ustedes lo pidieron…

¡Gracias de antemano por sus lecturas!

Agradecimientos especiales a:Kasumi-Keiko11, BeBu,jesy, margaret e Izumi Miyu O.Opor obsequiarme un review en el capítulo pasado.

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