-o- cambio de escenario

~ [ o ] ~ analepsis

( o ) interludio

Gakuen Alice no me pertenece…


"Fuertes lazos nos unen, de alguna u otra forma estamos juntos"


-oO08( Recuperando el Tiempo )80Oo-

por Kiray Himawari

Capítulo V Lazos y Alianzas

( o )

La familia Hijiri era de clase media; padre, cuyo cabello era grisáceo, tenía un empleo modesto pero que servía muy bien para el sustento de su esposa e hijo único. Madre era joven y de hermosos ojos azul profundo, encantadora sonrisa y voz dulce, temple envidiable y seguridad hiriente. Ambos amaban a su único hijo.

Vivían en los suburbios de Tokio, al menos vivieron allí hasta que el destino les trajo crueles bromas. La casa en la que solían vivir comenzó a mostrar manifestaciones de espíritus dolidos y empeñados en dañar a quien en su paso encontraran. Habían oído de una leyenda acerca de un hombre que había habitado allí mismo, no había mantenido una vida decente y respetable, por el contrario había sido un estafador y un practicante de magia negra.

Los Hijiri estaban convencidos de que no era el lugar propicio para criar a su hijo, además de haber sido testigos de extraños espectros rondando a Youichi por las noches y tardes. El cambio no pareció afectarlos demasiado, únicamente tuvieron que adaptarse a la nueva ubicación y a un lugar relativamente pequeño en comparación de su morada anterior.

Los días transcurrieron en total calma, el aire era tan ligero que la vida parecía mejorar, mas la tranquilidad también se fue como el viento. Una vez más los espectros rondaban al pequeño Youichi. Intentaron remedios esotéricos para detener esas apariciones, pero no funcionó, los espectros seguían al pequeño. Había momentos en los que los fantasmas desaparecían y entonces Youichi parecía relajarse y dormir en completa calma, sin embargo al despertar, volvían a manifestarse.

Los días pasaban y los espectros parecían querer arraigarse al pequeño, ya que en ningún otro lugar de la casa ni en ningún otro sitio se habían manifestado, únicamente parecían querer el alma de Youichi. Pronto padre perdió su empleo y madre su estabilidad emocional. Las noches eran de desvelo a un costado de la cuna para alejar a esos malditos espíritus, nada parecía funcionar.

Los Hijiri estaban totalmente desgastados y parecía no haber remedio para la situación, ya se habían mudado en tres ocasiones en menos de tres meses y nada pareció funcionar, los espectros los seguían sin tregua. La rendición llegó. Pasaron más de cuatro meses sin cambiar su ubicación, no tenía sentido ir y venir si ellos se habían aferrado a su pedacito de felicidad, Youichi.

Lograron sobrevivir gracias a los ahorros que habían salvaguardado para el futuro de su hijo. Todo iba en pique. El poco dinero comenzó a agotarse y pronto la crisis los terminaría de una buena vez. Padre no encontraba trabajo, los rumores sobre una salación estaban regados por todas partes y madre tenía constantes colapsos nerviosos. Al borde de la desesperación una esperanza surgió entre toda esa oscura situación.

Una tarde el sol comenzaba a ocultarse y la preocupación se acrecentaba en el hogar de los Hijiri cuando hubo un llamado a la puerta. Un hombre de cabello oscuro y largo sujeto a una coleta, tez pálida, mirada rojiza y profunda sonrió al toparse con la señora Hijiri. Le dieron entrada a aquel misterioso hombre cuando habló de darles una alternativa a su desastre de vida. Nada había que perder, según sus propias palabras.

Escucharon la sarta de promesas que este individuo decía, una tras otra. Sus esperanzas surgían, hablaba tan poéticamente que podían sentir la felicidad con tan sólo atender a su voz, pero todo cambió en ese mismo momento. "Youichi tendría que venir con nosotros" había dicho. No sonaba tan mal hasta que: "Jamás volverían a verlo". Apenas pronunció esas palabras cuando padre lo sacó a empujones y patadas. Madre lloró sin control alguno y una crisis más se apoderó de ella.

Dos meses más y Youichi se aproximaba a su segundo cumpleaños. Ya no había nada, la casa había sido hipotecada y se albergaban en la casa de unos amigos de padre. Esto duró poco hasta que fueron echados debido a los espectros que les acompañaban sin remedio. Sus amistades no contestaban al llamado de ayuda y la demás familia se esfumó, no había nadie, no había nada, estaban solos. Madre no pudo más y padre se rindió. Una llamada fue contestada con un tono de falsa empatía y una sonrisa mental perversa.

Dos años cumplidos y Youichi estaba en la Academia. Persona consiguió su objetivo. Ahora un niño de dos años estaba a su disposición listo para ser entrenado a su antojo, espectros en su control. La clase de Habilidades Peligrosas tenía una nueva mascota.

El niño iba de un lado a otro sin entender dónde estaba madre y padre. Por las noches los llantos no los hicieron volver. Un robot ahora le daba su cena y le leía cuentos, comenzó a retraerse y a sentirse vacío, aunque no sabía que significaba eso en palabras, sí entendía cómo se sentía el vacío. Los llantos aminoraron con el pasar de los días, de todas formas el robot nunca acudía a sus llamados.

Persona diariamente iba por las mañanas para despertarlo con un entrenamiento integral día con día, si lo trabajaba lo suficiente en menos de tres años podría suplir algunas de las labores que Natsume ya no hacía debido a su nuevo rango. No había padre y no había madre, su único conocido allí era Persona.

( o )

Ambos se preguntaron dónde estaba Youichi. Buscaron en el baño, debajo de la cama, por absurdo que parezca, tras las cortinas, incluso bajo el escritorio, mas Youichi no apareció. Youichi no es de la clase de niño que gusta de estar fuera de su dormitorio, si no es para compartir las aventuras con ellos dos. Incluso era bien sabido que Youichi no mantenía ninguna relación amistosa ni de compañerismo con nadie de su edad. Su tiempo libre lo dedicaba a seguir a su oniichan. Nadie negaba eso. Mantenían una extraña relación fraternal esos tres, pero en especial entre Natsume y Youichi.

~ [ o ] ~

Ocho años atrás Natsume vivía su vida sin más placer que el esperar el último día. Apenas y tenía nueve años y ya detestaba su existencia. Las circunstancias en su vida no daban para más. De un lugar a otro transcurrió gran parte de su infancia fuera de la Academia. Cada lugar endurecía más a su corazón.

Finalmente a su ingreso su mente colapsó y la esperanza de ver a un niño con una infancia normal terminó. De inmediato fue colocado en la clase de Habilidades Peligrosas. No había muchos allí y los pocos que había eran mucho mayores que él.

Pronto se vio aislado por su propia voluntad y los constantes regaños que recibía al perder el control sobre su Alice. Más rápido de lo que cualquiera se pudo imaginar Natsume se convirtió en el favorito de Persona. A su corta edad supo lo que era trabajar y, peor aún, supo lo que era dañar a las personas.

Pasó cerca de un año y la situación jamás mejoró, por el contrario se acrecentó su carga laboral. Persona lo entrenaba por largos periodos en los que, según él, debía mejorar su control y desgaste de energía. Natsume no teniendo ninguna alternativa a su corta edad atendía a cada una de las indicaciones.

Pronto era un peón más de Persona. Tres meses más tarde, luego que Natsume recibiera su nombramiento como Gato Negro, arribó a Gakuen Alice Youichi. Era un pequeño de tan sólo dos años. Había sido arrancado del seno materno luego de descubrir su Alice.

Todos en la clase le hacían burla debido a su escueta figurita, era una burla para la clase, al menos para los que conocían acerca de ese pequeño, puesto que Natsume no lo conocía aún, se la pasaba haciendo sus 'trabajos'. Pasaron tres meses completos sin notar la presencia de ese niño de dos años, hasta que, debido a las lastimosas circunstancias, tuvo que quedarse en la Academia.

Había caído de la copa de un árbol cuando intentaba detener a unos cuantos matones, por lo tanto su salud se veía afectada y por ende sus habilidades, no podía saltar de una rama a otra y eso no era útil, así que fue enviado a 'descansar' debido a su inutilidad. El bosque Este era su refugio. Tomó asiento cerca de una frondosa sombra y se dispuso a leer uno de sus mangas hasta que notó algo diferente en el lugar…

Cerca de su posición estaba el grupo de Habilidades Peligrosas riendo sonoramente, por no decir vulgar. Al centro un pequeño de cabello gris estaba llorando, los demás mantenían sus burlas. Natsume no entendía muy bien lo que estaba pasando hasta que se acercó y escuchó bien lo que ocurría…

– ¡Estúpido enano! Mírate nada más, eres un inútil – le gritaba un chico mientras le daba unas palmadas en las mejillas al pequeño.

No era novedad que los chicos de esa clase fueran tan agresivos, todos allí les tenían miedo, mas no respeto…

– No sé porqué rayos Persona te trajo aquí si no tienes ningún Alice – le echó en cara otro.

Las risas eran tan burlonas que Natsume se sintió asqueado, él mismo recordó su ingreso y la misma mofa hasta que les mostró quién era y porqué estaba allí… Sin preámbulos ni avisos una espiral de fuego comenzó a rodear a los mayores. Algunos bailaban debido al calor que sentían cerca de sus pies, otros más cerraban fuertemente los ojos ante la intensa luz de las llamas, otros más sentían el cabello chamuscado.

El pequeño se hizo un ovillo en el suelo y el sollozo se escuchó. Ya no había nadie intentando molestar al chiquillo, nadie se metería con el Gato Negro, podía estar lesionado de su cuerpo, pero no necesitaba mucho esfuerzo para lanzar su Alice a una distancia tan corta. Despejado el lugar el fuego paró. Natsume se acercó con cuidado al pequeño…

– ¿Estás bien? –

Antes de poder articular algo más el niño se levantó y lo abrazó fuertemente. Temblaba su cuerpo y no paraba de llorar. Extraño a la situación lo levantó en brazos y trato de tranquilizarlo torpemente. Pasó un rato largo y el niño apenas y había detenido sus lágrimas. Ahora en la habitación de Natsume el chiquillo había accedido a dejar el agarre tan firme y ahora sólo tiraba del uniforme mientras que con la otra intentaba alejar la nubosidad de su vista.

Una vez despejada miró con detenimiento cada rincón del lugar. Era exactamente igual a su habitación, la única diferencia era una pequeña caja extraña sobre el escritorio del chico… Su expresión entristecida cambió por una de curiosidad y sin decir nada señaló hacia la caja… Escéptico, Natsume se dirigió hacia ella y la destapó. Había olvidado la caja de Howalon que Ruka le había llevado esa tarde luego de saber de su estado de salud.

Sin más que pensar le dio uno al pequeño y éste agradeció el gesto con una sonrisa sincera… Natsume no pudo contener la emoción que esa sencilla expresión le provocó. Saboreó con lentitud el Howalon. ¡Estaba delicioso! Cuando terminó la pieza de Howalon algo en su estómago le dijo que necesitaba más, así que viendo que señalar funcionaba decidió hacerlo de nuevo. Entendió el pedido y sin nada que perder le dio uno más. Eso era curioso. Con regularidad los demás se alejaban de él y entre más consciencia tuvieran con mayor razón lo hacían, nadie, salvo Ruka, se acercaban a él; Natsume era peligroso.

Luego de esa ocasión Youichi siguió frecuentándolo, era el único que le había mostrado su afecto en aquel lugar, se sentía seguro a su lado y ¿por qué no estarlo si Natsume era el temido Gato Negro? A Natsume no le molestó su presencia, realmente era un chiquillo bastante quieto, no hacía ruido y no era fastidioso, al menos eso era ganancia. Pronto Ruka se dio cuenta de la nueva presencia en el grupo, no le molestó tampoco, pero sí le causó curiosidad.

El pequeño caminaba sujeto al uniforme de Natsume y como el andar de este era casi siempre pausado le daba alcance enseguida. No hablaba nada, o al menos eso pensaban, hasta que cierto día escuchó una conversación entre dos chicos de la Academia y la palabra que llamó su atención fue: Oniichan.

Así en las ocasiones que miraba a esos chicos los escuchaba con esa palabra. En su mente se fue creando un concepto para esa palabra, el cual aplicó un día sin mucha importancia, al menos eso fue en un principio, pues en realidad fue el inicio de su hermandad, de su nueva familia.

~ [ o ] ~

Luego de no encontrarlo en su habitación decidieron salir a buscarlo, eso empezó a ser preocupante. Caminaron por los pasillos intentando no hacer ruido, miraban en todas direcciones, mas no estaba allí. Quizá se quedó en el bosque Este estudiando y hacia allá se dirigieron. Metro tras metro y nada. Youichi estaba oficialmente perdido.

Natsume estaba más que preocupado y su mente se nublaba poco a poco, era su hermano del que estaban hablando, era Youichi. Ruka sabía que Natsume ya no pensaba con claridad y decidió tomar la batuta en la búsqueda. Se detuvieron unos instantes, ya las clases estaban por comenzar y aún no había rastros de Youichi.

Dos horas más y las clases ya habían comenzado, eran las ocho de la mañana… Los establos, la granja y nada, Youichi seguía ausente. Únicamente faltaba buscar en el edificio de las clases, oficinas de dirección y las bibliotecas, ya la enfermería había sido frecuentada. El lugar en el que Natsume había estado continuamente luego de ser herido estaba vacío, las sábanas de la camilla estaban perfectamente colocadas y sin Youichi allí.

Luego la sospecha de algún conflicto con los maestros, nada en las oficinas de dirección, incluso la oscura oficina de Persona estaba totalmente en orden y sin ningún indicio de Youichi. La angustia aumentaba y la esperanza de encontrarlo se hacía cada vez más ausente. Recorrieron los pasillos que alguna vez ellos transitaron cuando estaban en la escuela elemental.

Acudieron al salón de Youichi, sin embargo no estaba allí. Lo curioso de la situación es que nadie había alertado a la dirección acerca de la ausencia del pequeño, lo que les hacía sospechar de Persona. A pesar de no encontrar indicios de responsabilidad sobre Persona y la situación de Youichi, no había nada que le quitara esa idea de la mente a Natsume.

Persona era un ser desalmado, alguien a quien no le importaba la edad o lo duro que el trabajo podía ser, Persona era un monstruo. Natsume aceleraba su paso mientras la presión en sus arterias se elevaba cada vez más. Ruka caminaba a su lado intentando seguir el paso, sabía que Natsume estaba perdiendo el control y la angustia lo comenzaba asechar, eso no era para nada bueno, Natsume necesitaba control.

La situación no parecía mejorar, una a una las bibliotecas y lo pasillos que las interconectaban eran inspeccionados minuciosamente, sin embargo Youichi seguía sin aparecer. Natsume estaba cansado de pensar y repensar en la posibilidad de que Persona lo tuviera, deseaba que no fuera así, aunque los hechos parecían estar dictando la verdad…

Último sitio. Biblioteca Central, rincón de Álgebra, tres mesas vacías y una más ocupada… Allí estaba con su cabello revuelto, ocultando el rostro entre los brazos cruzados reposando sobre la mesa. Tres libros de Álgebra abiertos en diferentes páginas. Su respirar era pausado, al parecer su sueño era tranquilo. Natsume suspiró en alivio, no importó que Ruka se diera cuenta, era Ruka. El joven rubio también se sintió aliviado, no sólo por la aparición de Youichi, sino porque Natsume se veía un poco más relajado, aunque ciertamente no muy feliz.

Con una vena saliente en la sien, Natsume movió fuertemente a Youichi por el hombro. El pequeño sintió un movimiento brusco y de inmediato se despertó, aunque su vista no enfocaba del todo bien, intentó ver quién lo había despertado de esa manera. Su ceño se frunció y un aura oscura se sintió en el ambiente. Pronto el llamado lo despertó por completo. Era su oniichan, no había duda, pero… ¿Dónde estaba?

-o-

Los rayos del sol eran golpeaban en la ventara y en esos momentos era casi un pecado salir de la tibia y cómoda cama. Perezosamente se removió para poder sentarse y tallar sus ojos adormilados todavía. Su cabello castaño estaba hecho un desastre conservando la forma de la almohada. Parpadeó varias veces hasta que sus ojos al fin se acostumbraron a la luz entrando por la ventana. Miró con desgano el reloj sobre el buró. Siete treinta… Miró con resignación al piso… ¡Maldición! Siete treinta y las clases comenzaban a las ocho.

En movimientos rápidos comenzó a lanzar la ropa a donde fuera que cayese para poder tomar una ducha rápida y despabilarse, aunque la hora que era lo hacía por sí sola. Siete cuarenta y ya estaba cojeando para colocar una media en su pie. Siete cincuenta y los útiles ya estaban siendo ordenados dentro del portafolio negro. Siete cincuenta y seis y la puerta del dormitorio resonó entre los pasillos vacíos.

Corría cual alma que es perseguida por un demonio. No podía llegar tarde, mas tenía que pasar dos edificios para poder llegar a su salón de clase: Aula-B Preparatoria. La puerta fue abierta con fuerza para poder pisar a tiempo el salón. ¡Sorpresa! Al frente está un profesor de cabello rubio y ojos castaños.

Miró con molestia hacia la persona que había provocado semejante alboroto con su llegada. Ocho en punto, mitad de clase de álgebra. El profesor a cargo recriminó sólo con la mirada e incitó a la castaña a tomar asiento en uno de los lugares vacíos. Una hora más y la clase al fin terminó. El profesor rubio abandonó el aula no sin antes regalar una mirada de desaprobación hacia la Castaña. Se hundió en su asiento.

El horario no lo sabía o más bien no lo recordaba, había estado tan entretenida jugueteando con la mirada que perdió los detalles de sus nuevas clases. El horario de entrada para la preparatoria era ahora a las siete de la mañana. Ella sólo recordaba que cuando estaba en la secundaria era a las ocho. Maldijo su suerte y maldijo su memoria por no recordar esos detalles. Alguna vez había oído a Tsubasa-sempai quejarse del horario que tenía la preparatoria, ahora lo sabía y no lo olvidaría jamás.

Historia Universal, Química, Historia y Sociedad, esas fueron las clases que siguieron luego de Álgebra. Fue un día agotador, aunque no tanto cuando descubrió que ahora podía cambiar de lugar. Decidió sentarse cerca de Hotaru en el intermedio entre Historia Universal y Química, pero ser recibida con uno de los experimentos de su amiga la convencieron para sentarse en otro lugar. Dada su situación se paró al frente junto a Linchou…

– Mikan-chan, hay dos lugares disponibles – señala Linchou al frente.

Un asiento disponible en la última fila de lado derecho y una más al lado izquierdo en la penúltima fila, ambos asientos con salida al pasillo de en medio. Lo miró confundida…

– ¿Por qué no sólo tomo un asiento? –

– Sé que suena raro, Mikan-chan, pero hay dos razones. La primera es que el asiento de la izquierda es compartido con Kay y no ha permitido que nadie se siente en él. La segunda es que el otro, el asiento de la derecha, es compartido por Natsume, supongo que no hay que dar muchas explicaciones. ¿Entonces cuál eliges? –

La elección tuvo que ser rápida puesto que el profesor iba arribando por el pasillo, unos cuantos pasos y sería tarde para intentar correr hacia algún asiento. Kay leía entretenido su libro de texto, quería revisar perfectamente bien lo que debía estudiar para ponerse al corriente; mientras que Natsume venía entrando al lado de Ruka, no se había percatado que no habían entrado a las primeras clases.

Natsume se dio cuenta del dilema de la castaña. Apresuró su paso seguido por Ruka y tomó asiento. Una sonrisa burlona y discreta se formó en sus labios. Mikan lo elegiría. Se cruzó de brazos y entrecerró los ojos. Escuchaba el crujir de sus pasos acercarse hacia él. Su cuerpo reaccionó. Cerró con más fuerzas los ojos. Estaba seguro de lo que le diría: "Ni se te ocurra", aunque por dentro era lo que más deseaba, muy dentro lo sabía.

Los pasos se detuvieron y su corazón comenzó a latir más rápido. Frunció su ceño y tensó sus facciones, claro, debía dar el aspecto despectivo de siempre. Uno, dos, tres segundos… ¿Y Mikan? Abrió los ojos de golpe. Con un poco de desesperación miró en la dirección en donde se suponía venía Mikan…

– Gracias, Kay, me será de ayuda tu inteligencia. –

No pudo articular ni una sola maldición. Ruka tocó su hombro con la mano en un gesto de 'estoy contigo'. Por supuesto, Ruka notó la emoción de su amigo, pero Ruka estaba más consciente de lo que sucedería, después de todo Natsume siempre la había despreciado, ¿qué le había hecho pensar a Natsume que Mikan se acercaría a él de nuevo para recibir una broma o una mirada despectiva? ¡Nada! Ruka lo supo. Natsume estaba más que enamorado.

El día de Mikan pasó bastante agradable. Rió mucho con Kay. Por cierto, fue odiada por muchas, incluso Permy la odio, ya que también se convirtió en fan del chico nuevo. No que hubiera olvidado de Natsume, pero vaya que el chico no estaba de mal ver. Para Natsume el día no fue muy bueno, de hecho desde la noche anterior no lo había sido.

Luego de verse rechazado de esa manera Natsume sintió como si el aire se le hubiera ido, para su suerte Ruka se encontraba allí, sintió como le transmitió su apoyo y empatía en el momento que tocó su hombro. Cerró los ojos, empuñó las manos fuertemente y reprimió un suspiro, aunque Ruka pudo notarlo. Se maldijo mentalmente, en el fondo sabía que realmente quería que Mikan se sentara a su lado, pero jamás lo aceptaría sin mostrar una batalla interna. Para pesar de Natsume el profesor entró enseguida.

La clase dio inicio. De vez en cuando Natsume lanzaba una mirada fugaz hacia Mikan, mas la retiraba velozmente al saberla cerca de Kay. El tan sólo recordarlo lo hacía sentir que su sangre hervía, así fue como recordó su plan. Le haría la vida imposible a ese sujeto, no estaba seguro, o no quería aceptar, el porqué lo detestaba. Ruka se sentaba al lado izquierdo de Natsume y aunque intentaba poner algo de atención a la clase, su mente estaba inundada de preocupación.

Ruka conocía mejor que nadie a Natsume y por esa razón sabía que sus emociones comenzaban a dominarlo. No era malo que Natsume tuviera emociones, lo verdaderamente peligroso es que Natsume no sabía controlarlas. Impulsivamente tomó la decisión hacerle la vida de cuadritos a ese tal Kay. Ruka decidió apoyar a Natsume, no porque le cayera mal Kay, sino para ayudar a su amigo, no sólo con Kay, sino para cuidar del propio Natsume, no era un secreto para él la fama que su amigo había adquirido, conocía bien al Gato Negro.

Pero Ruka sabía que no era el púnico que apoyaría incondicionalmente a Natsume, también contaban con el pequeño Youichi. Suspiró al recordar la angustia que pudo ver en el rostro de Natsume, habían buscado por todas partes, pero Youichi no estaba por ningún lugar. Cuando al fin llegaron a la biblioteca y lo vieron ahí dormido sobre sus libros de Álgebra, el alma les volvió al cuerpo.

~ [ o ] ~

Su rostro era una mera interrogante. No recordaba haberse quedado dormido, no recordaba haber estado estudiando Álgebra y mucho menos recordaba haber llegado a la biblioteca, sin embargo allí estaba. Natsume y Ruka se burlaron un poco de él, logrando que se enfadara un poco, mas no afectó tanto la burla como su confusión. Youichi narró con lujo de detalle la tarde pasada luego de dejarlos.

Realizó sus tareas, las revisó minuciosamente, repasó las lecciones del día y se preparó para las del siguiente día; así le había dado las nueve treinta de la noche. Decidió entonces leer un poco antes de dormir. Tomó uno de lo mangas que le prestó Natsume y luego todo es confuso, pues despierta en a biblioteca con libros de Álgebra a su alrededor. No prestó mucha atención al principio ya que Natsume se apresuró a contarle su plan.

Oniichan lucía ojeras, entendí que me había estado buscando por largas horas. Hablaba como jamás lo había hecho. Su voz era aprisa y sus ojos estaban llenos de malicia, al principio tuve miedo de que oniichan se hubiera vuelto loco, pero cuando miré hacia Ruka entendí todo. Natsume quería ganarse a Mikan. ¿Cómo lo haría? Eso es sencillo de responder para cualquiera y la respuesta es: Quitando a Kay del camino.

No hay que ser genios para saber que Natsume estaba celoso, a menos que se quieran negar los hechos. Escuché con detenimiento las instrucciones que oniichan me daba. Todo lo que tenía que hacer era odiar a Kay y fastidiarle la vida. Sé que me ganaré el odio de ese sujeto y quizá quiera golpearme, sé que oneechan no lo permitirá y eso también lo sabe Natsume, así que yo soy la clave para la lucha por Mikan. Soy de chocolate.

Me alegra poder ayudar a oniichan, él siempre hace mucho por mí y sé que de alguna manera puedo ser yo quien lo ayude aunque sea un poco, oniichan no la ha tenido fácil en la vida. Molestaré a Kay y sé que con eso ayudaré a Natsume. Lo que más me emociona de todo esto, es el plan que junto a Ruka llevaré a cabo. Oniichan se le declarará a Mikan. Nombre de la operación: Natsume al rescate de Mikan. Ya entenderá porqué.

~ [ o ] ~

Luego de un largo rato de tensión Ruka lanzó una sonrisa, podría decirse que cínica, al recordar su conversación con Youichi Recién lo habían encontrado y Natsume ya le daba los pormenores del plan. Ruka también estuvo atento, mucho de lo que Youichi haría ayudaría a su propio plan y también Youichi participaría.

~ [ o ] ~

Luego de la charla entre los tres, Natsume se adelantó a su habitación, debía poner en orden unas cuantas cosas antes de asistir a clases Ruka acompañó a Youichi a su dormitorio y en el camino le contó su plan. Youichi captó a la perfección lo que Ruka le decía y supo que no era el único en haber notado las pequeñas acciones de Natsume. Ruka y Youichi unidos para ayudar a Natsume.

~ [ o ] ~

Las clases al fin terminaron Ruka y Natsume fueron los primeros en abandonar el aula, no sin antes darle una mirada de muerte a Kay. Éste no se inmutó siquiera sabía que llevaba la delantera con Mikan, cualquiera que no se diera cuenta de los celos que sentía Natsume por ella era un completo idiota. Kay sonrió para sí, luego estiró su brazo hasta lograr abrazar a Mikan.

El juego estaba ganado. Mikan sintió un brazo sobre sus hombros y espalda, no era difícil darse cuenta que Kay la estaba abrazando, él era un gran amigo Ambos salieron del salón de clases juntos, ambos sonreían ambos se veían bien juntos, aunque no tan bien como se vería junto a Natsume. Hotaru vio en silencio a esos dos, ninguna expresión en su rostro, pero sí una idea maquinando en la cabeza…

– Permy – llamó Hotaru.

– ¿Qué quieres, Imai-san? – respondió indiferente.

– ¿Te interesaría una cita con Kay? –

-oO080Oo-


¡Gracias de antemano por sus lecturas!

Agradecimientos especiales a: Izumi Miyu O.O, Maaiiritta, Kasumi-Keiko11, Hotaru Imaiy Mony por obsequiarme un review en el capítulo pasado.

Dudas, quejas, sugerencias, comentarios, ideas, etc., ¡Bienvenidos