Gakuen Alice no me pertenece.


"Tras el primer paso siempre hay cierta incertidumbre..."


-oO08( Recuperando el Tiempo )80Oo-

Por Kiray Himawari

Capítulo IX Alerta

Ese maremoto de emociones de pronto se vio interrumpido por un fuerte temblor en la tierra. Desconcertados se miraron por un segundo intentando procesar que no eran ellos y ese mar de sentimientos y emociones alejándolos de la realidad, porque si bien era cierto que ambos estaban aturdidos por el momento, ese terremoto definitivamente no era parte de la mágica sensación. Un temblor más fuerte hizo que ambos voltearan en la dirección de la cual provenía una gran grieta que parecía ir tragando lo que hubiera a su paso. Mikan pronto reconoció las señales y pronto dio con el origen del seísmo.

Kay estaba allí parado a unos cuantos metros, su semblante era uno desafiante y su mirada era aterradora, especialmente porque Mikan sabía muy bien de lo que era capaz de hacer, así que, asustada de que el sismo pudiera aumentar, le habló.

— ¡Kay! — el chico parecía más bien en trance pues sólo podía continuar con su fuerte mirada dirigida hacia Natsume. No iba a permitir que por ningún motivo le arrebatara a Mikan, era suya y no aceptaría otra forma.

— Mikan — susurró Natsume, quien parecía petrificado en un inicio, sin embargo, pronto se dio cuenta que eso no ayudaría en nada, siendo Mikan la única que posiblemente podría detenerlo, así que el riesgo parecía ser más bien para ella. De inmediato se puso de pie para emprender la marcha hacia aquel sujeto.

Sin miramientos concentró su poder en dejar que la grieta alcanzara su objetivo, que lo atrapara y lo dejara enterrado en el infierno. En un instante, una fuerte ola de viento se dirigió peligrosamente hacia Natsume. Cualquiera hubiera pensado en un poco de aire que agita el cabello de las personas o quizá aquel que se lleva las hojas secas de los árboles, sin embargo, este viento era totalmente distinto, tenía un tinte siniestro, agonizante. Natsume acertó colocar los brazos a modo de defensa, dándose cuenta que era un movimiento inútil porque sintió cómo ese viento laceraba de forma inminente su piel y sus ropas.

Mikan pudo sentir las intenciones de Kay, ya que su entrenamiento había sido muy preciso y Kay había estado en él la mayor parte del tiempo, por lo que el saber sus formas de ataque era algo natural. Conociendo sus intenciones comenzó una carrera por llegar hasta donde Kay estaba y, sin dudas ni contemplaciones, se dejó ir hasta derribar al chico cesando por completo todo atisbo de poder al momento. Se encontraba molesta y preocupada. El hecho de tener a dos personas con un carácter similar y con los mismos problemas para controlar sus Alices iba a ser una pesadilla, especialmente con esas otras intenciones que Kay estaba sumando a la ecuación.

— ¡Kay! — gritó. — ¿Qué estás haciendo? — preguntó con furia en la voz.

La situación era lo suficientemente seria ya de por sí.

— ¡¿Qué está haciendo ese bastardo?! — replicó.

Mikan se sonrojó en sobremanera. No había pensado en lo que Kay había visto, pero el hecho de que lo llamara de forma tan despectiva le hacía pensar que había presenciado aquel ¿beso? Su sonrojo se profundizó aún más.

— ¡Ése no es el punto! ¡Pudiste haber matado a Natsume! — le echó en cara, furiosa.

— ¡Y lo habría logrado de no ser porque me detuviste! — el silencio no se hizo esperar. No había sido su intención declarar una amenaza de muerte. Había perdido otra vez los estribos.

Mikan lo miró desconcertada. No había contemplado esa respuesta. Lo cierto es que le hacía pensar que la situación era mucho más peligrosa de lo que había pensado. Por seguridad uno de ellos debía volver, aunque separar a Natsume de la búsqueda de Youichi sería imposible y mantener alejado a Kay era peligroso incluso para la Academia. Desde que habían descubierto el Alice de Kay, habían dejado en claro que era demasiado peligroso para que estuviese solo, es por ello que había sido enviado a un entrenamiento especial junto con ella.

— Espero que realmente no hayas dicho eso en serio — replicó todavía molesta. — Lo que yo haga es cosa mía, nada más — reafirmó ante una mirada casi homicida.

Y con esa última frase se puso en pie y dio media vuelta para llegar hasta Natsume. Kay se quedó allí tirado sin recibir la cálida ayuda de Mikan. Cada día sus entrañas odiaban más a ese sujeto. Una última mirada hacia el frente no sólo le permitió la vista de Mikan ayudando al dueño del Alice de Fuego, si no que también le daba un panorama de su poder destructivo. Una punzada de culpa se hizo presente; odiaba a Natsume, eso era definitivo, pero no había sido su intención realmente matarlo ni tampoco había sido su intención acabar con parte de ese bosque. Antes de que pudiera decir más, escuchó la voz de Narumi en la distancia y pronto lo vio pararse junto a él.

— ¡¿Pero qué pasó aquí?! — Narumi cuestionó y la vez observó con descrédito al chico luego de ver todo el desastre a su alrededor.

Era como si la tierra hubiera cobrado vida y hubiera intentado desaparecer una parte del bosque. Antes de que el chico pudiera emitir una palabra, vio correr a Ruka hasta donde estaba Natsume. Natsume a distancia lucía terrible, no quería pensar qué tal estaría de cerca. Desde donde estaba podía ver que sus ropas estaban totalmente rasgadas como si alguna bestia le hubiera atacado. Avanzó unos pasos lejos de Kay e inmediatamente se detuvo en seco al comprender que ese caos no había sido parte de la naturaleza; el patrón concordaba con un ataque de alguien y las pruebas sólo apuntaban hacia Kay.

"Su poder es inimaginable" resonó en su cabeza. A pesar de que habían categorizado el poder de Kay dentro de los Alices de tipo peligroso, en realidad no habían podido dar muchos detalles, pues de acuerdo con los reportes Kay tenía la capacidad de manipular ciertos elementos, entre los cuales destacaban la tierra y el aire, sin embargo, no había precisión en la extensión de su habilidad pues no había más registros disponibles para los profesores. Si juzgaba por el escenario frente así, diría que iba mucho más allá de lo que la Academia había visto antes. Asimismo, recordaba que había un archivo que fue clasificado como secreto; dicho archivo no se le había mostrado a ningún profesor debido a que contenía información que podría comprometer la seguridad de la Academia, esa información sólo le fue entregada al líder de los equipos de élite, Persona.

Narumi frunció el ceño. Había demasiado sobre Kay que todos desconocían. Hizo una nota mental de hablar con Mikan en cuanto tuviera la oportunidad. Si era verdad que había entrenado junto a Kay, ella debía saber más al respecto, incluso más de lo que venía en aquellos reportes. Volvió a mirar a Kay y se percató de la palidez del muchacho. La cantidad de poder desplegado no era para menos. Estaba seguro que si esto volvía a pasar estarían en problemas muy serios.

Se preguntó si debían volver y dejar el asunto de Youichi en manos de la Academia y sus equipos especiales. Se reprendió mentalmente cuando recordó que eso sería enviar a algún grupo de élite, el cual seguramente incluiría a Natsume y posiblemente a Mikan, debido a su nueva categoría en la Academia. Y si Mikan era enviada Kay le tendría que seguir inminentemente. Estúpidos reportes, pensó. En ellos también se especificaba que Mikan era guarda del joven con aquel Alice tan peculiar. Maldijo su suerte y la hora en la que había organizado aquella salida. Suspiró y se concentró en el joven allí.

— ¿Te encuentras bien? — cuestionó consternado.

— Maldito Hyuuga — dijo entre dientes y con obvia dificultad. Sin más asistencia se levantó y comenzó a alejarse de allí.

Narumi se incorporó y no hizo ningún esfuerzo por seguirlo. Parecía que el muchacho se encontraba bien, dentro de lo que cabía. Hizo otra nota mental, debía hablar con Kay sobre su ira hacia Natsume. A veces lidiar con adolescentes podía ser un poco complicado. Caminó despacio hasta llegar a Natsume, ya que el otro joven parecía querer estar solo y esperaba que tuviera la suficiente prudencia para no hacer nada tonto.

— Estás hecho un desastre — escuchó decir a Mikan mientras intentaba revisar sus heridas.

— Estoy bien, braguitas de melocotón — y con esa sentencia se ganó un golpe fuerte en la mejilla.

Mikan estaba horrorizada. No sólo había pasado por un momento en el que sintió un peligro inimaginable. Ahora tenía que lidiar con aquella humillación como hacía tantos años. Después de todo Natsume seguía siendo un pervertido de primera. Narumi sonrió. A veces las cosas no cambian por completo. Eso significaba que, a pesar del estado de Natsume, aún tenía aquella chispa de antaño. Quizá ahora podría volver a ser el mismo. Salió de sus pensamientos cuando escuchó a Mikan sermonear al chico allí.

— ¡… Y yo preocupándome por ti! ¡Eres un pervertido! —

Ruka, que había llegado hacía unos momentos, sólo vio a Natsume emitir una sonrisa muy breve, casi invisible para los demás luego de aquella bofetada. Sonrió para sí mismo. Esto iba a ser interesante.

-o-

— ¿...yes? — escuchaba una voz lejana. Su mente ligera yendo y viniendo en direcciones incoherentes. — ¿… me...yes? — volvió a escuchar. Se hizo ovillo.

— Es inútil...Debe… mos… tarlo — otra voz sugirió. Algo en él quería despertar y otra sólo quería pedir que se callaran. Ese vacío parecía tan cómodo. Sin más cayó nuevamente en ese letargo en el que había estado hacía tiempo; quizá un minuto, quizá una vida.

Un par de miradas fueron intercambiadas y dejaron que el niño en cuestión se fuera arrastrado por la oscuridad de sus oscuras pesadillas. En algún momento su mente cedería el control.

-o-

Su semblante era sereno, eso lo podía notar Ruka. A pesar de las circunstancias en las que actualmente estaban, Ruka sabía que Natsume estaba tranquilo. El joven rubio sabía que la situación de Youichi no había cambiado en nada, sin embargo, el saber que Natsume tenía la ventaja en aquella romántica competencia le daba cierta estabilidad. Hacía mucho Ruka había comprendido que Natsume había sucumbido ante ese fuerte sentimiento hacia Mikan, aunque él lo negara abiertamente.

Natsume había desarrollado fuertes sentimientos hacia Mikan durante todos esos años y había logrado mantenerlos al margen de todos a lo largo de la ausencia de ésta, mas con la llegada de Mikan y sabiéndose adversario de Kay, era obvio que le había afectado en sobremanera y aunque ese ataque había sido en extremo peligroso, había logrado poner sobre la mesa a quién le eran correspondidos esos sentimientos. Por lo que esa situación había hecho sonreír a Hyuuga. Además debía agregarle el hecho de hacer que Mikan se descolocara porque, después de aquel descarado comentario, para Mikan fue muy difícil ocultar aquel sonrojo que le provocaba el estar cerca del dueño del Alice de Fuego.

Ruka suspiró. Poco a poco las cosas se acomodarían para que Mikan y Natsume por fin pudieran demostrarse abiertamente sus sentimientos. Era sólo cuestión de tiempo. Su sonrisa pronto se vio menguada cuando recordó el porqué estaban allí reunidos esa noche. Hacía un par de horas que un grupo de élite de la Academia había llegado con el objetivo de escoltar de vuelta a gran parte de los participantes del campamento. No estaban dispuestos a perder de vista que el secuestro de Youichi no era cualquier cosa.

Natsume y Ruka habían puesto sus sospechas sobre Persona desde el primer momento en que supieron de la desaparición de Youichi. El hombre enmascarado era el poseedor de uno de los Alices más mortífero y peligroso de los de su clase, además había sido el primero en controlar su poder con maestría, era por ello que él era el encargado de los grupos de élite. Ruka supo por casualidad que no sólo había grupos de élite dentro de la Academia. Natsume, hasta el momento, se había negado a darle cualquier detalle al respecto pues sabía que el hecho de conocer cualquier información extraordinaria era motivo para poner en peligro a cualquiera, ya que la Academia no era el único lugar que estaba interesado en los Alices. De hecho había otros grupos 'rebeldes' que estaban tras ellos por razones que muchos preferían ignorar.

— Natsume — le llamó mientras el otro se terminaba de poner su sudadera.

— ¿Qué ocurre? — preguntó distraídamente, pues su atención estaba en no causar más daño a las laceraciones de aquella tarde.

— ¿Crees que Youichi esté bien? — preguntó.

Natsume se detuvo de inmediato y se acercó a su amigo.

— Ruka — le dijo, — no podemos hacer más por el momento — pronunció mientras tocaba el hombro de su mejor amigo en un gesto que mostraba confort. — Debemos estar preparados, preocuparnos no nos ayudará en nada — resolvió firme.

Aunque sus palabras parecían alentadoras, Ruka sabía que, de los dos, Natsume era el más preocupado por la situación de Youichi, sin embargo, sabía sobrellevar mejor sus emociones; no era por nada que perteneciera a la élite de los Alices de tipo peligroso.

— ¿Crees que él esté detrás de todo esto? — habló más bajo. Si bien tenían sus sospechas, no querían hacerlo público aún.

— No lo sé, pero si él está detrás de todo esto, me las pagará — su mirada mostraba determinación. Nadie detendría al Gato Negro.

-o-

— Mikan — le llamó Narumi, — ¿podemos hablar un momento? —

Mikan se giró para ver a su sensei en la entrada de la tienda de campaña.

— Por supuesto, Narumi-sensei — sonrió.

— Mikan, quisiera hablar sobre Kay y el incidente de hace un rato — era la primera vez que la joven veía tal seriedad en aquel hombre.

Desde el primer momento en que supo que volvería a la Academia, entendió que había demasiadas cosas en juego, especialmente porque Kay no era una persona que estuviera dispuesta a cooperar tan fácilmente con ellos. La chica cambió su expresión rápidamente por una más seria, expresión que de igual forma era muy difícil de ver en sus facciones.

— ¿En qué puedo ayudarle, sensei? —

— El terremoto de hace un rato… ¿Qué clase de Alice posee Kay? — preguntó sin más rodeos, buscaba alguna clase de confirmación a sus sospechas.

Mikan lo miró fijamente y se dio cuenta que no podía tener bajo control todo, especialmente ante aquel panorama. Aunque por más que quisiera, había cosas que ellos sabían e infortunadamente no podían compartir, sin embargo, esa había sido una pregunta justa, pues Kay estaría en el equipo de búsqueda por causas de fuerza mayor.

— Kay posee un Alice de manipulación de elementos, aunque hasta ahora sólo ha podido manipular la tierra y el viento. Desconocemos si algún día esto pueda cambiar — respondió.

— ¿Cómo es posible que pueda hacer eso? — no era un secreto que, de acuerdo a los registros en la Academia, hasta ahora no se había presentado algún usuario cuyo control pudiera darse sobre tantos campos, especialmente porque la tierra y el viento parecían tener una distancia enorme en su manipulación.

— No estoy muy segura, Narumi-sensei — respondió con un suspiro. — En realidad hay poca información al respecto y la información más importante fue clasificada. Lo único que se nos ha informado es que debemos estar alerta — su rostro cambió y sus facciones dieron a denotar que, en efecto, Mikan sabía más, pero que no le era posible comunicar más.

— Sé que has tenido acceso a esa información — le acusó. Mikan le devolvió la mirada inmediatamente con cierta culpa. — También entiendo que no te es permitido revelarla — sonrió en comprensión, — sin embargo, me gustaría saber si hay algo que pueda hacer para ayudar — a Narumi le hubiera gustado tener toda aquella información a la mano, pero sabía que todo llegaba a su tiempo y por ahora tendría que conformarse con quitarle cierto peso a la responsabilidad de Mikan.

— Narumi-sensei — su mirada denotaba un debate mental entre decir algo o no. — Sólo debe estar muy alerta y a mi señal todos deben huir —.

Con esa sentencia Narumi supo que todo aquello estaba más allá de su alcance. Sería mejor dejarlo en manos de Mikan, él se limitaría a no estorbar.

-o-

—...pierta… — sintió que alguien le llamaba. Su mente intentaba concentrarse en esa voz que le llamaba, sentía la necesidad de abrir los ojos a la nueva realidad.

— You… Des...ta… — escuchó otra voz más grave.

De pronto abrió los ojos perezosamente. Su rededor se sentía familiar, aunque nunca lo había visto. Había perdido la noción del tiempo, sin embargo, ya no importaba. Su mente aún parecía estar en algún lugar distante, aunque sus sentidos parecía estar más agudos. De pronto escuchó un silbido en la distancia y, como si su cuerpo tuviera una extraordinaria memoria muscular para luchar, atrapó en el acto aquel dardo que se le había lanzado. Lo miró extrañado sintiendo como si el dardo ahora fuera una extensión de su cuerpo.

— Youichi — le llamó. Lo miró profundamente con sus ojos. — Destrúyelos a todos… —

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