Notas de Autor: Nunca me voy a disculpar por seguir usando a Mimi en todas mis historias, nunca.
Imagen 17: Beso anime acostados byn. Carrie Summertime
Los observó por largos minutos, incapaz de cerrar los ojos o voltearse, salir de ahí y pretender que nunca vio nada. Se habían quedado dormidos en la sala, el sofá-cama un desorden de extremidades, cojines y sábanas. Sus piernas estaban enredadas, tanto que era difícil ver a ciencia cierta dónde terminaba él y empezaba ella. El espacio entre su quijada y su pecho parecía haber sido tallado especialmente para ella; sus rostros tan cerca que sus labios rozaban su pálida frente. La punta de sus delicados dedos rozaba su quijada – parecía haberse quedado dormida acariciándolo. Miró su cabello desordenado y los caireles sueltos de Mimi, que ondeaban como las olas que ella alguna vez dijo amar en el océano de sus ojos.
Cuando al fin salió de la habitación, rápido y en silencio, Yamato no sabía qué era lo que le dolía más: si ver la mano de Taichi descansando en la cintura de Mimi, o la manera tan natural en la que ella se inclinaba hacia él, como si no había un lugar en el mundo más seguro que sus brazos.
