"El valor de un pueblo se aprecia cuando se enfrenta a las terribles tragedias que los golpean".

Mi país sufre con la tragedia nacional y yo gracias a Kami-sama no estuve cerca del epicentro, lamento las circunstancias adversas de mis compatriotas, así que ahora pediré un minuto de silencio por las víctimas de la madre naturaleza, (será que alguien guarda silencio o estarán ya muy ansiosos de leer la continuación, me he tardado mucho en subir esta nueva parte, este es el penúltimo capítulo, uno más y es todo, habré acabado esta historia y tendré que decidirme entre tres ideas más para aportar al fandom, aventura y fantasía, superheroes o una continuación de esta con los hijos de las chicas, uh, ese no, ya hay muchos de ese estilo, muy bien leer todo esto debió tardar un minuto).

Perfecto vayamos a la historia...

ÚLTIMO PÉTALO: LIRIO FLORECIENTE

Varias prendas de vestir se encontraban esparcidas por toda la habitación, dos esculturales mujeres sin nada sobre ellas más que su ropa interior se mantenían en un abrazo íntimo, compartiendo la respiración, sincronizando sus latidos, armonizando el movimiento de sus cuerpos calientes.

"Es lo que quería, amor, lujuria y pasión, jejeje, creo que podría vivir de este modo", Takechi se aferra con fuerza a la espalda de Haruki, fricciona su cuerpo contra el de la pelirroja, su piel ardía en placer, excitada como estaba ignoró la estaticidad de su amante.

Sagae coloca suaves besos en el cuello de la pelimorada-Lo siento-susurra.

A Otoya no le gustó el tono deprimente con que lo dijo-No-murmulla, aprieta los dientes furiosa, mueve su cuerpo de manera caótica mientras Haruki la contenía con un fuerte abrazo-¡No!-hunde sus uñas en la espalda de la pelirroja en un intento desesperado por huir de ahí y escapar de la humillación que sentía.

Sagae aprieta los ojos ante el terrible dolor que producían el furibundo ataque de la pelimorada-Lo lamento mucho-solloza la pelirroja, Haruki no logra soportar el ardor y la libera.

Otoya enloquecida se dirige a la mesita de noche, y de ahí obtiene unas tijeras afiladas y puntiagudas-¿Por qué viniste aquí si ibas a rechazarme?-la mirada se le sacudía, sus facciones adquirieron un decaimiento, a pesar de no mostrar una sonrisa lunática se notaba desquiciada.

-Ni yo misma lo sé, Otoya-responde la pelirroja levantando su mano en un intento de calmarla.

-¡Nunca me había enamorado!-sonidos roncos y chirriantes salieron de la boca de la chica destrozada-Es cruel jugar con los sentimientos ajenos aunque es hipócrita que yo lo diga-ríe descontrolada-Aún puedo disfrutar de la sangre que brote de tu pecho-se abalanza sedienta y hambrienta con una mueca de rabia y locura.

Haruki no tuvo muchos problemas al sujetarle la muñeca y empujarla con su cuerpo hasta acostarla en la alfombra-¿En realidad quieres hacerlo, shinyuu?-dice Haruki antes de soltarle la mano y sentarse frente a ella observándola con tranquilidad externa y una terrible angustia interior, Takechi también adopta una posición sentada mirándola con lágrimas en sus órbitas y unos labios titubeantes a lo cual Haruki esboza una sonrisa sincera al decir-Haz lo que debas, hermosa.

-"Tú me quieres pero yo te amo, ¿verdad?"-solloza abatida mientras suelta las tijeras, Haruki extiende sus brazos realmente alegre, en medio de lágrimas Takechi se lanza a los brazos de su "mejor amiga", "Amiga, puede ser una palabra bella pero es dolorosa cuando se ama".

-Perdón, me hizo sufrir pero nunca dejé de amarla y ella tampoco dejó de hacerlo-une sus frentes, gesto universal de confianza y cariño-Y del mismo modo no dejaré de quererte.

-Yo tampoco-aprieta con más fuerza el abrazo.


La lluvia continuaba enfriando el ambiente al igual que la fe de Isuke, "Soy responsable por sus actos tanto como ella, no sé qué haré si elige a esa traumada, Haruki, eres un enorme problema pero sólo contigo sonrío de verdad", se aproxima a la puerta de cristal que da al balcón, la lluvia golpeaba el vidrio con ferocidad, las gotas se deslizaban frente a ella con fluidez, sin resistencia de ningún tipo, seguían un ritmo hipnótico que invitaba a unírseles, Inukai desvía por un momento la vista para observar el reloj, 11:33, "Mi corazón arde por ti, quizás es hora que deje de hacerlo", abre la puerta, el fuerte viento empuja de inmediato la lluvia hacia el interior del cuarto, empapando a la dubitativa pelirosa, sintió como si mil agujas de hielo empalaran su cuerpo, a pesar del impacto inicial expuso toda la anatomía al inclemente exterior, "Seguramente el cielo también tiene por quien llorar, entre tanta agua mis lágrimas no serán nada", se aferra del barandal con una sola mano, cierra los párpados, brota el llanto, frunce los labios en un intento desesperado por evitar los gemidos lastimeros que produce un corazón desgarrado, su provocativo camisón termina humedecido, la ropa se vuelve semitransparente dejando la seductora figura de Isuke en todo su resplandor, un par de pezones rosas endurecidos por el frío sobresalen lujuriosamente ignorando el pesar en el resto del cuerpo, incluyendo el del despampanante busto de la pelirosa el cual sufría más que nadie.

-Sonríe, te elegí-un par de brazos rodean a Isukre, la voz, la voz irritante y hermosa causante de alegrías y pesares-Y tu sonrisa es angelical-mayormente alegrías.

-Haruki...-susurra girando levemente su cuello, tan pronto como lo hizo sus labios fueron asaltados por otros que estaban igual de desesperados por encontrarse de nuevo, debajo de lluvia un par de bellísimas mujeres se perdieron en el sabor de sus bocas y el calor corporal, la lluvia podía arreciar todo lo que quisiera, ellas se encontraban en otro mundo, un mundo que solo era de dos.

-Lo lamento, mucho-dice la pelirroja en un corto descanso para respirar.

-Ya te castigaré después por asustarme, ahora bésame, idiota-reanudan el acto de amarse, esta vez empujándose mutuamente hacia el interior.

Verlas era tal como observar a dos deidades, Haruki con su cuerpo esbelto, busto juvenil, cintura fina, gráciles caderas y largas y tonificadas piernas era la representación terrenal de Artemisa o Diana, diosa de la caza, cuya belleza fue perdición para los mortales; Isuke por su parte con su curvilínea figura, senos generosos, estrecha cintura, anchas caderas y muslos carnosos daba vida a Afrodita o Venus, diosa del amor y el sexo, entidad llena de lujuria que no dudaba en difundir su mensaje a los hombres; cada una por separada era ya un deleite pero juntas eran sublimes y es así como debían permanecer, juntas.

-Quitémonos la ropa antes que nos resfriemos-propone Haruki con una traviesa sonrisa deslizando la mano por las seductoras piernas de Isuke, moviéndola por debajo de la ropa humedecida hasta asir la fina cintura de la pelirosa, ayudándose de su mano enyesada despoja a su amante de la innecesaria vestimenta que la cubría y lo demás deberán esperar a que escriba una historia con calificación M.


-¿Qué sabes?-pregunta Yuri mientras invadía el pudor de una joven rubia tatuada.

-Ichiro...la entrena...en el dojo de Kyoto-jadea, el tierno cuerpo de Hashiri se retuerce de placer en los dedos de Meichi.

-No podemos permitir que lo haga por más tiempo, alista a las chicas, mañana asaltaremos el centro neurálgico de los Azuma-indica moviendo con avidez los dedos en la vagina de su joven amante.

-No podemos...hay un deber...de...de química...para el viernes...-gime tiernamente, aumentando la excitación en su pareja-No lo he comenzado...¡Meichi!

-Eso no es problema, no olvides que soy la directora-emboca el suave y sensible busto de la rubia.

-¡Hai! Yuri-sama-exclama mientras su cuerpo se encendía en lujuria.

-¿Novedades sobre Sagae?-inquiere, mueve su lengua trazando círculos alrededor del pezón.

-¡Aaah! Haruki eligió a Isuke-vocifera en medio de jadeos.

-Oh, es una lástima, hubiera preferido un metahumano con superfuerza, cinestesia y feromonas a uno con tan sólo bloqueos mentales, aunque resultan combinaciones interesantes-profiere masajeando los senos de su protegida.

-Prefiero el PinkPocky-musita Nio con una sonrisa placentera.


-Su oponente tenía una espada más larga que la media otorgándole mayor alcance-cuenta Mizorogi con emoción-Entonces Miyamoto Musashi se toma su tiempo, recoge un remo, más largo que la espada de su contrincante, llega tarde al encuentro y el samurái enfurecido por tal falta de respeto lo ataca-en su rostro se percibía el entusiasmo, sus alumnas lo escuchaban con tal atención que se sentía realizado como maestro, bueno Isuke dormía pero eso hace muchi que dejo de importarle, "Esa chica es un caso perdido"-Miyamoto le dice:"-Ya perdiste." En una nada honorable pero espectacular estratagema Musashi enfureció a su enemigo, la ira lo hizo errar y Miyamoto consiguió la victoria, después de eso se retiró de los duelos, invicto-indica al cerrar el libro de historia.

-¡Wow! No sabía que la historia de Japón fuera tan entretenida-menciona Shinya.

-¡Eso es!-exclama el Sensei entusiasmado-Es justo lo que quería lograr que se entretuvieran aprendiendo.

Una figura autoritaria observaba el espectáculo y una vez esté culminó hizo notar su presencia, con un sonoro aplauso-Espléndido.

-¿Oh? Directora, no la escuché llegar-dice Mizorogi un tanto nervioso.

-Verte inculcar conocimiento en estas chicas con entusiasmo me permite saber que hice lo correcto al ponerte a cargo de esta clase-profiere con serenidad, sus tacones producen eco mientras se acercaba a su subordinado-Ataru, tengo algo que proponerte.

-Escuchó atentamente señora directora-expresa colocando el libro sobre su escritorio.

-Surgió de improvisto una diligencia, en Kyoto habrá una exposición de arte moderno-informa -Pienso que sería bueno llevar a esta clase en particular-formula sin titubear.

-Si es su deseo, estaremos disponibles lo antes posible-menciona con la mejor disposición.

-Relájate, Ataru, yo las llevaré, tú mereces un descanso-expresa tocándole el hombro.

-¿Aaa, hice algo malo directora?

-No, solo quiero pasar un tiempo con estas chicas, después de todo son la Clase Negra, son especiales.

-Si ese es el caso no tengo ningún problema en cederle completamente a mis estudiantes-menciona respetuosamente.

-Magnífico, bien muchachas, vayan a sus habitaciones preparen sus maletas, salimos en una hora-ordena con calma, observando las miradas confusas de las chicas.


Akio llevaba rosas y lirios en sus brazos, caminaba por un césped cuidado repleto de lápidas, mantenía un paso firme, pecho inflado, espalda recta, barbilla levantada, hombros atrás, era completamente un paso militar, se detiene frente a dos estatuas sujetadas por las manos, una se notaba un poco desgastada, el mármol se había puesto grisáceo por el contrario la otra era reluciente, completamente nueva.

-Hola madre-dice Saoi colocando los lirios bajo la estatua deteriorada-No vine antes porque me culpaba por la desaparición de mi hermana y tu muerte, pero encontré a Shino, madre, sigue viva, trataré de ayudarla, te lo prometo.

-Hola padre-mira al otro monumento-Sé que ahora estarías orgulloso de mí, sacrifiqué mi decencia para beneficiar mis propios intereses, lamento haber tenido que conspirar en tu contra-coloca las rosas a los pies de su padre.

Saoi retoma su caminar hacia una locación menos presuntuosa dentro del mismo recinto, se detiene frente a dos lápidas relucientes también eran nuevas, sobre ellas tenían escrito, "HanakoTakeda y Neiji Kana".

-Hola muchachos-se arrodilla frente a ellos-Lamento mucho haber tenido que traicionarlos, hubiera querido que permanecieran junto a mí y me apoyaran, sin ustedes ahora no tengo verdaderos amigos, cargaré sus muertes con mucho pesar sobre mi alma-cierra los ojos-Algún día nos reuniremos, Hanako sé que tú lo entiendes, se hace todo por progresar y tú Neiji, querías lo mismo que yo, demostrar tu valía y poder-se incorpora y levanta una plegaria-Que el más allá los trate como lo que fueron, guerreros-se retira sin lágrimas ni dolor pero no sin remordimiento.


Las muchachas se alistaron lo más pronto posible tras el repentino requerimiento de su jefa, fueron llevadas hasta un complejo de edificios a las afueras de la ciudad, era el centro de pruebas y desarrollo de Saoi Bioresearch & Engienering, ahí no se probaban prototipos, se ponían a prueba artefactos rentables o mejor dicho bélicos.

Akio se encontraba junto a un grupo de ingenieros trabajando en su obra Magna-Modifiquen la lambda necesito que sea más corta, deben…

-Akio-kun.

-Yuri-sama, creo que me despreocupe de la hora-dice con una sonrisa-Lo lamento, debo retirarme, modifiquen la lambda-deja ordenando-Por aquí-se dirige a Meichi y su comitiva para guiarlas.

Los muros reforzados, las paredes transparentes de policarbonato unidas entre sí con delgadas placas de metal atornillados con titanio todo ello era indicio de una cosa, "Se habían acabado los juegos de niños", una puerta metálica nada presuntuosa se abre automáticamente cuando Akio se posa frente a ella, ingresan una habitación que podía describirse en tres palabras, "un completo arsenal", paredes adornadas con rifles, escopetas, pistolas, sables, guanteletes, bastones de combate (Jo, bastón corto de 120-130 cm y Bo de 180cm), petos, cascos con toque futurista y estilizado.

-Fascinante-expresa Yuri admirando tan extensa gama de elecciones para ocupar.

-Sí, todo es increíble, pero…-dice Haruki levantando su brazo enyesado-En mi condición no puedo enfrentar nada.

-Y no lo harás-menciona Meichi-Ni Inukai y tampoco Kenmochi, si Hanabusa tiene el deseo de participar no se lo negaré-profiere al retirar de la pared un Pancor Jackhammer.

-Estoy dispuesta y lista-menciona la pelinaranja que no estaba recuperada en lo más mínimo de su último encuentro.

-Todavía me impresiona tu notable resistencia al dolor y terquedad-sonríe la directora-¿Akio-kun, cuántas de estas tiene?-muestra la escopeta automática que sostenía.

-Pancor Jackhammer, hicieron dos de ellas en todo el mundo, pero yo recuperé los planos y fabriqué cinco docenas imprimiéndole mi propio estilo y cartuchos más potentes-comenta al tomar la escopeta de manos de Meichi-Una gran elección-devuelve el objeto.

-Un jo-los ojos de Chitaru brillan de emoción al ver un bastón metálico con las medidas reglamentarias del arma usada en Jojutsu.

-Práctico contra katanas-sonríe Akio-Un bushi como tú seguro comprende y aprecia un arma como esta, sencilla y efectiva-profiere al mostrarle el bastón-Este de aquí tiene un extra-gira la parte central del jo y sus extremos se electrifican-Quizás Kana no sienta dolor pero puede ser aturdida.

-Comprendo-dice Namatame al sostener el jo y manipularlo con destreza-La única arma que venció a Miyamoto Musashi.

Sumireko se acerca al par de samuráis-Disculpe Akio-kun, por aquí tienen algo que me pueda interesar.

-No se sintió complacida con su última adquisición.

-No niego la efectividad de las prótesis cauterizadoras pero me temo que sus desventajas son mayores-opina con moderación, distrayendo su mirada con los artefactos que la rodeaban.

-En ese caso puede que tenga algo que mostrarle, sígame por favor-y ella lo siguió.

-Miren esta maravilla-exclama Hashiri sosteniendo un Mateba Grifone de munición .454 casull-No sé cómo alguien pudo reemplazar esta belleza.

-Del mismo modo que reemplazaron esta otra-expresa Shinya con un Styer ACR.

-Si lo hicieron por esta otra, un SABR (Selectable Assault Battle Rifle) automático accionado por bullpup, tambor de cien balas calibre 5,56 mm, telémetro láser, visión termal, visión nocturna y mira telescópica de seis aumentos, además cuenta con un lanzagranadas de munición inteligente de 20 mm, una belleza, fabricada en 2005 y usada hasta la actualidad-Shiena exhorta el rifle llena de entusiasmo.

-¿2005? Jamás oí hablar de ella-dice Nio mientras pulía el culatín-Además, tú no puedes venir con nosotras, la sacudida de esa arma seguramente hará estremecer tus costillas.

-Alguien debería llevarla, intentamos matar un monstruo.

-¿Qué tal es el retroceso?-llega Takechi, arrebata el arma de las manos de Kenmochi y prueba el peso del objeto-Vaya es pesado, no creo que pueda usarlo con la alimentadora y toda la munición.

-Sí, es muy pesado, aunque estuviera sana yo tampoco podría-dice Shiena sintiéndose frustrada.

-Las niñas no deben jugar con objetos para mayores-llega una mujer rubia de un metro ochenta, cabello corto y ataviada con un uniforme de combate, venía acompañada por una pelirosa con una trencita al costado con el mismo traje-Permíteme-sostiene el rifle sin problemas.

-¿Ustedes?-expresa Hitsugi al ver a sus antiguas rivales.

-Sí, nosotras, las vueltas que da la vida, ¿verdad niñas?-profiere Yuka.

-Necesitarán toda la ayuda posible si quieren liquidarla-menciona Kelly acicalándose el cabello.

-Armas de cacería-menciona Suzu-No sé quién es más peligroso, ellos o nosotras.

-Haru comienza a sentirse mal-dice la dulce chica, se le revolvía el estómago viendo como sus amigas parecían prepararse para cazar personas como si fueran animales.

-Nio, por favor, llévate a Haru y Midori, ellas no participaran-proclama Yuri acariciando la cabeza de su sobrina.

-En seguida, vamos Haru-dice Hashiri llevándose al par.

-Nos vemos luego, Haru-dice Tokaku despidiéndose.

-Un momento-pide Ichinose, se acerca a la peliazul y se despide con una beso-No te vayas a morir-suplica con su mirada.

-Regresaré, linda-dice Azuma, sonriendo con ternura, acaricia la mejilla y la besa en la frente-Espérame.

-Demasiada cursilería, vamos Haru-profiere Nio muy sonriente.

-Adiós-dice la chica mientras se aleja vacilante, vaticinando terribles sucesos dentro de su cabeza.

-No quiero sonar pesimista pero creo que tendremos que ocupar más ataúdes de los que tenemos pensado-dice Kirigaya después de reflexionar, ver tanto armamento la aturdió, "Me siento en una guerra, no soy un soldado, soy una asesina, no trabajo de esta forma, me estoy asustando mucho con todo esto", aprieta su peluche fuertemente contra su pecho, le aterraba esas circunstancias, quizás fuera fuerte emocionalmente pero físicamente no era apta para la batalla que estaba por enfrentar.

-No decaigas, estamos juntas y tenemos un grupo muy especial de aliadas, amigas-dice Chitaru aliviando un poco la tensión que la pequeña tenía sobre los hombros.

-Tendré que suspirar mucho y ajustarme el cinturón pero lo superaré-sonríe Hitsugi, sin dejar de estar por completo nerviosa.

-No entendí, lo que quiso decir-profiere Shinya, había estado escuchando a ese par.

-Yo tampoco-menciona Kouko-Yuka, eres la estratega, es hora de que planeemos algo-pide acercándosele.

-Estoy de acuerdo no tenemos mucho tiempo, reúne tu grupo.

-Shiena, Suzu acompáñennos.

-Un minuto-dice la castaña-Bien, esta tiene telemetría, munición perforante, antiblindaje y una bayoneta, para saciar tu sadismo.

-Sugoi-exclama la pelimorada.

Se las preparó durante todo el día planificando las acciones y ajustando todos los instrumentos que necesitarían para asaltar el dojo Azuma.


-Azuma, en realidad no te molesta que te enfrentarás a tu familia, ¿verdad?-expresa Haruki.

-Tengo mis reservas pero con tal de mantener a Haru y a mí con vida me enfrentaré a quien sea, de todos modos no soy muy unida a esas personas, quisieron convertirme en una asesina pero yo no soy como desearon.

-Si llevas esa mentalidad a un campo de combate…

-Morirás-concluye Isuke-Una persona no sobrevive en esta vida…

-Sino está dispuesta a matar-Haruki termina la frase.

-Puedo demostrarles lo contrario-pronuncia tal como siempre lo hacía sin titubeos y con frialdad.

-Así es-dice Haru-La violencia no es el camino, solo nos hace sufrir, si tan solo…

-Todos pensaran como lo haces tú, Haru, el mundo sería distinto-profiere Sagae en un tono sereno, a pesar de no mostrar sus preocupaciones Haru podía intuirlas.

-Comparto tu temor, Haruki, Haru teme perder a sus amigas-comenta la chica juntando las manos-Este conflicto no lo iniciamos nosotras pero podemos concluirlo y por eso sé que esto es necesario.

-Isuke no entiende como este mundo hizo a alguien como tú, me estreso de solo pensarlo-resopla al cruzar las piernas y recostarse en un brazo del sillón.

-Será una cursilería lo que diré-adelanta la peliazul-Pero el mundo la hizo perfecta para mí-sonríe coqueta.

-Ay, Tokaku me haces sonrojar-menciona la chica cubriéndose las mejillas.

-Y a Isuke le das vergüenza ajena 3.

-No empieces Isuke, no molestes a Azuma, todas están tratando de convivir pacíficamente contigo-expresa Haruki.

-No seas idiota, estoy bromeando-gruñe la pelirosa.

-Inukai, no lo hagas contigo una no puede estar segura si lo dices en serio o no-explica Azuma haciendo gestos con las manos.


En una habitación aparte dos mujeres altas usando un dobok negro se medían en una danza monótona mientras circunvalaban la arena, una de cabello corto y rojo usaba un jo y otra un poco más alta ocupaba un bo.

-Mañana te espera un arduo combate, ¿estás lista ronin?-la mujer de cabello café incita la ira en la pelirroja, recordándole que su sensei la desterró de su casa.

-Tal vez no tenga un sensei pero el título de ronin no disminuye mi destreza con las armas.

-Demuéstralo.

Las palos de madera chocan, repliegan y vuelven a golpearse, la composición de ataques y contraataques era eminente, cada quien tenía su mérito en el uso de su respectiva arma, Meichi con el bastón largo tenía un estilo sobrio, tosco, casi estático, actuaba sin premura, analizando los movimientos de su contrincante; Chitaru por su parte tenía un estilo más movido, estilizado y sanguíneo, su técnica reflejaba su personalidad; Yuri logra trabar ambos bastones y aplicando fuerza desarma a la pelirroja, Namatame no se sorprendió desde un principio sabía cómo iba a terminar aunque no entendía porque no se había imaginado un resultado diferente.

-Arrodíllate-ordena Meichi tocándole el hombro con el bo, Chitaru lo hace sin vacilar-Tú estás a mi servicio, ya no eres más un ronin, desde ahora estarás al amparo de mi casa y volverás a ser un samurái-menciona con serenidad, Namatame sorprendida por tal declaración levanta la mirada para encontrarse con una brillante mirada rosa.

Sus pupilas se dilatan al observan aquella hermosa mirada-Sí mi señora-responde agachando la frente hasta el suelo.

-Perfecto, anda con orgullo pues nuevamente eres un Bushi-Meichi sonríe con superioridad mientras acaricia el rostro ensimismado de la pelirroja.


-No sé cómo o porque pero me siento bien cuando estoy contigo-susurra Midori.

Takechi acaricia el cabello de la peliverde, olfatea su aroma-Desprendes lujuria de tus poros, puedo sentirlo porque yo hago lo mismo-sonríe con cansancio.

-Sé que me estás usando-profiere la peliverde-Me he fijado como miras a la amazona de cabello rojo.

-Eres la única, no entiendo como lo ignoraron todas, intentaba pasar el mayor tiempo posible con ella, no desperdiciaba ningún momento para tocarla y por todos los demonios del mundo le coqueteaba cada minuto que pasaba cerca de mí, hay que ser idiota en vocabulario clínico para no darse cuenta.

-Quizás es porque en realidad actúas así con todas-expresa Midori acurrucándose contra el pecho de la pelimorada.

-Solo a las que no puedo intimidar y manipular es a las que seduzco-coloca el mentón en la cabeza de la peliverde.

-¿En qué categoría entro yo?

-Creo que eres masoquista o sufres el síndrome de Estocolmo.

-Si ya he sopesado esa idea-menciona la peliverde abrazando la cintura de aquella araña con cuerpo de mujer.


Ichiro dormía plácidamente sobre un futón, entrenar a su alumna resultaba más cansado y tedioso de lo que hubiera imaginado además de peligroso, aprendía con rapidez, su destreza no se igualaba a un maestro en artes marciales pero con su fuerza era más que suficiente para derrotar a cualquier enemigo en un combate de meleé.

Un ligero ruido incomoda su sueño pero un hedor familiar lo despierta-¿Kuzonoha?-lo busca con la mirada pero rápidamente cierra los ojos, la vista era un defecto cuando alguien se enfrentaba a esos chamanes, el olor se incrementaba, escucha los pasos y el sonido de una daga volando por el aire, se agacha, sin ver logra atrapar la pierna de alguien evitando una patada, tira con fuerza y envía al intruso contra un jarrón con un bonsái, saca la cuchilla debajo de su almohada y apuñala al intruso justo en el pecho-No eres Hisao-dice al abrir los ojos-Pero definitivamente eres un Kuzonoha.

-Jajaja, diablos, en realidad eres un paranoico Azuma-carcajea Hisao.

-Esperaba que nuestra tregua durara el tiempo suficiente para acabar con Meichi y entonces asesinarte-expresa acercándose a su armería y tomar un sable.

-Dicen que eres lo suficientemente rápido como para esquivar una bala, pongamos a prueba esa teoría-levanta una pistola automática.

Ichiro arroja la daga que llevaba en la mano clavándola en el brazo de Kuzonoha-Es más fácil atacar antes de que presiones el gatillo-expresa al cortar el arma en dos con su katana.

Kuzonoha lanza un puñetazo, Ichiro evade y ataca, desmiembra el brazo de su atacante y pronto la ilusión se desvanece, el hombre cae sacudiéndose mientras se desangra, también era un Kuzonoha pero no el que buscaba.

-Maldito-espeta con furia.

Una serie de explosiones se producen por todo el complejo siendo acompañado por los gritos de furia y dolor de los habitantes de la villa Azuma.

-¿De dónde sacaron tanto valor estos cobardes?

-¿Sensei?-llega Kana con toda tranquilidad.

-Tú, ayúdame, las habilidades de estos tipos no te afectan, tienes el ADN de Hanako-menciona el peliazul equipándose con un cinto lleno de objetos arrojadizos.

-No puedo, el sensei Hisao ya me prohibió entrometerme-explica la pelirroja.

-¡Puta Madre!-exclama-Entonces ve al patio y evita que te maten, maldita.

-No puedo asesinarlo pero lo lastimaré la próxima vez que me insulte-profiere con calma mientras obedece la orden.

-Argh, temerle a un monstruo no es digno de un Azuma-musita Ichiro mientras sale de la habitación en busca de sus enemigos.


Un grupo encubierto a las afueras de la villa observa el espectáculo que tan convenientemente se les presentaba, tenían a sus miembros divididos en varios grupos.

-Magnífico, al parecer los Kuzonoha tenían más rencor guardado que los Azuma-menciona Yuka observando las llamas a través de sus binoculares.

-¿Atacamos ahora?-pregunta Chitaru.

-No, apéguense al plan, matamos a Ichiro, Kana y ahora Hisao, comenzaremos con Kana, en lo que los Azuma y Kuzonoha se pelean tendremos oportunidad.

-En marcha-expresa Kelly haciendo un gesto con su mano.

Se colocan en posición rodeando a su objetivo, Kana se encontraba sentada en el césped del patio mirando la batalla que se producía frente a ella, no comprendía la guerra, para ella simplemente era su función, lo único para lo que estaba diseñada, las ideologías detrás de los conflictos le eran irrelevantes.

-Está distraída es el momento-susurra Azuma.

-¿Momento para qué?-pregunta una voz masculina espantando al grupo de cuatro mujeres.

Tokaku desenvaina su katana con presteza.

Un hombre con el rostro tatuado estaba sentado detrás de ellas demasiado tranquilo y sin hacer nada relativamente sospechoso-Tranquilas, vine a ofrecer ayuda-dice Hisao muy sonriente.

-Maldición de tanto oler a Hashiri me he acostumbrado al hedor de los Kuzonoha-gruñe Azuma sintiéndose inútil por no percibir a sus enemigos como solía hacer.

-¿Por qué?-pregunta Kelly.

-Bueno, no me gusta admitirlo pero no soy capaz de vencer a Ichiro solo y ya ha asesinada a cuatro de nuestro clan por su propia cuenta pero sé que con un par de ustedes ayudándome lograremos someterlo.

-Deberíamos aceptar la ayuda-proclama Namatame.

Tokaku lo medita, "Aliarme con un Kuzonoha, he caído bajo, pero cualquier ayuda en contra de Ichiro es poca"-¿Qué diablos? Iremos los tres, Yuka, Kelly continúen sin nosotras.

-Entendido, podemos hacerlo-profiere Tomoe alistando su rifle de aire para dardos.


-¡Hisao! Hijo de mil putas, ¿dónde te escondes cobarde?-exclama Ichiro blandiendo su katana en el patio rodeado por cinco cadáveres Kuzonoha, la rabia lo consumía.

Las llamas se expanden logrando cubrirlo, Ichiro no sentía el calor del fuego lo que significaba que probablemente el Kuzonoha que buscaba se encontraba cerca, aun si no fuera así matar a otro no le vendría nada mal.

-No me escondía, te cansaba para poder tener una oportunidad-ríe al emerger como una figura llameante y demoníaca.

Azuma levanta la nariz y olfatea, el olor de dos individuos lo desconcertó.

-¿Tokaku? Traidora-sonríe realmente alegre-Lamento tener que decírtelo pero con este acto el asesinarte estará justificado.

-Eso será si logras sobrevivir esta noche, primo-la peliazul se deja ver con una katana en las manos y una pistola en la otra.

-Tres contra uno, es algo desigual-profiere Namatame colocándose en posición con su jo.

-Sí, ustedes están en desventaja-expresa Ichiro, arrojando una daga que se clava en la muñeca de Tokaku obligándola a soltar el arma.

-Aah, Idiota-exclama la peliazul al extraer la daga-Mierda-la herida no era grave, aunque eso no evitaba que doliera y fastidiara.

-No te distraigas-pronuncia el hombre Azuma, se abalanza con presteza contra sus adversarios.


Kana vestida con tan solo una playera blanca y un calentador gris decidió sentarse y esperar a que todo el alboroto pasara, ella no actuaba sin órdenes, no era más que un cascarón vacío, "Resulta aburrido, soy un arma y no se me usa como tal", una ligera sensación se produce en su cuello, dirige la mano al lugar y siente un objeto clavado, lo desprende y observa-Un dardo para bestias, me siento un poco discriminada de la humanidad y los mismos metahumanos que me preceden-concentra su mente y logra percibir el casi inaudible sonido de otro dardo volando por el aire, mueve el cuerpo y evita el objeto, detecta el origen del disparo y va contra su atacante desconocido-Mantenerme con vida me permite pelear contra esta amenaza-ella no podía percibirlo pero el veneno ya comenzaba a afectar su rendimiento pero no lo suficiente como para doblegarla, su cuerpo lo filtraría con rapidez, quizás le tomara diez minutos estar limpia.

-Se acerca, Hera, hora de tu entrada-comunica Yuka.

Kana ingresa en el bosque, sube la colina siguiendo la dirección del disparo, esperando otro ataque para identificar la posición de sus enemigos.

-La ira de la reina del Olimpo caerá sobre tus hombros-una granada golpea el pecho de Kana, la explosión quemó su piel, desgarro su camiseta dejando solo unos pedazos colgantes de tela cubriendo apropiadamente el busto.

Las heridas no tardan en comenzar el proceso de cicatrización-No soy presumida pero yo soy lo más cercano a un Dios que conocerás-menciona Kana dirigiendo su mirada hacia una roca obtusa a unos cuantos metros sobre ella, dobla las rodillas y con un solo impulso cae sobre la roca trisándola, tan pronto como levanta la vista un puño metálico impacta su rostro produciendo un sonido aterrador que retumba en las colinas, sonaba tal cual rayo golpea la tierra, Kana ni se movió ante semejante impacto, su mandíbula se fracturó, su brazo se movió maquinalmente hasta encontrar el torso de su oponente, su brazo atraviesa el abdomen con gran facilidad, se escucha sonidos metálicos crujiendo-Un robot-expresa Kana extrayendo su brazo con un montón de cables, un cuerpo plateado se desploma.

-Aquí estoy perra-Sumireko le salta encima incrustando su mano con agujas en la piel, la pelirroja percibiendo como aquellas inyecciones introducían algo en su interior sostiene la mano y la arroja contra un árbol, cierta cantidad del líquido entró en el sistema de Kana, no lo suficiente para matarla pero sí para reducir el funcionamiento de sus músculos.

-Debo admitir que la emboscada me resulta perfectamente planificada, quizás no tenga oportunidad de ganar pero intentaré matar al mayor número de ustedes-indica Kana caminando hacia Sumireko la cual ya se había puesto de pie.

-Solo tú te encontrarás con el Hades-profiere Hanabusa con una mirada intensa, las agujas se retraen al interior de los dedos y ella forma un par de puños para enfrentar al último Kana Akuma.

Kana corre, Sumireko siguiendo la estrategia evita una pelea directa, esquiva los terribles golpes que lanzaba la chica, lo cual le resultaba difícil a pesar de la reducción en la velocidad de la pelirroja gracias al veneno.

Hanabusa presintiendo un cambio en el estilo de pelea de su oponente golpea el piso con sus pies para alejarse, Kana erra a la pelinaranja y su puño se estrella con la rocosa colina desprendiendo grava varios metros a la redonda y creando un cráter de impacto, Sumireko intenta nuevamente clavar las agujas hipodérmicas con resultados nada alentadores, la pelirroja atrapa el brazo, con un rodillazo destroza la prótesis sin dificultad, la cara de la pelinaranja adquirió una mueca de espanto inconcebible, que paso inmediatamente a una de dolor cuando una devastadora patada la golpea en el abdomen enviándola rodando colina abajo.

-Son demasiado frágiles-profiere Kana al observar el cuerpo de la chica rodando y golpeándose con los árboles y piedras de la colina, Hanabusa logra extender su brazo y asirse de las raíces de un cerezo.

-Demonios-susurra la pelinaranja, todos sus órganos resentía el devastador ataque, sus costillas aún sin sanarse solo provocaban una agonía mayor, cada que respiraba sentía minúsculas partículas desgarrando el interior de su cuerpo, la boca le sangraba profusamente, se arrodilla en un intento por levantarse.

Una mano delgada se apoya en el hombro de Sumireko mientras otra le sostiene el brazo que aún le quedaba-No necesitarás esto, nunca más-Kana arranca la extremidad con la misma facilidad que la anterior, Hanabusa consiguió una angustiosa sensación de impotencia, no se atrevió a levantar la mirada, "No es posible, fracasé, no puedo morir todavía no concretamos nada", abatida, herida, desmembrada y asustada solo podía esperar su muerte.

-Apártate de mí futura esposa-un martillo gigantesco golpea a Kana, moviendo su cuerpo un par de metros, al instante una ráfaga de disparos cae sobre la pelirroja.


El jo de Chitaru detiene el ataque de Ichiro, desvía la espada e intenta golpearlo, el hábil espadachín evade a la pelirroja, la hoja de sus espada roza el costado de Chitaru, esa herida la aturdió, aquel ardor la hizo petrificarse el tiempo necesario que el peliazul necesitaba para atacar nuevamente, la katana se dirige al cuello de la chica, gracias a la oportuna intervención de Tokaku la samurái de cabello rojo pudo proseguir la batalla.

-Es absurdo su intento de vencerme-profiere Ichiro, mantenía los ojos cerrados, su vista podía ser engañada con las ilusiones de Hisao.

-Ataquemos los tres al mismo tiempo-propone Kuzonoha, con una daga en una mano se acerca precavidamente al peliazul.

-Puedo escuchar tus pasos-indica moviendo su katana creando una diversión-Y ustedes confían demasiado en sus ojos-arroja unas bolas negras al piso, estas estallan cubriendo de humo a los peleadores.

La bruma negra y espesa cumple a la perfección su cometido bloquear la vista de los agresores, Tokaku apenas tuvo tiempo para detener la espada de Ichiro con la propia, el peliazul continua su ataque pateándola en el abdomen, el sonido del metal chocando atrae la atención de Namatame que va al origen del sonido, en medio de la penumbra distingue la silueta de su contrincante, el jo golpea la espada de Azuma, desvía la hoja, con habilidad mueve el bastón en dirección a la sien de Ichiro, el peliazul levanta el brazo deteniendo el objeto, Chitaru activa la electricidad, inmediatamente el peliazul suelta el jo y con un par de patadas al cuerpo de la pelirroja la hace caer.

-Ya te vi-ríe Hisao al intentar clavar la daga en el cuello de Azuma.

-Y yo ya te olí-profiere interponiendo el ataque con su palma, el cuchillo se incrusta en la mano, Kuzonoha se enfurece ante la velocidad de reacción de aquel Azuma, la sensación de tener la hoja de un cuchillo atravesándole la mano era más incómoda que dolorosa, la mente de aquel guerrero estaba entrenada para tolerar el castigo.

-Infe…liz-espeta Kuzonoha al mismo tiempo que escupía sangre sobre el rostro de Ichiro.

Azuma abre los ojos y sonríe-Esta vez maté al Kuzonoha correcto-empuña con fuerza la katana y la hunde aún más dentro de las entrañas del chaman, el peliazul esboza una sonrisa de complacencia-Ahora acabaré con el resto de tu clan.

-Entonces…te entre…go mis…mejores deseos …Azuma-susurra, en su rostro se forma una sonrisa amalgamada de alegría y dolor-Podrías hacerme el favor…de cuidar de Chika.

-¿Quién?-pregunta confundido el peliazul.

-Mi cocodrilo-responde al impulsar su cuerpo hacia el frente hasta que su abdomen golpea la empuñadura de la espada.

-Nos veremos en el infierno-profiere el peliazul al extraer la katana de un tirón, un grito gutural y apagado brota de la garganta de Hisao antes de que este cayera inerte en el piso-Nunca fuiste un rival digno-menciona Ichiro observando el cuerpo de su oponente-Y ustedes tampoco-con su espada ensangrentada señala a sus otras atacantes.

-Maldición-gruñe Tokaku manteniéndose en una postura defensiva junto a Chitaru.

Namatame percibe el desasosiego en los penetrantes ojos azules de su amiga y posa su mano en el hombro de la peliazul-No temas, Tokaku, nosotras podemos-comunica con una sonrisa confiada.

-Verdad, no aceptaremos algo diferente a la victoria-exclama recuperando su tenacidad, "Chitaru, amiga mía en verdad sabes que decir".


El plomo y pólvora invaden el ambiente, manteniéndose a una distancia segura las chicas disparaban contra Kana, la descarga de fuego sobre la mujer fue sorprendente, durante un instante los disparos cesan por la falta de munición, ellas recargaban.

-Alucinante-profiere Kana mientras sus heridas sanaban, las balas salen de su cuerpo y se juntan con las otras que terminaron en el piso al impactar contra los huesos de la chica que eran más resistentes que el concreto, la playera hecha añicos prácticamente dejó de existir-No necesitaré esto-se arranca la camiseta dejando su torso al desnudo.

Banba dejó de lado su martillo para ocuparse de Sumireko, se alejaron de la balacera con lentitud, varios metros las separaba de la pelirroja.

Debido a la gran cantidad de munición con la que fue impactada, no pudo determinar la posición de las tiradoras, 8 decide perseguir al par que se alejaba de ella.

-Viene, debes dejarme-pide Hanabusa al escuchar las fuertes pisadas de Kana.

-¡No!-exclama Shinya con fiereza.

Kana escucha nuevamente como se movía un objeto por el aire, se detiene y un proyectil cruza a la altura de su abdomen y estalla unos metros lejos de ella, la tierra le entra en los ojos impidiéndole ver, "Diablos, con todas las modificaciones que realizaron en mí y nadie pensó en como anular el efecto de la tierra en los ojos", mientras se limpiaba las órbitas otro dardo con veneno se inyecta en la espalda, "Maldición".

-Le di-susurra Kirigaya al introducir otro dardo en su rifle de aire.

-Ya la tenemos-sonríe Shinya al observar como las rodillas de a peirroja se debilitaban hasta golpear el suelo.

-Ya llegué-dice Takechi con la respiración agitada.

-Te tardaste-profiere Banba.

-No es mi culpa, Nio me estuvo llevando de un lado a otro-se justifica.

-Chicas, deben sacarme de aquí, por favor-expresa la pelinaranja esforzándose por no desmayarse.

Takechi la sostiene por el otro brazo y la mueven con mayor velocidad, a los pocos pasos una roca golpea la pierna de Banba-¡Aaaa!-fracturándole el fémur y llevando el temor de las chicas al extremo.

-Ay, no-gime Otoya, aterrorizada vislumbra a una pelirroja con un prominente busto acercándose implacablemente, su corazón se enfrío al verla tan parecida a Haruki, quizás aceptara que Haruki amara a otra pero ello no evitaba sentir mariposas en su estómago cada vez que veía el bello rostro de la pelirroja.

-Basta-Kana les cae encima golpeándolas con su hombro enviándolas al suelo con brutalidad-Mi cuerpo se debilita pero aún tengo la fuerza necesaria para vencerlas-Shinya entumecida por la fractura solo pensaba en acercarse a Sumireko, se arrastra con sus brazos hacia ella-Piensa en ti primero-pronuncia Kana al pisarle el brazo izquierdo.

-¡Aaah!-grita de tal forma que el corazón de Hanabusa se detuvo y la imagen de la peliplateada sufriendo quedó fotografiada en su mente.

-Déjala-dice Sumireko en un tono tan bajo que 8 no la escuchó pero percibió como la pelinaranja se levantaba.

Kana camina hacia Sumireko y con un revés la noquea, en otras condiciones podría haberle arrancado la cabeza con ese golpe, la debilidad producida por el veneno empezaba a ser notable-Los sentimientos parecen peligrosos-deduce la pelirroja observando al par destrozado-¿Qué hay de ti?-le habla a una pelimorada que se encontraba arrodillada-¿Tienes alguien por el cual sufrir?

-Sí-susurra Takechi, inmóvil observa los ojos ámbar de su atacante, idénticos a la mirada de aquella mujer que logró suavizarla, 8 la levanta tirando de la camisa-Tú-menciona la pelimorada.

-¿Ah?-la mente práctica de Kana se confunde con esas palabras, en esa leve confusión aspira la fragancia de la chica que sostenía, "Huele demasiado bien", Takechi percatándose de la falta de agresividad mueve sus manos colocándolas alrededor del rostro de la chica, acariciándola con suavidad-¿Qué haces?-expresa Kana intrigada.

Los ojos de Otoya resplandecían, haciendo el aquamarina de sus ojos aún más hermosos, une sus labios con los de la pelirroja, perdiéndose en el sabor de los labios, ambas se miraban con ternura, Takechi se sentía alegre, los ojos ámbar de esa chica la miraban con la ternura que deseaba le diera otra pelirroja con exactamente las mismas características-Haruki-susurra la pelimorada mientras suelta unas lágrimas.

Kana baja a Takechi-Gracias-profiere con serenidad, Otoya tenía en su mano una jeringa vacía.

-Perdón-gime Takechi en medio de sollozos.

-No-susurra Kana, se apoya en la pelimorada y cae de rodillas mientras la abrazaba-Este era mi destino desde un principio, fui creada para ser un soldado y un soldado solo cumple cuando muere en acción y hoy cumplo ese designio-menciona sin pesar en su voz, no sentía dolor, solo una enorme debilidad.

-Desearía que pudiéramos conocernos-expresa Takechi llorando en el hombro de la pelirroja.

-Me llamo Akai Kana-esboza la única sonrisa de su corta vida, "¿Amor a primera vista? Dudoso, son feromonas sin duda pero me hacen sentir bien".

-Otoya Takechi.

-Mucho gusto, tienes una mirada hermosa-sus párpados se cierran y el cuerpo cae en los brazos de Takechi, murió sin dolor y su primera y última sonrisa permaneció en la cabeza de la chica que la sostenía.

-Tu sonrisa es hermosa, igual a la de ella-gimotea Takechi recostando el cuerpo, "Se siente como si fueras tú, Haruki"-Y me duele…

-Deja…de llorar por ella-llora Banba terriblemente adolorida.


La espada de Ichiro golpea la katana de Tokaku, las espadas se separan, Tokaku levanta la suya, esto permite a su enemigo un flanco abierto, un corte limpio en el costado de la peliazul.

-¡Agh!-gruñe de dolor.

Esta vez Namatame acude en la ayuda de su amiga, golpea la katana clavándola en el piso, decidió que era incapaz de tocar al peliazul, viendo aquello decidió quebrar el arma, con su jo modificado azota la katana destrozándola.

-Bien hecho-profiere Ichiro al desenvainar su Katana corta, abriendo una herida en el costado de Chitaru, el corte aturde a la pelirroja, entonces el peliazul no encuentra resistencia al penetrar el vientre de Namatame-No eres un bushi digno de enfrentarme-los ojos de Chitaru tiemblan, su cuerpo entra en estado de shock, el jo cae de sus manos, y cuando Ichiro extrae la katana el cuerpo de la pelirroja también cede.

-¡No!-grita Tokaku aterrada pero furiosa se abalanza contra Ichiro, el peliazul bloquea el ataque, con habilidad la despoja del arma y con una patada la arroja al suelo.

Tokaku intenta levantarse-Muy lindo-dice Ichiro al patearle en la cara-Muy preocupada en tu amiga-del labio de la peliazul brota sangre, la cara se le entumece con el golpe, mira con rabia a su atacante-Traidora-una terrible patada al abdomen sacude el cuerpo de Tokaku.

-Tú me traicionaste primero, al tratar de abusar de mí-recrimina al tratar de levantarse con sus brazos.

-Quédate abajo-impacta la cabeza de la peliazul con un pisotón.

-Aah-espeta con dificultad, su cabeza retumbaba, Tokaku lo había sabido desde un principio, la destreza de Ichiro era inigualable y ella nunca había sido rival para aquel dragón azul.

-Déjala no has acabado conmigo-se escucha, Ichiro muy sorprendido voltea para encontrarse con una pelirroja que sostenía un jo en su mano derecha y una jeringa vacía en la izquierda.

-Bien-exclama enojado, se lanza contra ella, sus armas chocan, desvía el jo y lanza un corte a la garganta, sorprendentemente termina cortando el aire-¿Qué?-Ichiro queda abrumado, baja la vista y observa a una pequeña rubia con una mirada siniestra.

-¡Bu!-exclama Hashiri al golpearlo con el extremo electrificado del jo, la descarga hace que azuma suelte su katana pero rápidamente con una patada giratoria aparta a la rubia.

Azuma percibe su portunidad, su rostro adquiere confianza y una sonrisa sádica, un golpe de adrenalina levanta su cuerpo, ella toma su katana, Ichiro le daba la espalda-Perdiste-exclama al cortarle el tendón de Aquiles, Ichiro ofuscado por el dolor se defiende con un codazo a la sien, Tokaku taconea el piso, de sus botas salen un par clavos por la parte trasera de la base, contraataca con una patada, una descarga golpea al peliazul y este cae de rodillas.

"No, no puede estar pasando", Ichiro estupefacto no podía procesar lo que le ocurría, no pudo percibir a la rubia, se permitió tardarse en la ejecución de Tokaku y esos errores le pasaron factura, "No me vencerán", observa su katana, la empuña.

-Deja eso-Tokaku de un tajo corta la muñeca de su enemigo, la incredulidad se apoderó de Ichiro su mirada se petrificó en su mano cortada y el líquido espeso que brotaba, Tokaku le levanta la mirada con la espada-Es tu fin-levanta la katana, Ichiro sonríe.

-No falles-agacha la cabeza, espera la ejecución pero el sonido de la hoja moviéndose no se escucha, en su lugar se produce un golpe seco y metálico, la chica había soltado el arma.

-No soy como ustedes-profiere Tokaku ignorando al peliazul, se dirige hacia Chitaru-¿Cómo esta?-se lo pregunta a Nio.

-Estará bien, ya la inocule-responde sobándose la cabeza, Azuma se agacha y sostiene la mano de la pelirroja.

-¿Cómo estás, amiga?-le pregunta con una angustia evidente en sus ojos azules.

-Viviré-responde logrando sentarse siendo ayudada por la peliazul, la gratitud de Chitaru por la preocupación de Tokaku se percibía en sus ojos brillantes de color rojo.

-¡Hey! ¡Tokaku!-exclama Ichiro llamando la atención de las mujeres-No me verás vivir y mucho menos morir con deshonor-tenía en su mano la katana corta, se clava la hoja en el abdomen una mueca de horror se forma en las espectadoras, se abre lateralmente el vientre, extrae la espada, nuevamente se la clava y abre el abdomen, su mano temblaba, el rostro se le palidecía, el dolor era incontable, "Seppuku" la última forma de mantener el honor de un guerrero, y con un tercer corte se detiene, su rostro débil observa a sus enemigos y les sonríe-Elegiste mal, Tokaku-muere con sus entrañas al exterior.

-Diablos, nunca vi a nadie hacer eso-exclama Nio aterrada.

-Era un bushi de verdad y debía morir como tal-expresa Namatame logrando levantarse tan solo con un ligero entumecimiento en su cuerpo.

-Debía hacerse, pero no era yo quien debía matarlo-profiere Tokaku apartando la mirada de aquella grotesca escena-Discúlpenme-pide al alejarse velozmente, su vientre le pedía vomitar.


Desde una colina de talud completamente vertical una mujer anciana observa como la villa Azuma ardía, hojas de cerezo caían a su alrededor, se acerca al barandal de la colina y manteniendo serenidad lanza un grito-¡Yuri!

-Si llamas al diablo, este se te aparece.

La anciana ni se molesta en mirarla, conocía las habilidades de Meichi y hacer contacto visual era un craso error-Tu ansia de poder nunca será saciada-menciona fríamente.

Meichi manteniendo distancia se acerca a observar las llamas-No me conoces, mi ambición no es tan grande, solo deseo tener el control de todo Japón.

-Una mujer como tú no se contentará, primero te rebelaste contra tu propia organización-expresa apretando el barandal-Proseguiste apoderándote de miembros de otros clanes, adueñándote de territorios y negocios yakuza, adquiriendo influencias y amigos en altos mandos políticos, policiales y militares-expresa agachando la mirada con ira-Japón es el principio, ¿Qué es lo que realmente quieres?

-Un mundo, para la gente como yo y tu nieta-responde apresándola contra la baranda.

-No te lo permitirán-exclama angustiada, su tiempo había pasado y sabía que no estaba preparada para los cambios que Meichi traía consigo.

-En este preciso momento, solo tengo dos obstáculos, tu clan y Ozawa-le susurra al oído-Y sabes, tengo a tu nieta de mi parte, está en una tierna relación con mi sobrina, ¿sabes lo que eso significa?

-¡Maldita!

-Ahora este es mi clan-la empuja tirándola al precipicio, la anciana decide no gritar mientras aceptaba su destino-Solo un cabo más por atar-dice Yuri al sacudirse las manos.


En una bodega adecuadamente iluminada un grupo de ocho discutía fervorosamente alrededor de una mesa rectangular.

-Y quiero este territorio-reclama un hombre de tez negra.

-Jamás, es el lugar más productivo, si alguien lo merece soy yo-replica una pelirroja con un poco de sobrepeso.

-No, esta es mi tierra, ahora yo lo tendré todo-dice un japonés al golpear con fuerza la mesa.

-No debemos fracturar la organización, el peligro para nuestras actividades es inminente-exclama otro.

-Veo que solo hay una forma de resolver esto-exclama el primero, saca su pistola, lo secundan sus guardas, el ambiente se tensó.

-Benneth, maldito, baja esa arma-gruñe la pelirroja.

-Silencio, Cloe o serás la primera en morir.

-Infeliz, bastardo…

-Te lo advertí-dice al presionar el gatillo, el estruendo no se hace esperar, la mujer se cubre con sus brazos, pasa un segundo y se calma al ver que no fue impactada pero tras el primer susto le vino uno más grande, la bala flotaba en el aire.

-¿Creen que pueden esperar a que me vaya y entonces proceder a dividirse mi territorio?-exclama una mujer de piel canela, todos la miran, la bala cae sobre la mesa y ella prosigue-Saben como es esto, el que tiene más poder se hace cargo…

-Tú ya estabas a cargo de las operaciones en América, regresa allá y déjanos resolver esto, bruja-espeta Benneth apuntándole.

-Negro Sabiondo-dice Medina que con un ademán lo desarma-¿Qué es lo que quieres?-pregunta con fiereza apuntándole con el dedo índice-Dime-una fuerza invisible derriba al hombre, sus guardaespaldas asustados guardan sus pistolas.

-Pu…

Otro golpe psíquico lo interrumpe-¿Qué? Repítelo, no te escuché bien-pide con una sonrisa.

-Rame…

Señala con más fuerza y se escuchan crujir las costillas-¿Quieres que te rompa las costillas acaso, Benneth?

-Perra-gime con el poco oxígeno que pudo reunir.

-Aaah-suspira Diana-Creo que sí-dice al puntearlo de nuevo, un crujido espantoso seguido por un gutural ruido y los borbotones de sangre que surgió por su boca señalaban el fin del hombre-¿Alguien más quiere hacerme enojar?-pide Medina rodeando el cuerpo, esa muestra de fuerza reprimió los ánimos de la mayoría.

-Diana-dice Cloe.

-¿Qué?

-Estás loca, no puedes venir aquí y hacer tu voluntad, agradezco que me salvaras pero no te permitiré tener el control de todo el negocio de mi hermano-profiere sin levantarse de la silla-Kent te permitió llegar tan lejos por tus poderes y quizás porque te acostaste con él pero yo tengo derecho por sangre de liderar esta organización.

Diana se pasea silbando hasta terminar detrás de la pelirroja-Primero que nada, Cloe, me sorprende el valor que muestras, segundo, no, no me acosté con él, esa fue Kelly, y tercero-coloca sus manos alrededor de la cabeza de la mujer, el temor venció a la pelirroja que quedó petrificada-No me lo puedes impedir-un click y fue todo-Bien, ella me caía bien, a ustedes apenas los conozco, ¿qué debo hacer con ustedes?-suelta la cabeza y esta golpea la mesa con un sonido seco.

-Tranquila Diana, ya entendimos, estamos a tus ordenes-responde el miembro japonés del grupo.

-Gracias, Paul.

-No me llamo así-recrimina.

-Te pareces a mi primo, Paul, así que te seguiré llamando así.


Shiena con su laptop en el regazo ingresa en las cámaras de seguridad, se las arregla para llegar a la habitación donde Hanabusa y Banba se recuperaban, al encontrarlas las encuentra rodeadas por tres de sus compañeras, Shutou, Kaminaga y Hashiri, eso era exactamente lo que esperaba la castaña, se coloca los audífonos y sube el volumen le interesaba la conversación:

-Sumireko te hubiera dicho algo pero nada en este mundo puede detenerte cuando tomas una decisión-expresa Suzu sentada en una silla plástica al costado de la cama de Hanabusa.

-Ojalá eso fuera cierto, pues como ves esa pelirroja fue un objetivo demasiado complicado-expresa con suavidad, respirar y hablar le eran difíciles con sus costillas astilladas.

-Eso lo sabíamos desde el principio-menciona Shinya desde la otra cama-Estoy cansándome de estar cerca de la muerte-expresa muy cansada-Y eso es demasiado viniendo de mi-su tono no se parecía al alocado y exagerado de Shinya o al tímido y reservado de Mahiru, se podía describir como un intermedio de ambas.

Nio acostada de espalda en un sillón café frente las dos camas miraba muy pensativa el techo-Estamos cerca, no creo que debamos comentarles el plan a las otras chicas, ellas tienen ideales que podrían entrar en conflicto con nuestros intereses-recita de la nada.

Kouko se ajusta las gafas-No, no es conveniente hablarles del "Proyecto Gedeón", pero esa decisión no nos concierne.

-Sería una lástima que rechazaran ser parte, son criaturas fascinantes y me he encariñado mucho con ellas-comenta Suzu mirando a la rubia.

-Sí, por desgracia Meichi no puede mantener un control mental permanente, ni siquiera uno lejano-dice Nio.

-Pero, Suzu cree que Haru podría ser capaz, ¿verdad?-profiere Sumireko mirando a la peliceleste.

-Sí, mis análisis lo corroboran, Haru es el siguiente eslabón en la evolución de las capacidades "Primer", Meichi no la dejará ir-responde con un poco de pesar.

-Es una pena por Haru, la chica es muy tierna y no soportará la vida que Yuri quiere para ella-formula Banba girando su cuello hacia Shutou.

-Tampoco podemos decidir sobre eso, solo tenemos que limitarnos a seguir las órdenes de Meichi-dice Kouko con el rosario en su mano.

Hashiri se levanta, da un corto paseo por la habitación y observando por la ventana les formula una pregunta-Si Meichi les ordenara enfrentarse a sus amigas, ¿lo harían?-voltea para mostrar una sonrisa filosa. Shiena se queda boquiabierta mirando el video, expectante por la respuesta, ¿serían capaces después de todo lo que pasaron juntas?

Kouko se coloca la cruz del rosario sobre los labios, su mirada indicaba vacilación-No, no podría-responde Kaminaga.

-Las he estado monitoreando a lo largo de estos años y he formado amistad con ellas estos meses-dice Shutou-Son mis niñas, no lo haría.

-En mi sangre corre la misma esencia que en cada una de ellas-pronuncia Hanabusa evitando mirar a Nio-Son amigas, claro que no-sonríe cortésmente.

-Son nuestras hermanas de armas, tendrás que encontrar otras-exclama Shinya con una sonrisa extensa. Kenmochi suspira aliviada, en verdad eran amigas, sus palabras nunca fueron vacías, la preocupación que mostraban era genuina.

-No hay problema, siempre hay un equipo B-responde Hashiri con una sonrisa siniestra, enviando escalofríos a la espía que las observaba.

"No, debo contarles, espera, no te precipites, nuestras mejores peleadoras siguen heridas, y todavía no encuentro este llamado "Proyecto Gedeón", la información es poder, actuaré cuando lo sepa todo", cierra el programa, baja la pantalla, coloca la computadora al lado, se levanta de la cama y se detiene frente al espejo, su mente seguía meditando cuando llaman a la puerta-Pasen-dice.

-Hola, Shiena-saluda Haruki muy sonriente-Suzu, llamó dice que ya podemos ver a las chicas.

-Claro, voy contigo-dice al ir por sus zapatos.


Ozawa sabía lo que le esperaba, sus asesinos y sus hombres, acabados, los que todavía permanecían con él temían el poder que Meichi tenía, con una botella de sake y un habano esperaba su destino, sentado en el despacho de su mansión, rodeado de lujos, despidió a todos sus guardias, no quería posponer lo inevitable.

-Me gustan los preparativos-dice Yuri al abrir las puertas del despacho.

-Yuri-pronuncia Ozawa desde su sofá de cuero negro-Siéntate-con la mano que sostenía el puro señala un asiento.

Meichi toma asiento-Ozawa, tú definitivamente piensas como yo, no comprendo porque no te me unes-menciona cruzando una pierna sobre la otra.

El hombre ríe en tono bajo, da un fuerte suspiro y bebe un trago de sake-Es simple en realidad, primero muerto antes que una mujer, especialmente una como tú este a cargo del inevitable cambio en la balanza evolutiva.

-Explícate, ¿una mujer como yo?-pregunta juntando las manos.

-Una puta lesbiana-gruñe el obeso soltando saliva al decirlo con el mayor desprecio que pudo producir su garganta-Mujeres como tú son las que yo uso para llenar centros nocturnos o para que deambulen las esquinas en busca de quien les meta verga, ese debería ser tu destino-aspira su cigarro y libera el humo mientras observa el impasible rostro de Yuri-Pero créeme lo comprendo, el progreso es imparable y obstaculizo su camino, debo ser removido-apaga su habano en el cenicero, bebe un largo trago de sake directamente de la botella-Hazlo de una vez, puta-pide mientras comienza a reír.

Meichi se coloca de pie y se dirige a la ventana del despacho, era el tercer piso, por la ventana observa el amplio patio de la mansión-Construiste esta lujosa mansión con el sufrimiento de mujeres que ultrajaste-menciona sin dar a percibir una sola emoción, Ozawa permanece sentado en el sofá esperando el movimiento de Meichi, ella va hacia él, toma una caja de fósforos del escritorio, arrebata la botella de alcohol y la riega sobre la cabeza del hombre.

-¿Qué diablos haces?-exclama al levantarse de golpe.

Enciende una cerilla y la arroja-Mereces morir con una porción del sufrimiento que has provocado en esas mujeres-el hombre se prende en llamas.

-¡Aaaah!-en medio de gritos desgarradores se convulsiona por la habitación en una agonía terrible, con la mínima porción consciente de su cerebro se lanza por la ventana, encontrando la muerte al estrellar su cráneo con el suelo.

Meichi se asoma por la ventana-Ahora todo me pertenece-sonríe complacida, su meta había sido alcanzada, nada se interponía en su camino.


-A ti parece gustarte el peligro, ¿verdad Sumireko?-menciona Hitsugi sentada en el regazo de Chitaru.

-No más que a cualquiera de nosotras-responde la pelinaranja con una sonrisa.

-Yo no tendría el coraje para ponerme frente a una demoledora como aquella-profiere la peliceleste.

-Y yo no lo recomiendo-ríe Banba-Solo mírame, tres huesos fracturados y en ningún momento nos peleamos, hubiera sido un desenlace trágico sin ese veneno-aprieta su puño derecho.

Shiena da un fuerte suspiro atrayendo las miradas-Chicas en serio no comprendo su valentía, esa chica era un rival fuera de límites y según dicen les falto poco para que Ichiro las liquidara, ¿como enfrentan a un enemigo que claramente es superior?

-Te paras firme…-expresa Tokaku…

-Levantas la guardia…-prosigue Sagae…

-Cierras los puños…-profiere Banba…

-Aguantas los golpes…-menciona Hanabusa…

-Y peleas…-pronuncia Inukai…

-Hasta que la última gota de sangre…-continua Namatame…

-Y el último suspiro salgan de tu cuerpo-concluye Hashiri acariciando el hombro de Kenmochi.

Shiena sorprendida por el hecho de que la voluntad y el pensar de sus amigas fueran tan similares permanece absorta en esas palabras, analiza los rostros serenos, agraciados y curtidos de aquellas mujeres, la lucha era el único mundo que conocían-Ese es el camino de un guerrero, ¿verdad?-"Quizás no sea necesario decirles nada, los planes de Meichi no nos afectan de todos modos".

-Correcto, Kenmochi-dice Azuma con sus dedos entrelazados cubriendo su boca.

-La directora las escogió bien, su voluntad es de acero-comenta Midori casi en un susurro.

Ichinose sonríe con ternura al mirar a la peliverde-Son increíbles, ¿verdad?


Akio subía por un elevador privado, cargaba un maletín en su mano izquierda, una caja metálica levitaba a su derecha, las puertas se abren y el entra en una habitación iluminada con una tenue luz verde, la caja metálica lo sigue, cinco figuras femeninas ya se hallaban en el sitio charlando entre sí, cinco de ellas rodeaban a la figura principal que permanecía sentada en una silla de oficina-Buenas noches, damas-saluda.

-Akio-kun, justo a tiempo-dice Meichi con una sonrisa-¿Trae consigo lo encomendado?

-Por supuesto-responde al abrir el portafolio, saca unos papeles, los coloca sobre la caja-Más luz por favor-pide, la computadora reconoce el patrón de voz y cambia a una brillante luz blanca, las mujeres se aproximan a él-Estos son los artes conceptuales y las especificaciones de los prototipos que me pidió desarrollase-informa con solemnidad.

-¿Este es el mío?-pregunta Diana al tomar la hoja con el dibujo, ignorando la hoja de especificaciones.

-Sí, es un Potenciador Neuronal Electrostático, en teoría aumentará tus habilidades…

-Ponle unas alas a los costados-pide devolviendo la hoja.

-¿Perdón?

-Ya sabes, para que parezca un casco de valquiria-sonríe.

-De acuerdo.

Hana permanece en silencio a lado de Fubuki que vestía un recatado uniforme de sirvienta, su parche sobre el ojo contrastaba demasiado con su vestimenta.

-¿La vestiste de sirvienta?-inquiere Akio.

-Sí, se ve tan Kawai-expresa Diana al apretujar las mejillas de la peliverde.

-No creí que tuvieras un fetiche como ese-menciona Saoi regresando su atención a los papeles.

Diana frunce el ceño, su mirada furibunda atemoriza a Fubuki-Yo no soy pedófila por un demonio-exclama al enviar al cobrizo por los aires, Akio reaccionando con premura logra caer de pies.

Saoi manteniendo serenidad desenfunda su katana pero rápidamente la guarda-No, no voy ganarte, eres demasiado poderosa para mí, te prefiero como amiga-comenta al regresar a sus asuntos-Lamento lo que insinué.

-Eso está mejor-sonríe alegremente.

-Akio, quiero ver lo mío-pide Hashiri saltando hacia él.

Mueve unas hojas y encuentra la que buscaba-Esta es, Modulador Estereoscópico-el dibujo parecía un par goggles-Reducirían la concentración que necesitas para producir tus ilusiones.

-Genial-exclama la rubia, toma la hoja de especificaciones y frunce el ceño-Oye, aquí solo dicen ilusiones ópticas, también puedo manipular las otros sentidos, no estoy segura sobre el tacto y el gusto pero sí puedo generar ilusiones auditivas y olfativas-indica agitando el papel.

-Interesante, trabajaré en ello aunque te necesitaré para comprender tus habilidades y calibrar el equipo.

-Llámame cuando quieres, yo acudiré-sonríe gatunamente con un saludo militar.

-Akio-kun, por favor prosiga, deseo conocer el resto de prototipos-pide Yuri-Me interesa conocer, su tan sonada Bushi Armor.

-Aquí la tengo-señala la caja flotante, entrega las hojas a Diana, coloca su mano sobre el objeto.

-Reconocimiento dactilar completo, usuario, Akai Bushi reconocido-la caja automáticamente comienza a abrirse y armarse hasta tomar la forma de una armadura samurái, la máscara era roja y representaba un demonio con una gran dentadura, las placas que protegían la cabeza y el cuello eran negras, un par de cuernos que sobresalían de la cabeza eran dorados al igual que las hombreras, las placas centrales del torso eran negras mientras las laterales rojas y el recubrimiento de las piernas negras.

-Esta es-sonríe con fuerza, su felicidad y orgullo eran magnánimas, entra en la armadura y esta se cierra sobre él, de la parte externa de la pierna sale una katana comprimida que se extiende al quedar libre, la estatura de Akio con la armadura se incrementó hasta los dos metros-Con esto, te puedo enfrentar Medina, no sé si superarte pero no te sería fácil vencerme-expresa mientras manipula hábilmente la espada, se movía ágilmente como lo hacía sin armadura, las placas estaban unidas por un material elástico para proporcionar libertad de movimiento al usuario.

-Magnífica-pronuncia Medina tocando el brazo de la armadura-Haz uno para mí.

-Yo quiero trescientas Akio-kun-pide Meichi sonriendo plácidamente al observar tal artilugio.

-Tomará tiempo-responde-Pero los tendrá, Yuri-sama-reverencia a través de la armadura.


Las semanas pasaban sin novedades, Mizorogi hizo un escándalo cuando se le infrmó el estado de sus alumnas, Meichi fácilmente pudo mantener a Ataru en su lugar explicándole que fue un accidente con una vitrina mal clavada.

En esos días Haruki logró hacer una fiesta de pijamas, a la que asistieron…

-Traje mi cepillo de dientes, ¿dónde están los dulces?-bromea Hitsugi al ingresar a la habitación, usaba un camisón blanco.

-No tengo dulces, pero hay papas y pockys-sonríe Sagae sacudiendo el cabello de la niña, ella usaba una pupera blanca con el símbolo de Japón levemente derruido encima, la blusa tenía ligero decaimiento del lado derecho dejando su hombro desnudo y la falta de tirantes de sostén indicaban que no usaba ninguno, un short rosa completaba su atuendo.

-Buenas noches Haruki-saluda Namatame, ella vestía un pijama de dos piezas color celeste.

Tokaku iba detrás de Chitaru con un abrigo encima-Sagae-dice Azuma al entregarle el abrigo que la cubría, revelando una blusa blanca y un short azul como ropa de dormir.

-Oooh-sonríe Haruki colocando el abrigo en el perchero-Te da vergüenza andar por los pasillos cuando no usas sujetador-ríe la pelirroja.

-Sagae-gruñe la peliazul.

-Hola-llega Haru llevándose a Tokaku, Ichinose vestía un pijama rosa con puntitos más claros.

Takechi ingresa muy sonriente saltando encima de la pelirroja-Haruki-exclama muy alegre.

-Otoya-dice Sagae muy alegre abrazando a la chica-Suficiente, si Isuke nos ve se arma la grande-dice al sujetarle la cintura.

-Con tus manos ahí parece que deseas que continúe-susurra la pelimorada.

-¡Aaah! Yo y mi falta de respeto por el espacio personal de otros-exclama Haruki al quitarle las manos de encima, mira con detenimiento la vestimenta de Takechi, era una camisa púrpura con líneas laterales, lucía un poco grande y muy familiar-Oye, ¿esa es mi camisa?

-Sí-responde al desabotonar la camisa mostrando provocativamente su busto-¿Quieres que te la devuelva?

-Te la regalo-dice con una sonrisa nerviosa al detenerla.

-Ummh, hola-dice Midori con un tono parecido a un gruñido.

-Hola-saluda Sagae con su mano mirando con cautela a la peliverde, "Que raro", la chica vestía un camisón turquesa.

-Haruki-saluda Shiena llevando un tazón con nachos, usaba un pijama verde lima y tenía su cabello arreglado en una cola de caballo.

Sagae se inclina y coloca un beso en la mejilla de la castaña-Por eso te quiero, Shiena-expresa muy sonriente al llevarse unos cuantos de esos bocadillos a la boca.

-Deberías tener más respeto al espacio personal de otras-menciona Kenmochi con las mejillas sonrojadas.

-Uuh, perdón.

-¿Yo también tendré un beso?-pregunta Suzu con una lata de duraznos en almíbar en sus manos, su vestimenta era un vestido de dormir blanco con el símbolo de "hello kitty" encima.

-Por supuesto-dice la pelirroja al besarle la frente.

-Gracias linda.

-Yo no quiero beso-dice Kouko al entregarle una funda con dulces, usaba un vestido largo para dormir.

-Por supuesto-ríe Sagae al tomar la funda-Hitsugi, ya tengo dulces.

-¡Yey!-la pequeña peliceleste se apoderó de la funda.

-¡Que empiece la fiesta!-se escucha una voz en medio de la habitación, Sagae sorprendida observa Nio dentro con un pijama amarillo.

-¿Cómo puedes entrar sin que te vea?-pregunta Haruki boquiabierta, solo había una puerta para la habitación y a menos que pudiese volar no había otra forma de entrar.

-"Porque soy Batman"-responde la rubia.

Isuke sale del cuarto de baño usando un camisón morado semitransparente muy provocativo con detalles en negro en los extremos, había amarrado su pelo en una cola de caballo al estilo de Haruki, Inukai percibe la presencia de Takechi que estaba sentada en la cama de Haruki sonriendo-No jugaremos a la botella-expresa dirigiendo una mirada dura contra Sagae.

-Tranquila nada de alcohol hoy-dice Haruki al levantar las manos.

-Veo que Hanabusa y Banba siguen en observación-profiere Inukai percatándose de la falta de ellas.

-Sí, se someterán a un procedimiento experimental para acelerar la curación de sus huesos, levantaré plegarias a Kami-sama para que todo salga bien-informa Kouko sentándose junto a Otoya.

-Tranquilas tenemos cuatro meses más para que se acabe su contrato, habrá oportunidad para hacer una fiesta de pijamas con ellas-profiere Nio devorando dulces con Kirigaya.

-Sí, ahora que todo está tranquila podremos ir al exterior y divertirnos con libertad-exclama Haru aplaudiendo con alegría-Este fin de semana vayamos al cine-pide con sus ojos rosados brillando intensamente.

-No que pereza-bufa Inukai mientras enrollaba un mechón de su cabello.


Y desde entonces la vida transcurrió sin más altercados entre las chicas o alguno más, días pacíficos y llenos de compañerismo sucedieron a los dramáticos acontecimientos de los últimos meses, las chicas disfrutaron de una buena paga sin peligros viviendo lo más cercano a una vida escolar normal que podían tener hasta el día que su contrato expiraba, el último día de clases, el día de la graduación.

-Tokaku-exclama Haru abrazando por la espalda a la peliazul.

-Haru, creí que ya estarías en el gimnasio-profiere con seriedad.

-Quería ir con ustedes-menciona la chica sujetándole la mano, una sonrisa tierna se apodera del rostro de Haru provocando que la peliazul sonriera.

-Se ven tan lindas juntas-dice Kirigaya que también estrechaba la mano de su pareja, ambas chicas se sonrojan con el comentario de la peliceleste.

-Continuemos, se nos acaba el tiempo para llegar-profiere Namatame apresurando su paso lo suficiente para que Hitsugi no tropezara.

-Vayamos, quiero ver que nos espera tras la graduación-dice Haru que con energía corre casi arrastrando a Tokaku.

Gracias por leer, por favor comenten, este es el penúltimo capítulo, indíquenme que subtrama olvido sellar para dejar completamente conclusa esta historia, sus críticas me ayudan mucho ha mejorar como escritor y si perciben que voy n reversa me gustaría que me lo dijeran, intentaré responder sus comentarios con seriedad pero no prometo nada, jajaja, (diablos bajo ninguna circunstancia puedo ser totalmente serio), saludos y abrazos desde Ecuador. Les deseo la mejor de las suertes y muchas bendiciones a todos.