Este es el primer epílogo de un grupo de... bueno no sé cuántos haré pero todos estarán de un modo u otro correlacionados, en todo caso esperen más para rellenar los huecos que dejé.

EPÍLOGO

La tarde caía con un color anaranjado depresivo, las sombras se dibujaban sobre grandes rascacielos fríos y acongojados con la depresión de los trabajadores, a esa hora una joven pelirroja esperaba su hora para terminar el día y regresar con su familia.

-Sagae, cada día estás más distraída- menciona un hombre de cabello negro vestido de guardia.

Haruki mantenía su mirada en el reloj y de manera melancólica responde –No termino de acostumbrarme a un trabajo de horario fijo.

-Pero parece que deseas que termine el día.

-Lo hago, Komatsu, tengo familia en mi casa- dice con una sonrisa pesada.

El hombre hace un mohín con su boca –Pero que rara eres- Komatsu se le acerca y con una sonrisa confiada profiere -¿Qué te parece si mejor vamos esta noche a tomar algo? Tengo una amiga que quiero presentarte- inmediatamente el hombre comienza a reír.

-No sé porque te lo conté- susurra la pelirroja –Ya para o voy…

-¡Déjenme!- grita un hombre mientras se agitaba desprendiéndose del agarre de un par de guardias.

-Vamos- indica Komatsu al dirigirse al escándalo.

-¡No me iré sin antes hablar con esa zorra!- exclama el hombre alterado, era un sujeto elegantemente vestido, de un metro setenta y contextura fuerte -¡Maldita ven y habla conmigo!- señala enfurecido a la recepcionista del lugar que permanecía temblorosa en su asiento.

-Señor por favor, retírese- ordenan los guardias y este no daba indicios de ceder.

-Déjenlo, hablaré con él- habla la recepcionista, se levanta y con cuidado se lo lleva hasta la puerta de salida.

-No me confío de esto- dice Sagae quedándose a pocos metros de la puerta observando los ademanes exagerados del hombre.

Como los instintos de Haruki pocas veces se equivocaban el tipo comenzó a tironear a la mujer, la pelirroja inmediatamente salió a defender a la agredida, separó violentamente al par tirando al hombre al piso.

-Su última advertencia, váyase- gruñe Sagae.

-No se entrometa por favor- pide la mujer logrando enfurecer a Haruki, "Trato de ayudar maldita sea, ¿qué debo hacer? ¿Dejar que te golpeé? ¿Qué te pasa mujer?"

El hombre se levanta y apretando sus puños vocifera –No te metas, puta- lanza un golpe, Sagae lo evade, atrapa el brazo y avienta violentamente a través del cristal lo cual sorprendió a todos los guardias por dos cosas, el valor de la pelirroja para dañar propiedad de la empresa y agredir a un individuo extraño al lugar y más que nada les sorprendió la fuerza que debió ejercer aquella chica para que el cuerpo del hombre rompiera el cristal a prueba de balas.

-¡Sagae pero qué diablos!- grita el guardia mayor, su supervisor.

Haruki se quita su gafete y su revólver –Tómelo como mi renuncia- pronuncia con tranquilidad y se retira del mismo modo.

-¡Espero su uniforme en mi escritorio mañana a primera hora, señorita Sagae!- grita el supervisor mientras Sagae cruzaba la calle hacia la parada de autobús.


Al día siguiente Haruki envió un mensajero a dejar el uniforme, no quería acercarse al lugar, se mantuvo acostada en su cama hasta las diez de la mañana cuando Fuyuka entró en la habitación.

-Te despidieron de nuevo- dice la castaña, lo cual era más una aclaración que una pregunta.

-Renuncié- aclara la pelirroja retorciéndose entre las sábanas.

Fuyuka suspira cerrando los ojos y se acuesta sobre su hermana –No puedes seguir de esta manera, no eres la misma desde que volviste, te noto desanimada y furiosa, ¿qué tienes?- indaga con delicadeza.

-Varias heridas profundas- responde sin meditar.

-No puedes continuar de este modo- dice la castaña al levantarse y salir del cuarto.

Haruki con pesadez sale de la cama, va a la sala, se percata de que su hermana menor dormía en el único sofá que poseían, el pequeño niño se veía tan pacífico con sus suspiros entrecortados, Sagae sonríe enternecida, desvía la mirada y observa Fuyuka con un canasto de ropa en sus brazos.

-Déjame ayudarte, ahora no tengo nada que hacer- dice la pelirroja acercándosele.

-Lo hubieras dicho hace dos horas- menciona Fuyuka –Solo debo colgarla, si quieres ayudar ve a la puerta y espera al camión de la leche.

La pelirroja salió y sentó en las gradas de madera, viendo hacia los muros de piedra esperando el paso del vehículo, los minutos pasaron, no falta decir que aquel camión no apareció y que Haruki muy aburrida se apoyó en la pared, su cabeza divagaba de un lugar a otro, en su absorción personal un auto compacto y elegante marca "Suzuki" color azul se estaciona frente a ella, la pelirroja se levanta muy confusa, una chica sale del auto y alegra el ánimo de Sagae, era una hermosa chica que usaba gafas de sol y unos tacones de oficina negros, vestía un uniforme de secretaría gris con una camisa blanca y un chal rojo sobre su cuello, toda su vestimenta le asentaba bien a su cabello castaño amarrado en un par de trenzas.

-¡Shiena!- exclama Sagae corriendo hacia su amiga, la abraza y levanta casi haciendo caer las bolsas que llevaba.

-A mí también me da gusto verte- dice con una sonrisa tan grande como la de la pelirroja cuando esta la colocó en el suelo y se apoderó de las bolsas –Gracias.

-Sígueme- pide la pelirroja mientras subía las pequeñas gradas -¿Qué te trae por aquí?

-Bueno vivo cerca, no tenía nada que hacer y me dije: "Hey, por que no voy a visitar a Haruki, ya son tres meses que no nos vemos"- expresa muy emocionada al retirarse las gafas y guardarlas en el bolsillo de su camisa.

-¿Cómo vas en tu trabajo?

-Bien- suspira con pesadez –Los compañeros son agradables y el ambiente…

-¿Te despidieron?- pregunta la pelirroja al notar el desinterés con el que hablaba.

-Renuncie después de mandar al demonio a mi jefe- ríe muy alegre –Creo que no sirvo para una oficina.

La pelirroja también ríe, al parecer no era la única que no podía acostumbrarse a un ambiente laboral normal -¿Segura?

-Sí, escribí mi hoja de renuncia, se la coloqué en su escritorio y me despampane lanzándoles epítetos soeces- carcajea –Nunca me sentí tan bien.

-¿Haruki, llegó… - decía Fuyuka que andaba sin su blusa pero por suerte usaba un sujetador y tenía una playera turquesa entre sus manos que usó para cubrirse cuando percibió a la amiga de su hermana y su cara se tornaba carmesí -¡Haruki! ¡¿Por qué no me avisas que tienes compañía?!- clama terriblemente abochornada.

-¿Cómo iba saber que andabas semidesnuda?- se justifica sin dejar de sonreír –Ella es Shiena- dice al señalar a la castaña.

-Uhh… ¿Hola?- saluda Kenmochi igual de sonrojada sacudiendo su mano.

-Ho…la- responde al saludo y rauda va a su habitación.

-Ella era Fuyuka- dice la pelirroja.

-Es muy…linda- susurra.

-¿Uh?

-Nada- pronuncia la castaña –Vamos a la cocina traje los ingredientes para preparar Takoyaki.

La tarde se la pasaron conversando sobre trivialidades, Shiena conoció a los hermanos de la pelirroja y les pareció un grupo muy unido y bullicioso, se sintió eipecialmente intrigada por la jovialidad y mansedumbre de Fuyuka que al muy contrario de su nombre desprendía calidez y candidez por igual, llegada la noche decidió quedarse, los hermanos se durmieron y las dos ex compañeras seguían conversando muy animadamente.

-¿Qué piensas hacer ahora?- pregunta Haruki.

-Me dedicaré a escribir, ya acabé con los trabajos de oficina y los de campo- indica estirando sus brazos -¿Qué hay de ti?

-No lo sé- menciona volviendo a un estado depresivo –Simplemente no puedo acostumbrarme a una vida sin emociones pero al mismo tiempo deseo dejar de pelear- comenta recostándose en su futón –Soy una contradicción viviente, Shiena.

Kenmochi se acuesta en su futón –Sé que sabrás que hacer- dice la castaña cerrando los ojos –Mañana será otro día, con suerte uno mejor- profiere cubriéndose con la cobija –Solo debemos mantenernos fieles a nosotras mismas.

-Quizás tengas razón- musita la pelirroja también cierra sus ojos –Hasta mañana.

-Buenas noches- pronuncia Kenmochi -¿Quién apaga la luz?

-Ooooh, pero ya estoy acostada.


Los días siguientes a la visita de Shiena fueron rutinarios con un patrón repetitivo, Haruki de nuevo estaba en el patio observando como sus hermanos jugaban bajo el brillo naranja del sol y la vida pasaba, debía volver a trabajar o pronto se terminaría el pago que recibió por sus labores en Myojo. (Ahora regresen al capítulo Pétalo de hielo y fuego para que sepan quien es tal hermano pues me da pereza describirlos de nuevo)

-Cuidado- clama Mafuyu.

-Pues no juegues si no soportas el contacto directo- profiere Ai que casi muy al contrario de su nombre era un tanto altanera y problemática pues estaba pasando por la adolescencia y con la ausencia de una figura fuerte en la familia se desviaba del camino.

-Un momento, desde cuando estás tan agresiva- dice Haruki caminando al patio.

-No, Haruki, no lo hagas no eres mamá para que tenga que contarte mis problemas personales- menciona al cruzar los brazos.

Sagae frunce el ceño molesta por ese abrupto bache que se abrió ante su intervención -No, no soy mamá y tampoco soy tu hermana pero prometí velar por todos ustedes pues los amo y detesto no poder guiarlos como deseo porque yo misma no sé como hacerlo.

-No me hables...

-¡Tú no me hables con ese tono!- exclama deteniendo al instante los ánimos de su hermana -Perdón, hablemos, por favor- pide con urgencia, gritarle le había dolido.

-Claro.

Se apartaron del resto y se sentaron en la acera.

-Mientras estuviste fuera, conocí a una chica...- empezó Ai.

-¡Wow!- exclama Haruki sorprendida.

-¡Baka! No se trata de eso- reclama muy sonrojada.

-Jejeje, perdón.

-Me hice muy amiga de ella pero resultó que ella quería más que una amistad...

-No dijiste que no.

-Pero a mí me gustan los chicos- menciona -Y al mismo tiempo me gusta tenerla como amiga aunque suele celarme cuando se acerca un chico guapo, ¿qué debo hacer?

Sagae en ese instante tiene un conflicto de intereses y un cortocircuito neuronal, "Uh, como putas respondo a eso, con sinceridad supongo" -Dile lo que piensas como me lo dices a mí, si te desea como amiga aceptará tu solicitud aunque le duela en el alma.

-¿Será así de fácil?

-No, nunca lo es pero debemos ser fuertes y valientes para seguir adelante- indica entre suspiros.

Durante la noche cuando sus hermanos dormían salió al patio y se sentó cruzando las piernas, cerró los ojos levantando la cabeza hacia la luna llena que centelleaba al chocar con las hebras rojizas del cabello, su mente trabajaba arduamente para decidir su plan de acción.

-Has estado así por dos horas, ¿nos vas a dejar de nuevo?- inquiere Fuyuka que salió a verla en su batín.

-Me temo que sí- responde al salir de su meditación.

-¿Cuánto tiempo esta vez?- profiere restregando sus brazos para quitarse el frío.

-Retomaré el curso de administración de empresas que dejé pendiente en el ejército.

-Te reenlistarás.

Haruki va y abraza a su hermana -Un año más, y ya no me volveré a alejar.

-Eso espero- solloza la chica.

-Gracias, Fuyuka.

Primer Epílogo completado, en esta ocasión agradeceré a mis seguidores o los followers que tengo pero como la mayoría son los mismos que me tienen en favoritos solamente escribiré los nombres de quienes no aparecieron en la anterior lista:

DaniHorta13

Legan Hanazono

MFernandaRS

Naoto S

Gracias, a ustedes también chicos, y espero saber pronto de ustedes, tú especialmente MFernandaRS, no dejes de escribir encuentra tu inspiración y para Legan Hanazono que es un compañero escritor más antiguo que yo pues, actualiza más seguido hombre.

Eso es todo, mando abrazos y saludos desde Ecuador.