Capitulo 3; Salvado por un ángel.
Pensé que para una persona como yo
Sin sueños, motivaciones, metas
No podía conocer el amor
Lastima que ese amor no puede crecer
Se quedara en capullo de flor, que con el tardío tiempo
Marchitara… olvidando todo…
En la mansión Tsunami, el sol brillaba dejando ver la tenue luz através de los ventanales de la casa, dando inicio el despertar de los que vivían dentro de este gran caserío, los primeros es en despertar son: la ama de llaves, las criadas, lo criados, y demás personal que están a cargo del mantenimiento del hogar, y después se levantarían los señores de la casa.
En la recamara de las sirvientas, la joven Rika, se despertó desconcertada, su compañera no había llegado a dormir con ella, reviso bien en todas las habitaciones de las criadas para averiguar si se había equivocado, sabia bien que al quedarse adormilada, no tenia muy buena orientación.
-¿En donde se habrá metida esta chica? –se preguntaba la joven sirvienta buscando por todos lados –los que podía mirar- pero nada, no la encontraba en ningún lugar de la mansión, cansada de buscarla y perder tiempo, se sentó en la cocina suspirando –Esta chica acabara conmigo –se dijo asi mismo, poniendo su cabeza en la mesa de lo cansada que estaba.
Detrás de la joven, otra sirvienta de expresión seria y a su vez de tristeza, de larga cabellera rubio y de unos hermosos ojos de color rubí, de tez pálida, que le hablo:
-Disculpe, Rika-san, pero la señora Tsunami os mando a llamar –dijo con una voz amable pero apagada.
-¡Oh! –sobresaltada, no esperaba que alguien la llamara –Gracias, Terumi, ahora ire a ver a mi señora –dijo la chica, de pie saliendo de la cocina en busca de su ama.
A sirvienta de cabellera rubia le miro, admiraba esa faceta de optimismo, sin decaer nunca, con una sonrisa, ella, sentía envidia, quería ser feliz, pero eso se lo negaron.
Corrieron para buscar a su ama, en un descuido tonto, al girar para ir en otra dirección tropezó con el joven amo, Jousuke Tsunami, que andaba dormido y cansado.
-¡Auch! Mira por donde vas Rika –le dijo el joven amo, sosteniendo a la chica.
-¿Yo?, era usted quien se puso en mi camino –dijo muy molesta, regañándolo, no todas las sirvientas podía hacer eso, pero ella era especial, desde su niñez, se había encargado del joven Tsunami, aun con la edad de 13 años.
-Lo siento –en disculpas, ella era la única, aparte de su madre a quien obedecía –¿A dónde vas? –preguntó ya curioso, mientras se estiraba, se notaba a leguas que había pasado una mala noche.
-Voy a ver a mi señora –dijo la chica, se fijo en el cara del chico -¿Y tu que? Has estado otra vez con las criadas, no tienes remedio –de brazos cruzados mirándolo de mala manera.
-Esta vez tendré que llevarte la contraria –riendo, la chica cambio de expresión –No pude dormir en una de las habitaciones de invitados, por que cierto polluelo tuvo con accidente, y es de mala educación dormir con un polluelo –riendo, el asunto le era muy gracioso, la sirvienta no entendía muy bien, así que pidió explicaciones.
-¡Ah! Odio los misterios –muy enfadada -¿Quién es ese "polluelo"?
-¿Eh? Nadie en especial –dijo el chico, la otra no le creyó nada, en lo lejos al final del pasillo escucho un agudo grito proveniente de la habitación del joven Tsunami, los dos se miraron y no dudaron en ir.
Al llegar a la habitación del joven, la sirvienta se sorprendió mucho al ver a su compañera, en la cama de su amo sentada con los ojos húmedos.
-¡Tachimukai! –le llamó la joven.
-¡Polluelo que te pasa! –dijo el otro corriendo abrazar al chico de ojos mar.
-Lo..Lo…siento mucho, me asuste mucho al despertar aquí …solo…–dijo con las manos en su pecho, Rika que veía esa escena muy entrañaba pensó en como el su amo, el deshonesto amo, ¿Abrazaba a una chica? Aun peor, ¿Cómo le permitió dormir en su cama? A decir verdad, nadie dormía en su cama a excepción de su madre, pero eso era cuando tenia el señorito unos 4 o 5 años, pero ahora tiene 20 años, así que sentido no tendría.
No dijo nada al respecto, tan solo suspiro en bajo sonriendo tiernamente, en toda su vida bajo el mando Tsunami, nunca había visto al señorito comportarse de esa manera, tan gentil, tan amable, ahora comprendió por que echo a la sirvienta, no era por que le haya mentido: Fue por protección. Marcho del lugar en silencio cerrando la puerta con cuidado, vio como su amiga, se secaba esas pequeñas lágrimas que querían salir, y como su joven amo lo mimaba como si de un niño pequeño o hermano se tratara, no pudo evitar sentir felicidad.
-Joven amo, ¿Dónde se metió joven amo? –llamando con insistencia al señorito heredero de todo lo que le pertenezca a los Tsunami.
-¡Rika-san! Eres muy lento –regaño el niño de ojos negros
-No debe irse, sus padres se preocuparan por usted
-Me da igual –dijo con las manos en su cuello.
-Ese comportamiento no es propio de un señorito, Tsunami-sama
-¡Bah! Estaré bien
-¡Es usted muy molesto! –dijo molesta –Así nadie le querrá –soltó, el niño lo miro, ella se tapo la boca atemorizada.
-¿Nadie? –Pensó –¿Qué significa querer? –en su inocencia
-¿Eh? –lo miro sorprendida –En realidad seria amar. –cogiendo en brazos al tranquilizado niño –Amor es aquel sentimiento tan fuerte, que por instinto te obliga a proteger aquello que amas incondicionalmente, es una esencia tan fuerte, que nada lo puede romper, si el amor es de verdad, nada ni la muerte, puede separar –mirando el cielo despejada con el niño en brazos –Conocerás muchas mujeres en tu vida, pero solo una are que tu corazón sienta: dolor, miedo, impotencia, cariño, protección. Y también, será la única persona que sacara de ti lo peor y lo mejor de ti. –sonriendo, tocando la pequeña nariz del niño –Disculpe amo, aun es un niño para comprenderlo –llegando hasta los padres del niño.
-Eso significa amar, ¿Eh, Rika-san? –pensando en su mente mientras abrazaba al chico, los segundos parecían eternos, pero no le importaría estar así para siempre, si es con su pequeño y frágil "polluelo".
El otro joven, se separo del moreno –¡Debo volver al trabajo! –saliendo de los brazos tan fuertes del chico que lo sostenía, pero fue liberado, salió por la puerta muy ruborizado.
-¡Gracias por curar mis heridas! Estoy mucho mejor –en reverencia –Es usted muy amable –alzando su vida, muy sonriente y alegre –saliendo.
El otro se quedo impactado por su sonrisa, se sentó en la cama, con su apoyada en su cara, parecía estar desconcertado, confuso -¿Por qué tienes que llegarme hasta el corazón? –se cuestionaba
En el gran salón de la mansión Tsunami, estaba la señora de la casa, sentada en un sillón de piel, leyendo una carta, mas bien era una invitación, dejo la taza de té que tomaba en su mesita que tenia a su lado, volteo levemente su vista al notar la agitada presencia de su sirvienta mas fiel de todas, Rika.
-Has tardado Rika –dijo con una voz muy sencilla
-Mi señora, perdonadme –en reverencia –Tuve un contratiempo
-No pasa nada –dijo tomando un sorbo de té -¿No crees que el té rojo que me trae mi dulce sobrino Kaiji es delicioso? –mirando a la chica con sus ojos negros
-Si, mi señora, el joven Kaiji se preocupa mucho por usted al igual que su hijo y esposo –sin mirarle a la cara con los ojos cerrados.
-Con todos eres tan abierta, pero conmigo mantienes esa serenidad –rie un poco –Por eso eres mi amiga mas fiel –en énfasis de la palabra amiga, la otra se sorprendió mucho, se puso nerviosa.
-Es muy halagador mi señora –no supo que mas decir.
Ríe –Rika-chan, quiero que tu, y otras dos que tu elijas me acompañes a la fiesta de la familia Fubuki.
-¿Otra vez? –soltó sin darse cuenta
La señora rie de nuevo dulcemente –Si, ese niño, Atsuya siempre intenta divertirse, y como no, es el menor, lo tienen muy consentido, asi que quiero que lleves a dos muchachas contigo, asi no me aburriré junto con mi preciado hijo.
-Esta bien, entonces llevare conmigo: Tachimukai Yuuki, y Afuro Terumi si a usted no le importa
-En absoluto –gira su vista a una de las sirvientas del fondo –Traedlas ahora mismo, quiero que se prueben unos vestidos exclusivos para esa fiesta, y para ti también Rika
Lejos de los terrenos Tsunami, para ser precisos, en los territorios de la familia Fubuki, un chico de cabellos rosados palidos, con ojos anaranjados correteaba por la mansión con compañía de su hermano mayor y su mayordomo Goenji.
-¡Hermano para! –le decía su hermano mayor de ojos plateados y cabellera blanquecina, su rostro era igual que su hermano, pero su expresión daba signos de confianza y amabilidad, mientas que el otro, era muy revoltoso y travieso como un pequeño demonio.
-¡Debo asegurarme que mi fiesta sea la mejor! –dijo con egos
-Señoritos Fubuki –les llamo el mayordomo Goenji, de ojos negros, y vestimenta negra propia de un mayordomo –Debéis descansar, lleváis despiertos toda la noche debido a este evento tan esperado
-Lo sabemos Goenji, gracias por preocuparte –dijo Shirou –Y tu Atsuya, no se por qué siempre haces estas fiestas tan molestas
-Déjame no lo entenderías nunca –mirando por la ventana, como un pequeño pajarito se posaba en la ventana –Quiero volver a verlo de nuevo… -en susurro. Su hermano y mayordomo lo miraron atónitos.
Tiempo atrás el joven Atsuya por su curiosidad se adentro en los establos donde su familia tenia unos caballos mas hermosos y de pura sangre, el niño quería subirlo puestos no le dejaban hacerlo, al principio iba todo bien hasta que se alejó del lugar, su caballo al ver una serpiente se asusto tirando al niño de su costado, el niño al caer se hizo daño en la pierna dejándolo incapaz de caminar. Temeroso de que la serpiente le mordiera se puso a llorar llamando a sus padres y hermano, pero nada, estaba muy lejos para que le oigan.
Por ahí cerca paseaba un chico de cabellos largos rubios como el sol brillante, cono unos ojos grandes de color rojo como los rubís, de vestimenta blanca; unos short, camiseta blanca un poco larga con una flauta en mano, vio al niño asustado por la serpiente que quería morderlo, corrió hacia él, tocando la flauta, una melodía suave tan encantadora, que hizo a la serpiente irse del lugar.
-¿Estas bien niño? –dijo el rubio, tendiéndole la mano al niño
El niño solo asintió con la cabeza dejando de llorar.
-Eres fuerte, ven te llevare con tu mamá y papá –dijo cargando a sus espaldas con el niño.
-Gracias –dijo sonriente –Eres como el sol, eres mi ángel –dijo entre pequeñas risitas
-No lo soy –dijo pero no le importo para nada lo dicho.
-¿Volveré a verte? –preguntó al llegar a los terrenos Fubuki.
-Si quieres, nos volveremos a ver –dijo el chico rubio besando la mejilla del niño –No me olvidare de ti pequeño.
-¡Me llamó Atsuya! –en grito al ver como se alejaba el chico rubio.
Capitulo 4; La fiesta
