Capitulo 4: La fiesta
"¿Mi vida esta ligada a la tuya?" es una frase que muchos enamorados se dicen, para decir que son uno en esta vida, yo la verdad, no creo en esas palabras, aunque mi cabeza muchas veces me quiere traicionar y soltarlas delante del joven amo, pero no puedo hacerlo. Me gustaría perderme en sus orbes negros tan amables, siento que esa amabilidad solo me la demuestra a mi, tan solo a mi…
Las criadas mandadas por la señora ama de la casa, mando a buscar a Afuro y Tachimukai a sus recamaras, para suerte de Tachimukai, ese dia descubrió un secreto.
Entro en la habitación continua a la suya, es decir se equivoco de habitación y al entrar vio a Afuro cambiándose de ropa –de vestido mas bien – se quedo a cuadros al ver que llevaba vendas en su pecho, y ropa interior de chico, las miradas se cruzaron, se quedaron unos segundos así hasta que el menor:
-¡Disculpe me equivoque! –dijo acto seguido se marcho, pero el rubio le cogió de la muñeca tirando de él
-¡Espera! Me descubriste –colocándose el vestido –Prométeme que no le dirás nada a nadie –con mirada amenazadora.
-¡Si! Prometo no decir nada –dijo tembleroso, aunque por dentro estaba feliz, había alguien mas en su misma situación, queria abrazar al chico, pero no estaba bien hacerlo, asi que se aparto de él y decidio marchar de la habitacion, el otro por alguna razon creyo sus palabras y sonrio al verlo salir.
El joven chico de ojos azules se encamino a su habitacion con una sonrisa, su fortuna ese dia no le sonreia afortunadamente, en la puerta de su habitacion estaba apoyado el joven Tsunami con la mirada perdida al frente, se detuvo a un metro de él.
-¿Amo? -en bajo, casi un susurro ahogado
-¿Eh? -volteo su cabeza hacia "su criada" o mejor dicho: Polluelo -Veo que estas mas animada, Polluelo -recalcando la ultima palabra.
-Gracias amo, si me lo permite, estais apoyado en la puerta de mi cuarto -dijo un poco timido
-¡Oh! Disculpa, he olvidado que esta es tu habitacion, como pasas mas tiempo en la mia -con la mirada picara, sin llegar a tener en cuenta lo ofendido que se sentia el otro.
-Entonces... -con la mirada baja -No se preocupe mas por mi bienestar, no le entorpecere mas en sus cosas -dijo el chico con frialdad, y paso de largo de su habitacion, dejando un mal sabor de boca en el joven dueño. Quiso pararlo y abrazarlo, se dio cuenta de lo que dijo y queria remediarlo.
En su intento de dirigirle la palabra fue fallido, una de las sirvientas de su madre, llamo a Tachimukai.
-La señora Tsunami os llama -dijo la chica sin mas, guiandole
-De acuerdo, ahora ire a los aposentes de la señora -siguiendo a la sirvienta, el joven al escuchar que le llamaba su madre, no quiso molestar, sabia que en los planes de su madre no debia meterse, asi que decidio seguirles.
Al cabo de un corto tiempo, estaban en presencia de la señora Tsunami, una gran mujer, no solo por su nobleza, sino por su belleza que no tenia comparacion alguna.
-Mi señora, aqui os traigo a Tachimukai y Afuro -en reverencia
-Esta bien, gracias, puedes volver a tu lugar
-Gracias mi señora -retirandose
-Bien, Rika-san, traemelas a mi presencia -dijo la mujer tomando un poco de su té
La chica obedecio, y fue hacia las chicas sonrientes
-Venid, la señora os llama, os va a pedir un favor -dijo
Ambos se miraron a la cara sin saber el que.
Llegaron a su presencia, un tanto nerviosos
-Estas son las chicas que vas a llevar -dijo mirando a los criados vestidos de mujer de pies a cabeza -Son bastante guapa -sonriendo -Me agradan
-Gracias -dijo el joven criado de ojos azules, se sentia intimidado
-Preparadadlas, esta noche partimos a la mansion Fubuki -hablo claro la señora -Cuando esten listas llevadlas al comedor principal quiero que mi esposo e hijo las conozcan.
Asi fue como la señora ordeno que prepararan a las muchachas sirvientes.
Caida la noche pesadamente, las jovenes fueron presentadas al comedor por orden: Rika, Afuro y por ultimo Tachimukai. La familia Tsunami estaban en el comedor, sentados tomando una deliciosa taza de té, adiferencia del padre que tomaba vino blanco.
-Muy bien Rika -hablo la señora, los demas alzaron la vista hacia las doncellas -Esposo e hijo, estas jovenes nos acompañara a la mansion Fubuki
-Sabes querida mia que no debes por que pedir permiso -hablo en padre en tono serio, tenia una actitud muy seria y a la vez fria.
El heredero Tsunami, Jousuke quedo de piedra al ver a Tachimukai, no esperaba tal belleza en ella.
Su vestido largo hasta los pies, de color azul claro, con pompas blancas, y hermosos lazos casi rosados, dejando ver un poco su busto de mujer, con una gran rosa roja en el alto de su cuello, mangas largas celestes cubriendo sus delicadas manos blancas, en su cabello llevaba una diadema celeste con piedrecitas plateadas, llevaba extensiones para cubrir su desnuda espalda fina.
-Muy bien, salgamos a los carruajes-ordeno la señora de la casa.
El viaje se hizo un poco incomodo para Tachimukai, el corsé le estaba matando y dejando sin aire, Afuro intentaba tranquilizarlo, pero tan solo hacia su agonia mas amena.
Tras una hora de viaje, llegaron a la mansion Fubuki, donde Atsuya, el hijo pequeño se regodeaba en su mansion junto con su hermano mayor y su fiel mayordomo Goenji.
-Hermano, ¿Por que haces esto? -pregunto su hermano viendo llegar a los invitados por la ventana
-Es asunto mio -mirando por la ventana, a la espera de ver quien queria, sabia que era imposible.
-Joven Atsuya su madre os reclama -dijo un mayordomo que acababa de entrar a la habitacion
-Decidle que ire enseguida -dijo el joven impaciente, antes de dar un ultimo vistazo por la ventana, vio a la familia Tsunami, no le tenia un gran aprecio, torcio su cara al verles, se volteo rapidamente, pero algo le obligo a mirar de reojo. Ella, la chica de la cabellera rubia llamo toda su atencion.
La sirvienta alzo la mirada al cielo, chocando con la del joven Atsuya, los dos quedaron mirandose anonadados, los segundos se hicieron eternos, las voces de su hermano y de su señora rompieron con esa conexion de silencio mutuo.
Capitulo 5: La verdad y el juego
