EPÍLOGO III

Una chica de cabello castaño mira en su reloj de pulsera, marcaba las 8:13 am, estaba a dos cuadras de su destino, el sol matutino comenzaba a quemar su piel lo cual la incómoda lo suficiente como para usar el ramo de lirios que llevaba en su mano para aplacar el sol.

-Diablos, justo hoy tenía mi madre que pedirme prestado el auto- bufa la joven al sentir un poco de transpiración en su piel –Aah, no quiero llegar sudada- gruñe al ralentizar su paso para evitar sudar.

Al llegar a la sombra de un cerezo se detiene a refrescarse con la sombra, "Un momento, un cerezo, ¿dónde diablos estoy?", escudriña la calle, un muro de piedra de medio metro de altura con barrotes puntiagudos, una alcantarilla destapada, una tienda de audio-video, "Carajo, estoy perdida, ¿dónde rayos me desvíe?", se rasca el cuello muy estresada, "Fantástico, Shiena, el día que decides declararte después de dos semanas de convivencia con la chica que te gusta y te pones tan nerviosa y distraída que ¡Te pierdes al tomar un camino que has recorrido una docena de veces! ¡Buen trabajo! ¡En serio, buen trabajo!"

-Aaah, haha, no puede ser- gimotea la castaña apretando sus puños por aquel ridículo error –Supongo que tendré que regresar por donde vine- se dice y da media vuelta.

-Oh, ¿acaso no es la amiga de Haruki?- escucha Shiena.

Nuevamente se voltea y con gran alegría ve un par de rostros conocidos aunque idénticos, toma la mano del de la derecha y contenta los saluda –Kaito que gusto verlos.

-Yo soy Kawa- dice el pequeño.

-Y yo Kaito- clama el otro.

-Aah, perdón- dice algo avergonzada por no poder diferenciarlos todavía.

-Jajajaja- ríe el par –No, te preocupes, si lo dijiste bien- menciona Kaito muy sonriente.

-Supongo que le atine- sonríe la castaña –Oigan, ¿su casa está cerca?

-Sí, a dos cuadras de donde vienes- responde Kawa al tomarle la mano y guiarla.

-Hey, yo quiero llevar a Shiena- expresa Kaito al sujetar la muñeca derecha de la castaña y también tirar.

Kenmochi sonríe muy divertida con la extroversión de ese par de niños, en todo el tiempo que pasó con ellos descubrió que este par era el motor de la casa, siempre mantenían en movimiento a todos los hermanos con sus travesuras y vitalidad al momento de jugar.

-¿Para quién son las flores?- pregunta Kaito.

-Uuuh, bueno…

-Que poco perceptivo eres, onee-chan, son para Haruki- afirma Kawa con seguridad –No ves que ha venido dos semanas seguidas a la casa solo para estar con nuestra onee-sama- dice con una sonrisa picarona.

-No, no es lo que…

-¿Ah?- exclama Kaito –Pero ambas son mujeres… oooh ya entiendo- formula el otro gemelo con igual sagacidad logrando sonrojar a Shiea –Por cierto, no me digas onee-chan, yo soy mayor por cinco minutos, tú eres el onee-chan.

-No es verdad- clama el otro, el par comenzó a discutir sobre quien era mayor aliviando la vergüenza de Kenmochi.

"Gracias, kami-sama, oh, estos niños, si que son activos aunque me sorprende la inocencia con la que tocan el tema de la homosexualidad, supongo que es porque nadie les ha enseñado a odiar lo diferente, Haruki, todo lo que te rodea tiene tu marca y te bendigo por eso." En medio de insultos infantiles y tirones logra llegar a la casa Sagae.

-¿Qué es todo ese alboroto?- se escucha cuando llegan, era Fuyuka que recogía algunas hojas de ciertas plantas en el patio para hacer las especias de la comida.

-Encontramos a Shiena en el camino- profiere Kaato liberando a la castaña para poder señalarla.

-Hola- saluda Kenmochi aprovechando su mano libre, al ver a la otra chica de cabello café sintió que sus palpitaciones se aceleraban.

-Shiena, siempre es un gusto tenerte con nosotros- saluda con jovialidad, su amabilidad era igual que siempre, sincera pero no resultaba especial o eso aparentaba y era por lo cual Shiena tenía sus dudas -¿Trajeron el azúcar?- inquiere a los gemelos.

-Sabía que nos olvidamos algo- pronuncia Kaito al mirar a su hermano.

-Sí, nunca nos dejan salir si no es para las compras, ¿cómo es que lo olvidamos?- formula Kawa rascándose la nuca.

-Aay, Kami-sama- suspira Fuyuka un tanto molesta -¿Y el dinero?

-Aquí- dice Kaito al darle un par de monedas.

-Esto no es todo lo que les envíe- indica con severidad.

-Yo tengo la otra mitad- menciona Kawa entregando su parte.

-Niños, no se distraigan, vayan adentro, y espero que les guste la limonada desabrida- ordena con un rostro neutro, el par va con prisa al interior de la casa –Lamento, mucho que te hayan incomodado- menciona Fuyuka con una ligera reverencia.

-No, para nada, solo son un par muy vivaz- comenta Kenmochi con una sonrisa.

Fuyuka mira a la castaña, observa el ramo de flores y sonríe con ternura –Que romántico, traes lirios para Haruki, sé que le encantaran, pero acaba de salir- expresa dejando aturdida a Shiena.

-No, no…

-Sabes a veces tengo envidia de Haruki, es decir siempre consigue chicas bonitas y ahora a ti…- decía hasta que perdió su sonrisa al ver el rostro enrojecido de Kenmochi –Perdón, no debí inmiscuirme, puedes esperarla adentro si deseas- ofrece rápidamente y del mismo entra en la casa.

-Son para ti, son para ti, demonios Shiena porque no lo dijiste, era tu oportunidad- susurra con ira siguiendo los pasos de Fuyuka -¿Y por qué todos creen que estoy interesada de esa forma en Haruki?

Dentro Mafuyu y Ai, estaban en la cocina, Kaito y Kawa junto con Takeshi y Haruka permanecían sentados en el sillón, embobados viendo la televisión que Haruki compró no hace mucho, Aki jugaba con Nibori, al pobre siempre le toca de niñero, en ese instante se percató de la ausencia de Fuyuka, de seguro se encontraba en su habitación pues sus hermanas cocinaban esta vez para variar.

Shiena saluda a todos en la casa y procede a ir en busca de Fuyuka, quizás su plan no saliera como tenía pensado en un primer instante pero al menos no tendría que preocuparse por explicarle a Haruki lo de las flores, de solo pensar en eso le temblaban las manos, conociendo a la pelirroja como ella lo hacía, sabía exactamente cómo reaccionaría, no con golpes pero si con una mirada dura y voz autoritaria pues trataba de conquistar a su hermana, Kenmochi entendía que si Haruki fue capaz de poner su vida en riesgo por proteger a una amiga sería una fiera a la hora de cuidar de su propia familia y no era nada saludable enfrentarse con aquella pelirroja de fuerza contundente.

Kenmochi llega al cuarto y este estaba vacío, sigue hacia el corredor trasero con vista al patio de atrás donde por lo general jugaban los niños alrededor del sauce plantado atrás, Shiena sabía que la muchacha solía ir a leer sentada en el borde de la casa cuando tenía tiempo y ¡Eureka!, ahí estaba.

-Fuyuka- llama Kenmochi un poco nerviosa.

La chica le sonríe –¿Te fuiste antes de que empezaran a atosigarte?

-No, quería hablar contigo- menciona con normalidad para no resaltar su miedo.

Fuyuka confundida –De acuerdo- pronuncia sonriendo –Ven, siéntate- da unas palmadas en la madera –Por cierto, me encanta este libro que me prestaste, es muy interesante, me encantó cuando Maddy se encontró con el duque en el…

-Las flores son para ti- interrumpe Shiena.

-¿Uh?- Fuyuka queda atónita, sus labios estaban entrecerrados mirando a la castaña con incertidumbre mientras un confuso remolino se generaba en su cabeza -¿Qué?

Kenmochi se sienta, hace contacto visual, la chica no parecía querer comprender lo que le decía, le quita el libro, lo cierra, pone aún lado y le entrega los lirios, Fuyuka sostiene el ramo y sus mejillas enrojecen hasta el punto en que parecía desmayarse de bochorno –Me gustas- profiere Shiena cubriendo las manos de Fuyuka con las suyas, todo estaba dicho, solo faltaba la respuesta y Shiena apenas respiraba aunque sus latidos eran exagerados.

-Yo…somos…es decir…no quiero… pero yo…- balbuceaba la chica sin poder responderle, Fuyuka se levanta, corre descalza hasta la esquina y se detiene dándole la espalda a Shiena.

Kenmochi sentía un garfio rasgando su pecho y un grito en su cabeza que le decía "VE, no ha dicho nada todavía", Shiena la sigue –Fuyuka, perdón, no quise ponerte en esta situación- menciona tocándole el hombro.

-Yo siempre he admirado a mi hermana y sentido celos de ella- profiere dejando confusa a la receptora –Ella sabría cómo actuar ante esta situación- murmulla apretando las flores contra su pecho y voltear, presionaba los labios, y sus ojos color avellana brillan con dudas –No sé que decirte… ni siquiera sé si me gustan los hombres o las mujeres- gime, el titubeo de Fuyuka le resultaba encantador y al mismo tiempo desgarrador, Shiena deseaba responder sus dudas –Nunca he tenido oportunidad de convivir en otra relación para saberlo…yo no…

Shiena se le acerca, reduce todo el espacio que las separaba y junta sus labios, suaves, daban una sensación tan relajante y ligera que su cuerpo no parecía pesar ni un gramo, quizás no fuera el primer beso para Shiena pero esperaba que fuera perfecto pues sabía que si era el primero de Fuyuka, quiso separarse para poder escuchar lo que tenía que decir cuando un par de brazos la rodearon y se lo impidieron, "¡SÍ! Kami-sama ¡Gracias!", no necesitaba más respuesta que esa.

-Fuyuka, de casualidad…- decía Haruki que había llegado a la casa -¡¿Shiena!?- exclama con un tono agresivo.

-¡Haruki!- grita Kenmochi cayendo por el susto –Pue..puedo explicarlo- dice levantando sus manos en posición defensiva ante la mirada acusadora de la pelirroja.

-¡Onee-chan!- clama Fuyuka –Tú siempre traes chicas a la casa, ¿por qué yo no puedo?

Sagae mira confundida a su hermana –Las que traigo son amigas, mis conquistas las llevo a otra parte, jejeje- ríe aliviando la tensión.

-No te hagas la graciosa- refunfuña Fuyuka.

-Oye, estoy asimilando que mi amiga quiere con mi onee-chan y no tenía idea de que eras lesbiana- profiere sin dejar de sonreír.

-Yo tampoco- gruñe Fuyuka con una mirada acusadora.

-Jejejeje, ven aquí mi niña- la atrapa en sus brazos y levanta -Tú sabes que eres mi vida- frota sus sienes y la pone en el suelo, Kenmochi se levanta todavía cautelosa pero sonriente, se divertía al ver como Haruki trataba a su hermana-Fuyuka ve adentro, quiero hablar con Shiena- profiere la pelirroja paralizando el pecho de Kenmochi.

-Onee-chan- reclama.

-Tranquila, es mi amiga- dice la pelirroja, Fuyuka se retira no sin antes dedicarle una dulce sonrisa a Shiena, recibiendo otra como respuesta, al irse casi parecía brincar-Es una muchacha hermosa, ¿verdad?- menciona Haruki-Sígueme.

-Por supuesto- contesta la castaña, Kenmochi la sigue hasta las gradas donde ambas toman asiento.

-Te quiero Shiena...

-¡Aaah

-Como amiga, ¿por qué vas directo a un término romántico?

-Perdón, es que...olvídalo, continua- balbucea tan avergonzada como nerviosa.

Haruki coloca su mano en el hombro de Shiena y la sacude levemente-Como decía, te quiero pero a ella más, si de algún modo la lastimas te aseguro que nuestra amistad no impedirá que te lo haga pagar.

Kenmochi traga saliva, le tiembla la mirada, suspira con fuerza, se carga de valor y mira directamente a los ojos ámbar de Haruki-Tú me conoces, sabes que mis intenciones son las mejores- dice mostrándose segura.

Sagae sonríe-Eso es lo que quería oír- la abraza y palpa el abdomen de la castaña-Veo que te has ejercitado.

-Tengo mucho tiempo libre- menciona riendo.

-Perfecto- pronuncia-Shiena, en una semana saldré para Okinawa, retomaré mis estudios, estaré fuera un año, te encomiendo la protección de mi familia.

Shiena asiente-Claro, cuenta conmigo.

-Bien- Haruki se incorpora-Fuyuka sé que estás oyendo, ya puedes regresar y completar tus asuntos.

Fuyuka aparece sonriendo con timidez-Presta, las pondré en agua- dice Haruki al tomar los lirios y retirarse.

Shiena recoge el libro -¿Qué hacemos ahora?

Fuyuka rodea el cuello de la castaña con sus brazos, deposita un casto beso en los labios y sonriendo le dice-¿Por qué no me lees el resto del libro?

Tres, tres, tres.

Bien para conocernos un poco mejor les compartiré mis gustos en mujeres sólo porque sí.

Color de piel, pues del blanco al verde, pasando por el café, negro, rojo,rosa, púrpura y azul, jajajaja, ya en serio el color no importa.

Cabello, preferiblemente rojo y largo, jejeje, en realidad sólo largo pero tampoco en exceso de ahí el color no importa mucho.

Ojos, si hay como verdes, sino tampoco importa mucho.

Figura, delgada, eso sí importa pero eh, delgada no esquelética, bonita cara desde luego, busto, siendo sincero el tamaño de busto no me interesa el de los glúteos sí de preferencia redondo y bien formado XD.

Estatura, aquí si soy quisquilloso, de un metro sesenta hasta uno setenta y cinco.

Personalidad, extrovertida o introvertida, segura, amable y graciosa pues en persona yo no puedo ser cómico XD.

Bien, si son buenos lectores a estas alturas ya deberían saber que mi prototipo de mujer ideal está plasmado en Diana XD.

No sé porque soy exigente, ni que fuera un modelo, jejeje, pero no soy nada feo XD.

Gracias por soportar eso, nos vemos en la próxima.