EPÍLOGO IV

Una brisa fresca, sol agradable, arena amarilla, agua resplandeciente que más podría desear una joven mujer que disfruta de obsequiarse vanidades.

-Te noto distraída Isuke- menciona un hombre de cabello claro.

La pelirosa se encontraba recostada en una tumbona con un daikiri en su mano, el cual no había intentado beber en ningún momento –No es nada, mama- responde sin dirigirle la mirada.

-Isuke, tengo edad suficiente para saber que estás mintiendo- expresa Eisuke apartando la bebida de las manos de su hija –Cuéntame ahora que tu padre no está.

Inukai suspira acrecentando su pecho casi provocando que su busto prolífico se saliera de su sugerente bikini –Es ella de acuerdo- contesta cruzando los brazos sobre su pecho.

-Lo suponía- pronuncia muy relajado al beber el daikiri.

-¿Qué debo hacer, mama?

-¿Intentaste disculparte?

Isuke bufa al erguirse –Eso no funcionará.

-¿Cómo lo sabes?

-Ella es una idiota, comedida, altruista y humilde, es el tipo de persona que no soporta los actos egoístas por los cuales la traicioné- gruñe pateando la arena.

Eisuke deja su bebida a un lado, se levanta y coloca sus manos en los hombros de la pelirosa –También es el tipo de persona que te perdonaría.

Esas palabras recorrieron la cabeza de Inukai, "¿Perdonarme?, la inútil de Haru lo hace todo el tiempo y es odioso, aunque he de admitir que me defendió a pesar de todo lo que les hice, es demasiado bondadosa, y tiene otras características similares a Haruki, quizás Haruki solo necesite el estímulo apropiado," Inukai sonríe débilmente –Mama, eres un genio.

-Tú padre dice lo mismo- sonríe el hombre –Ahora, disfruta es nuestro último día, el avión sale a las 22h30- menciona al regresar su mirada a la tumbona –Mira, tu padre encontró la camisa que quería- profiere al ver a la distancia al hombre de cabello oscuro.

-Tiene tan mal gusto 3- ríe la pelirosa levantando la mano para saludar a la distancia a su padre.

-Sí, pero no se lo digas, se lo tomará contra mí por haberte hecho tan presuntuosa.

Eran las cuatro treinta cuando llegaron al aeropuerto de Japón, Isuke apresuró paso dejando a sus padres atrás.

-¡Isuke espera!- grita su padre.

-Déjala, tiene algo importante que arreglar y ya es toda una mujer- Eisuke lo detiene con una sonrisa.

Isuke llegó a los taxis del aeropuerto, sin hacerse esperar el conductor abre la cajuela y guarda el equipaje, la pelirosa ya impaciente se sube al vehículo, el taxista va al volante y con una sonrisa pregunta -¿A dónde señorita?

-Al parqueadero Musashi, entre Aoki y Masamoto.

-De inmediato.

Transcurrían las ocho de la mañana, el sol brillaba mientras Fuyuka tendía la ropa húmeda en las piolas del patio delantero, la joven sonreía pues si el día seguía de esta manera tendría ropa seca esa misma tarde, el sonido de un auto deteniéndose la distrae, al mirar a la entrada se admira al estar en presencia de un auto deportivo color morado tan opulento como hermoso, del vehículo baja una mujer de cabello rosa, curvilínea figura, un vestido púrpura revelador y poseedora de una beldad tal que parecía supermodelo, aquella mujer se acerca a Fuyuka la cual permanecía anonadada con esa extraña aparición.

-Hola, Fuyuka, ¿verdad? 3- salude Isuke.

-Buenos días- susurra la joven Sagae, la chica en frente suyo parecía alta pero rápidamente se percató de los tacones - ¿Buscaba a alguien?- inquiere más confundida todavía.

-Sí, soy amiga de Haruki, ¿está ella en casa? 3- se inclina para ver a los ojos de la muchacha, su titubeo le resultaba enternecedor.

Fuyuka retrocede un poco empezando a sentirse amenazada –No tengas miedo 3- silba Isuke –Solo quiero hablar con ella y estoy segura que le encantará verme 3.

-Salió para Okinawa- responde Fuyuka.

-¿Cúando?- inquiere asustada, su corazón la delataba.

-Hace media hora fue a la parada del bus que está a la vuelta de la esquina- menciona más nerviosa.

-Va a la estación de tren y luego tomará un barco, ¿verdad?- profiere buscando aclarar sus ideas.

-Sí- dice realmente confusa y aterrada.

-Gracias, linda, ya me voy 3- da media vuelta y apresura su paso hacia su vehículo cuando una figura familiar hace aparición.

-¿Inukai, qué haces aquí?- pregunta intrigada con demasía una chica de cabello castaño.

-¿Yo? ¿Qué haces tú aquí?- expresa igual de sorprendida.

-Yo…-decía Shiena.

Inukai la calla con un ademán -No tengo tiempo para escucharte cuatro ojos, debo irme- dice y se embarca en busca de Haruki.

-Tan amable como siempre, Isuke- resopla Kenmochi.

Isuke se coloca el cinturón de seguridad, y aprieta el acelerador, pretendía alcanzar a Haruki en la estación de tren, vira a la derecha y sigue recto dos cuadras cuando percibe un destello rojo arrimado en la señalética de la parada de buses, entonces pisa el freno abruptamente y se golpea la frente.

Haruki al ver como el auto se detiene de golpe corre asustada a asegurarse de que el conductor este bien, se asoma a la ventana -¿Se encuentra bien?- al mirar dentro su cráneo es golpeado con la frente del único pasajero del vehículo.

-Idiota, ¿qué rayos haces todavía aquí?- gruñe Inukai al salir del auto, Sagae vestía un jean azul ceñido al cuerpo y una blusa blanca.

Haruki se soba la frente sin dar crédito a la aparición de Isuke –El autobús no llega todavía, creo que le pasó algo y ya perdí mi tren- responde tan confundida como las otras cinco personas que esperaban el bus con ella -¿Qué haces aquí?

Isuke casi llorando por el golpe que sufrió en la frente el cual curiosamente no provocó ninguna inflamación aparte de un enrojecimiento de la zona se las arregla para serenarse –Vine a pedirte perdón.

-¿Qué? Creí que habíamos cerrado ya lo nuestro- menciona Sagae sin mostrar interés en las palabras de Inukai, aumentando involuntariamente la curiosidad de las personas –Además, ¿cómo llegaste aquí?

-Nio, me dijo donde vivías- responde sintiendo una punzada en el pecho gracias a las palabras de la pelirroja.

-Aaah, debo hablar con ella- suspira Sagae.

-Escucha- dice Isuke –"Tengo una daga envenenada clavada aquí en mi pecho"- mira con fervor a los ojos ámbar de Haruki los cuales comenzaban a suavizarse –"Sé que el mal está hecho, que no merezco tu perdón, que traicioné tu corazón"- una suave sonrisa empezaba en formarse en Haruki pero una de superioridad le daba gracia lo que hacía Isuke –"Soy una idiota, te perdí pero…te amo…"- Sagae muestra los dientes en una sonrisa cínica, no resistía reírse, Isuke furiosa y dolida gruñe –Estúpida- se da la vuelta y corre al auto mientras un par de lágrimas recorrían su rostro.

-¡Espera Isuke!- dice Haruki al ir tras ella la toma de la mano y la obliga a quedarse.

-¡Suéltame idiota! Estaba siendo sincera, mostrándote mis sentimientos y tú te ríes de Isuke- gime sacudiéndose, forcejeando para liberarse inútilmente del agarre de la pelirroja.

-Perdón Isuke, sucede que tus palabras son idénticas a una canción en español, ¿sabías eso?- explica aun sonriendo.

-No imbécil, ni siquiera sé hablar español- musita agachando la mirada.

-Hey, Isuke- susurra al levantarle el mentón suavemente con su mano, los ojos dorados de Inukai tiritaban a la expectativa –En ningún momento dejé de pensar en ti- y con esas palabras sus labios se juntaron, como otras veces se vieron en conflictos pero los superaron para estar juntas, la reconciliación siempre es agradable con todo lo ridículo que es que una pareja se peleé y separe y luego vuelva a unirse pero, ¿qué más se puede esperar de una pareja joven?

Haruki coloca sus manos alrededor del rostro de la pelirosa y profundiza el beso, Isuke rodea la cintura de la pelirroja con sus brazos aumentando el contacto corporal, con esa cercanía y ese beso apasionado el mundo volvía a ser de las dos…aunque los transeúntes no lo veían de esa manera.

-¡Click!- resuena en los oídos de Haruki, alguien había tomado una foto, al salir de su paraíso personal observa a un joven de cabello oscuro con una cámara –Oh, espera a que Fuyuka vea esto- dice el muchacho que era vecino de los Sagae.

-Hiro, dame eso- pide Haruki pero el joven sale corriendo a toda prisa desapareciendo en un instante, Sagae ni siquiera se molesta en perseguirlo.

-¿Por qué no lo sigues?- indaga la pelirosa.

-El mocoso es corredor olímpico- gruñe colocando las manos en las caderas.

-Olvídalo 3- dice Inukai con una gran sonrisa –Me dijeron que ibas a Okinawa, ¿te llevo al puerto? 3

En ese momento llega el autobús y las personas comienzan a subir –Por supuesto, linda.

En el puerto ambas mujeres recorrían la pasarela hasta el sitio de embarque, usaron el viaje para ponerse al corriente.

-Sagae, hace tiempo que no te veo-dice un joven vestido de militar –Oye, preséntame a tu amiga- dice antes de que otros dos soldados lo empujaran para que las dejara de molestar.

-Déjala, Daiko, no nos hagas quedar mal- profiere uno de ellos.

-Hola, Haruki, me da gusto verte de nuevo- saluda el segundo que parecía el más joven de los tres y más interesado en Haruki que en su acompañante.

-Hola, Aochi- saluda con una sonrisa alegrando el día del muchacho – ¡Hey Masa!- grita para saludar al sujeto que se llevó al primero.

-Haruki- responde, Masa también hala a Aochi -¿Qué te he dicho sobre Sagae?- expresa mientras se alejaban.

-Pobre, chico, Isuke casi siente lástima por él 3.

-Es agradable- dice la pelirroja –Quizás deba presentarle una amiga para dejar de sentirme mal.

Ambas ríen, la sirena del barco estremece el puerto, las chicas paran su risa para decirse unas últimas palabras.

-Te extrañaré 3- silba.

-Resiste, tengo un permiso de tres días cada tres meses, volveré y todo funcionará- comenta acariciándole el rostro.

Isuke la besa ante la presencia de un montón de hombres cargados con testosterona, esa chispa encendió el lugar, los silbidos no se hicieron esperar a más de muchas palabras libidinosas –Suerte 3-dice la pelirosa.

Un par de compañeros de Sagae la atrapan –Vamos, Sagae, que no te la puedes llevar.

-Sí, que mala compañera eres, comiendo en frente de los pobres- bromea otro.

-Te odio Isuke- dice la pelirroja con una gran sonrisa.

-¡Bye! ¡Bye! 3

-Déjenme caminar que puedo sola- reclama la pelirroja, entonces la levanta y se la llevan cargando –Oh, muy graciosos- dice mientras la vergüenza la invadía.

-¡Vaya que sexy!- profiere Daiko tras ver la escena de ambas mujeres.

-Te dije que era lesbiana- menciona Masa.

El muchacho suspira desilusionado –En serio me gustaba.

Jajajajaja, los hice esperar para esto, ¿verdad?

Perdón, no puedo separar a esta pareja pero puedo hacer sufrir a mis lectores XD, me gusta llevarle la contraria a todos sólo para que vean que no soy predecible que si creen que haré esto yo hago lo contrario, espero que haya valido la pena.

Para no perder la costumbre ahora compartiré unos cuantos pecados de mi historia.

Los personajes secundarios, tenía planeado un trasfondo para darles profundidad pero la historia se alargaba más de lo que deseaba así que omití el de la mayoría.

ChitaHitsu y (no cómo es esta la otra pero le diré) Kouzu, les falta peso e intervenciones más importantes.

Shiena y Otoya, yo no las puedo juntar, simplemente para mí no combinan, sorry.

El nuevo trasfondo que pretendía darles a las chicas, no fui constante, además que alargaba la historia, no tienen utilidad y ahora solo estorban en la narrativa, sorry por eso too. (XD spanglish)

Pero lo que mi más grande pecado fue no mantenerme fiel a la historia que pensé en un principio, les cuento un poco, Neiji debía ser Haruki, así Neiji no existía todo lo que él hizo debía hacerlo Haruki, Hanako era Isuke, Ichiro era Chitaru, Sumireko Boru, Banba Fubuki (si es que se acuerdan la arquera peliverde), Hisao obviamente era Nio, y por raro que resulte Hitsugi era Karova (si se acuerdan del ruso de dos metros), sí casi todas morían, pero quiero demasiado a las niñas y no pude hacerlo.

Eso es todo, nos leemos en la próxima.

P.D: Si adivinan que personaje secundario tiene mi personalidad y prometo cumplír un deseo, es todo bye, bye.