"Sombras viciosas, noches grotescas, escabrosa maldad, todo lo encontrarás en la mirada de todos quienes te rodean e inclusive en la seguridad de tu hogar la hallarás cuando te pares frente a un espejo"- "BrunoAscar" (En serio desearía saber si alguien escribe algo parecido pues quizás tenga copyright, pero no es mi culpa, yo pienso así XD)

EPÍLOGO VI

Un cielo nublado protegía a una joven de cabello azul de los nocivos rayos ultravioleta del sol, se paseaba por un concurrido parque al encuentro de una singular persona, la encuentra sentada en un banco frente a una fuente nada vistosa, se acerca sin prisa y se sienta junto a ella sin dirigirle la mirada.

-¿Ni siquiera un hola Azuma?- expresa una rubia de roja mirada.

-No estoy segura de porque me llamaste y me intriga de sobremanera- responde Tokaku recostando su cuerpo contra el respaldo.

Nio mueve la cabeza de arriba abajo –No te culpo- pronuncia sonriendo –Meichi me ordenó pedirte un favor.

-¿Un favor?- musita la peliazul, sacude la cabeza y gruñe –Eso lo hace sonar como si tuviera la posibilidad de elegir.

-Solo quise ser amable- formula Hashiri.

-¿Qué quiere y a cambio de qué?

La rubia le entrega un sobre de manila –Ahí dentro está la foto de un hombre, es el nuevo dirigente del clan Azuma- menciona colocando las manos detrás de la cabeza –Yuri pensó que una vez muerto Ichiro y la anciana los Azuma se nos unirían pero no fue así, y ya que tú eres parte de la familia principal quiere que vayas al templo, lo enfrentes, derrotes y que los Azuma se integren a nuestra coalición, simple- profiere al chasquear los dedos.

Tokaku frunce el ceño y aprieta los puños contra sus piernas, furiosa era poco para describir el estado en que se encontraba –Y, ¿qué…consigo yo?- pregunta esforzándose por no lanzar improperios.

-Seguridad- dice al mostrar su afilada sonrisa.

No tuvo otra elección, esa misma tarde ya se encontraba parada en la entrada del dojo Azuma, con un dobok blanco y un cinto negro envuelto en su cintura, ingresó ante la mirada expectante de los miembros que todavía quedaban del clan Azuma, nadie la detuvo, Yuri ya se había encargado de todos los preparativos, unas campanas resuenan anunciando la presencia de la heredera Azuma.

-Tokaku- saluda una mujer castaña.

La peliazul suspira furiosa –Debí saber que estarías aquí.

-Debo asegurar el cumplimiento del trato- responde Meichi acariciando los hombros de la peliazul –Ve mi niña- la empuja suavemente para que continúe su camino a la arena.

"Maldita, obligarme a esto para mantener segura de ella a su propia sobrina, me hace reconsiderar lo malo que me parecía mi familia", Tokaku sale al patio, la reciben dos mujeres de su clan vestidas con kimonos que le entregan cada uno una katana, la peliazul toma las espadas y las coloca en su cinto, un grupo numeroso y silencioso se había reunido entorno a la lugar de encuentro, banderas ondeaban y solo el sonido de tambores se percibía en el ambiente, todos los Azumas al igual que Tokaku preferían callar y pelear.

Tokaku fue la primera en subir al ruedo, retuerce el cuello haciendo sonar las vértebras de su cuello, inhala y exhala manteniendo en calma los latidos de su corazón, su mirada era severa esperando al contrincante, "Nadie puede ser más difícil que Ichiro", ese pensamiento la mantenían en confianza, quizás no pudo vencer sola a Ichiro pero no había otro con sus dotes de velocidad.

Los sonoros golpes de tambor aumentaron y cambiaron de entonación indicando la llegada del oponente, sube al círculo un hombre alto de cabello azul oscuro y ojos azulados de brava mirada, en el hombre se notaba crueldad, ira, experiencia, varias cicatrices adornaban su rostro además de un tatuaje que le cubría todo el lado derecho de la cara, un tatuaje de dragón, "Poco creativo, tal vez un dragón sea una bestia espiritual poderosa pero bien pudo haberse tatuado una tortuga león", vestía un dobok negro con un cinturón azul con cinco rayas plateadas donde tenía sus katanas, no era lo tradicional, eso solo indicaba el rango del tipo, no se presentan, los muertos no tienen necesidad de hacerlo.

El hombre levanta el puño y los golpes de tambor cesan, camina al centro de la circunferencia, Tokaku hace lo mismo, se miran fijamente, aquel individuo le sobrepasaba con veinte centímetros como mínimo pero ella ya estaba curtida en enfrentamientos contra monstruos, Azuma no pudo evitar mirar esos ojos azules tan parecidos a los suyos, "Todos tenemos la misma mirada, fría", sin palabras se saludan con una reverencia, colocan sus brazos en posición sobre el mango de las katanas y caminan rodeándose mutuamente.

El hombre que también parecía carecer de emociones no le quitaba la vista, era un duelo de espadas así que quien primero se equivocara estaría muerto en el acto, en un raudo movimiento el hombre desenvaina, Tokaku con la misma velocidad detiene el ataque con su katana, las hojas quedaron trabadas, ninguno empujaba o intentaba hacer otro movimiento, se rodearon manteniendo los filos juntos, en un momento dado y con la brisa soplando deciden sin palabra alguna que las armas eran inadecuadas para el enfrentamiento, destraban los filos, aflojan las vainas y dejan caer las espadas solo para regresar al monótono baile de circunvalación.

Tokaku sabía que un enfrentamiento directo con el fornido sujeto sería un grave error, lo mejor era esperar el ataque y contraatacar, el hombre se impacienta y arroja el primer golpe, la peliazul ni se esfuerza por evadir, da una rápida patada a la pierna, otra a las costillas y retrocede antes de que el tipo pudiera posicionarse para el próximo golpe, recuperando el impulso el hombre lanza una patada dirigida al pecho, Tokaku ágilmente se desliza por debajo sujetando la pierna sobre la que se sostenía logrando que este cayera, aprovecha y lanza un par de puños al rostro y eso fue más que suficiente para que Tokaku decidiera no volverlo a hacer, sus nudillos se vieron dañados por los golpes, "¿De qué diablos está hecho este hombre?", esta vez era obligatorio retroceder, el individuo se levanta de un solo movimiento, la peliazul sacude la mano dándole una clara señal de debilidad.

-Jajajaja- ríe el sujeto haciendo escuchar su fuerte tonalidad, la peliazul frunce el ceño a sabiendas de que se burlaba de ella –Sigues siendo una niña- espeta sonriendo ampliamente, era obvio que los golpes no le afectaron en nada, en cambio su oponente se enardecía con la burla –No sé porque acepté pelear con una niña, aunque lleves nuestra sangre tu edad no te hace merecedora de comandar el clan, eres demasiado joven- expresa rodeándola sin prestar mayor importancia al hecho de ignorarla y en su lugar decide mirar a Yuri que estaba sentada entre los espectadores –Enfrentas sangre contra sangre, pero no es suficiente, Meichi- musita triunfal –Dices que pelea en tu nombre, que junto a ti prosperaremos, sí ella representa tu poder, no eres nada- clama el hombre.

-Te equivocas, Hirosuke, lo soy todo- expresa Yuri llena de confianza, esto enfurece al hombre.

Tokaku renovada con un sentimiento de ira y orgullo herido aprieta los puños -Acabemos con esto- dice Tokaku.

Esta vez ella arremete, esquiva un golpe, propina un puntapié en la ingle reduciendo a su oponente, patea la rodilla haciendo que este se hinque, un golpe de antebrazo al rostro le rompe el tabique y el hombre sangra profusamente tendido en el piso.

-No entiendo de que te jactabas- menciona la peliazul tan serena como acostumbraba.

-Y tú, ¿por qué tan confiada?- expresa al incorporarse tan fácil como lo hizo antes –¿Supones que una herida insignificante como esta me detendrá?- se ríe –Debes ser débil para creer eso.

La peliazul distorsiona más su rostro en rabia -¿Por qué nunca saben cuando rendirse?

-Porque somos Azuma…hija- dice el hombre limpiándose la sangre con la manga.

-¿Qu….? ¿Ah?- expulsa la peliazul demasiado aturdida con esas palabras, "¿Padre? Yo…jamás lo conocí"; la batalla en la cabeza de Tokaku era perceptible en su mirada trémula.

-Jajaja, no te lo dijo, ¿verdad?- expresa –Es una maldita, pero seguro entiende tus limitaciones y por ello no dijo nada.

-Cállate- susurra la peliazul rascándose la cabeza, "Sus ojos, al igual que los de todos son azules, eso no es suficiente para decir nada, ¿cómo puedo saber si miente?"

-Deja de pensar, Tokaku, tu madre no lo hizo cuando te concebimos.

-¡Cállate! ¡No te conozco!- gruñe la peliazul -¡Sí eres mi padre, ¿dónde estuviste todo el tiempo que te necesité?! ¡No!- grita desesperada –No eres nada para mí- profiere respirando con fuerza.

-Bien, parece que ya tienes motivación para pelear- profiere complacido.

"No sé qué diablos en realidad significa esta ridícula revelación, pero no me puede afectar". La peliazul se lanza contra el hombre, aquel predecible movimiento era lo que esperaba el sujeto, atrapó la mano de la peliazul y lanzó una patada al estómago cortando la respiración, un fuerte entumecimiento se apoderó de ella y un fuerte deseo de vomitar.

-Un solo golpe te deja así- dice el hombre sacudiendo la cabeza – ¿Acaso hemos caído tan bajo los Azuma para que Meichi quiera reemplazarme contigo?

Azuma apenas podía respirar pero eso no le impidió comprender las palabras del hombre, ella no estaba peleando por juntar a los Azuma a las fuerzas de Yuri, lo hacía para comandarlas, "Esa…zorra, nadie me obliga a nada".

-No quiero tu estúpido puesto- dice Tokaku con el aire que pudo reunir, tose descontrolada, se sujeta el abdomen y con dificultad se levanta –Por mí todos ustedes pueden meterse su orgullo por el culo- se aleja de él pretendiendo salirse.

Hirosuke se ve confundido e insultado, voltea para ver a Yuri y esta niega con la cabeza, la mirada severa le indica que rechazaba el acto de la peliazul -¡Detente!- grita el hombre, la sujeta del hombro y la arroja de regreso al centro.

-AAh- gruñe más que gemir, "No, no quiero esto".

-¡Pelea!- grita al patearla en el vientre, el cuerpo de Tokaku rueda hasta quedar cerca de las katanas.

-Uugh- el ataque fue doloroso, Tokaku no intenta levantarse, iba a negarles el placer de verla seguir su juego.

-¡Arriba! ¡Levántate!- Tokaku se sienta, lo mira con serenidad, se veía muy calmada era su forma de retar a su oponente, no aquel hombre, Yuri, la ira de la castaña se hizo evidente cuando se puso de pie, el hombre estupefacto regresa su vista de nuevo hacia Meichi.

-Tokaku- pronuncia Yuri caminando entre los Azuma hacia el ruedo -¿Por qué te niegas a pelear? ¿Acaso no aprecias mi regalo?

-Esto te parece un regalo, ¿cuándo dije que deseaba comandar a este grupo de idiotas?

-Yo no me refería a eso- indica con una sonrisa siniestra.

"Haru", fue lo primero que llegó a su mente –Infeliz- susurra apretando su mandíbula.

-Demuestra que la mereces- dice Meichi ya saliendo de las gradas.

Tan pronto como lo dijo Tokaku ya estuvo de pie, el hombre se vio sorprendido cuando la peliazul arremetió contra él con una espada sin darle tiempo para reaccionar, se movió lo suficiente para evitar una herida mortal pero un terrible ardor se produjo en su pecho, un largo corte desde la altura del ombligo hasta la clavícula, se apodera rápidamente de la otra katana en el piso pero hasta hacerlo un segundo acierto de su oponente fue más que suficiente para someterlo, cae de rodillas desangrándose.

Azuma sumamente calma se aproxima con el sable agachado –Sabes, Ichiro tenía razón, la nueva generación es mejor, nosotros somos más rápidos, ágiles y entendemos cómo conseguir la victoria-expresa sin sentir remordimiento en su pecho –A cualquier costo- profiere al soltar la katana –Yo ya gané, recupera el honor que perdiste cuando te encontraste y cediste ante los deseos de esta mujer- menciona al acercarle la espada con el pie, levanta la mirada desafiante contra Meichi, la peliazul se retira dejando al hombre derrotado.

-¿A dónde vas? Debes matarlo- exclama Meichi.

-Querías que lo venciera y lo hice- responde sin mirarla, levanta la mano y le muestra el dedo medio -¡Así que púdrete!

-¡¿Crees poder desafiarme?!

-¡Sabes donde vivo! Ve y búscame- replica la peliazul, ella no se preocupa en voltear, para ella la cara de Yuri debería estar furiosa pero estaba equivocada el rostro de Meichi denotaba satisfacción.

-Perfecto- murmulla la castaña mientras la peliazul se alejaba.

Hirosuke ensangrentado se levanta –Ella no lo merecía- expresa tocándose la herida.

-Tú tampoco- menciona al sacar su pistola silenciada y dispararle en el pecho.

Esa misma noche Tokaku se encontró sentada frente a su televisor viendo un documental sobre un aparato llamado "El Gran Colisionador de Hadrones", su tía había salido el fin de semana y ahora esperaba a que Haru terminara de preparar la cena, su mente se arremolinaba pero no en preocupación, mucho menos en el supuesto padre que le fue presentado en lo que a ella concernía podía ser un engaño y no le importaba en realidad, no su mente se encontraba discerniendo que había preparado Haru.

-Tokaku, la cena está lista- dice la chica con un tierno tono.

La peliazul se encamina al comedor, antes de poder sentarse es sorprendida por un beso dulce y rápido por parte de Haru –Espero te guste- dice tras soltarla, su sonrisa era hermosa, capaz de reponer el cansancio del día.

Se sienta y frente a ella puede observar un gran plato de curry humeante y de aroma excelso –Haru, te amo- pronuncia la peliazul con una suave sonrisa haciendo sonrojar a la chica, cuando por fin dio el primer bocado al curry Tokaku sabía que haría cualquier cosa por ella.

Bien creo que debo aclarar algo, primero, estos epílogos no tienen orden cronológico, a excepción de unos cuantos de los cuales ya se habran dado cuenta, segundo esto era algo que mas o menos quería meter en la historia pero como saben omití muchas cosas, pensé que quedaría mejor aquí si no le doy importancia, tercero, será un epílogo por persona así que todavía falta.

Os invito cordialmente a participar en el foro que he creado para charlar con ustedes, pues ustedes lo ven, lo sienten en sus corazones, el palpitar de este fandom desciende, y si queremos reponernos hay que colaborar entre todos, autores y lectores, espero verlos.

Ahora, gracias a todos los que todavía no se dan por vencidos y tratan de mantener al fandom, en serio gracias.

Gracias por leerme, permitanme conocer su opinión de todo, dejenme comentarios, improperios, etc, nos vemos luego, suerte. ¡Larga vida al yuri!

P.D: En serio necesito ayuda con el título del crossover, envíenme un PM o un comentario con el título que se les ocurra, ya saben, un one-shot para el ganador, sobre lo que desee (Excepto Yaoi, lo siento).