Imagen: Niña en cama flotante. ShadowLights


Cuando cierra los ojos, sueña que su cama es una nube y que puede navegar el cielo. Sueña que el cepillo que su mami usa para peinar sus largos cabellos es de azúcar, que su espejo de bolsillo es un bizcocho y que si suelta su almohada, se la llevará el viento.

En sus sueños, está más conectada a la naturaleza que cuando despierta. Sueña que puede ver sabores y oler colores y que los deseos que piden los niños tienen formas de graciosos animales de felpa. Sueña que pierde una media rosa, que se la llevó un tiburón – pero no importa, porque su conejito le teje otra de algodón de azúcar.

El océano por el que camina es del color de los ojos de su papi, y el viento huele dulce, como el cabello de su mami. Se desliza por un arcoíris tragando estrellas y se despide con el gentil calor del sol, los sonidos de la mañana y el olor a fresas con crema. La media perdida está en su mano, y se aferra a ella en su lucha por despertar.