EPÍLOGO VII
A tres millas de altura un avión de pasajeros iba a medio camino de su destino, salió de Japón en dirección a San Diego, California, pero el destino no le importaba a dos jóvenes mujeres que compartían un momento íntimo en el cubículo del baño, nada hubiera causado mayor escándalo para la aerolínea que los periódicos se enteraran que dos menores de edad fornicaban en uno de sus aviones, eso era oro para periódicos y prensa amarillista, por suerte para la empresa y las muchachas, su alocada hazaña no fue descubierta, ni por sobrecargos ni pasajeros, salieron sonrojadas, agitadas y muy sonrientes, su juventud era llamativa pero nadie las miraba por mucho tiempo, en el viaje fueron ignoradas y al parecer también el momento en que fueron al cuarto de baño, toda una operación exitosa, se acomodaron en sus asientos y sujetas de la mano continuaron con el estresante viaje mucho más alivianadas.
-Ahora somos parte del club de la milla de altura- expresa una joven muchacha de cabello celeste con unas coletas algo desalineadas tras salir de su frenético encuentro en el lavabo del avión.
Su acompañante una alta pelirroja profiere con una enorme sonrisa –Fue emocionante, algún día debemos repetirlo.
-Quizás la próxima vez podríamos ir en un vuelo nocturno en primera clase y…- baja la voz para decir lo siguiente –Hacerlo en los asientos.
Las mejillas de Namatame se tornaron del mismo color de su pelo –Creo que sería demasiado arriesgado- profiere con una risa nerviosa.
-Arriesgado fue enfrentarse a metahumanos con la velocidad de un rayo y la fuerza de un titán, y no dudaste ni un segundo- menciona la peliceleste.
-No, dude todo el tiempo, en especial con Neiji, oh Dios ese sujeto era imponente, no sabes lo indefensa e impotente que me sentía cada vez que aparecía- indica con un tono neutral.
Hitsugi un poco pensativa expresa –Sí, todavía recuerdo la primera vez que nos topamos con él, daba un miedo terrible, pero ¿sabes a quién le tengo miedo?
-¿Quién?
-Diana- pronuncia moviendo la cabeza.
-Oh, sí esa mujer es poderosa, pero ella no daña a menores de edad, creo que Ichiro era el más peligroso, no lo viste pero nos destrozó, esa pelea debió ser mi fin, fue una suerte que Nio estuviera ahí para ayudar.
-En ese caso recuérdame comprarle un presente bonito para navidad- profiere la peliceleste con una brillante sonrisa.
-Se lo compraremos entre las dos- responde siendo contagiada por la sonrisa.
El resto del viaje transcurrió en medio de pláticas melosas y cortas sesiones de besos que no fueron advertidos por los pasajeros pues ellas estaban en unos asientos alejados de la mayor concentración de pasajeros, una gran casualidad cósmica ayudó para que los asientos de clase turista no estuvieran completamente llenos y ellas pudieran demostrarse su cariño sin que alguien las viera y llamara a la policía acusando a la pelirroja de pedofilia, cosa que después de las investigaciones correspondientes se hubiera resuelto no sin ver mancillado el honor de Namatame.
Al llegar al aeropuerto fueron recibidas por una noche nublada, el ambiente era húmedo y cálido, tuvieron que despojarse de sus abrigos, desembarcar y continuar a la cinta transportadora donde recogerían su equipaje.
-¿Dónde nos esperan tus padres?- inquiere Kirigaya aferrada a la mano de la pelirroja mientras espera que su maleta se asome.
-En la sala de espera, solo recogemos nuestras maletas y vamos para allá.
-Excuse me- llama una mujer en uniforme policial.
-Buenas noches, ¿puedo ayudarla en algo?- contesta Chitaru.
-I need to talk with you, follow me- profiere la mujer.
-¿Aah? ¿Sorry, I don´t speak english?- profiere muy confusa, realmente no entiendo nada de lo que la mujer le había dicho –¿Lo dije bien?- se lo pregunta a Kirigaya, a lo que esta solo levanta los hombros.
-I need a traductor- suspira la mujer –Oh, come on, come on- hace señas para que la siga.
-Creo que debemos seguirla- dice Chitaru, ambas iban a seguir a la oficial cuando ella levanta la mano.
-Only you, leave the girl here- sigue con las señas para ver si lo entiende.
Namatame suelta a la peliceleste y le dice –Espera aquí, no te muevas regresaré.
-OK- pronuncia Kirigaya, mira muy nerviosa como la pelirroja se aleja con la mujer.
Los minutos pasaron y su maleta no aparecía, y tampoco Chitaru, ya desesperada se levanta de su asiento, tenía hambre, le pareció haber visto un kiosco no muy lejos, fue en busca de unos dulces, tras unas cuantas vueltas logró llegar a su destino, compra chocolates y decide regresar sobre sus pasos a seguir esperando a la pelirroja, misteriosamente transcurrieron quince minutos y no lograba llegar al principio de su travesía, decidió volver al kiosco y de ahí repasar nuevamente su camino, para su terror tampoco logró encontrar el kiosco, sus ojos comenzaban a lagrimear -¿Por qué me pasan estas cosas a mí?
Su miedo se incrementó luego de una media hora, sus pasos apresurados retumbaban en los pasillos, sus ojos se enrojecieron y lagrimea mientras contiene sus sollozos, "Me perdí, ¿por qué siempre me pierdo? ¿Por qué?" llega a lo que parece la sala de espera "Los padres de Chitaru deben estar aquí pero ¿cómo son? Oh, mi celular, puedo llamar a Chitaru" y así lo hace.
-Aló- contesta la pelirroja.
-¿Chitaru dónde estás?- pide con un chillido.
-Perdieron nuestras maletas, acaban de encontrarlas, fui a buscarte, ¿dónde estás? ¿Estás bien?- habla con preocupación.
-En la sala de espera- responde con más tranquilidad.
-Aguarda ahí, voy para allá.
-De acuerdo- Hitsugi se acercó a unas butacas vacías y se sentó junto a una pareja, todavía gimoteaba por su temor y llamó la atención de las bancas aledañas.
La pareja contigua se sintió especialmente atraída a la pequeña, la mujer una de rasgos caucásicos y cabello rojo fue la primera en hablar –Oh, cariño, estás llorando, ¿estás perdida?- Hitsugi asiente.
-Es terrible, ¿vienes con tus padres?
-No, vine con una…amiga, ya la llamé y le dije dónde estoy, vendrá pronto- menciona limpiando sus lágrimas.
-Eso es bueno- expresa el hombre, unos de rasgos nipones y sin cabello-Veo que eres de Japón- dice muy sonriente, claro que había deducido el origen de la peliceleste porque su esposa le habló en japonés y esta le respondió y no por los rasgos faciales de la chica –Podría apostar que vienes con mi hija- ríe el hombre –Koichi Namatame, mucho gusto- sorprende el hombre.
-Oh, por favor, no vas a empezar con un monólogo de Sherlock Holmes, ¿o sí?
-Elemental, mi querida Natasha, nuestra hija nos dice que vendrá de Japón acompañada con una amiga y nosotros curiosamente nos topamos con una joven habitante del país del sol naciente, son demasiadas coincidencias, podría apostar la cena a ello- indica, no hace falta decir que Kirigaya se sintió sobrecogida por el asombro y la casualidad.
Una mujer alta de cabello rojo aparece ante ellos jalando don maletas grandes con ruedas –Oh, que coincidencia- dice con una gran sonrisa –Mamá, Papá, veo que ya conocieron a mi acompañante.
El hombre mira fijamente a su esposa con una sonrisa triunfal y esta evita mirarlo –No digas nada- suspira la mujer.
-Camarones para la cena cariño- pronuncia.
Chitaru presentó a kirigaya como su amiga, no estaba lista para decirles a sus padres su orientación sexual, además debía aclarar primero que la peliceleste no tenía la edad que aparentaba para evitar disgustos, tras la cena en un restaurante de la localidad fueron al departamento del matrimonio, se les asignó un cuarto que tenían vacío que siempre estuvo apartado para la pelirroja pues ellos no perdieron la esperanza de que su hija los acompañara al final.
-Supongo que ahora que te has graduado, planeas estudiar aquí- profiere el padre.
-Por supuesto.
-¿Adónde piensas ir?- inquiere su madre.
-A Yale, estudiaré Ingeniería en Biotecnología- señala sentada en el sillón blanco de la sala.
Sus padres se vieron pensativos, Natasha pregunta -¿Cuánto tiempo te quedarás con nosotros?
-Estoy esperando a que respondan mi solicitud, unos meses, quizás- expresa viendo la desazón en los ojos de sus progenitores.
Después de un largo suspiro Koichi dice –Bien, aprovecharemos ese tiempo- pronuncia con una sonrisa, se levanta y dirigiéndose a la ventana menciona –Mi niña ya creció y es ahora una bella mujer, me arrepiento de haber perdido ese proceso, pero de nuevo tengo la oportunidad de interactuar contigo en lo queda de tu camino, Chitaru.
-Por supuesto padre- responde la pelirroja con una sonrisa.
-Koichi, creo que estás en la crisis de la mediana edad, Chitaru ya es una mujer independiente y una joven hermosa, debe salir a divertirse- expresa la madre.
Namatamae algo nerviosa dice –Yo no soy de ese tipo de personas mamá, prefiero meditar y entrenar.
-Vaya, creo que Mami realmente te hizo como ella- indica.
-La sensei hizo un buen trabajo conmigo- ríe la pelirroja.
-Y tú Kirigaya, ¿qué te gusta hacer?
-La química- dice simplemente.
Tras otra pequeña charla social, se vieron agotados por la noche y fueron a las habitaciones.
-Tus padres son interesantes- menciona Hitsugi ya con su pijama.
Namatame asiente –No han cambiado nada, pero parece que yo sí.
-Para bien, estoy segura que tus padres no podrían lanzarse con una katana contra un enemigo armado con pistolas- comenta con una jovial sonrisa.
Chitaru se cubre con las cobijas siendo seguida por Hitsugi –No, mi padre es periodista y mi madre es profesora.
-Me gustará pasar tiempo con tu familia.
Namatame sonríe a la peliceleste –Me gusta verte emocionada, y pareces agradarle a mis padres, en unas semanas lograré reunir el valor suficiente para contarles de nosotras.
-Ay, Chitaru, puedes pelear con metahumanos pero no decirles a tus padres que eres lesbiana, me das gracia- formula con una sonrisa divertida.
-Jajajaja, que graciosa- dice la pelirroja al besarla con suavidad.
-Tenemos una vida por adelante aquí y me gusta como empezamos- indica al abrazarse fuertemente a la cadera de Namatame y acurrucarse en su pecho.
Bueno, ya se los había dicho el ChitaHitsu es difícil de escribir para mí, espero les haya gustado, demen sus comentarios para saber si estoy mejorando en el tratamiento de esta pareja.
¡Larga vida al Yuri! Suerte camaradas.
