Buenas con todos, aquí reportandome al servicio, escuche como los gemidos agónicos del fandom anunciaban su fin y traigo una droga experimental para ver si se logra sacarlo de este trance tan agobiante.

Ya en serio, veo morir este fandom y me duele, justo ahora que me entero que el pink pocky es canon en el manga XD, si soy algo retrasado en ese tipo de aspectos, bueno solo me queda decir, adelante disfruten:

EPÍLOGO IX

Una noche sin luna donde soplaba un viento aberrante y las nubes se arremolinaban sobre una poblada urbe, no es el momento apropiado para una tertulia, pero los músicos y asistentes al evento estaban protegidos de las inclemencias del tiempo dentro de una enorme cámara oval donde se habían hecho los preparativos para el recibimiento de grandes figuras políticas, económicas y del entretenimiento, el ambiente era sumamente formal, todos en esmoquin o exuberantes vestidos; la decoración romántica contrastaba fuertemente con el fondo oriental, cortinas rojas, unos cuantos saloncitos isabelinos distribuidos en la zona posterior derecha junto al bar y el buffet, sillones alfonsinos alrededor de la pista de baile en frente de la filarmónica y un entarimado sobre el que se preparó un escenario para las personalidades que dedicarían unas palabras a la audiencia o los deleitarían con un demostración de su talento, alfombras elegantes bajo sus pies, grandes candelabros dorados de luz amarilla y cuentas de cristal colgaban sobre sus cabezas, palmeras, rosas y un par de plantas de bambú eran parte de la ornamentación, estatuas de mármol de figuras femeninas agraciadas daban el último toque al salón; los músicos tocaban una fanfarria solemne imitando lo mejor posible el estilo gagaku, los violines y contrabajos se mantenían en silencio mientras las trompetas, oboes, platillos y tambores daban la bienvenida a los invitados, una vez están todos presentes la música se calla y en el escenario se hace presente una bella mujer de jóvenes rasgos, mirada de un azul armonioso y un cabello largo y sedoso con un sublime tono anaranjado, usaba un elegante vestido rojo con un escote en V, siendo este más prominente en la espalda que en el frente, sus brazos quedaban descubiertos en su totalidad, un cinto negro ceñía el vestido a la exquisita cintura, sus vestiduras la cubrían hasta los tobillos pero del lado izquierdo había una abertura desde el muslo, un collar de rubíes, brazaletes y aretes de oro eran parte de su extravagante joyería, esta hermosa y magnificente señorita se apodera del micrófono.

-Sean bienvenidos a este bienintencionado evento, como se les presentó en sus invitaciones, les hemos pedido que se presente hoy aquí para celebrar que hemos conseguido nuestra meta de setecientos millones de yenes en la recaudación para los damnificados del temblor de hace seis meses- se escuchan aplausos de júbilo- Sí, gracias, un momento por favor…- pide con una enorme sonrisa, el silencio regresa al auditorio –Gracias, como logramos nuestro cometido no se me ocurrió mejor idea que este último evento para que nuestra colaboración al prójimo no solo cumpla con nuestras expectativas sino que las superen, aquí y ahora será la última recaudación, no sean tacaños y doblemos el monto reunido, por favor, que ese sea mi regalo de cumpleaños- menciona llena de entusiasmo, el cual fue imitado por aquellos reunidos en torno a ella con aplausos y ovaciones –Disfruten la velada.

Una mujer de alta estatura llama la atención con su copa –Su pasión y solidaridad por los menos afortunados me conmueve, de mi parte donaré doscientos millones de yenes- el asombro de los presentes se mostró con más aplausos.

-Es muy gentil de su parte, si pudiera hacer cualquier cosa para amenizar su estancia aquí me lo puede hacer saber que estaré gustosa de atenderla personalmente- enuncia la pelinaranja.

-Un poco de su compañía aquí abajo con los mortales serviría- comenta la mujer de cabello castaño y un ceñido vestido negro.

-Desde luego, chicos, un vals por favor- pide a la orquesta antes de bajar de la tarima.

Una vez en la pista la mujer se le acercó y comenzaron con un baile, los demás invitados se les unieron o se dispersaron por el lugar a beber y probar bocado mientras charlaban y reían.

-Mírate la madurez te ha sentado bien- comenta la mujer con una sonrisa taimada.

Sumireko sonríe –Gracias, pensé que no podría llegar hoy.

-¿Cómo podría perderme tu cumpleaños?- profiere bajando su mano hasta la cintura de la pelinaranja.

-Creí que estarías ocupada.

-Sí pero logré posponer ese asunto, después de todo te necesito conmigo para ello.

-Vamos, Meichi, todavía no represento una gran aliada para ti.

-No te subestimes, querida, con tu sangre real eres la parte más importante de todo, tú solo sigue de este modo, ganando la confianza y cariño del pueblo, y el apoyo de las clases acaudaladas- le susurra contra el oído.

-No debes preocuparte.

Un hombre joven se les acercó e interrumpió –Disculpe Yuri-sama, me permitiría esta pieza.

-Akio-kun, por supuesto deseaba preguntarle algo- menciona Meichi –Lo siento Sumireko, seguiremos después.

-No hay problema- profiere la pelinaranja –Akio-kun- expresa a modo de saludo.

-Sumireko-sama- emula con una reverencia.

Las siguientes horas Hanabusa se dedicó a platicar con los invitados, aceptando los halagos de los mozos y demostrando su soltura e ingenio con los caballeros y damas de la alta sociedad y de las líneas políticas dominantes en Japón, Meichi se retiró del lugar por un asunto de urgencia, los artistas más populares comenzaron su rutina y el ambiente se volvió un tanto más movido, en ese instante logró un respiro, se abrió camino hasta la segunda planta del lugar, recorrió los desolados pasillos superiores ensimismada, disfrutaba de las fiestas y tertulias que organizaba en beneficio de los desafortunados pero su mente se veía contrariada, sentía la obligación de ayudar a los demás, aunque aquello no implicara que no lo hiciera en su propio beneficio, eso la llevaba a pensar si sus actos eran hipócritas o realmente el fin justificaba los medios, discernir esto en su mente de seguro le tomaría una cátedra entera y una severa jaqueca, mientras paseaba meditabunda sintió un enorme escalofrío recorrer su espalda desnuda, una enorme ventana victoriana abierta en su totalidad permitía el ingreso impune de una helada corriente de viento y agua, se acercó y con facilidad logró cerrarla, su mirada se clavó en el cristal, su reflejo la hipnotizó, su juventud llena de armonía y toda la majestuosidad de sus vestiduras no lograban convencerla de que realmente fuera ella la imagen que observaba, era más que eso, aquella doncella que apareció frente sus ojos debía convertirse en un símbolo un ideal al que pudieran aspirar los millones de personas que en algún momento levantaría la mirada hacia ella y le preguntarían : "¿Qué nos espera?"

-Sé que eres hermosa, pero si sigues admirándote te consideraré narcisista- menciona una jovial voz con algo de gracia en su tono.

-Oh, Banba, ¿dónde estabas?- indaga con una sonrisa mientras se le acercaba –No te vi en el salón.

-Sabes que esto no es lo mío.

-Uhmm, discrepo- menciona la pelinaranja al admirar a la peliplateada que usaba un vestido recatado de tonalidad blanca adiamantada, sus ojos amatistas lucían como otro detalle de bisutería adornando su semblante –Te ves preciosa en ese vestido.

-Jajaja, que aduladora- ríe parándose junto a ella para mirar al exterior –La fiesta es agradable pero esas personas…creo que son tus amistades por compromiso…

-Jejejeje.

-¿Qué están gracioso?- inquiere un poco ofendida.

-Nada, pero creo que tardaste un poco en descifrarlo- dice la pelinaranja –Después de todo, así es como funciona el mundo en el que me muevo, me sonríen de frente y me apuntan por la espalda, solo no hay que darles la oportunidad.

-Pobre del infeliz que quiera dispararte- bromea al mismo tiempo que con sutileza sujeta la mano de Sumireko -¿Qué se pasea por tu mente, linda?

-Uff, dudas, ideas, debates morales, lo usual.

Shinya besa la mano de la pelinaranja –Has como yo, cállalos con un poco de televisión, eso los atonta muy bien, jajajaja.

-Suena bien, pero creo sería mejor…- se inclina hacia el oído de la peliplateada y le susurra –Que las callara contigo entre unas cálidas sábanas.

Banba pareció sonrojarse –Suena genial, por mi parte estoy disponible ahora, jejeje.

-Ouh, ¿qué paso con la tímida Mahiru?- musita –Me gustaba ver como su cuerpo se estremecía entre mis brazos con tan solo mi aliento contra su cuello.

-No se ha ido, solo es más difícil de complacer- menciona tomándola por la cintura, Sumireko retrocede separándose de ella –Eh, ¿qué sucede?

-Sí, te vas a poner exigente yo haré lo mismo- profiere con una sonrisa socarrona.

-¿Y eso que significa?

-Que tendrás que esperar a que todos los invitados se vayan para seducirme.

-Aah, eso no es…

-Shh, eh, la que pone las reglas aquí soy yo, o bien puedes salirte de mi casa- expresa en son de broma.

Mahiru levanta los hombros y dice -¿Y adónde iría yo? Seguramente volvería de rodillas, tendré que esperar, y puedo hacerlo, no me intimidas, Sumireko- formula con una grata sonrisa al darle la espalda.

Hanabusa aprovecha el momento, toma las nalgas de Banba entre sus manos, esto provocó que la peliplateada se estremeciera, soltara un chillido austero y sus mejillas se enrojecieran como un tomate complaciendo a la pelinaranja–Es bueno saber que todavía está ahí- profiere en un susurro lujurioso, la deja ahí anonadada.

-¡Hentai!- le reclama Mahiru con las manos sobre sus posaderas.

El sonido avergonzado y furibundo que salió con esa palabra provocó una enorme sonrisa en Sumireko mientras la repetía en su cabeza al bajar de regreso con sus invitados.

-Sumireko- llama alguien.

-Oh, ¿Midori?- se sorprende –No sabía que estabas aquí.

-Deberías avergonzarte, acabo de donar cien millones de yenes- menciona con amabilidad.

-Pues lo estoy, deberías hacerte notar más.

-¿Cómo hacerlo cuando tu presencia acapara las miradas?- elogia la peliverde.

-Bueno…eh, tienes algunos atributos más grandes que los míos, tal vez con un escote más provocativo- sugiere con una leve risa.

-¿Cuándo tomó esta conversación un tono tan lascivo?- comenta la peliverde riendo junto a Sumireko.

-Lo siento, vi la oportunidad y no me resistí.

Entre el público alguien pide atención -Gracias, sé que la mayoría no me conoce así que me presentaré, soy Andrea Xenidis, tesorera de la Fundación Hanabusa y me complace anunciar que hemos duplicado el monto objetivo, gracias a todos ustedes- aplausos inundaron la estancia –Sí, sí, gracias y ya que me quedé sin nada que decir, Sumireko-sama, unas palabras por favor.

Un ayudante le acercó un micrófono a la pelinaranja –Gracias por su apoyo, sabía que su bondad se haría relucir esta noche, ahora con mil cuatrocientos millones…

-¡Que sean mil seiscientos!- clama una voz femenina entre la multitud, fueron más aplausos los que se recibieron.

-¿Diana?- menciona Hanabusa, la mujer solo levanta su copa –Oh, señores, la dama se llama Diana Medina una exitosa empresaria americana, experta en adquisiciones hostiles así que tengan cuidado- menciona con buen humor –Vaya ha sido sorpresivo y ahora con este monto siento que…podría redondear la suma…un pequeño sacrificio de mi parte pero, aportare de mi arca personal los cuatrocientos millones faltantes- no hace falta decir que exclamaciones de asombro se esparcieron como rocío por las mañanas -Andrea, ¡Dos mil millones de yenes para que todas las familias damnificadas reciban medicamento, comida, techo y recuperen la dignidad que se les fue arrebatada!

La admiración de los presentes solo fue comparada con el grado de embriaguez de algunos de ellos, la noche terminó con invitados asombrados y con los bolsillos apenas más livianos, todo resultó como Hanabusa y Meichi deseaban.

-La velada fue mágica y el entusiasmo sorprendente- Menciona Diana en las gradas del exterior donde la lluvia había parado –Pero recomiendo un poco de salsa para la próxima vez que nos encontremos.

-Veré que puedo hacer- despide la pelinaranja con un beso en la mejilla.

Un Mustang plateado se estaciona frente a ellas, Diana recibe las llaves y sube al vehículo.

-Debo comprarme uno de esos- profiere Sumireko.

-Recomiendo un Lamborghini, sus curvas me resultan más elegantes, como las suyas Sumireko-sama- enuncia Akio con una jovial sonrisa.

-Que atrevido Akio-kun, y justo aquí con su prometida- ríe la pelinaranja.

-¿Qué se le va a hacer? Es un incorregible- profiere Midori sujetándose del brazo de Saoi.

-Sí, es verdad, pero esta hermosa señorita resultó ser igual de impertinente.

-Eh, tú me lo enseñaste.

Akio sonríe y levanta los hombros –Me declaro culpable.

-Deberías ser más severa con él, ser permisivo no es bueno todo el tiempo- menciona Shinya siguiendo el mismo hilo de la conversación.

Una limusina negra llega, el chofer sale y abre la puerta trasera de donde sale Meichi -¿Cómo resultó todo?- indaga con una sonrisa.

-Dos mil millones- respondió Banba.

-Excelente, no esperaba menos de una antigua estudiante mía.

-Se nos hace tarde, Meichi, que suban ya- indica Nio desde el interior de la limusina –Hola, Sumireko, Banba- clama sacudiendo la mano.

-Nio, lindo peinado- dice Shinya al ver lo largo que se había puesto.

Nio se acicala -¿Tú crees? Muchas gracias, tú también te ves linda con ese vestido- se sonríen con complacencia.

-Gracias por su hospitalidad, pero debemos irnos, hasta la próxima- se despide Akio junto con Midori con una reverencia.

-Gracias ustedes, vuelvan cuando deseen son bienvenidos.

Ellos subieron a la limusina pero Yuri sube las gradas hasta el par que residía en la mansión.

-Yuri- pronuncia Sumireko confundida.

Meichi sujeta el rostro de la pelinaranja entre sus manos y susurra –Serás una hermosa reina- coloca un suave beso en los labios de Hanabusa sorprendiéndola al igual que a Shinya –Y ella se ve como una digna consorte.

-¿Qué?- expresa Mahiru que estaba más confundida que cualquiera.

Yuri le acaricia el rostro y con su mirada resplandeciendo en su fantasmagórico brillo rosa paraliza los músculos de la peliplateada –Cuídala bien, te la encargo- murmulla contra el oído, acaricia la mejilla con la cicatriz y procede a besarla, el cuerpo de Banba pareció reaccionar ante esto, sus rodillas temblaron y una corriente eléctrica le recorrió la espalda –Jejeje, buenas noches, esperaré paciente nuestro próximo encuentro- profiere la castaña dejando conmocionado al par, el vehículo se alejó y Sumireko agradecía que sus sirvientes estuvieran adentro limpiando.

-¡Hey! Tú, te daré mil yenes si no se lo dices a nadie- menciona Sumireko al percatarse del valet que traía los autos

-¿Sobre qué? Nunca he tenido muy buena memoria- profiere al recibir el dinero y retirarse.

-Eso fue intenso- menciona Shinya muy sonrojada cubriéndose la boca -¿Me vas a contar de que va todo eso?

-Nunca lo he entendido, ella solo me toca y besa, me da miedo preguntar ¿por qué?

Shinya suspira y mirándola con comprensión pronuncia –Te comprendo, esos ojos dan terror- Mahiru logra sonreír e inquiere -¿Oye, recuerdas tu promesa?

-Oh, lo siento, estoy cansada, pero podemos ducharnos juntas- profiere con jovialidad.

-De acuerdo, otro día será- sonríe la peliplateada al darle un cálido beso.

-Es bueno saber que no sigues tus consejos- menciona la pelinaranja abrazando la cintura de su amiga.

Shinya sonríe al responder –Por ti puedo ignorar cualquier cosa- y así sus bocas se unen de nuevo.

Espero les haya gustado, quiero verlos vivos de nuevo y no en ese limbo penumbroso en el que se esconden, pueden no escribir comentarios pero puedo ver que leen lo que escribo y estoy seguro que el resto de escritores también, entonces ¿Por qué se callan? ¿Acaso nuestras propuestas ya no los satisfacen ni sorprenden? No lo sé, solo me queda pedirles a los lectores y camaradas que se muestren más activos y no pierdan la esperanza, podemos revivir este fandom.

Ahora en un ambiente menos formal, dejenme recordarles que Lujuria no escribo sin comentarios, así que si quieren ver que les depara a Shiena, Tokaku y Haru, saben lo que tienen que hacer XD.

Ahora no me queda nada más que decir que, gracias por leer espero que lo hayan disfrutado y dejenme sus comentarios, les deseo suerte y envió saludos y abrazos desde Ecuador.