Imagen 46: Cartel de Digimon Adventure Tri. Genee
Con un codo en la mesa y su otra mano ocupando la fotografía en cuestión, sus ojos pasaron sobre los rostros sonrientes de sus amigos y sus compañeros, apreciando los detalles en cada uno de ellos. Era una linda imagen, tomada hacía unas semanas con la cámara nueva de Hikari, y llevaban incontables minutos viéndola.
—Creo que … mi cara se ve algo rara en esta foto.
—¿Tú crees?—el chico la tomó en sus manos, observando por un momento—. Te ves bien, aunque … es raro que ladees tu cabeza así.
—¿Qué?—la pelirroja dijo, quitándole la fotografía de la mano y observándola de nuevo con cuidado—. Hmm … tal vez sí. Pero no me veo peor que tú; ese es mi consuelo.
—¿De qué hablas? Yo me veo bien.
—Ni siquiera te ves, Yamato.
El rubio levantó su barbilla, ignorándola. Su posición de espaldas al viejo tranvía, manos metidas en sus bolsillos, una media sonrisa en su rostro — Sora podía decir lo que quisiera, él se veía muy bien. Mejor que Taichi, ciertamente, con esa pose de colegiala o Jyou, casi cayéndose del vehículo.
—Estás celosa —anunció. Sora rió ampliamente.
—¿Celosa de qué? ¿De tu intento de ser un bad boy? Cuidado Brando, Ishida Yamato ha llegado.
Y como sabía que lo harían, las mejillas del rubio se tintaron de rojo. Tenía la fotografía entre su pulgar e índice, ojeándola sin interés. La esquina de su boca estaba torcida hacia abajo, haciendo una mueca de desagrado.
—Eres algo despreciable, ¿te lo han dicho?—dijo finalmente, alzando la mirada—. Debe ser cierto eso de que los pelirrojos no tienen alma.
Tuvo la sensibilidad de agachar la cabeza para esquivar el almohadazo que venía para él, rodando del sillón y llenando el espacio de la sala con su risa.
—Olvídate de que les cocinaré hoy.
—Si Taichi es de fiar—el rubio comenzó con cuidado, tomando el cojín y poniéndolo tras su cabeza antes de recostarse en la alfombra—, diría que eso es más un obsequio que un castigo.
Sora, con sus mejillas chocando espantosamente con el color de su cabello, resopló.
—Touché —dijo. Yamato sonrió
—Gracias.
—Ahora levántate, ¿quieres?
—¿Por qué? Taichi no ha llegado.
Pero Sora ya se había sentado, encendiendo la televisión y cruzando una pierna sobre la otra.
—Porque vas a hacer la cena —contestó con dulzura, efectivamente borrando la sonrisa de los labios del rubio. Achicó los ojos, ladeando su cabeza como en la fotografía, pero no estaba sonriendo—. Por simpático.
Notas: ¿Primer Sorato? Primer Sorato. Al menos, primer Sorato exclusivo. Puede ser amistad, puede ser algo más; me pareció una idea simpática con la imagen.
