Imagen 9: Noctámbulos de Edward Hooper. HikariCaelum
11:00PM
Un joven ha estado tecleando frente a su portátil por las últimas dos horas y media, ocasionalmente pausando para ordenar otro té oolong, y para ir al baño.
11:26PM
Una pareja entra, haciendo sonar la campanilla del lugar. Su belleza deslumbra, con cabello largo y liso del color de la medianoche. Ella también es bonita, con cabellos castaños cortos, y ojos color chocolate que parecen siempre sonreír.
12:37AM
Dos personas entran, más no vienen juntos. Uno es un joven alto, de cabellos oscuros, lentes y aspecto cansado; en contraste, ella se ve alegre y energizada. Él elige una butaca; carga libros bajo el brazo y una portátil, también. Los anillos de oro en sus dedos la hacen ver fuera de lugar en esa vieja cafetería.
Él ordena café, negro. Ella pide algo que claramente no está en el menú y, tras unos minutos, pide que la dejen contemplarlo un rato más.
12:45AM
Un atractivo joven rubio entra. Carga en su espalda lo que parece ser una guitarra, y podemos asumir, entonces, que es un músico. Levanta un dedo y le llevan una taza de café negro, sin azúcar; parece ser un cliente regular. Sus ojos azules pasan brevemente sobre la compañía mientras camina hacia la barra, esperando que su butaca se libere. El joven de aspecto nervioso no parece pronto a terminar, y la pareja se habla en tonos suaves.
12:58AM
La joven con los anillos levanta la mano, y se acercan a tomar su orden. El joven mesero, escandalizado, regresa a la cocina y se escucha el murmuro del cocinero, preguntándose si está loca. Cinco minutos después sale cargando un número de cosas, entre ellas: un espresso, una taza de leche tibia, panqueques con crema y fresas, y sirope de chocolate.
01:04AM
El mesero sirve una taza espumeante frente al rubio de la barra.
—No he pedido nada.
—Es de la señorita.
01:06AM
—No tomo capuccino.
Frente a ella, el rubio atractivo de la barra ha traído de regreso la bebida que le envió. Sonriendo, deja la revista que hojeaba y lo mira de soslayo.
—Bien, porque es un mocha.
01:17AM
La campanilla suena, y una pelirroja en zapatos altos y abrigo, entra. Sus ojos buscan algo y cuando lo encuentran, suspira.
—Bien, sigues aquí.
—¿Sora-chan? Es tarde, ¡deberías estar durmiendo!
—Prometí ayudarte a estudiar, ¿no?
Pide un café para ella, y refill para el joven llamado Jyou. Detrás de su cansancio sonríe, y cualquier protesta acaba cuando se sienta a su lado.
01:32AM
El pelirrojo teclea con furia y cuando parece que no puede ir más rápido, se detiene. Mira la pantalla sin parpadear, y cuando lo hace, parece que recién sale de un sueño.
—No puedo creerlo.
Sin contarlo, deja dinero en la mesa y con la misma prisa que entró, se ha ido.
02:24AM
En su mesa, la chica de cabellos cortos sonríe, y su acompañante la toma de la mano.
—Quiero mostrarte algo.
Ella se inclina sobre la mesa, besando sus labios.
—¿Hikari-chan...?
—¿Nos vamos, Ken-kun? Antes de que salga el último tren.
Salen de la cafetería tomados de las manos. En su mesa dejan tazas vacías, una galleta mordisqueada, y una servilleta con dibujos de un lugar que sólo han visto en sueños.
03:15AM
—Ya-ma-to.
La manera en la que pronuncia la segunda sílaba de su nombre, MA, toca una cuerda lejana de su niñez. Oculta su sonrisa en lo que queda de una bebida dulce que, recuerda, no pidió. Deja la taza y debajo, un billete doblado. Se levanta, acomoda el bajo sobre su espalda y le ofrece su mano. Es tarde y los trenes han parado, pero su apartamento queda cerca y Yamato no tiene prisa.
—Mimi.
La campanilla anuncia su salida, y el calor de su mano en su antebrazo, el amanecer que se aproxima.
