Cuarto de juguetes

Advertencias:Riren/Shota. Short fic. Posiblemente Lemmon.

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, si fueran míos harían mucho Yaoi cx.

2. La hora del té.

Al tío Levi le gustaba decir: Te amo.

Siempre me lo decía mientras daba besos por mi cuerpo. A veces sus palabras eran fuertes y otras veces eran susurros (casi rotas), pocas fueron las jadeantes… Mientras sus labios ya estaban tan lejos de los míos.

Algo que me molestaba era que nunca las decía frente a Carla, siempre tenía que ocurrir en nuestra hora del té. A mí en realidad sí que me enfurecía puesto que tenía que esperar un largo rato de la visita del tío Levi mientras él se sentaba en un sillón mientras Carla le servía su humeante taza de café para comenzar una larga y aburrida platica de adultos

Yo tenía que esperar para conseguir lo que quería. Ya sea una llamada o un incidente que involucrase el trabajo, esa era mi oportunidad para tomar a Levi y llevarlo a nuestra habitación. Después de todo no teníamos todo el tiempo del mundo y las visitas de Levi no eran diarias, solo recurrentes.

Pero cada una de nuestras sesiones valió la pena, ya sea corta o extensa como dependiese del tiempo que Carla se descuidaba. Casi siempre eran perfectas.

Porque con Levi todo era nuevo (literalmente), las emociones que envergaban mi joven cuerpo de ese entonces 7 años eran casi inexplicables. Cada rutina diferente y cada sentir extaciante.

Siempre pedía más, rogaba al tío Levi por más sin nada de vergüenza. Yo quería ser solo del tío Levi, estar siempre con él se había convertido en mi mayor añoranza.

Y ahora estoy seguro de que el sentía lo mismo, su expresión lo delataba. Su voz lo delataba cuando decía mi nombre.

Tan exquisito, sucio y elegantes. Como solo Levi puede ser aun cuando me estuviese abusando*.

Aún recuerdo la risa asfixiante que me invadía al tener a Levi jugueteando entre mis piernas, siempre estuve tan abierto y expuesto a Levi que con tan sólo una mirada suya podía encender mis mejillas y el precoz lívido de mi cuerpo.

Eran como cosquilla y un agradable calo lo que si áspera lengua causaba. Todo era tan extraño, tan desesperante que incluso solíamos olvidarnos de las tazas que reposaban con té helado sobre la mesita de centre. Así de intensa era nuestra situación.

.

A veces el me comía y otras pocas yo le probaba a él, aun cuando al principio su sabor me había resultado poco apetecible más no insoportable. Ahora mismo casi puedo sentir ese sabor bailando en mi boca, explotándola y manchándolo como solo él sabe…

Tan pervertido he de sonar. De seguro Carla estaría tan molesta ahora.

Pero, ¿Qué importa?

Yo aún creo que necesito retomar nuestras tardes de té.

x-x-x-x

*Vamos eren tiene que aceptar que eso era abuso por parte del tío Levi, por más ilusionado es solo un chiquillo.

Bueno ahora si eren se la come toda v: le encanta la Leviconda aunque aún no se la */* ya saben que e.e

Muchas gracias por seguir y comentar la historia. Me hace muy feliz que tenga aceptación (¿?)

Sobre las edades son las siguientes: Levi 23, Eren 7 y Carla 30 7u7

Bien eso es todo por hoy, espero que disfrutaras el capítulo y te mando un gran abrazo a donde quiera que estés. Si gustas puedes dejar un comentario, eso me haría muy feliz.

Bai