Cuarto de juguetes

Advertencias:Riren/Shota. Short fic. Posiblemente Lemmon.

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, si fueran míos harían mucho Yaoi cx.

3. Fiesta húmeda

Creo que seguir hablando de como Levi expandía mi mente y explotaba mi cuerpo es innecesario. Es algo que todos pueden deducir.

Si, podría escribir horas de cómo me enseño a chupársela y como se divertía con mi infantil cuerpo… perdón, de cómo amaba mi cuerpo. Pero como ya dije no voy a hacerlo.

Aunque si no convence siempre pueden editar esto.

En realidad quiero contra algo más interesante que el nuevo vídeo porno de Kim Kardashian: La única vez que estuvimos fuera del cuarto de después de cumplir 8 años, casi un año de iniciar nuestros encuentros.

Qué bonito era todo.

Era un día caluroso y Carla no se encontraba bien, los cambios de clima le habían afectado tanto que contrajo una de esas gripes enfadosas de verano. Ella necesitaba ir de urgencia al doctor y yo era pequeño así que no podía dejarme solo ni llevarme porque era un simio inquieto.

Mikasa no pudo acudir a cuidarme esa tarde porque estaba enfrascada en un trabajo escolar. Carla ante cada minuto que pasaba parecía estar a punto de desmayar.

Aun cuando sonriente buscaba su bolso mientras prometía que todo estaría bien y me pedía que fuera un buen niño mientras iba a un mandado. Su última opción fue dejarme solo viendo televisión.

O eso creí.

La puerta sonó y el mismísimo cantar de los ángeles se hizo sonar a través de ella. Un resplandor cegador se expandió por la habitación cuando la fina figura de Levi entro a casa…

En realidad eso no paso. Duh.

Levi llamo a la puerta y Carla lo dejo pasar tan rápido como él dijo "hola". Le sonreí tan grande y coqueto como un niño de 8 años puede, Levi seria mi niñero sí o sí.

No fue tan difícil, Carla se fue en cuanto Levi comenzó a llenar con una manguera mi fabulosa alberca inflable. Ella tenía tanta que me permitió nadar fuera un rato al cuidado del tío Levi. Después de todo era su hermano.

El hermano que casi me la mete esa tarde.

Supe que las cosas no serían tan inocentes como mi pequeña alberca de arcoíris podía aparentar. Levi llevaba bajo el pantalón unos ajustados boxers* negros. Me los dejo ver unos segundos antes de sacárselos.

Suerte que mi casa era cercada con madera, Dios sabe que los vecinos hubieran muerto al ver tales atributos en mi hermoso Levi.

Ah sí, y al ver como se metía con su lindo sobrino menor de edad.

Total. Levi me sentó en sus piernas rozando su miembro contra mi trasero, todo muy rápido a mi parecer. Lo bueno es que aun llevaba puesto mi balador de pececitos azules.

Acaricie el agua conforme Levi comenzaba a mecerme como haciendo el caballito, sus movimientos causaban ondas que se esparcían de una forma interesante.

Pronto el calor de su torso y lo duro de su miembro me hicieron sentir tan cómodo que sin pensarlo dos veces comencé a tomar el ritmo de sus envestidas sobre la ropa. Rápidas y cortas, torturándome estimulando mis pezones con su dedos fríos.

Algo tan placentero cuando lo recuerdo que aun puedo ponerme duro con tan solo pensar en cómo el mancho mi bañador y la expresión que dejo escapar cuando bese su pecho.

Algo tan magnifico no podía tener un buen final. Ahí lo pude comprobar. Porque estuvimos a nada de ser uno, supe que pudo suceder cuando por sobre mi entrada desnuda la punta de su miembro se paseo descaradamente.

Si tan solo yo no hubiese sido un niño o Carla hubiese muerto esa tarde. Pero no. Todo se redujo a una lengua jugueteando con mi entrada mientras chapoteaba inocente en el agua. Los sonidos obscenos ya los podrán imaginar.

Levi siempre tan bueno, lamiendo, chupando y mordiendo mi trasero. Me corrí mas de tres veces esa tarde. Levi se permitió marcar mi boca.Y Carla llego justo cuando yo tomaba un vaso de jugo, Levi terminaba de limpiar toda evidencia en sus ropas mientras lavaba las mías en la lavadora.

El jugo sí que sabía extraño aun cuando ya había lavado mi poca un par de veces.