Cuarto de juguetes

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, si fueran míos harían mucho Yaoi cx.

Advertencias:Riren/Shota. Short fic. Posiblemente Lemmon-Shota.

4. Limpieza otoñal.

Tío Levi siempre procura la limpieza, él es un adicto a la limpieza inclusive él es más histérico que Carla en este aspecto.

La gente común (al menos en mi ciudad) suele hacer famosas limpiezas de primavera; sacan toda la basura de sus casas y limpian como dementes para así no saber nada de sus trapeadores hasta el próximo año.

Levi decía que eran unos cerdos revolcándose en un fango de mierda e intentaban compensar su holgazanería con "Buena limpieza" una puta buena vez al año. Euk.

Levi no era un cerdo viviendo en miera, tío Levi hacia limpieza de primavera, verano, 4 de julio, cumpleaños de chewbacca. Levi limpiaba por todo y quería adaptar a mama para seguir el fino arte de la limpieza, pero…

Carla no le tomaba mucha importancia, le valía una mierda, en vista del desinterés de mama tío Levi se ofreció a que cada nueva estación el tomaría un día para hacer limpieza profunda. Carla acepto encantada.

Eso sí son buenos hermanos y aunque Carla no quiera admitirlo, sé que ella extraña a mi Levi-love.
Y ustedes se preguntan por qué demonios estoy contando esto.

Fácil. Levi y yo jugamos en el día de limpieza otoñal.

Eso es algo que no podré olvidar, mi limpio y hermoso Levi fue tan salvaje y sucio. Yo tenía nueve años.

No tuvimos sexo, pero estoy casi seguro que de seguir un rato más encerrados él iba a tomarme hasta partirme en dos. Iba a devorarme por completo.

Juro por ambos que Levi tenía la noble intención de cumplir con su misión de limpieza, llevaba un mandil blanco y cubre bocas mientras su cabello permanecía cubierto por una trapo blanco. Todo la sensualidad humana acumulada en 1.60 metros.

Toda esa belleza mía.

Levi no se esperaba mi presencia ese día se suponía que esa mañana yo debía de asistir a la escuela, la suerte estuvo de mi lado. Las clases se habían cancelado para algunos grupos y el mío estaba entre ellos.

La vida me ama. ¿Qué más podía hacer?

Al principio creí que Levi iba a saltar sobre mí y comenzaría a calentarme jugando con mis pezones y chupando la piel sensible de mi cuello inmaculado. Pensé tantas cosas…

No lo hizo, ni de joda me prestó atención en primer momento. Me molesto tanto en ese momento que pensé en tirar todo el armamento de cloro que el cargaba consigo para esa ocasión.

Mas no lo hice, amaba y le temía tanto al tío Levi que no podría soportar las consecuencias de mis actos. Decidí que lo mejor sería esperar hasta que el avanzara con su labor y ya vería de qué forma conseguiría estar chupando su loli pop*

Paso mucho rato, limpiaba y limpiaba aquí y allá con breves descansos para relajarse y charlar un poco. Nada de insinuaciones o intentos por seducirme. Eso ya era demasiado.

Lo arreglaríamos en el cuarto de juguetes. Sí que sí.

Tengo que admitir que estar con el tío Levi siempre era excitante y atemorizante. Todo cargado de tensión sexual.

Por eso cuando lo seguí al cuarto de juegos me puse tenso, ya sabía lo que ocurriría al aparecerme semi desnudo en aquella habitación.

Recuerdo el rechinido de la puerta abriéndose a mis tímidos pasos, como si nunca hubiera estado en esa situación. Duh, que ridículo Eren.

Levi volteo a verme e inmediatamente dejo todo de lado. Eso es lo que buscaba, quería a Levi sobre mí. Yo y mi precocidad éramos tan adictos a Levi.

No me tomo mucho para tenerlo mordiendo y chupando mis labios abusados por su lengua y dientes venenosos mientras su cubre bocas se atoraba en su barbilla rosandome.

Por detrás de nosotros vi caer una escoba que reposaba tranquila sobre la pared.

Nos observaba acusadora. Perra.

Levi delicadamente hizo tirones mi "camisón" y masajeo mi torso de una manera desesperado. Seguramente estaba conteniéndose hasta terminar su amada limpieza. Pobre, el jamás podrá amar algo más que yo.

Para Levi chupar mis pezones era lo más entretenido de todo, supongo, los mordía y jalaba a su antojo sin importar el placer o dolor causado. A eso sumémosle el masaje en mi erección y el constante roce entre cuerpos.

Estaba hecho mierda. Y aun así no se atrevía seguir más allá de la felación, esa era la posible factura por mantener una relación incestuosa con tu tío.

Cabe recalcar que yo solo tenía permitido tocas y arañar la espalda del tío Levi cuando él estaba jugando en mi cuerpo, nada de intentar morder pezones o dejar marcas en el cuello. Jalar cabellos si estaba bien.

Jadear alto y claro era primordial.

Pero mi parte favorita es cuando se la chupaba, tío Levi amaba mis mamadas y yo amaba dárselas. Todo tan vergonzoso y adictivo.

Su miembro aún era demasiado para mi boca, era caliente, resbalosa y un tanto salada la sensación de tenerla en la boca era como… Mierda, no lo sé.

Los pop's se regaban por toda la habitación y mi rostro chocaba constante en su entrepierna, llenándose de un olor tan pecaminoso. Levi era mi chupa pop favorita.

Y estoy seguro que yo soy la de él.

Ambos tan dulces y salados, llenándonos de suciedad.

Levi era fan de correrse en mi boca y yo lo era de beberme hasta la última gota, aunque mi boca se quemara y el sabor no fuera el mejor. No iba a desperdiciar cada gota que él se dignaba a dejar por mí.

Al finalizar chupaba un poco más para limpiar el lindo pene del tío Levi. Después vendría mi turno.

Levi me puso de espalda contra un cojín y utilizo en trapo en su cabeza para vendarme los ojos. Todo fue tan diferente. A falta de vista piensa en cosas ricas ¿no?

Levi era más brusco que yo, era obvio, él se daba el capricho de morder y succionar tan fuerte como él quisiera. La extensión de mi miembro cabía por completo en su boca y la suavidad de sus labios me envolvía a la perfección.

Era como una secuencia, morder, succión y lamer. Para cuando yo estaba en mi punto máximo Levi dejaba de lado mi terrible e hinchado miembro para torturar mi entrada un rato.

Los dedos delgados y peculiarmente fríos de paseaban a su antojo y estiraban la piel sellada de mi ano.

Yo me volvía un mar de sensaciones cuando la lengua viperina de tío Levi lubricaba con lentitud cada centímetro de piel expuesta en mi zona baja.

Levi tan malvado que no se dignaba a metérmela. Penetrando poca cosa con el musculo dentro de su boca.

Volviéndome un demente mientras mis lindos ositos observaban con descaro nuestros encuentros a costa de Carla. Juzgando en silencio mientras me corría con ansias en el perfecto rostro de mí amado tío.

Ellos jamás pondrán sentir la dicha del toque de Levi, yo sí. Que envidiosos.

Recuerdo que cuando terminamos pedí a Levi deshacerse de ellos junto con toda la basura que finalmente pudimos sacar terminada la limpieza.

Gracias por leer.