Hacía tiempo que no escribía un fanfic en donde no pongo título al capítulo...
Se siente raro(?
¡Por favor, den una cálida bienvenida a Omega02! Este es el primer capítulo y es una introducción a los personajes que usaré. ¿Original character's? Sí, hay. ¿Y personajes cannon? Pues además de Sinbad y Judal...
Ya los irán descubriendo 6u6
Omega02
Capítulo 1.
Era tan olvidadizo...
¡Sí que era estúpido! Y por culpa de su descuido ahora se iba con cuidado por las calles, sujetando a mano temblorosa un paraguas. Cada gota que rebotaba del suelo a sus pantalones lo ponía cada vez más nerviosos.
A él no le gusta el frío.
Lleva consigo una pequeña caja, oculta y protegida del frio y de la lluvia dentro de su pesada gabardina, además de su portafolio en la mano derecha y el paraguas en la izquierda.
Y ahora siente que el paraguas no es lo suficientemente grande como para protegerlo. Visiblemente asustado, se detiene bajo el techo de un establecimiento cualquiera y se queda apretado contra la pared, mientras el agua cae fuertemente en el pavimento y sobre los autos estacionados.
No falta mucho para llegar a su hogar, pero ya no puede continuar. Si se sigue mojando con el agua tan fría que cae seguramente le dará algo, y lo que menos necesita ahora es resfriarse. No hay presupuesto para medicinas ahora mismo.
— Mierda...
Un auto, con un conductor que va con prisa, pasa demasiado rápido y el agua que se iba estancando es lanzada en su dirección, y aunque solo llegó arrastrándose a sus pies se asustó de todas formas.
Era tan tonto.
Mira el local por el rabillo del ojo. Una cafetería. Luego mira su mano izquierda y gira un poco la muñeca para alcanzar a ver el reloj. Eran las ocho. Si no recuerda mal, sus padres iban a llegar a las 9, pero seguramente Hinata ya estaba en el departamento junto a Sousuke. Y él aquí, atrapado por la lluvia.
Diablos, necesita un auto lo más pronto posible.
Rápidamente cierra el paraguas y decide entrar en la cafetería. La calidez del interior lo alivia un poco, pero continúa nervioso. Con el pantalón mojado y el cabello igual, no sabe si podrá sobrevivir sin enfermarse para mañana.
Deja el paraguas en un rincón junto a los demás, y luego se inclina hacia adelante y toma la tela de su bonito pantalón de vestir para sentir la humedad. No es mucha, pero la siete en las pantorrillas y es incómodo, por suerte sus zapatos repelen el agua sino seguramente sus calcetines...
— ¿Te encuentras bien?
Se endereza rápidamente, sorprendido.
Y aquí fue cuando el hechizo comenzó.
Sinbad, como todo el mundo, conocía bien la existencia de esta especie tan peculiar e incluso tenía el placer de que uno de ellos era su mejor amigo, pero en su vida había visto a un omega tan hermoso como el que tenía en frente. Su corazón da un salto dentro de su pecho, tan fuerte que casi piensa que fue doloroso. Y aunque el muchacho estaba tiritando de frío, con el tono más pálido que ha visto en su vida, su atractivo no se hace menos.
Por otro lado, es la primera vez que Judal se encuentra con un hombre humano tan atractivo, incluso ese estúpido moño rojo en su cuello no lo hace ver estúpido sino más atractivo.
Fue como un amor a primera vista, y en ese momento el dulce aroma de la moka en el aire envolvió el olfato de Judal, mareándolo un poco por la intensidad del mismo.
— A-Ah. —Sinbad es el primero en salir del trance. — Iré por una toalla ahora mismo. —Ese acentillo...
— ¡Date prisa, me estoy congelando! —Y luego Judal, quien sonrojado alcanzó a gritarle eso antes de que el pelimorado se diera la vuelta.
Repentinamente enfadado, se cruza de brazos y se muerde el labio con fuerza. No es tonto, sabe perfectamente que el que su corazón lata con esta fuerza es sinónimo de atracción, pero se niega... se encoge un poco, y pronto la vida le hace saber que debería sentarse y no estar en la puerta porque alguien de afuera intenta entrar, empujándolo con la puerta sin querer.
Fue una mujer, quizá por la misma intención de él por buscar un sitio cálido porque se veía empapada al igual que a la pequeña que llevaba de la mano.
— Ah, lo siento.
— Fu-Fue mi cu-culpa.
Qué pena.
Busca asiento en algún sitio apartado, pero no tan lejos del mostrador para que el calor de las máquinas lo alcance. Todavía tiene los brazos cruzados y está temblando, no le extraña que los humanos presentes lo estén mirando.
Pero le molesta.
— Ssss...
— ¿Está acaso siseando?
— Creo que sí...
— ¿Lo estaremos molestando?
Los humanos eran tan curiosos. Tan curiosos y tan...
— Aquí, una toalla.
...hermosos.
Abre los ojos, que no recuerda haber cerrado, y levanta la cara para ver al humano de antes. Ese bonito de largo cabello morado. Luego baja la vista hasta la toalla y, con desconocida timidez, estira la mano para tomarla. Es cálida, y suave.
Complacido, Sinbad sonríe y saca del bolsillo de su delantal negro una pequeña libreta.
— ¿Desea ordenar algo?
Judal no le contesta hasta después de haberse puesto la toalla, extendida, sobre la cabeza.
— Agua caliente.
— ¿Agua caliente? —Lo escribe en una hoja, lo hace rápido. — ¿Algo más?
— Dos vasos de agua caliente.
Normalmente Sinbad respondería "Eso ni siquiera está en nuestro menú, ordene otra cosa por favor." pero el tono del joven y el tiriteo de sus dientes es evidente. No sabe demasiado de todas las especies pero es fácil notar las escamas de su cuello y mejillas.
Los reptiles eran tan sensibles al frío, y en este momento eso le parece adorable.
Quizá no le está dando la importancia que esta situación merece.
— Ah, que no esté hirviendo. Es para beber.
Beber agua caliente, huh.
Era tan extraño, pero ni siquiera le importa. Guarda la libreta una vez más y se va a cumplir él mismo con la orden.
Mientras tanto, Judal vuelve a tomar la toalla y con paciencia comienza a secar primero su cabello, mientras observa el sitio. Ha venido a esta cafetería antes, lo hace muy seguido con Hinata pero jamás ha visto a este humano. Su aroma todavía le pica en la nariz, y no ayuda que huela casi igual que la cafetería.
O quizá la cafetería opaca su aroma, no está muy seguro.
Con su cabello más seco, el omega busca en uno de sus bolsillos su celular y lo desbloquea.
Judal envía un mensaje a Sousuke avisándole de su situación, y espera pacientemente una respuesta. La respuesta no tardó ni un minuto en llegar, parece que su querido hermanito estaba realmente preocupado. Era normal. ¡Eran las 8:05 p.m., él normalmente llega a las 7 cuando iba al laboratorio!
Aunque tan rápido como tuvo su respuesta, también una llamada. No duda nada en contestarla.
— ¿De cuál cafetería hablamos? ¿Amy's Bread?—la voz de su hermano, de alguna forma, lo relaja un poco.
Pero tiene frío, el frío pone de mal humor a cualquiera.
— Sí, joder, me estoy congelando las escamas aquí. ¡Ven pronto!
— No necesitas decírmelo, ya estoy tomando mi abrigo. Iré con Hinata. ¡Pídete un café o algo!
— Ya lo he hecho. ¡Date prisa! —Y cuelga.
Justo a tiempo, luego de terminar su llamada descubre que el humanito estaba a su lado, dejando sobre la pequeña mesa cuadrada los dos vasos de agua caliente que pidió. Pero también otra cosa, una taza bastante mona de gatito.
Huele a chocolate y a moka otra vez. Él no pidió chocolate.
Arruga la coqueta nariz y lo mira directo a los ojos.
Grandísimo error.
— Woah...
— ¿Qu-Qué?
— Tienes unos ojos bastante lindos.
Enrojeció hasta las orejas.
Contento por la reacción, Sinbad decide volver a sacar su libretilla y anota algo con una velocidad increíble. Arranca el papel y se lo tiende al omega antes de darse la vuelta para atender la mesa de al lado.
El omega, curioso, echa un vistazo.
Sinbad
+001 718...
Era un número telefónico.
Carraspea lo más bajo que puede y toma la taza por el asa para acercarla a su boca. El calor que desprende el chocolate lo relaja otro poco, pero luego de aquél sonrojo tan furioso realmente no era necesario entrar en calor.
Ya estaba bastante calientito.
Él era un omega, y como el omega que era tenía su molesta temporada de celo, pero jamás ha tenido que coquetear con ningún hombre para atraer su atención pues sus hormonas casi siempre actuaban por él. Y ahora que un humano le coquetea...
No tiene ni idea de cómo reaccionar.
¿Debería corresponder? Era un humano muy apuesto, y ahora que le da la espalda le da la oportunidad de ojearlo por detrás también. Tiene una espala bastante amplia, una cadera algo estrecha, unas piernas fuertes... y qué trasero.
Se avergüenza más cuando nota su propio aroma a melocotón incrementar, y decide beber rápidamente el chocolate y luego seguir con uno de los vasos de agua. Aun así no puede apartar la vista y sigue a Sinbad con ella de mesa en mesa hasta que el humano termina de atender y se pierde en la cocina.
Y él se queda sin algo bonito para ver.
Le echa otro vistazo al número telefónico.
Sinbad es un nombre bastante curioso, tanto como el suyo. Mientras bebe, más despacio ahora, el segundo y último vaso de agua por una pajilla, va arrancando la parte inferior de la hoja. Con algo de prisa, toma su portafolio del suelo y lo abre, ignora los contenedores de vidrio y su tóxico contenido para buscar al fondo de todo algún bolígrafo. Al encontrarlo lo saca, quita la tapa y escribe su número también, junto a su nombre, aunque su mano tiembla en nervios consigue hacerlo con una letra bonita, o al menos presentable.
Tiene dudas al momento de dejar la nota sobre la mesa, y sabe que ese apuesto humano lo ve por el rabillo del ojo y seguramente tiene una idea clara de lo que escribió. Pero... Pero...
Él no es un santo, pero jamás ha ligado de esta forma, mucho menos con un humano. Los humanos carecían de muchas cualidades que a los omegas como él les fascinaban, pero este en específico...
Santo cielo, nació en la raza equivocada.
Finalmente deja la nota sobre la mesa y echa la silla para atrás con sus pies, luego toma su maletín de nuevo y lo cierra, ni siquiera está pensando en que sus hermanos no han llegado todavía, solo en irse lo más rápido que pueda. La cuenta apunta a cero, así que solo es cuestión de salir...
Ah, pero no puede irse, allá afuera la lluvia sigue.
Se relame los colmillos y se queda sentadito a esperar, ahora que recuperó su calor se siente un poco más tranquilo. Más a salvo, seguro. Pero la mirada que Sinbad le da de vez en cuando...
Cierra los ojos cuando el pelimorado se acerca, lo hace solo para recoger los dos vasos y la taza de, de paso, para llevarse consigo la nota y para abrumar al omega de nuevo con su aroma tan embriagador y maduro.
¿En qué se metió?
Un aroma bastante familiar llama su atención, sus orejas se levantan y su nariz se arruga un poco. Huele a cuero y a flores.
Un auto negro se estaciona frente al café, lo puede ver perfectamente a través de la ventana. La puerta del conductor se abre y llega por fin su salvación vestida de la forma más anticuada posible.
Vistiendo un suelto pantalón de vestir negro, una blanquísima camisa blanca y un suéter de nerd sin mangas en tonos grises su querido hermano mayor sale del auto junto a un paraguas, y gracias a las luces encendidas del auto puede ver a una elegante mujer de 20 años también. Tal como su hermano mayor lo dijo, Hinata viene con él.
Sousuke se apresura a llegar a la puerta y la abre, lo primero que hace es buscar a Judal con la mirada, y al encontrarlo su rostro muestra alivio.
— Vámonos ya.
No dice nada, solo se cuelga el maletín de nuevo y se acerca a su hermano
— ¿Pagaste la cuenta ya?
— Sí. Solo vámonos a casa.
— Que cálido eres, pequeña culebrilla~
— ¡Solo sácame de aquí! —Siente la mirada del supuesto Sinbad y todo, quizá no debió alzar la voz.
Con su mal humor de vuelta, y su paraguas también, sale de la cafetería junto a su hermano mayor. Como el caballero que es, el alfa le abre la puerta a su querido hermano y el interior cálido del auto lo recibe. No solo eso.
— Juuuudal~ Así que otra vez en problemas, ¿no? —Feliz, Hinata ladea su cuerpo y se asoma por el asiento. Una mujer pequeña y adorable, nada menos que su hermana menor, otra omega que aunque no lo parezca ya alcanzó su madurez desde hace tiempo. Simplemente era algo pequeña.
Nada parecido a Sousuke o a Judal que eran altos. En el mundo de las serpientes terrestres las hembras eran las más grandes y hermosas en cuanto a colores, pero en Omega02 las cosas eran y siguen siendo distintas en esta raza.
Los machos son más altos y ya, las hembras eran hermosas, sí, pero bajitas.
Sousuke entra al auto de nuevo y deja el goteante paraguas bajo su asiento, a diferencia de Judal quien simplemente lo dejó a un lado en el asiento, humedeciendo la tela de los asientos.
— No pensé que fuera a llover tan fuerte.
— Mamá y papá no saben de esto. —Habla Sousuke, quien ya ha hecho al auto avanzar. — Piensan que solo saliste tarde y que me pediste que pasara a recogerte. ¿Sabes cuánto se hubieran preocupado?
— No lo sé, ¿exageradamente demasiado? Como sea, no había necesidad de mentirles. Tampoco hice nada malo...
— Es mi cumpleaños, me gustaría que mi hermano no se muriera de una hipotermia o una estomatitis, gracias.
— Mi veneno está perfectamente bien, gracias por preocuparte supongo. —Rueda los ojos y se cruza de brazos, mirando por la ventana el exterior. Ya no hay personas huyendo de la lluvia como hace rato, pero sí gente caminando con un paraguas.
— Por cierto, Judal. ¿Cuánto veneno te sacaron hoy?
— No produje mucha esta semana, apenas conseguí tres mililitros.
— ¿Y sangre?
— Diez, tal vez quince. No sé.
— No sé para qué siguen con eso. —Dice de repente el mayor, metiéndose en la conversación de sus dos hermanos menores. — Todos sabemos que eres un omega perfectamente sano, hueles bien. Estoy seguro de que quieren tu veneno para algo más que para producir medicamentos para lo humanos.
— ¿Y para qué sería? —Pregunta curiosa Hinata.
— Venta ilegal, cariño. —Sousuke parece un hermano bastante cariñoso, ¿verdad?
— ¿A los humanos les gustaría envenenarse?
— O envenenar a otros, sucias ratas. —Susurra Judal, entendiendo el punto de Sousuke. — Pero me da igual para qué lo usen, me pagan y eso me basta.
— Supongo.
— Hermanito, ¿yo también puedo donar mi veneno?
— Preferiría no lo hicieras.
— ¡Pero le pagan realmente bien a Judal! Y lo que el gobierno nos da por ser omegas...
— 1 300 dólares de subsidio y 700 por el veneno mensuales bebé. ¡Y sin trabajar como el aburrido del frente! —Se burla Judal desde el asiento de atrás, repentinamente sin su mal humor de antes.
Llegó el turno de Sousuke para rodar los ojos, pero la sonrisa no se va.
— ¿Lo ves? ¡Podría ganar también dos mil dólares como él!
Ésta es su familia, un alfa amable y cariñoso como hermano mayor, un par de padres bastante protectores y una joven omega que grita demasiado.
— Ahora iremos a casa, comeremos la tarta que mamá hizo especialmente para mí, porque obviamente soy más especial que ustedes dos, y todos a sus casas.
El mayor ni siquiera se queja cuando una caja le da directo a la cabeza. Era el regalo de Judal.
— Vivo contigo, tarado. ¡Feliz cumpleaños!
La omega se cubre la sonrisa con una mano.
Es una familia de hombres bestia en el cuarto país con más kilómetros cuadrados del mundo.
Una familia muy especial.
.
¡Y se terminó! Ya estoy ansiosa por subir este capítulo y que todas lo lean~ Como dije, lo habré subido un día después de subir el prólogo.
¡Recapitulemos a los personajes!
Sinbad es un barista aparentemente romántico.
Judal es un omega de la especie serpiente, que vende una parte de su veneno por dinero aparentemente con el fines medicinales. Tiene mal humor pero Sinbad lo vuelve tímido por ahora.
Judal e Hinata no trabajan. El gobierno estadounidense mantiene a los omegas porque su etapa de celo es peligrosa en un ambiente laboral. Este es un dato que han hecho ley en muchos otros fanfics omegaverse y me gustó, así que lo dejo uvu
Sousuke es el hermano mayor e Judal e Hinata.
Debo aclarar que estos tres últimos personajes son de la misma raza.
Los padres de Judal son sobreprotectores.
Y es todo por ahora uvu Todavía no decido el día de actualización para este fanfic, no quiero que sea el jueves porque es el día de gotas de Agua...
¿Quizá los lunes?
