¡Por fin pude escribir algo! He estado atareada, pues estoy a punto de graduarme de la preparatoria y los profesores se han puesto de acuerdo para encargar todo lo que no me encargaron en el semestre en las últimas dos semanas (¿?) ¡Pero sobreviví y he traído esto~

Por favor, disfruten el capítulo uvu

Omega02.

Capítulo 3.

No puede dormir, ¿pero alguien puede culparlo?

Esta noche conoció a un hombre francés, un hombre muy guapo con una voz que tiene el justo tono que le gusta, con el cabello perfecto y de un color tan único como el color de ojos que tiene, además del cuerpo perfecto y unos brazos que ya se muere por sentir cerca.

Ese hombre, ¡ese guapo hombre! Es el mismo que hace unos minutos le envió una foto de lo más interesante, misma fotografía que ahora tiene en toda la pantalla, y misma fotografía de la que no puede apartar la mirada ahora mismo, aún a 17 minutos desde que el francés la envió.

Judal no era virgen ni mucho menos una persona santa, ni de los mejores pensamientos y tampoco era cohibido, lo único que lo diferencia de la mayoría de los omegas es que él no es una persona ni dulce ni amable. Como todos los omegas había tenido su primer celo alrededor de la secundaria, y entonces sus estudios concluyeron oficialmente meses después luego de alcanzar su madurez.

¿Su primer compañero sexual? No puede recordar ni su nombre ni su rostro y tampoco le interesa hacer un esfuerzo ahora, solo era otro alfa que reaccionó a su celo y sucedió en plena biblioteca. Quizá era algo cliché, pero el celo era fuerte y nuevo en ese entonces. De cualquier forma fue problemático, incómodo y doloroso.

Ahora, sus temporadas de celo es la mar de divertido para él. Los alfas no faltan en ningún rincón, y aunque se es bien conocía la problemática con los alfas fuera de control Judal no ha tenido encuentros con alguno de aquellos que ansían ponerse por encima de todos. Incluso guarda el número de algunos de ellos, pero en su vida se había imaginado que se terminaría interesando en un humano.

No es que piense que sean débiles –bueno, sí lo piensa– es solo que las hormonas le piden algo más fuerte, y posesivo, o para resumir cosas que no se esperarían de un hombre humano de esta actualidad.

Los betas trabajan con los alfas y son compañeros, mientras que los omegas son mantenidos por el gobierno y tratados por prostitutas en todos lados, pero eso no representa molestia para Judal.

Ahora está aquí, pensando en todo mientras mira fijamente la fotografía y lo que Sinbad tiene para ofrecerle, porque lo que entiende Judal es que está siendo cortejado. Demonios si estaba siendo cortejado.

Tres minutos después, la pantalla del celular se apaga y con eso regresa a la realidad, sonrojándose hasta las orejas.

El pantalón del pijama le queda muy justo esta noche.

.

Domingo por la noche, exactamente las 10:47 p.m. y estaba muriéndose en nervios sentado en el sofá de la sala, mientras que Sousuke apenas le dirige miradas furtivas para luego seguir leyendo.

No hay conversación, ni ruido de fondo más que el que viene de la cocina gracias a la radio y el golpeteo del pie de Judal en el suelo, pero el mayor decide terminar con eso pronto.

— ¿Entonces, sales?

— S-Sí. —Responde, y se siente estúpido por tartamudear.

— ¿Con el permiso de quién, si se puede saber?

Sorprendido, Judal voltea a verlo.

Sousuke tiene medio rostro cubierto por el libro, pero no cubre sus ojos y nota que lo miran fijamente. Le sorprende que le haga esa pregunta, él jamás se preocupa por su vida nocturna así como Judal no pregunta por la de él.

De repente se siente mal, como si estuviera haciendo algo que no debe, y termina por sonrojarse y apretar los labios con vergüenza.

La mirada de Sousuke se vuelve más gentil y cierra el libro, soltando una carcajada.

— ¡Idiota!

— Solo estaba bromeando. ¿Llevas tu llave contigo? ¿Dinero extra? ¿Gas pimienta?

— No necesito esa porquería. Tengo ve- —Pero es interrumpido.

— Nunca se sabe. —Sousuke sonríe y Judal hace una mueca, disgustado. Ah, tiene un hermanito bastante gruñón. — ¿Sales con amigos?

— Saldré con Sinbad.

— ¿Sinbad? Ese nombre es nuevo. —Repentinamente interesado, Sousuke junta sus dedos y se inclina ligeramente hacia adelante, ampliando la sonrisa. — ¿De qué especie es? ¿Otro león?

— Es un humano.

Ambas narices captan un aroma ajeno a la casa y segundos después, alguien toca la puerta. Justo a tiempo, porque Sousuke parece muy sorprendido por el hecho de que salga con un humano.

Lo dicho, jamás se había interesado en uno de ellos, pero todo puede pasar.

— ¡No prometo llegar temprano!

— ¡Judal!

Toma su abrigo y su juego de llaves y camina rápidamente hacia la puerta, la cual abre y se dispone a salir pero choca contra el sorprendentemente suave pecho de Sinbad. Retrocede al instante y alza un poco el rostro para ver a la visita. Sinbad parece sorprendido, y tiene una de sus manos sobre uno de sus hombros.

Sí, definitivamente lo sorprendió.

— Hey~ —Pero la mueca de sorpresa se va luego de verlo, siendo reemplazada por una sonrisa grande y un par de ojos dorados muy brillantes.

— Eres muy puntual.

— Primera cita~ No hay que dar una mala impresión.

Sousuke se levanta del sofá individual y, curioso, camina por el corto pasillo hasta posarse tras el omega, quien mira fijamente al humano. Llega justo a tiempo para ver cómo Sinbad extiende una mano, antes escondida en su espalda, y le acerca un frondoso ramo de flores. Flores rojas y amarillas.

Judal se sorprende y Sousuke enarca una ceja, interesado.

— Tómalo, anda.

— No... No esperaba un regalo así. —En realidad, no esperaba un regalo, esperaba ser recibido por un coqueto hombre y quizá, una primera prueba de lo buen besador que seguramente era Sinbad.

— Tu novio es clásico, me gusta eso.

Por fin ambos notan la presencia del alfa, y Judal, asustado, se gira de repente y se pega sin querer a Sinbad.

— ¡No me espíes!

— Solo venía a cerrar la puerta~ —Miente, tenía curiosidad por el humano. Le sonríe a Sinbad y le extiende la mano.

¿Quién podría ser este apuesto hombre que apareció de repente? Sinbad tendrá la respuesta en nada.

— Sousuke, hermano mayor de Judal. Es un gusto.

— ¿Viven juntos? —Pregunta curioso, extendiendo igualmente la mano para compartir un estrechón amistoso. — Esa debe ser una buena experiencia. Compartía hace tiempo departamento con un compañero en la universidad, no era nada interesante. No tengo hermanos. —Termina y regresa su mano a su lugar.

No puede evitar notar que Sousuke también tiene esas curiosas escamas en las mejillas, y los ojos tan hipnotizantes como los de Judal. Y por esas orejas largas piensa que son de la misma especie, cosa que tiene sentido. Quiere preguntar más, pero es hora de irse.

Baja la mirada hacia el omega. Lindo que al asustarse se le acerque a él.

— Judal, debemos irnos.

— ¡Ah, sí! —Extiende el arreglo floral al alfa, y Sousuke lo mira fijamente antes de tomarlo y retroceder unos pasos para volver a entrar en casa.

Era curioso, Judal jamás acepta regalos de sus pretendientes, usualmente todos terminan en la basura…

— Bien, cuídense. Envía un mensaje cuando llegues, ¿está bien?

— Quizá, si me acuerdo. ¡Adiós!

No espera más, el mismo Judal cierra la puerta y suspira, luego saca la llave del bolsillo de su pantalón y la cierra. Se sonroja al escuchar que, tras la puerta, Sousuke se está riendo.

Sí, venga, qué divertido es dejarlo en vergüenza.

Y al girarse, Sinbad lo mira todavía sonriente.

— ¿Por qué sonríes tanto?

— Estás guapo.

.

El auto de Sinbad era cómodo, huele a cuero y está limpio. Sorprendentemente era un buen auto, no era lo que esperaba de alguien que trabaja en una cafetería…

Pero Sinbad comentó que tiene tres trabajos, seguramente su salario era muy bueno, ¿no? Tenía que serlo.

Tras salir del estacionamiento las luces neón y las multitudes les dan la bienvenida al Nueva York nocturno. Se desliza un poco en el asiento y mira un rato por la ventana. Jamás ha visitado el club nocturno al que ahora irá con este humano, ¿será un buen sitio? Voltea a verlo, y se muerde el labio.

Sinbad era muy guapo, tenía ese aire a juventud encima y ropa de marca que le sienta bastante bien, se ve formalmente informal, ¡es extraño! ¿cómo alguien puede verse bien solo con un pantalón de mezclilla, una camisa de botones, un par de bonitos zapatos y un saco?

Incluso se siente feo a su lado. A decir verdad, no estaba seguro de qué ponerse y terminó por elegir uno de sus conjuntos preferidos. Los pantalones ajustados y las camisas sueltas son un ejemplo, sumándole un suéter negro y una gargantilla gruesa en su cuello.

Aunque claro, las miradas se sienten y Sinbad nada tarda en notar que Judal lo ve. Sonriente, voltea a verlo de forma rápida para encontrar miradas, luego mira el camino de nuevo.

— ¿Pasa algo?

— ¿No vas a drogarme para sacarme algún órgano y venderlo, verdad?

— ¿Para que al día siguiente despiertes en una bañera con hielo sin un riñón? Puedes estar tranquilo, ni siquiera sé sujetar correctamente un cúter sin cortarme, ¿cómo podría con un bisturí? —Aprovecha un semáforo en rojo para ver al muchachito. — Solo quiero que nos divirtamos hoy, ¿está bien?

El corazón se le acelera, y a duras penas evita sonreír.

Lo sabía, Sinbad también quiere…

— Nos vamos a divertir. —Afirma Judal, y distraídamente toma un mechón de su propio cabello para enredarlo en su dedo índice, ojalá su sonrojo no sea tan evidente. — Nos vamos a divertir mucho hoy.

Complacido, Sinbad voltea al frente de nuevo para encontrarse con luz verde. Sigue avanzando.

El silencio no es incómodo, si bien no tienen música de fondo tienen todos los sonidos de la ciudad y de los autos, pero eso no era lo importante.

Judal parece muy interesado viendo las rodillas de Sinbad, el exterior, sus uñas y su celular también.

.

— ¿Qué te parece?

— Hey, el ambiente es bueno. No sabía que esperar pero me gusta~

La música, los aromas suaves y el alcohol por encima, además de la pulcredad, eran agradables. Además, hay mucha gente, y se sintió bien pasar como si nada y evitar la larga fila solo porque Sinbad trabaja aquí. Además, el tono oscuro de las paredes le gusta, no lastima mucho su vista.

Adentro era muy espacioso también, y puede ver tres divisiones. La pista de baile está cerca de las mesas y de la barra, hay una zona de baños también y unas escaleras que quién sabe a dónde llevan. Hay otra zona más adelante con mesas diferentes, seguramente era la zona de comida rápida.

Unas patatas para más tarde no suena mal.

Sinbad le toma la mano y lo lleva a través de la pista con dirección a las mesas, aunque no hay muchas libres consiguen hacerse con una en la esquina, alejada de los baños y la entrada pero no de la pista de baile ni de la barra.

Judal toma asiento en una silla y Sinbad lo imita, sentándose no en frente sino a un lado del omega. Ah, las mesas redondas tienen su encanto. Sus rodillas se tocan. Pero Sinbad se levanta luego de un rato de mirarse y entablar una conversación casual.

— ¿Margarita?

— No. Algo más… lo que sea que tenga vodka. También tengo hambre.

— ¿No cenaste?

— No.

Sinbad amplía una sonrisa. Sería problemático si Judal se emborracha, ¿cierto?

— Va, te traeré algo dulce con vodka y algo para picar. No te fijes en nadie más mientras no estoy~

Sinceramente, duda que haya alguien más interesante ahora mismo en este sitio. Los ve a todos por encima. La mayoría de chicas parecen divertirse más entre ellas que con los hombres, y no las culpa, sabe que no muchos hombres tienen el valor de invitar a una chica a bailar y prefieren la sutilidad de llevarle una bebida pagada.

Se mira las uñas y luego arruga un poco la nariz, de repente hay un aroma que parece más fuerte que el de los alfas presentes. Otro omega acaba de entrar al local, y está en plena temporada de celo. Curioso, ¿quizá viene de cacería?

Lo busca entre la multitud, y cuando su nariz y sus ojos pueden identificarlo… Lo está viendo a él.

Tras verse descubierto intenta disimular desviando lentamente la mirada, como si buscara a alguien más, y entonces intenta ver a Sinbad.

Para tener un cabello tan colorido no es muy fácil de encontrar. Entrecierra un poco los ojos, hay mucha gente en la barra…

El picante aroma del segundo omega ciega un poco sus sentidos, y, consciente de que se está acercando a su mesa, separa un poco más sus piernas y saca el celular del bolsillo para distraerse y hacerse el tonto en lo que Sinbad llega.

No le interesan otros omegas.

Sintiendo su desinterés, el otro omega comprende que no va a conseguir nada y prefiere evitarse la vergüenza de intentarlo, simplemente gira el cuerpo hacia la multitud y se pierde, con las orejas en lo alto de su cabeza bajas. Lástima, Judal le pareció atractivo.

Cuando puedes oler el interés o el rechazo del otro, todo es más sencillo.

Tras unos minutos, en donde Judal se entretuvo jugando Stack, Sinbad por fin se aparece con una bandeja rectangular en una mano y otra más pequeña y circular en otra. Viene bastante sonriente, o eso puede apreciar Judal.

— No esperaba que nos regalaran las bebidas~

— ¿Será porque trabajas aquí? —Murmura Judal divertido, guardando el celular.

— Sí, justo por eso, supongo que es bueno ahorrarse algo de vez en cuando. —Deja una bandeja primero sobre la mesa, luego corre la silla al lado del omega y se sienta, sirviendo con cuidado las bebidas sobre la mesa.

Deja frente a Judal un vaso corto y amplio, con líquido naranja encima. En el vaso hay hielos y una rodaja de naranja, huele bastante bien.

Un coctel de tantaka, Sinbad tiene un gusto clásico.

Toma el agitador y revuelve un poco más, el sonido del hielo chocando con el cristal del vaso es muy relajante. Se inclina hacia adelante y atrapa la pajilla entre sus labios para beber un poco, la mueca no se hace esperar pero no se detiene de todas formas. El vodka le da al jugo de naranja un sabor más… vivo, refrescante. Y frío sabe mejor.

Y Sinbad no pudo apartar la mirada, parecía encantado con la belleza de Judal.

Nadie puede verse tan bien atrapando una pajilla con los labios, o eso pensaba Sinbad antes de este momento.

— ¿Qué más trajiste?

— Ah… ¿hamburguesa y patatas fritas?

— Me quedo con las patatas.

— Entonces la hamburguesa es mía.

Venir a un pub nocturno solo a cenar habría sido un delito, uno que ni Sinbad ni Judal querían cometer. Luego de una rápida cena y un par de bebidas, 2 y a favor de Sinbad, la pista de baile los recibió junto a la multitud para continuar con la diversión.

De vez en cuando se daban golpes accidentales con otras personas, o incluso alguna que otra señorita lo hacía a propósito con el fin de atraer la atención de Sinbad pero nada parecía funcionar pues ahora mismo Sinbad solo tiene ojos y manos para Judal.

Pero el empujón más importante de la noche fue el del omega cazador de esa noche.

El golpe no fue doloroso, simplemente empujó a Judal hacia adelante y lo hizo tropezarse con sus propios pies, afortunadamente ahí estaba Sinbad para evitar una tonta caída.

Su rostro queda justo entre las pectorales marcadas de Sinbad en un suave choque, quien sorprendido alcanza a abrazarle la cintura por propio reflejo.

Sinbad es suave.

Él es muy delgado…

Sintiendo la sangre amontonarse acaloradamente en sus mejillas, Judal posa sus manos sobre el pecho de Sinbad y levanta la mirada. Sinbad tiene los ojos brillantes, y puede verse reflejado en ellos… ¿En serio se ve tan avergonzado? Ahí, con los ojos abiertos, los labios apretados y las largas orejas ligeramente caídas.

— Sinbad…

— Vamos a callarnos un momento.

El abrazo a la cintura de Judal pasa de ser fuerte a uno más gentil, el humano inclina su cuerpo hacia adelante y no tiene ni ápice de duda al inclinarse hacia adelante en búsqueda el primer contacto labial.

El corazón de Judal salta, pues no han dejado de verse fijamente a los ojos.

Y sabe lo que va a pasar, y no tiene intención de detenerlo.

Termina por desviar la mirada, inusualmente avergonzado, y al sentirlo más cerca cierra los ojos y decide levantar el rostro para que el contacto entre sus labios no sea solo una fantasía para la mente de ambos.

Pero no era el mejor lugar, y otro empujón a la espala de Sinbad se los hace saber con un incómodo choque de narices y dientes. Fastidiado, Sinbad se aparta y se gira con toda la intención de echarle pleito al que sea que le haya empujado.

Esto no pasó, porque Judal lo abraza por la espalda y recarga su mejilla en la espalda de Sinbad, apretándolo con sus brazos.

Sinbad se queda quieto y luego suspira, relajándose. La persona que lo empujó ni siquiera se dio cuenta, y pelear ahora era desperdiciar una oportunidad. Baja la mirada y mira unos segundos las manos del omega sobre su vientre, finalmente termina por tomarlas a ambas y las aparta para darse la vuelta otra vez.

No esperaba para nada encontrarse con una sonrisa coqueta y unos ojos rojos brillantes observándolo fijamente.

— ¿Qué hay en el segundo piso?

— Cu-Cuartos.

— Vamos.

— ¿Ahora?

— Ahora, ven. —Confianzudo, toma la mano de Sinbad y comienza a caminar para alejarse de la pista, guiando a Sinbad como si conociera el establecimiento a la perfección.

La escalera los espera, y sabe perfectamente que esas habitaciones no son para los empleados o usar de bodega.

En un mundo donde las hormonas controlan los instintos tan fuertemente como éste no hay habitación que no pueda usarse.

El segundo piso los recibe con un ambiente un poco más fresco, pues no hay muchas personas en el pasillo, pero todas las habitaciones están cerradas y todas tienen un colgante rojo en el pomo. Ocupadas, todas.

Voltea a ver a Sinbad. El pelimorado está tenso, lo sabe porque se nota en su mandíbula tensa, ¿o será que está ansioso?

Seguramente ansioso porque Sinbad, por sentir su mirada, voltea a verlo. Tiene los ojos brillantes todavía.

El humano termina por tomar iniciativa y entrelaza sus dedos de la mano con la pequeña mano de Judal, siendo ahora él quien guía. Al fondo el pasillo, justo girando por la derecha, hay una estantería llena de latas de pintura, colgantes de dos caras, cajas sospechosas y toallas que está bloqueando el camino.

Sin soltar la mano de Judal, Sinbad usa la mano libre para empujar la estantería y abrirse camino. El omega puede notar que tiene una mueca interesante, como concentrado.

Ya con el camino libre, Sinbad a unos cuantos pasos hacia adelante. El pasillo es largo, y tiene 3 puertas y 5 huecos en donde debería haber una puerta. De hecho, se nota fácilmente el aroma de la pintura en el aire, y esta zona parece un poco más nueva. ¿Quizá habitaciones nuevas?

Tiene sentido que Sinbad lo sepa, ¿verdad? Sonriente, se deja llevar por el humano hasta la última puerta del lado derecho con puerta, aunque Sinbad solo la abre y antes de dar un primer paso, se queda quieto para confusión de Judal.

Antes de entrar, Sinbad lo suelta y va a por un colgante del estante, aunque al final decide bloquear todo el pasillo con el mismo. Judal aprecia eso desde la puerta, complacido.

Ni bien se gira ya tiene los brazos del omega alrededor del cuello y esa coqueta risa resonando por el pasillo. Inquieto, Sinbad chista la lengua y, haciendo gala de su fuerza, se inclina hacia adelante y pasa un brazo tras las piernas del menor, cargándolo sin problemas al estilo de recién casados para llevarlo a la habitación.

Todavía huele a pintura, y muy posiblemente iban a ser los primeros en estrenarla porque ni el baño está terminado aquí.

La puerta se cierra tras la ancha espalda de Sinbad, y en el pasillo solo queda un colgante en el suelo y una estantería entrometida bloqueando paso.

Lo que sucede dentro de la habitación es algo… peculiar.

Tras sentar a Judal en la cama, casi desnuda pues no hay cobijas que los escondan y muy apenas tiene una sábana y un par de almohadas, Sinbad se hinca frente a Judal y le separa las piernas al poner sus manos sobre las rodillas del omega, y ya cerca le abraza la cintura para mirarlo intensamente a los ojos, parece feliz.

Es Judal quien toma iniciativa otra vez, pues es él quien se encorva y posa una mano en el rostro del humano para compartir un segundo beso.

Sin gente molestando y empujando, finalmente Judal puede probar como es debido los labios del humano. Son suaves, y gruesos a comparación de los suyos. Cálidos también. Ladea el rostro y prueba más al chupar y luego succionar, pero sin querer uno de sus colmillos rasga superficialmente el labio de Sinbad y el sabor metálico de la sangre termina por hacer que el beso sea algo raro.

Confundido, Sinbad se separa y se acaricia el labio inferior, confuso.

Judal rueda los ojos, disgustado consigo mismo. Chista la lengua y luego pasa la lengua por su colmillo derecho. Que torpe.

— Colmillos.

— Oh. —Alza las cejas, sonriente. — ¿Se ve mal?

— Apenas parece una raspadura. Ven. —Hace una señal con su mano para que el humano se acerque, y al tenerlo de nuevo al alcance abre la boca y asoma la punta de su algo larga lengua en punta. Se acerca más a lamer la pequeña herida.

Es un gesto tierno, que saca una sonrisa más en Sinbad.

De nuevo se separan, pero pasan pocos segundos antes de que vuelvan a acercarse para besarse más. Apenas y se detienen a ratos para tomar algo de aire y continuar, y aunque el beso no es nada pasional todavía sino más bien de pruebas, la cercanía y la leve presencia del alcohol los tiene sonrojados a ambos.

— Ah, coño… —sisea bajito Judal, nuevamente el sabor de sangre se hace presente entre el ósculo.

Pero no parece importarle a Sinbad, pues se ríe entre el beso y dice: — No importa… —y luego presiona sus labios un poco más fuerte. Arde, sí, pero no es nada que pueda matarlo.

Si Judal fuera más joven, posiblemente habría dejado ir algo de veneno con esto, pero ya no era un novato que no sabe controlarse. Claro que esto no matará a Sinbad.

Una gota de sangre resbala desde los labios del humano hacia la barbilla y luego cae justo en la mano de Sinbad, misma mano que estaba ahora descansando sobre la rodilla del omega justo como la otra.

Menta, vodka y fierro, una combinación muy extraña.

Sinbad termina por echarse para atrás, y lame él mismo la nueva herida en el mismo labio.

— Si por cada beso que tenga que darte he de recibir una de estas, no me importaría que me reventaras el labio cada semana.

Se muerde el labio, emocionado.

Sinbad es el primero en decirle algo así, casi todos con los que ha estado le han pedido limar sus colmillos para reducir el largo, cosa que es una verdadera falta de respeto a su raza.

Pero este humano…

Avergonzado, amplía una sonrisa y baja la mirada.

— Entonces sí te gusto… —Murmura.

Las manos de Sinbad se levantan un poco y luego impactan contra las rodillas del omega en un ruido sordo.

— ¡Claro que sí!

Diablos, el humano es muy sincero.

Vuelve a verlo a los ojos, todavía avergonzado. ¿Será por la falta de celo que no se le ha lanzado a por todas, o quizá porque Sinbad es un humano y no puede oler el ambiente? ¿O será que está interesado en lo que Sinbad tenga para decirle?

Es extraño, vino a esta cita con la idea de tener un rollo rápido para quitarse las ganas del humano, pero en toda la noche jamás pensó si quiera en aquella comprometedora foto de hacía un par de noches.

En cambio, quería…

— Hey, ¿quieres hacer algo divertido?

Divertirse, eso es justo lo que quiere ahora mismo.

Pasarla bien, reír…

Todavía acalorado, exhala un suspiro y asiente con la cabeza.

Complacido por la respuesta, Sinbad mira por el rabillo del ojo la mesita de noche a su lado y luego estira la mano derecha para abrir el cajón.

No parece sorprenderse cuando el contenido es revelado. Condones, infinidad de ellos. En cambio, Judal se sobresalta al verlo y junta las piernas sin darse cuenta.

— Dame un momento. Quédate aquí, no salgas. ¿está bien? No voy a tardar mucho.

— Está… bien.

Acepta un beso de despedida y Sinbad sale con prisa de la habitación. Una vez solo, se dispone a explorar el contenido del cajón. Oh, todo eran condones y hasta abajo un bote de lubricante todavía con el plástico de garantía puesto. Definitivamente son los primeros que entran en esta habitación con intenciones sospechosas.

Toma algunos de aquellos envoltorios de aluminio y los mira. Hay varias marcas, pero hay algo especial que llama su atención.

Frutitas impresas en el envoltorio.

¿Será que…?

Las devuelve todas excepto una de envoltorio verde claro, no tiene mucho cuidado al rasgarlo y saca el condón lubricado del interior. La sonrisa no tarda en llegar. Como lo pensó, era verde.

Duda un poco en hacerlo, pero finalmente lo lleva a sus labios y lo acomoda entre estos y su dedo medio e índice, toma mucho aire por la nariz y comienza a soplar, y a soplar, y a soplar, y mientras más lo hace el condón se va alargando y luego, ensanchando.

Cuando tiene un globo bastante grande separa sus labios del borde y sonríe. El lubricante tiene sabor a manzana~ Hace un nudo rápido y juega pasando el condón de mano en mano un rato, hasta que finalmente le da un golpe fuerte con el dedo y lo manda a volar.

Pronto el aroma de Sinbad regresa a su nariz, indicándole que está cerca. Se cruza de piernas –cosa que cualquier hombre normal no podría por problemas de hombre– y lo espera sonriente.

La puerta se abre y se asoma una bandeja con bebidas y cervezas, luego Sinbad. Parece sonriente.

¿A eso se refería con divertirse?

— Ah, comenzaste sin mí. —Murmura Sinbad tras ver el condón inflado en el suelo. Empuja la puerta con un pie para cerrarla y camina unos pasos hasta dejar la bandeja sobre la mesa auxiliar.

— No pude evitarlo, un cajón lleno de condones y lubricante es muy llamativo~

— Okay. —Se sienta a un lado del omega, Judal no tarda mucho en separar sus piernas y luego, en pasar la izquierda por encima de la derecha de Sinbad para mantener una cercanía un poco más íntima. — El juego es así: vamos a inflar un condón al mismo tiempo hasta que reviente, si no revienta el perdedor debe beber un trago largo de una de esas. —Se refiere a las cervezas y a los cocteles. Grados diferentes de alcohol, para variar. — ¿Crees poder?

— Me siento orgulloso de mis pulmones. Puedo. ¿Podrás TÚ seguirme el ritmo? —Pregunta orgulloso, y luego le pica el pecho con un dedo. — Estarás borracho para cuando terminemos~

Pues a ver quién termina borracho.

.

Y eso es todo por ahora~ ¡Gracias por leer!

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