Sigo esperando los resultados del examen, ia me quiero morir.

Omega02

Capítulo 4.

— ¿Quién se sentía confiado de sus pulmones~?

— Cierra esa bonita boca, ah, ah…

¿A quién se le ocurrió este tonto juego?

Las mejillas de ambos estaban rojas, pero quien más cansado se notaba era Judal. Los condones eran resistentes, y reventarlos no era cosa fácil, pero aun así Sinbad ya llevaba dos y estaba listo para intentarlo con un tercero mientras que él apenas pudo inflar uno hasta el límite.

Y el maldito no se reventó, sino que se le escapó de los dedos por el maldito lubricante.

Se siente tan avergonzado…

Soplar gastaba energía y de alguna forma, se le había terminado el aire en sus pulmones, ¡seguramente ahora luce como alguien que ha corrido un maratón!

Frustrado y con manos temblorosas, toma otro sobre y lo abre sin mucho cuidado, notando luego las consecuencias.

Pinchó y rompió el condón con una de sus garras.

Y la carcajada de Sinbad no se hizo de esperar.

— ¡Embarazo!

— ¡Cállate de una buena vez! —Exclama, avergonzado, pero no tarda en acompañar las risas de Sinbad con las suyas.

No puede con este hombre.

— ¿Sabes? Este juego apesta.

— Lo dices porque no has reventado ni uno.

— ¿Y qué? —Bota el condón roto al suelo, y luego se cruza de brazos. — Es tonto. Y puedo beber si quiero. —Tras decir eso estira el brazo hasta alcanzar un coctel, lo lleva a sus labios e inclina la cabeza hacia atrás para bebérselo a tres grandes tragos, luego chista la lengua y regresa la copa ya vacía a la bandeja. — ¿Lo ves? Tch.

— Pareces muy frustrado. —Dice con tono casual Sinbad, y pone una de sus manos sobre el hombro derecho del omega para darle algo de apoyo tras esa aplastante derrota.

Pero la sonrisa de victoria nadie se la puede quitar.

Ni siquiera Judal con ese puchero tan lindo que hace por su tonta sonrisa.

— Vamos, olvídalo. Hagamos esto. —Su mano busca otro condón al azar, el cual saca con cuidado de su envoltorio de aluminio. Ante la atenta mirada de Judal, el humano comienza a inflar el condón hasta que es más grande incluso que el tamaño de su cabeza.

Vaya que tiene unos buenos pulmones.

Aprieta la improvisada boquilla con dos dedos y la aleja de sus labios, luego hace un nudo rápido y le da un golpecito al condón con el dedo índice para mandarlo a volar, y luego ambos hombres lo ven caer lentamente al suelo, donde luego de un par de botes suaves se va rodando por el suelo hasta quedarse quieto.

— Lo desperdicias. —Comenta Judal, con una sonrisa.

— No. —Le da un toque con el índice en la nariz. — Nos divertimos con ellos. Sigues tú.

Como quien no quiere la cosa, Judal también estira el brazo y toma un condón del cajón, lo abre con cierto cuidado y luego imita la acción de inflarlo.

Cuando tiene un tamaño casi grande decide parar y lo ata, justo como lo hizo Sinbad con el anterior. Luego busca la mirada del humano, como buscando su aprobación, para finalmente lanzarlo también.

Continuaron así por un buen rato, pero acompañados de las agrias y dulces bebidas. Finalmente solo quedó una en la bandeja, pero no son esponjas para beber tanto.

Y Judal no era tan resistente al alcohol como presumía.

Pero ambos se estaban divirtiendo, ¿para qué preocuparse?

— Búscala. —Demanda de repente en voz grave, y camina hasta una silla para acercarla, ponerla de frente a él y finalmente poner las manos en el asiento, una pose de lo más sugerente para los ojos rojos del omega.

— ¿Qué busque qué? —responde Judal, dejando la cerveza en la mesa de noche. Tiene una sonrisa sospechosa.

— La flecha.

— ¿Qué flecha? —Pregunta con interés, y no se contiene en posar sus manos con largas garras en la cadera del humano. Puede que esté borracho, pero no es estúpido.

— La que Cupido me clavó cuando te vi, guapo.

Pasaron unos largos minutos riéndose por el absurdo chiste, en donde los abrazos, los besos y los golpecitos no se hacían esperar. Y ahora, de regreso en la cama, la cerveza ensuciaba la sábana y la tela de la funda de las almohadas. ¿Pero les importaba?

Aparentemente no, ni a Judal le interesaba ni a Sinbad le molestaba la idea de recibir un regaño si descubren que fue él, un trabajador, quien causó tal desastre. Pero borrachos difícilmente podrían irse antes de relajarse.

Y no ayudaba que Judal bebiera a sorbos grandes de la cerveza, recuperada de la mesita auxiliar, y luego buscara sus labios para besarlo y compartir algo. Ya sin un conductor designado no estaba seguro de qué hacer, la cabeza de Sinbad estaba confusa y su cuerpo caliente y pesado.

No tiene la voluntad para negarse a semejante ninfa.

Siente una repentina humedad en su costado y se da cuenta, al bajar la mirada, que Judal por fin cayó dormido en su abdomen y que acaba de derramarle media cerveza en la camisa. Sonríe, encantado, y se echa para atrás con cuidado hasta que su espalda toca la cabecera.

Con cuidado, busca su celular en el bolsillo de la chaqueta y lo desbloquea a como puede.

Sword

2:55: ¿Me cubres?

La respuesta tardó un poco en llegar.

3:04: Wow amigo, ¿sigues aquí? Pensaba que te habías ido hace rato. ¿En dónde estás?

3:04: En una de las habitaciones nuevas. Tengo un desastre encima. No puedo quedarme.

3:05: LOL

No te preocupes

Sal sin cuidado, no hay cámaras en ese pasillo. Pero sí en el de las escaleras. Suéltate el cabello al frente y llévate a tu cita en la espalda, ninguna cámara los notará.

Suspira con alivio.

Ventajas de llevarse bien con los compañeros del trabajo~

3:06: Me salvaste.

3:06: Pero no gratis. Espero una hamburguesa mañana, xoxo.

Una hamburguesa no era un problema mayúsculo. Suspira y guarda el celular luego de bloquearlo de nuevo, para entonces ver al omega dormido.

— Judal… —Prueba con llamarlo suavemente.

El omega se mueve un poco y por accidente, la botella de la cerveza se inclina otra vez y lo moja todavía más. Se estremece por la sensación fría y espumosa, más no se queja. Al menos no es vino.

— ¿Estás despierto o estás fingiendo? Porque nadie puede verse tan condenadamente atractivo por dormir borracho.

La ausencia de respuesta le deja claro que no es ninguna broma. Con paciencia, palpa los bolsillos del omega y busca su celular. Con confianza desliza el dedo por la parte inferior y lo desbloquea. No tiene pin por suerte. Busca en la agenda cierto nombre.

Sousuke

Revisa la hora y luego se muerde la lengua con repentinos nervios. Era muy tarde, y quizá si llama se arriesga a despertar al hermano mayor de Judal y lo meta de alguna manera en problemas. Aunque la culebrita era mayor de edad…

Pero no puede llevarlo a su apartamento, ¿verdad?

O quizá sí.

Pero lo más correcto es avisarle a Sousuke, no sabe si está esperando a Judal ahora mismo en la pacífica sala de su departamento compartido en espera de que su hermano llegue con bien, pero tampoco sabe si está dormido.

Se siente indeciso.

¿Quizá deberían llegar a un motel?

No, era demasiado exagerado.

Sousuke

3:12: Soy Sinbad. Judal bebió un poco más de la cuenta y voy a llevarlo a mi departamento. Lo llevaré temprano de regreso, lo prometo.

Se acaricia la sien un momento y suspira. La cabeza le da vueltas, pero no se siente tan mal como para no conducir sin marearse por las luces de la noche. Antes de cualquier cosa, suelta su flequillo y deja que los largos mechones púrpuras le cubran parte de los ojos. Luego decide quitarse la chaqueta y dejarla a un lado mientras acomoda a Judal para que quede recargado en el cabezal de la cama.

Como dijo Sword, va a llevárselo en la espalda.

Lo cubre con su saco por encima y ata las mangas por su cuello, flojo. Le deja de regreso el celular en el bolsillo del pantalón y se pone de espaldas a él, finalmente se hinca y con paciencia busca sus muslos con las manos para acomodárselo en la espalda.

— Mrh…

Por lo visto, no está tan dormido porque siente con gusto que los delgados brazos de Judal le abrazan el cuello.

Antes de salir, le da un último vistazo a la habitación y sonríe con ganas. Es un desastre de condones de colores divertidos inflados y olvidados en el suelo, huele a alcohol en todos lados y la cama está hecha un desastre.

Jamás se ha divertido tanto en una cita~

Finalmente abandona la habitación y va con cuidado por el pasillo de las escaleras, tal y como le aconsejó Sword se va por la zona más oscura. Baja con cuidado las escaleras, y pasa con rapidez por la pista a medio llenar hasta llegar a la entrada.

Al salir, Sword lo empuja y lo guía por una zona más oscura hacia el estacionamiento. Los amigos están para ayudarse, ¿no? Y Sword tiene bien ganada su hamburguesa de mañana.

Acomoda a Judal en el asiento del copiloto y cierra la puerta despacio, luego suspira y se gira para recargarse en su auto.

Sword lo ve con una sonrisa de lo más sugerente.

— Pero vaya pedazo el que llevas ahí dentro~

Enarca una ceja, divertido.

— Judal es genial.

— Por lo visto no es un buen bebedor.

— Llegó a la novena antes de dormirse, tiene potencial. Pero ahora debo irme. Gracias por la ayuda.

El moreno se encoge de hombros.

— Lo que sea por una hamburguesa.

— Pensé que éramos amigos. —Se hace el dolido, rodeando el auto para abrir la puerta del conductor. Sword lo sigue y se ríe fuerte al escucharlo.

— ¡Lo somos! Pero la comida es más fuerte.

Irónico que alguien con un cuerpo tan trabajado sea amante de la comida basura.

Sinbad abre la puerta y entra al auto, pero baja el cristal antes de irse. Sword se inclina hacia adelante y le echa una rápida mirada al omega, luego a Sinbad y amplía la sonrisa.

— Él es lindo, no lo asustes tan rápido.

Sword retrocede un par de pasos para alejarse del auto cuando Sinbad enciende las luces y se cruza de brazos.

— Si se aburre de ti, dale mi número.

— Ni en sueños.

— ¡No olvides la hamburguesa!

— ¡No lo haré!

Y el auto se aleja, dejando solo a Sword en el estacionamiento. Parece contento.

.

Bueno, este capítulo fue la introducción a un nuevo personaje. Realmente no tengo grandes planes para Sword, él solo es un compi del trabajo de Sinbad. Pero si lo quieren ver hacer más participaciones lo haré gustosa~

Muchas gracias por leer, ¡Nos leemos en la siguiente actualización!

Y aclaro, este pedo(? –asunto, para quienes les fala barrio mexicano– se actualizará una vez a la semana. El día elegido para Gotas de Agua es el jueves y el día elegido para Omega02 es martes. ¡Nos leemos el siguiente martes!