Hola! Si, lo sé. Casi un año… en qué estaba pensando? -.-u
Hoy no voy a molestar mucho. Perdón por los reviews que no respondí. Sepan que los leí todos y me dejaron una sonrisa! Así que, espero que ahora si los responda (más me vale).
Bueno, ya saben: Blood + ni de lejos es mío. No sería tan famoso si así fuera.
Julia tecleaba en su computadora a toda velocidad. Estaba revisando todos los registros que tenía del tratamiento al que habían sido sometidos Moses y Lulu, buscando cualquier cosa, por mínima que sea, que le pudiera estar generando este mal momento al primero.
Había llamado a Louis (quien era el tutor de la pequeña de cabellos violetas) hacia menos de dos horas para preguntarle si Lulu se encontraba bien. El nombrado se había extrañado con la pregunta, pero le dijo que todo se encontraba genial. La rubia le había insistido en que ante cualquier pequeño indicio de que la niña se encontrara mal, la trajera con ella inmediatamente.
Bebió un poco de café y miró el reloj. Ocho de la noche. Suspiró frustrada, pero estaba segura de que David sabría entender en su momento la razón de su tardanza.
Y encima, no saltaba nada a la vista que pudiera darle una respuesta al inicio de las espinas. Sería inútil si no encontraba una respuesta al problema, ya que el reloj había comenzado a correr… Y aunque parecía desarrollarse más lento de lo normal, si sus cálculos eran correctos, y restándole las dos semanas en que Moses lo había ocultado tenía aproximadamente…
Un mes y medio.
Sacó un cigarrillo y lo encendió. No debía dejar que esto la dominara, después de todo, recién hoy se había enterado.
Pero, ¿Cómo iba a encontrar una cura en ese tiempo para lo que, anteriormente, tardo casi un año?
Esperaba encontrar pronto la respuesta.
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-¡Ay viejo! ¡Ya no fastidies!-Se quejó una muchacha de cabellos castaños tirándose al sofá de la gran sala de estar.
-Siempre tan quejosa… Nunca cambias ¿eh?-Akihiro sacó un cigarrillo de su bolsillo, y estaba llevándoselo a la boca, cuando en un abrir y cerrar de ojos, Mao lo estaba aplastando con su bota en el suelo.
-¡Ni se te ocurra fumarte eso cerca de mi bebé!-Gritó y se señaló la panza, de ya unos seis meses-¡Te vas AFUERA!
Okamura suspiró y se rascó un poco la cabeza. Si se trataba de su pequeño retoño, la chica se ponía hecha una fiera. Pero sabía que esta vez había sido su culpa.
-Lo siento, lo hice sin pensar. Pero no había que ponerse así…
-¡Claro que si! ¡Si no, no aprendes más!
-A ver cariño, tranquilízate-Dijo y comenzó a dirigirla hasta el sofá otra vez.
-Nada de cariño, viejo-Se sentó en el mueble con cara de enojo.
Okamura se sentó a su lado, sacó su cámara y comenzó a ver las fotos que tenía. Algunas estaban bastante bien… servirían. Siguió pasándolas hasta que llegó a unas que él no recordaba haber sacado. Eran de la panza de Mao.
Iba a replicarle, pero al seguir pasándolas, no pudo evitar una pequeña sonrisa. Era hasta tierno. Saber que ahí adentro una personita se estaba creando…
Y que ese pequeño ser también era de él, era para sentirse orgulloso.
Lástima que el chiquitín no se hubiera dado en las condiciones adecuadas.
Mao y él ni siquiera eran pareja. Se la pasaban juntos, eso sí, porque ella había comenzado a trabajar con él. Y entonces, un día, seis meses atrás, no se les ocurre mejor idea que ponerse a tomar.
Y al día siguiente, cuando se despierta, se encuentra en su cama desnudo, solo, y la chica ni señales. Suponiendo lo que paso, la entiende.
Ella no vuelve a aparecer en su vida por dos meses.
Esos dos meses después se entera que va a ser padre.
Ya ni daba para pensar en lo que había pasado después. Solo era relevante el hecho de que ella había decidido quedarse con su bebé, el también pensaba hacerse cargo, el padre de Mao casi lo asesina, pero sigue vivo, así que…
Pero Mao seguía viviendo en su propio apartamento, y él en el suyo. Ya verían después que pasaría con su hijo.
-Viejo, tengo hambre-Habló la castaña, sacándolo de sus pensamientos.
-¿Hambre? Comiste hace menos de una hora, si sigues así…
Y al mirarla, se dio cuenta de su error.
-¿Estás insinuando que estoy gorda?-Mao lo miraba con ira.
-No, no, yo solo…
-¡Pues te aclaro, Akihiro Okamura, que esto es TU CULPA!-Se levantó y salió dando un portazo.
-Tsk, malditos cambios de humor-Refunfuñó Okamura.
Del lado afuera de la puerta, la chica se secó algunas lágrimas y se fue.
-Eres un insensible, Okamura…
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-¡Buenas noches!-Saludaron las gemelas a los mayores corriendo a las escaleras. Estos les sonrieron, pero en cuanto se quedaron solos, se formó un silencio incómodo. Incapaz de soportarlo más, Moses se levantó y comenzó a juntar los platos.
-Así que… -Comenzó Kai desde su asiento. -¿A dónde fuiste hoy?
-Solo di una vuelta. – Respondió el otro, y continuó su tarea llevando los utensilios a la mesada.
Kai entornó los ojos. Era obvio que Moses no le iba a soltar nada voluntariamente. Se paró y caminó hasta posicionarse atrás del nombrado, abrazándolo. Su pareja se quedó estática, y eso no pasó desapercibido.
-Moses, si hay algo que está pasando, sabes que puedes confiar en mí, ¿no? – Le susurró en el oído.
No le respondió rápidamente, por lo que Kai comenzó a preocuparse. Pero sin darle tiempo a decir nada, Moses respondió:
-Por supuesto. – Y soltándose, continuó con lo que hacía.
Y eso fue todo querido público! Al fin me puse a terminar esto, ni siquiera le faltaba mucho! Peor estoy con el de Jonjou Romantica y Absolute Boyfriend (espero no ser asesinada por quienes los leen jeje).
Muy poca interacción entre Kai y Moses, no creen? Lo noté de pronto, así que para el próximo intentaré que eso mejore.
Hasta pronto! (espero)
Saludos y se cuidan!
Hikari S.
