Otro fin de semana llega. Disfrutad del capi ^^

Disclaimer: SE no me pertenece y bla, bla, bla, bla…


Cap8: Secuestro

Dos días de infierno para Maka. Fueron los más largos de su vida. Luchando contra el repentino capricho de comer helado de vainilla con trozos de chocolate. Salía a la calle y por alguna extraña razón todas las madres con sus hijos también salían a pasear. Iban de compras a la calle comercial y no paraba de ver tiendas de ropa de bebé, de premamá y jugueterías que no había visto en su vida.

-Maka… hace siglos que esta tienda esta aquí. –le decía Tsubaki

"Eso es mentira" pensaba la rubia "La han puesto para ponerme de los nervios"


Cuando Maka entró a la consulta, acompañada de Tsubaki otra vez, temblaba como un flan.

-Hola Maka-chan –la saludó el médico -¿Que tal estás?

-Bueno… -era más que evidente como estaba.

-Siéntate anda. Pero tranquila que esta vez no voy a hacerte nada.

Maka se sentó en la camilla y el hombre le alargó un sobre marrón. La rubia se lo quedó mirando.

-Son los resultados. Míralos tu misma.

Con las manos temblorosas abrió el sobre como pudo y leyó los papeles del interior. Maka empezó a palidecer ligeramente.

-Emmm esto… esto significa que… -el doctor le sonrió.

A la chica le resbalaron los papeles de las manos y se desmayó.

-¡Maka-chan! –se alarmó Tsubaki

-No te preocupes… solo ha sido un shock psicológico. Se recuperará pronto. –el doctor recogió los papeles del suelo. Estaban grapados, en previsión de una situación así, por lo que no tuvo demasiado trabajo.

-Así que Maka-chan…

-Tranquila, lo asimilará pronto. Es más joven que Kami-chan en su día… pero tiene pinta de ser más madura y fuerte que su madre por aquel entonces. Quizás se sienta un poco perdida… No es por cotillear pero… ¿se sabe algo del futuro padre?

-Se van a casar en cuanto se gradúen… Para la primavera.

-Bueno… pues entonces lo tiene bien. ¿Quién es?

-Soul-kun…

-¿Su arma? –Tsubaki asintió con la cabeza -¿Será de familia que las técnicas se casen con sus armas? En fin…

Un cuarto de hora más tarde, Maka aun seguía un poco pálida y andaba al lado de Tsubaki por la calle de camino a casa. Estaba sumida en sus propios pensamientos. Intentaba representar mentalmente cuál sería la mejor manera de decírselo a su compañero y su posterior reacción. Confiaba en él… pero eso no suponía un alivio.

Tsubaki la acompañó hasta la puerta de su apartamento y se despidió de ella.

Bajó hasta la planta baja y se dirigió a su casa. Black Star debía estar hiperactivo porque aun no estaba la comida… Sin embargo, aun no se había alejado ni tres metros de casa de Maka cuando algo llamó su atención. Una limusina negra se acercaba a la acera y aparcó justo en frente del portal del bloque de pisos. ¿Era posible que alguien tan rico viviera en un bloque de apartamentos como ese? Se abrieron las puertas traseras y una cantidad increíble de hombres vestidos de negro y gafas de sol descendieron del vehículo y uno de ellos abrió la puerta izquierda delantera y tendió una mano caballerosamente al ocupante. Una mujer de aspecto maduro, vestida muy formal con un traje que de seguro costaba una fortuna descendió de la limusina. Llevaba su pelo negro azabache recogido en un elegante moño. Se acomodó las gafas de montura de pasta negra y, después de murmurar algo al hombre que tenia al lado, se encaminó hacia el interior.

El cerebro de Tsubaki pensaba a toda velocidad. Un coche británico en Death City, una mujer tan rica en un sitio como ese y la inconfundible matrícula estadounidense donde rezaba "EVANS" solo podía significar problemas, pero ella sola por sí misma aun no podía hacer nada, así que echó a correr para avisar a los demás. Esperaba no llegar demasiado tarde…


Maka realmente no quiso cerrarle la puerta en las narices a Tsubaki pero seguía en ese estado de shock mental.

-¿Ya has llegado Maka? –preguntó una voz desde la cocina cuando escuchó el sonido de la puerta cerrarse.

-…si… -contestó con desánimo como desde otro mundo.

Soul al percatarse del tono de voz de su compañera, se asomó para verla. Cabizbaja, con la mirada perdida, algo pálida y cansada… y con un sobre marrón en la mano.

-¿De dónde vienes? ¿Ocurre algo? –le preguntó preocupado acercándose a ella.

-Me voy a duchar…

El mismo tono de antes. Como si estuviera muerta de ánimo. Dejó el sobre en la mesa (más bien lo tiró) y se encerró en el baño. Un buen baño relajante era lo que necesitaba para despejar sus ideas.

Mientras Maka se sumergía en el agua con burbujas y aromaterapia, Soul se acercó a la mesa para saber qué era eso que había tirado. El sobre llevaba el nombre de la clínica de Death City. Eso lo mosqueó. Si tenía que ir al médico debía ir a la enfermería de Shibusen. Como miembros de ese colegio, tenían sus expedientes allí y cualquier cosa que pasara, fuera o dentro del colegio, debía notificarse en la enfermería. No tenía sentido que Maka, conociendo las normas, se las hubiera saltado. Abrió el sobre y se encontró un montón de papeles grapados. Les echó un vistazo. A penas si entendía nada. Era todo demasiado de médico y técnico para él que solo conocía de ese mundo la parte que le tocaba al paciente de sufrir y curar las heridas. Solo pudo entender la última frase como si fuera un resumen de todo lo anterior: "Resultados de la prueba: positivos" ¿La prueba? ¿Qué prueba? Volteó los papeles en busca de más información que pudiera entender. Nada. Justo antes de guardar de nuevo los papeles en el sobre, resignado a tener que preguntarle a Maka, se fijó en el encabezamiento. Era grande con letras en negrita y aun así no lo había visto. "Resultados de la prueba de embarazo. Maka Albarn." Al principio fue un shock, luego ató cabos sueltos como el extraño comportamiento de Maka en los últimos días y para finalizar se le vino una pregunta a la mente: ¿Por qué no le había dicho nada?

No hubo tiempo para conjeturas porque llamaron al timbre. Dejó el sobre donde lo había encontrado y fue a abrir la puerta. Su sorpresa fue mayúscula al ver quién era el visitante.

-¡¿MAMÁ?

-Hola hijo. –lo saludó con cara seria

-¿Qué haces tú aquí?

-He venido a hablar contigo. –Admitió sin rodeos -¿puedo pasar?

-Esto… sí, claro.

Soul la condujo hasta la sala de estar donde se sentó en uno de los sillones. Soul fue a buscar algo de bebida a la nevera. Su madre, al contrario que su padre, siempre sería bien recibida en su casa. Tenía una relación menos tormentosa con ella aunque también tuvieran sus desavenencias. Realmente nunca ha actuado con él como una madre pero no se llevaban a matar que eso ya era mucho. Se sentó cerca de su madre. No se dijeron nada por unos instantes hasta que Soul decidió preguntar a pesar de que ya conocía la respuesta.

-¿De qué has venido a hablar conmigo desde tan lejos?

-Creo que ya te lo imaginas.

-¿Del compromiso? –preguntó tanteando el terreno esperando que no hubiera acertado.

-Hijo… eres muy listo. Siempre lo has sido. ¿Por qué no le haces caso a tu padre?

-Mamá… esto ya quedó muy claro. No pienso casarme con Phoebe. La vi una vez (un par como mucho) cuando éramos pequeños y ya está. A penas la conozco y ya viste su reacción cuando toqué el piano. No le gusto. Y a mi ella tampoco.

-Tú mismo has dicho que ni si quiera la conoces… Dale una oportunidad. Además ha cambiado mucho en estos años…

-Por más que insistas… Ya está todo planeado. Además… no voy a dejarla sola ahora.

La señora Evans cerró los ojos de cansancio y los volvió a abrir.

-¿No hay manera de hacer que cambies de opinión?

-No. Lo siento. Esta es mi última palabra.

-Pues entonces tendrá que ser por las malas… -se puso en pie y chasqueó los dedos.

Alguien tiró la puerta al suelo de una patada. Al escuchar el estruendo Soul se incorporó sin mirar, cansado.

-¡Black Star deja ya de…!

El chico se quedó de piedra. La persona que estaba allí no era Black Star. Bueno… en realidad no era solo una persona. Un tropel de hombres vestidos de negro, armados con pistolas de descargas eléctricas, irrumpieron en la casa. En ese momento una parte de Soul echaba de menos que no hubiera sido Black Star el que había tirado la puerta al suelo. Al oír semejante ruido Maka salió precipitadamente del baño con la bata puesta y el pelo aun mojado.

Sus miradas se encontraron. No hacía falta hablarse para entenderse. Soul ya había transformado su brazo en guadaña cuando su madre lo rodeó por la cintura y le puso un pañuelo tapándole la boca y la nariz. El chico se alarmó. Maka intentó reducir la escasa distancia que lo separaba de su arma para liberarlo de las garras de su madre pero los hombres la agarraron con fuerza y le aplicaron una descarga eléctrica. A una persona normal la hubiera dejado inconsciente al instante pero Maka estaba preparada para resistir cosas más fuertes que aquella.

A cada bocanada de aire que intentaba inhalar, más aturdido se encontraba. Intentó zafarse del agarre de su madre sin lastimarla pero le fue imposible. Maka también intentaba zafarse de los hombres que la retenían. Uno de ellos, harto de la resistencia que ofrecía la chica, la cogió del cuello y la encastó contra la pared. Intentó clavar las uñas en esas manos que la ahogaban, intentó hacerle daño a patadas pero sin zapatos poco daño podía hacer.

-Soltadla… Dejadla ir… no… la lastiméis… más…

Soul cayó redondo al suelo inconsciente. Un par de hombres lo ataron con cadenas, lo amordazaron y se lo llevaron a cuestas. Los hombres empezaron a retirarse. Dieron una última descarga eléctrica a la chica que cayó al suelo aturdida. Estaban a punto de abandonar el apartamento cuando, con las últimas fuerzas que le restaban, Maka agarró fuertemente el pie de la señora Evans. Se detuvo para observar a la que hubiera sido su nuera.

-Es usted despreciable… ¿Cómo ha podido hacerle algo así a su propio hijo? –Le costaba articular las palabras y tenía que tomar aire cada poco –Una madre así no es una madre. Devuélvalo. ¡Devuélvame a Soul!

Solo quedaban ellas en la casa. La señora Evans la miró con desprecio y repugnancia.

-Precisamente porque soy su madre no voy a permitir que se case con una purria como tú, niñata. –se zafó del pobre agarre de la chica y le propinó una patada en el estómago haciéndola rodar hasta chocar contra la pared. Se acercó a ella lentamente. –Si tanto empeño tienes en acompañar a mi hijo… Tu lugar correcto es ese. –Dejó caer una bolsa al suelo – Espero no tener que volverte a ver… Maka Albarn.

Volvió a dispararle una descarga y finalmente Maka quedó inconsciente.


¿Odiabais al padre? Ahora adiareis a la madre también.

Las cosas parecen ir de mal en peor (y, desgraciadamente, no lo digo solo por Maka y Soul). Espero que las cosas se arreglen cuanto antes y lo mejor que se pueda.

Yo que pensé que el mes de agosto sería genial porque tengo vacaciones… y resulta que no solo yo tengo vacaciones… Ohkubo también. Y no tendremos capi de SE hasta setiembre T^T

Al menos eso era lo que ponía al final del último capi. Todos necesitamos vacaciones, así que se lo perdono, un poco. Jamás había tenido tantas ganas de volver a empezar con la rutina. En fin, de mientras me hartaré de hacer cosplay, leer, viciar y escribir fics.

Pasadlo bien ^^