0/0/0/0/0/0/0/0/0

PERFECCIÓN

By Ly Malfoy

0/0/0/0/0/0/0/0/0

CAPITULO 5

VIDA PERFECTA

0/0/0/0/0/0/0/0/0

Tienes que correr…— jadeo.

¡Ya no puedo! — chillo.

Tienes que hacerlo… ¡Se están acercando! ¡CORRE ASHLEY, CORRE!

— ¡NOOOOO!

Su propio grito la despertó asustada, miro a su alrededor y contemplo la pequeña y asquerosa estancia donde vivía.

— ¿Qué fue esta vez? — Draco la observó desde un rincón de la habitación, recargado en su mano, mirándola como siempre… ansioso.

—Ben— susurro y se levantó quitándose la ligera sabana que la cubría. Draco suspiró.

—Hace mucho que no soñabas con él— murmuro recostándose de nuevo en el piso, cubriéndose mejor con otra sabana.

—Lo sé— se encamino a la cocina y abrió el grifo, mojándose la cara suspiro con agrado — ¿Qué hora es?

—No quiero saber…— bostezo Draco soñoliento —Probablemente muy temprano, ¿quieres ir a Hogwarts? — Ashley negó. —Ayer nos salimos temprano…— Ashley encogió los hombros mientras se secaba con un trapo de cocina.

—No quiero volver. — Draco volvió a levantar la cabeza y mirarla extrañado.

—Creí que te gustaba, además, Snape dijo…

—Me importa muy poco lo que diga Snape— lo interrumpió buscando ropa en una de las tantas cajas de cartón que rodeaban el minúsculo cuarto. —Además— suspiró —No entiendo nada de lo que ponen— sonrió burlona — ¿Tú sí? —El suspiró y volvió a recostarse.

—No del todo, pero quizá, con un poco de atención…

— ¿Y cómo lo haremos si la profesora Vector ya nos corrió de su clase? No nos graduaremos si no pasamos física, y matemáticas y… ayer me fue pésimo en Química, solo supe contestar 2 Draco— cogió una sudadera gruesa y unos pantalones de mezclilla desgastados por el uso, rebusco hasta encontrar un par de calcetines y cuando se los puso, un desgarrón la enfureció — ¡Maldita sea! ¡Está roto!

—Te dije que tuvieras cuidado.

—Cállate— Draco suspiró y se levantó.

—Tienes razón— Ashley lo miró —No iremos a Hogwarts, hay que encontrar un trabajo— comenzó a rebuscar entre cajas algo de ropa — ¿Tienes otros?

—Eso creo— murmuró buscando —Oh, aquí están…— sonrió un poco, Draco asintió.

—Démonos prisa.

-Perfección-

Se revolvió en la cama, indeciso de levantarse o seguir durmiendo, comparando los pros y los contras, por uno ganaban los pros… ella estaría ahí.

Con una sonrisa se levantó de la cama, se coloco unas zapatillas de descanso y se estiro en todo su esplendor.

— ¡EL DESAYUNO ESTA LISTO HARRY! — Grito una voz desde el piso de abajo — ¡MUEVETE QUE TENGO HAMBRE!

— ¡EMPIEZA SIN MI SIRIUS! — grito de vuelta mientras abría el armario buscando su uniforme, se agacho en busca de sus zapatos al verlos todos revueltos en el piso, anoche olvido limpiarlos y pintarlos, así que mejor se daba prisa o llegaría tarde.

— ¿No escuchaste? — gruño una voz desde la puerta, Harry volteo y sonrió.

—Te dije que empezaras sin mí.

—No— negó con firmeza —Me esforcé mucho en preparar el desayuno como para que lo desprecies…

— ¿Cereales?

— Azucarados — Sonrió arrogante —Los compre anoche— Harry volvió a su búsqueda y Sirius lo observo fijamente, se recargo en el marco y cruzo los brazos sobre el pecho —Hablando de anoche…— carraspeo — ¿A qué hora llegaste?

—Más temprano que tu, te lo aseguro— Sirius no se dejo convencer —Pero que ahora sería aproximadamente…

—Como las 11 o más supongo— ¡Al fin lo encontró! Se sentó en el suelo y busco lo necesario para la limpieza del calzado, Sirius frunció el ceño.

—Te pareces a tu madre… no eres muy normal que digamos ¿verdad? — Esquivo por muy poco un zapato volador —Es en serio… mira este cuarto Harry, parece de chica, todo ordenado…

—La cama esta desecha.

—Porque te acabas de levantar— gruñó —No lo entiendo, te pareces a James pero algunas costumbres tuyas…— Harry suspiró y cambio de zapato.

—A Ginny no le gusta verlo desordenado— cepillo una última vez y satisfecho, dejo a un lado el zapato, se levanto y paso al lado de Sirius mientras sacaba su uniforme —Cada que viene limpia la habitación —Sirius sonrió.

—Es lo que debí hacer cuando estudiaba —rió —Conseguirme una novia que limpiara mi habitación.

—Aun estas a tiempo— rió —Probablemente quien la limpie ahora aun encontrara tus libros de Hogwarts perdidos…

—Chiquillo descarado— sonrió Sirius. Se alejo a la puerta —Date prisa en bajar, se humedecen los cereales y me los comeré.

—Adelante, probablemente Ginny me lleve algo de desayunar— Sirius hizo una mueca.

—Necesito conseguirme una novia— murmuró saliendo.

—Sirius— este se detuvo en la puerta —Mi amiga regreso— Sirius bajo la mirada a su entrepierna y Harry se sonrojo volteándose — ¡Sirius! Me refiero a mi amiga Lehia Malfoy, te conté de ella ¿recuerdas? —El hombre negó intentando hacer memoria, de algo le sonaba el nombre, pero no ubicaba donde.

— ¿La conozco? — Harry negó.

—Regresaste hace poco y ella se fue hace muchos años, pero ya volvió, está en Hogwarts— su voz se atenuó mientras se ponía el suéter —Está un poco rara… pero es ella— volteo de nuevo a mirarlo, probablemente ahora vivan en otra casa porque su mansión la siguen ocupando los Zabbini— se acerco al espejo del baño mientras se peinaba, infructuosamente, pero lo intentaba con todas sus fuerzas, y mucho gel fijador.

—Sí, algo recuerdo de esa casa… Es enorme…

—Como tu casa— quizás del otro lado el pelo se acomode…

—Esta es pequeña.

—La otra…— Sirius se encogió. Harry suspiro y se dio por vencido, no se podía hacer más con su cabello.

—Pero es espantosa…— Harry asintió y tomo sus cosas.

—Vamos a desayunar, tengo hambre…

—Te lo dije, y el cereal esta…— sonrió saboreando mientras salían de la habitación.

-Perfección-

No lo podía creer, ¡por primera vez llegaba tarde a un lado! ¡Y tenía que ser a la escuela!

Hizo rechinar las llantas cuando entro en el estacionamiento de la escuela, pero no le importo… aunque si aceleraba un poco antes de esa curva y con el freno de mano, podría intentar un bonito derrape…

Contemplo la posibilidad unos segundos y luego negó, ya llegaba tarde e iba a ser peor, de un salto bajo, tomo sus cosas y corrió a su primera clase, geometría, la detestaba, eran absurdas, simétricas, perfectas… solo tenían un resultado correcto, el resto, era un error, ¿Cómo podía existir un solo resultado? La vida no era así, estaba llena de diversos caminos que te llevaban a diferentes puntos, la vida… la vida también era un asco.

Suspiró, así que daba igual, las dos tenía que vivirlas…

—Señorita Lovegood, me alegra que decida honrarnos con su presencia— Luna sonrió.

—Eso intento profesora McGonagall— camino a su lugar y abrió la carpeta en sus manos, dispuesta a hacer todo lo posible por comprender algo, pero pronto se distrajo con la chica que se sentaba su lado —

Hola Ginny ¿Cómo estás? — Ella sonrió.

—Bien, gracias— susurro — ¿Y tú? — se encogió de hombros.

—Estoy bien…— bostezo —Fue una larga noche— rió.

— ¡Señorita Lovegood!

Y así transcurrieron las horas, las clases, los minutos… y nunca se encontró con sus amigos, pero no podía buscarlos justo ahora o llegaría tarde a clase de Biología con la profesora Sprout, y si su padre se enteraba que no entraba a clase de nuevo… le quitaría su precioso bebe…

¿Quién diría que vivir con su padre sería tan restrictivo?

Sonrió.

Pero era agradable saber que le importabas a alguien lo suficiente para reprenderte por llegar tarde o no entrar a clase…

Cuando vivió con su tía nada de eso pasaba… y aunque su padre es un poco raro, le gustaba pensar que su vida hubiese sido mejor con él que con su horrorosa tía.

¿Cómo pudo convencer esa horrible mujer a su padre para llevársela?, no lo sabía, no lo recordaba, pero se alegraba muchísimo que Zabbini hubiese podido investigar su paradero, y con un movimiento de hilos aquí y allá, ahora podía vivir con él, asistir a Hogwarts, estar con sus amigos…

Solo deseaba haberlo encontrado antes…

-Perfección-

Para la hora del descanso, Harry ya estaba deprimido, era imposible que Ashley se hubiese retrasado, así que no había ido, ni tampoco su hermano. ¿Qué habría pasado? Normalmente nunca faltaban, excepto en caso de extrema enfermedad.

¿Estaría enferma?

—Hola Harry— se le acerco la chica rubia que acababa de conocer.

— ¡Hola Luna! ¿Cómo estás?

—Hola Ronald— Ron hizo una mueca ligera, pero sonrió — ¿Cómo estás?

—Muy bien, gracias— sonrió radiante — ¿Ya te asignaron casa? — Luna asintió sonriente.

—Desde el inicio, soy Ravenclaw— sonrió orgullosa.

—Wow, eres muy inteligente.

—Ojala lo hubiese sabido antes— rió. Volteo de nuevo a Harry, que aun esperaba ver a la pelinegra en algún rincón de la cafetería. — ¿Qué clase tuvieron?

—Química, nos dieron los resultados del examen de ayer— se integro Hermione acercándose a ellos. El profesor Snape me dio los exámenes de tus amigos Luna, ¿podrías alcanzárselos? — Luna frunció el ceño.

— ¿Mis amigos? ¿Quieres decir que ni Ashley o Draco llegaron? — la chica asintió —Y la tarea de mañana consiste en…

— ¿Desde temprano o solo fue a esa clase? — la interrumpió.

—No llegaron a ninguna clase Luna, — agrego Harry disgustado — ¿No sabrás por qué? ¿Se quedaron dormidos? — Luna intento sonreír, pero no le salió muy bien.

—Seguro fue eso, nunca han sido muy madrugadores…— sonrió —Será mejor que me vaya.

—Señorita Lovegood— la rubia volteo al hombre que le hablaba, Snape, se veía furioso, o quizás, ¿ofendido? —Venga conmigo. — sin una palabra más se encamino con el hombre.

Harry los vio alejarse con el corazón latiendo con rapidez, ¿Qué habrá pasado?

-Perfección-

Con la vista baja, se acerco lentamente a la oficina, pensando en una cantidad de estupideces impresionante hacia sus amigos…

—Por aquí señorita Lovegood— le señalo un pasillo. En silencio lo siguió, ya conocía ese camino, solo lo había recorrido una vez, pero se le había grabado a fuego. Pasaron a un enrome despacho circular —El director no debe tardar, siéntate.

—Buenos días señorita Lovegood, me alegro de verla— se apareció el anciano —Espero que este disfrutando de su estancia en Hogwarts— Luna lo miro con fijeza.

—He estado en mejores situaciones— sonrió —Y delatar a mis amigos no fomenta mi confianza a esta escuela.

— ¡Señorita Lovegood!

—Déjela profesor Snape—sonrió sentándose —Tiene razón señorita, acaso… ¿hay algo por lo que deba delatar a sus amigos?

— ¿No lo han descubierto? — Sonrió —Entonces no tengo nada que decir. — Dumbledor rió.

—Quizá podría informarnos donde encontrarlos— se inclino a ella —Debe saber que el numero que nos proporcionaron no es de su casa.

—Lo sé— suspiró —Es de mi casa— sonrió de lado —No se lo dan a cualquiera.

—Me gusta pensar que siendo el director de Hogwarts y el que les autorizo su ingreso tengo cierto derecho de conocer su paradero.

—Así que… ¿es lo que quiere de mí? ¿Saber donde viven?

—Verá señorita Lovegood, Los señores Malfoy ingresaron a Hogwarts con ciertas condiciones, y su ausencia no es una opción, deben estar aquí todos los días, y debemos saber donde localizarlos, y dado que ya mintieron sobre su ubicación, no es la mejor forma de fomentar dicha confianza ¿no le parece?

—No sé donde están— suspiro —Y no sé donde localizarlos, no lo sé desde que llegamos a Londres.

—Eso no nos deja más remedio que presionar Snape— suspiro —Tendremos que notificar a las autoridades.

— ¿Qué? — Se levantó — ¿Por qué tanta prisa por encontrarlos? ¿Y de esa forma?

—Es un asunto privado señorita Lovegood.

— ¿Es mi asunto si puedo proporcionarles información, pero no puedo preguntar por qué?

—Sucede que desaparecieron de la sala de trofeos unas copas, y la mayoría de los profesores están de acuerdo que los únicos con antecedentes en lo que pensaron son…

—Oh vaya… así que ellos tenían razón— se levanto lentamente —Todo lo que dijeron de que estábamos limpios— rió con tristeza —Era mentira, el estigma nos sigue y así será.

—No puede esperar que simplemente desaparezca.

—Ahora lo sé— iba de salida cuando se quedo estática —Escuche a unos alumnos de primero hablar sobre una apuesta y algo en el salón de trofeos— suspiro mirándolo —De haber sido ellos, no estaría aquí, probablemente estaríamos en otro país— volvió a darle la espalda —Es una costumbre esa de huir— rió — ¿Y se pregunta porque no confiaron en usted? — salió de la oficina.

El director contemplo la salida de la muchacha rubia, pensando en la claridad de sus pensamientos.

—Será mejor que investigue de esa apuesta— murmuró Snape dirigiéndose a la salida.

— ¿Crees que tiene razón la señorita Lovegood, Snape?

—Bueno— lo enfrentó —Si las suposiciones de ese robo se basan en lo dijeron la mayoría de los profesores, no dudo lo que dijo Lovegood— respiro profundo —Tan solo ayer la profesora Vector los corrió de clase porque no quería problemas, la profesora McGonagall los saco del salón porque no prestaban atención a clase, Ashley no supo contestar un ejercicio y Draco se salió por "solidaridad", y ayer estuve tentado de correrlos de mi clase por indisciplina— se sentó frente a él —Dumbledor, no sé si realmente les estamos ayudando o nos estamos perjudicando…

El golpe en la puerta los dejo en silencio unos segundos.

—Adelante— murmuro el director — ¿Qué se le ofrece profesora McGonagall? — la profesora bajo la vista un tanto avergonzada.

—Las copas aparecieron director— se acerco ligeramente —Descubrimos a unos chicos de primero que intentaban colocarla en su lugar, fue una apuesta de alumnos de tercero, una especie de "novatada", ya están en su lugar y los alumnos lo esperan en el pasillo.

—Gracias McGonagall— suspiro recargándose en su silla, cansado, ésta asintió y ya salía cuando dijo muy bajito.

—Me deje llevar por los prejuicios contra los señores Malfoy, Dumbledor— lo miro fijamente —No volverá a suceder.

—Eso espero McGonagall— la mujer asintió y se retiro —Solo espero tener la oportunidad de corregir los míos— miró a Snape — ¿Crees que volverán? Te lo deben, pagaste su ingreso.

—Ellos no lo saben, y no quiero que lo sepan aún. — Volvió a levantarse inquieto —Son mis ahijados Dumbledor, y no sé ni donde localizarlos. No confían en mí, no confían en ti… creo que solo confían en ellos mismos.

—Después de todo lo que han pasado, me temo que no tuvieron otra opción.

— ¡La tuvieron! ¿Por qué no me buscaron?

—No lo sabemos Snape, y de nuevo, solo podemos hacer suposiciones, y ya vimos a donde nos llevaron— se levantó del escritorio —Han pasado 5 años desde que se fueron, y solo sabemos una parte de lo que han vivido, no lo sabemos todo, ¿Cómo podemos saber la razón de todo lo que hacen? Quizás para ellos está justificado— miró a Snape —Ayer estuvieron en Cabeza de Puerco, con los señores Potter, Weasley, Zabbini y Granger, todos estaban incómodos, menos ellos tres, para ellos todo era como si estuvieran en casa. ¿Qué podemos deducir de eso? Solo podemos esperar.

—O buscarlos esta noche en ese bar…— se levantó Snape completamente decidido.

Dumbledor lo dejo marchar, aun pensativo, al parecer, era hora de usar sus influencias para saber que había pasado en América.