Disclaimer: Digimon no me pertenece.
Summary: Hasta la luz más pequeña puede brillar en la oscuridad más profunda. Ahogadas en dolor, la luz de la otra puede hacerlas salir de aquel abismo que parecía no tener fin.
Nombre de la imagen: Manos entrelazadas en hospital.
Propuesta por: NievesJS13.
Enlace: en el perfil.
Cantidad de palabras: 497.
Manos poco femeninas
Fue recuperando de a poco la consciencia y parecía incapaz de levantar los párpados. Lo hizo de a poco, sin prisa, como lo era ella y bastó unos parpadeos para darse cuenta que aquel no era su cuarto, lo sabía por más en penumbras que estuviese el lugar.
Consciente de pitidos junto a ella, volteó un poco la mirada, viendo aparatos con luces titilantes, símbolos y una línea que subía y bajaba de forma lenta, indicando sus latidos. Un caudal de cables salían de éstos y conforme siguió su camino con los ojos, vio que todos acababan muriendo bajo la piel de su mano derecha.
Se sentía aún entumecida, pero sabía que luego le dolerían allí donde las agujas pinzaban en ella. Observó sus muñecas vendadas y de a poco, cuestiándose, recobró la noción de los acontecimientos pasados, de cómo volvió a caer en ese pozo de desesperación ante el recuerdo de su hermano, su impotencia y rabia materializada en golpes contra el vidrio del cuadro de Miyako y los fragmentos de éstos volando por todas partes, incluso contra ella.
Mucha sangre, mucho dolor, muchas lágrimas y de pronto, aquel mar negro…, aquella sensación de saberse abandonada y vencida y…
Unos golpes ligeros se asentaron en la puerta de aquel cuarto de hospital en el que despertó, no dio la orden y aun así alguien entró por ella. Era una enfermera que le sonrió con comprensión, como si fuese una niña confundida y no un intento fallido de suicidio.
―¿Cómo ha amanecido, Señorita Yagami? ―Preguntó la mujer.
Quiso responderle «viva y bastante sorprendida de estarlo», pero sólo formuló una pequeña sonrisa, de esas mecánicas que la ayudaban en esos casos.
―Me alegro. Le haré las curaciones a sus heridas y en un momento le traerán su desayuno ―Hikari asintió para verla tomar asiento a su lado y abrir un pequeño botiquín con algodón, hilos, desinfectante, entre otras cosas más que no supo identificar―. Sí que nos ha dado un buen susto.
―Lo lamento ―Sí, lamentaba haber sobrevivido y darles trabajo extra.
―No diga eso. Es una suerte que su prima llamó a una ambulancia y la trajeron de inmediato.
Por primera vez, Hikari se notó sorprendida.
―¿Prima?
―Así es. Una joven de cabello corto vino con usted y ha estado al pendiente…; como no hemos contactado con ningún otro familiar suyo, ella se ha hecho cargo de los papeles.
Hikari parpadeó sin comprender. Bajó la vista a las manos de la enfermera que usaba guantes de látex para hacer su trabajo. No recordaba a ninguna prima que viviese cerca suyo; después de todo, ella se había alejado de todos.
Entonces recordó unas manos morenas de dedos gruesos y palmas anchas tomando la suya propia, que resultaba pequeña y blanquecina encima de la otra. Recordó una voz femenina y el tacto de aquella mano.
No supo muy bien si fue un sueño o no, pero la calidez de aquella mano poco femenina sobrepasó la inconsciencia.
¡Y aquí terminando otro pequeño capítulo! x3
Cada vez me emociona escribir sobre éstas dos. Son puro amors *-*
¡Muchísimas gracias a los lectores, principalmente a Ficker y a Jacque con sus preciosos comentarios! :3
Besis a todos~
