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PERFECCIÓN

By Ly Malfoy

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CAPITULO 6

MÁSCARA PERFECTA

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Snape aceleró el paso, esquivando un par de individuos que por su aspecto, no querían tener una agradable charla con él, es más probable que quisieran vomitarle encima. Con una mueca siguió su camino, aun sin creerse que estuvieran en un lugar como ese, uno pensaría que si tenías la oportunidad de salir de un lugar así, lo que menos necesitas es volver a vivir semejante porquería.

Al fin lo vio, Cabeza de Puerco era un bar popular, si lo que querías era unos cuantos atracos, oler a orina y unas miradas que asustan al más valiente, pero nunca fue asustadizo, y si bien no es de sus lugares predilectos, podría jactarse de saber manejar esa clase de sitios.

Aceleró el paso, llego a la puerta, levantó la mano para abrir y la dejo caer con ligereza, impresionado y asqueado por lo que veía en el interior.

¿Quién era esa chica? ¿Dónde estaba Ashley? ¿Su ahijada? ¡Su inocente (aunque problemática) niña!

Dio un paso atrás, incapaz de saber qué hacer ante tal situación, solo pudo observar.

-Perfección-

—Necesito otras dos cervezas, tres tequilas y 6 órdenes de patatas fritas, 3 con queso, 2 con cebolla y una con mucho picante. — Se recargo ligeramente en la barra mientras se ajustaba discretamente la pequeña falda que usaba. Draco la jalo a la barra.

— ¡Deja de darles alas a esos tipos Ashley!

— ¡Es mi propina Draco!

— ¿Justifica que te sientes en las piernas de esos asquerosos?

—Al menos así se donde tienen las manos— murmuró enojada —Te estás tardando con esas órdenes.

—Ven tu a prepararlo, yo atiendo las mesas— se quitaba el mandil.

— ¡Claro que no! — Se acercó — ¡Aún no me han dado mis propinas!

—Ashley…

—Sé lo que hago Draco, no te preocupes— sonrió de lado —Estoy acostumbrada ¿recuerdas? Y antes no ponías tantos reparos.

—Antes no tratábamos con esta clase de tipos.

—Pues la mayoría de estos tipos son mas decentes que lo otros— dio media vuelta y se alejó furiosa.

Draco la observo alejarse y se sintió desesperado. De nuevo.

Después de buscar todo el día, solo lograron convencer al dueño de Cabeza de Puerco para que los contratara…

¿Solo les quedaba ese futuro? Siempre esa clase de lugares… A veces le gustaría jamás haber crecido…

Observó a su hermana mientras preparaba sus bebidas, probablemente debería volver a trabajar en… ¡NO! Se negaba terminantemente a volver a ese oscuro sitio…

Dios Santo, ¿Cómo podrían salir adelante?

— ¿Estás bien Malfoy? — interrumpió sus pensamientos un tipo gordo y grasiento con una enorme mata de pelo en la babilla.

—Sí, claro.

—Entonces muévete muchachito que no tenemos mucho tiempo y están llegando más clientes— sonrió lascivo —Tu hermanita es preciosa he… y sabe cómo tratar con la gente— rió.

Draco volvió a vigilar a su hermana que coqueteaba con los clientes que acababan de entrar al establecimiento, les daba unas cervezas mientras esperaban una mesa, regalándoles a los recién llegados una esplendida vista de su trasero.

Hizo una mueca… Si Ashley lo hacía, ¿porque él no?

Respiro profundo, se supone que se alejaron del país donde vivían para evitar esto… pero a la vez comprendía a su hermana, al parecer, era en lo único que eran buenos.

Se acerco al tipo barbudo y le aventó el mandil.

—Iré a ayudarla— el hombre hizo una mueca.

—Me parece que no lo necesita— rió —Se las arregla bastante bien sola…

Draco lo ignoró, pero quizás sabía algo que el tipo no, obviamente nunca había visto a tanta gente junta en el bar, si Ashley seguía así muy pronto las mujeres de esos tipos se revelarían y… mejor se daba prisa.

Camino a la parte trasera del bar mientras desabotonaba su camisa.

— ¿Qué estás haciendo? — se llevó un susto cuando vio salir al dueño del local de su pequeña y mugrienta oficina.

—Ayudarle a mi hermana, hay mucha gente y no podrá sola.

— ¿Mucha gente? ¿Aquí? — como si no creyera semejante proeza se encamino a las mesas, al ver tanta gente regreso con rapidez. — ¿De dónde salió?

—Eso no importa, ¿podría ayudar en la cocina? Ayudaré a mi hermana.

— ¿Y para eso te quitas la camisa?

—No señor— rió. Se saco la camisa, la doblo y guardo en su mochila mientras se quitaba su playera, encontró lo que buscaba en la puerta trasera y abrió el grifo, presiono con su mano y un chorro salió disparado a golpearle el pecho, una vez completamente húmedo, se mojo la cabeza, cerro el grifo, sacudió su cabello mojado, volvió a colocarse la playera, que se adhirió de inmediato a su cuerpo, marcando absolutamente todo a su paso, bajo un poco sus pantalones hasta la cadera y sin mirar dos veces al sorprendido jefe, tomo una charola.

Caminaba con toda la soltura y paciencia del mundo mientras la gente comenzaba a notarlo, sobre todo las mujeres, sonrió y se acerco a las mesas de billar.

— ¿Puedo servirles en algo? — Murmuró con voz ronca — ¿Alguna cerveza, trago? — Se les acercó —Algo que picar…— murmuró seductor.

Snape solo podía mirar por el cristal, con la esperanza puesta en que lo que veía era el vidrio sucio, más no sus cuerpos, su vida… podrida.

Ashley se sintió observada, levantó la vista justo a tiempo para ver una capa negra ondeando… un hombre que daba media vuelta, alejándose horrorizado, su expresión lo decía todo… y le dolió… los había ayudado, si… tarde. Como Snape acababa de observar, en esto eran expertos… y ese sentimiento, la decepción… no estaban acostumbrados, pero así como la desesperanza, el dolor y la humillación… uno acaba acostumbrándose…

-Perfección-

Dumbledore colgó el teléfono con suavidad, apenas tratando de digerir la información recibida…

¿Por qué?

Siempre había sido consciente que el tener una especialidad en psicología, no lo hacía un genio de la mente humana, o su doctorado en psiquiatría lo hacía superior en el entendimiento del comportamiento… Pero creyó que al menos lo ayudaría… muchos lo pensaban, si no, ¿Por qué lo eligieron director de un colegio de tal prestigio? Hogwarts a crecido con su ayuda, a formado a los jóvenes más capacitados de gran parte de Europa, entonces… ¿Por qué no se le ocurría nada? ¿Qué podría hacer para ayudar a esos 3 niños desadaptados?

-Perfección-

Ashley estaba desesperada, ¿Qué iba a hacer? ¿Cómo? ¿Cuándo? y ¿Con que?

Miro de nuevo a su hermano, con los ojos cerrados, pálido, con tantos tubos en el cuerpo y tan inflamado que no encontraba un sitio sin moretones…

¿Qué había hecho?

Había matado a un hombre… ¿de nuevo?

No, aún respiraba, estaba estable, pero si no lo atendían pronto, empeoraría… ¿Quién, que podría ayudarle?

-Perfección-

Snape bajo de su auto con gesto ausente, con la mente perdida en algún lugar, ¿Dónde? En el limbo lo más probable, pues no había dormido nada en toda la noche, cada vez que cerraba los ojos veía a esos dos chicos que en un tiempo fueron inocentes y perfectos, prácticamente prostituyendo sus cuerpos…

— ¿Snape?

—Profesor Snape— contestó automático volteando. — ¿Ashley? — se sorprendió. Ella parecía dudosa, sus labios temblaron, sus ojos rojos rodeados de oscuras sombras. La recorrió con la mirada, usaba un pantalón holgado, una sudadera 2 tallas mas grande, y con el cabello ligeramente revuelto, como si acabará de despertar… no lo pudo evitar, pero atajo la idea de su mente.

— ¿Podemos hablar? — murmuró.

—No— sacudió su rostro, alejando las ideas —No es un buen momento— dio media vuelta, pero Ashley lo sujeto de la manga de su maltrecho traje.

—Por favor…— Snape, volvió a sorprenderse —Necesito tu ayuda. —Y eso fue todo, aquel sentimiento que había reprimido, la culpa, salió a flote, no podía, no los decepcionaría de nuevo…

-Perfección-

Draco parpadeo, sus ojos pesaban tanto que parecían estar cosidos los parpados. Volvió a intentarlo, logrando mantenerlos abiertos unos segundos, pero la luz era muy intensa, y le dolía la cabeza.

—Estas despierto— escucho. Lo intento de nuevo, llevándose un susto de muerte al ver un rostro cerca. Cerró de nuevo los ojos.

—Qu…— tenía la garganta seca, y se sentía aturdido, la lengua le pesaba.

—Esta bien, descansa— era una voz tranquila —Me alegra ver que sigues en el mundo de los vivos.

—Du…— intento refrescarse la garganta —Duele…— susurro.

— ¿Dónde? — pregunto con profesionalidad.

—Todo…— la voz río ligeramente.

—Y seguirá así por un tiempo, en lo que te recuperas —Es una suerte que no tengas ningún órgano dañado permanentemente— sintió unas palmadas en el brazo —Te recuperaras por completo— Recordó y abrió los ojos con brusquedad.

—Ashley.

—No, soy Touya, tu doctor…— El rubio negó.

—Ella… — El doctor rió.

—Ah… la chica que llegó aquí contigo— el rubio se movió, pero todo le dolió.

—Descansa y procura moverte poco, tus lesiones no son graves ahora, pero deben doler como la… mucho.

— ¿Dónde…?

— ¿Está? — Escucho al doctor moverse, revisar sus signos, o la evolución de sus lesiones… o eso suponía —No debe tardar, estuvo contigo toda la noche. Escuche a una enfermera decir que iba al colegio. Creo que te romperá el corazón saber que tu no podrás asistir en un par de semanas…

— ¿Colegio? — susurro.

—Eso dijo.

—No puede ser…

—Es cierto— escucho su risa —Como ves, puede estar sin ti…

—No— carraspeo cansado —No puede…— Abrió los ojos. El médico se detuvo un momento a mirarlo, sus palabras, se escuchaban muy reales, sinceras, cansadas y preocupadas…

—Escucha…— bajo la voz y volvió a ocuparse de lo que sea que estuviera haciendo —En un rato, si estas despierto, una persona vendrá a verte, es de servicios sociales— Draco dio un brinco, incomodo —Tranquilo, procura moverte lo menos posible…

—No quiero…

—Son políticas del hospital. — respiro profundo —Si he de ser honesto… tu hermana a dicho que te caíste anoche de la moto— el rubio cerro los ojos de nuevo cansado — el médico se le acercó —Pero esas lesiones no son de una caída chico, y obviamente no soy el único que lo noto… y tienes muchas lesiones mal atendidas… cicatrices y… —suspiro —Quieren saber que estas bien, que quien cuida de ustedes no es quien…

—No lo es…— murmuro.

—Bueno, de eso se encargarán los servicios sociales… ¿Qué estas haciendo? — intento detener al débil muchacho, sus brazos aun temblando, se arrancó las agujas de la piel, e intentaba sentarse, sin lograr del todo su objetivo.

—Maldita sea…— gruñó Draco, se sentía cono un bebe. El médico intentaba recostarlo, mientras cubría las nuevas heridas que se había hecho.

— ¡Mierda! ¡¿Estas demente!

—Tengo que salir de aquí…

—No puedes ni moverte… No llegarás a la puerta— la mirada decidida del rubio volvió a sorprenderlo.

—Lo haré…

—No tienes que proteger a el que te haya esto chico… si alguien te ha hecho daño…— el rubio río interrumpiendo.

—Nadie me ha hecho daño— el alboroto atrajo la atención de algunas enfermeras y pacientes que pasaban por ahí. El medicó se dio cuenta y se acercó al rubio, recurriendo a la fuerza.

—Escucha— lo intentó de nuevo —Si como te ves, te sientes, podrías estar peor de lo que crees, y necesitas quedarte aquí…

—No puedo…

—Puedes, la operación fue muy bien pero si no te cuidas…

— ¿Me operaron? ¿Por qué? — se detuvo un momento, recuperando fuerzas.

—Te protegiste bien— continuo el médico cerrando las heridas que seguían sangrando ligeramente del arranque del rubio —Pero algunos órganos estaban muy dañados, y por raro que parezca, solo tuvimos que retirar el apéndice. Por la forma que llegaste, creímos que tendrías lesiones internas… pero la mayoría son solo heridas superficiales, quedarán cicatrices, pero…

—Tengo que salir de aquí.

—No puedes…— El rubio se quito las manos del médico, que lo irritaba.

—No puedo quedarme aquí… ¡No tengo para pagar el hospital! ¡Mucho menos una operación! — El médico siguió con su trabajo.

—Por eso no te preocupes… ya esta todo pagado, incluso el tiempo de recuperación. — la mano del rubio lo sorprendió, levantó la vista alarmado, no creyó que tuviera esa fuerza con que lo aferraba.

— ¿Quién?

—Un hombre… vino con tu hermana por la mañana— El rubio se agito con renovadas fuerzas, logrando levantarse. Austin no se lo creía, ¿de donde sacaba tantas fuerzas? Apenas el día anterior estaba desangrándose por las heridas y ahora, ¿de verdad planeaba irse del hospital? ¿Por qué?... Observó al rubio joven, sus ojos desesperados, reuniendo fuerzas para levantarse, ¿se escondía? ¿De quien? Primero se asusto por su hermana, ahora sus acciones… ¿Qué era? ¿Desesperación? — ¿Hay algo que debería saber? ¿Debo llamar a la policía? — El rubio abrió grandes los ojos, aún mas asustado — ¿Que traigan a tu hermana aquí y no la dejen irse con nadie? — lo miro fijamente, tratando de decirle algo con la mirada, el rubio se relajo unos segundos, pero volvió a sacudir la cabeza.

—No… simplemente… Tengo que sacarla de aquí, tenemos que irnos…

— ¿Draco? — Los dos hombres voltearon a la persona que llegaba, cargando una mochila enorme, además de muchos libros en los brazos — ¡Estas despierto! — tiro los libros y corrió a abrazarlo con fuerza, el rubio hizo una mueca, pero la abrazo con fuerza, después la separó rápidamente, la reviso de arriba abajo. Aparte de las ojeras, y la preocupación en la mirada, no se veía herida… pero no siempre se nota a simple vista, eso lo recordaba a la perfección…

— ¿Estas bien? ¿No te hicieron nada? — la chica negó — ¿Segura?

—Estoy bien, cuando te vieron tan… simplemente se alejaron… — la chica volvió a abrazarlo — ¡Perdóname Draco! ¡Por mi culpa!

—Estoy bien…

— ¡Claro que no! ¡Estas en el hospital…— eso lo hizo paralizarse.

— ¿Dónde estabas Ashley? — La chica suspiró — ¿Cómo conseguiste el dinero…?

—Hice un trato… — El médico carraspeo, recordándoles su presencia, los dos lo miraron.

— ¿Debería dar ordenes de no dejar entrar a nadie? ¿Absolutamente a nadie?

— ¿No quieres ver a nadie Draco? — la chica lo miró —Luna esta preocupada, quería venir…

— ¿Viste a Luna? ¿Estabas con ella? ¿Sabe…?— la morena asintió. El rubio miró al medico — ¿Podría…?— el médico sonrió.

—Soy tu medico residente, así que primero recuéstate— el chico lo hizo débilmente, después procedió a colocarle las intravenosas, sin escuchar sus quejas —Fuiste quien se lastimo al quitarlas, pero las necesitas— escucho la risilla de la chica, terminó con rapidez y se alejó —Si necesitas cualquier cosa, pulsa el botón rojo, sabrán encontrarme.

—Gracias— el médico salió con una sonrisa ladeada. — ¿Quién mas sabe? ¿De verdad fuiste al colegio? — La chica asintió — ¿Qué pasó? — suspiro.

—Te veías muy mal Draco y sangrabas mucho, estabas inconsciente, tuve que llamar una ambulancia y cuando llegamos aquí… No tenemos seguro… Así que tuve que usar lo único que teníamos en la cuenta. — El rubio asintió.

—Me dijeron que me operaron— la morena asintió —No teníamos tanto Ashley…

—Lo sé, y era urgente que te operaran… podrías tener lesiones internas o algo así…— el rubio volvió a asentir —No sabía que hacer… Así que recordé, no estaba segura que funcionaría, pero Snape se sentía culpable el otro día, creí que él podría prestarnos…— el rubio suspiro aliviado.

— ¿Y que paso? — Ashley negó suavemente.

—No te lo dije… pero el otro día, en el restaurante, trabajando… lo vio todo. Esta muy decepcionado de nosotros— El rubio cerro los ojos… otro más… pero como siempre, se acostumbraría a la idea.

— ¿No te prestó? — Ashley negó. — ¿Entonces?

—Verás, ya había buscado a Zabbini, pero esta de viaje, y Lun, bueno, ya sabes que ella no tiene mucho, lo justo… me había quedado sin opciones…

— ¿Qué hiciste Ashley? — Draco volvió a alarmarse. Ashley lo obligo a recostarse.

—Snape, no quiso escuchar nada de préstamos, pero me dijo que me daba el dinero si nosotros hacíamos algo a cambio…

— ¿Él te obligo a…?— se le cortó al voz.

— ¡No! ¡Claro que no! ¡Tenemos que volver a la escuela! — El rubio volvió a relajarse —Y no podemos volver a faltar… Él debe saber siempre donde estamos, y donde vivimos— suspiro —Lo lleve a casa cuando fui por tus cosas a casa Draco, no le gustó…

—No me extraña.

—Agrego otra condición al contrato.

— ¿Firmaste un contrato?

—No quería que se echara para atrás, ni él, que nosotros lo hiciéramos.

—Firmé también en tu nombre Draco, perdona, pero estaba desesperada.

—Esta bien Ashley.

—La otra condición es que viviéramos con él.

— ¿Cómo?

—Sé que ya nos lo había ofrecido, pero… ¡Iba a retirar los fondos!

— ¿Agregaste algunas clausulas?

— ¡Que le pagaríamos lo mas pronto posible y el contrato quedaría anulado!

—Entonces —respiro profundo —Estamos atados… de nuevo.

—Lo siento Draco.

—No es tu culpa Ashley

—Si no hubiese sido tan escandalosa.

—Ni yo, fue por mi, no lo olvides… ¿Y que haremos ahora?

—¿Huir?

—No tenemos a donde ir. Ni dinero para hacerlo… Y ¿De verdad quieres incumplir una promesa?

—No… Es lo único de valor que tengo…— Draco suspiro.

—Tonta… — la miro y sonrió —Te quiero— Ashley sonrió ligeramente.

—Tuve tanto miedo Draco… creí…— tomo su mano con fuerza —Creí que me abandonabas… Eres lo único que tengo, lo único que me queda…

—Ahora me entiendes ¿verdad? — murmuro Draco regresando el apretón y cerrando los ojos, por lo que no vio a Ashley asentir.

—Perdona… Jamás volverá a pasar…— susurro. Draco negó suavemente.

—Hay Ashley… desearía que no dijeras cosas que no piensas cumplir…— murmuró antes de quedarse dormido.

Touya, que esperaba fuera de la habitación, volvió a repetirse mentalmente la regla por la que regia su vida "No existen las coincidencias, solo lo inevitable" y el que hubiese olvidado la pluma que su hermana le regalara su cumpleaños pasado, y regresara por ella… necesitaba mantenerlos vigilados, a los dos…

Debía ver y saber en que estaban metidos… después de todo, Draco Malfoy era su paciente. Y tantas cicatrices en el cuerpo no es por el recién accidente.