Disclaimer: Digimon no me pertenece.

Summary: Hasta la luz más pequeña puede brillar en la oscuridad más profunda. Ahogadas en dolor, la luz de la otra puede hacerlas salir de aquel abismo que parecía no tener fin.

Nombre de la imagen: Mar y palmera.

Propuesta por: Scripturiens.

Enlace: en el perfil.

Cantidad de palabras: 438.


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Tormenta

Habían veces en las que las noches se hacían eternas. Veía con preocupación la ventana reflejando los últimos rayos de vida del sol. Sabía que pronto la noche la atraparía y sería presa de la oscuridad.

Ella era dueña de una tormenta personal. Era poseedora de un mar errático precisamente dentro de su cuerpo. El temperamento bullía como agua caliente y sus energías estaban al borde convertirla en una bomba humana.

Observó la pintura que le había regalado su psiquiatra y frunció el ceño molesta. No le gustaban ese tipo de pinturas, enseñando un paraíso como si quisiera controlarle la mente, diciéndole que estaba nerviosa. ¡Ella no estaba nerviosa! ¡Ella era una maldita tempestad andante!

«Tienes que pintar más océanos pacíficos y menos caudales furiosos» Fueron una de las recomendaciones que le dio el viejo hombre de gafas, al que iba a verlo dos veces por semana, martes y jueves después de las cinco.

Se llevó a la boca las pastillas que le recetó y bebió con su café descafeinado para tragarlas. Eran las que tomaba a la tarde, cuando el sol comenzaba a despedirse de ella para dejarla sola y al merced de su antagonista.

Miró su taza vacía y decidió que ese día se daría el gusto de servirse otra dosis de café suave. Fue a la alacena de su cocina con la intención de buscar su frasco de café y romper con las indicaciones de su psiquiatra. ¡Al diablo! Que de algo debía morirse uno.

No había nada en el fondo del frasco de vidrio. Se había terminado el polvo de café y ella aún con las ganas de beberse más. Aquel día estaba más nerviosa que de costumbre. Miró la pintura de su psiquiatra ―ya ni siquiera le importaba denominarla de otra manera― y trató de guardar la calma. Estaba pensando en aquella chica suicida.

Regresó a su sala, encontrándose con el lienzo blanco a medio pintar. Hace tiempo decidió hacerle caso a su psiquiatra y retomar sus clases de pintura al óleo de cuando aún era una adolescente. Se mandó comprar varios cuadros de lienzo intacto, brochas y óleo, bajo el pensamiento de que pintar no debía de ser tan difícil.

Pero allí estaba, contemplando la supuesta imitación que había hecho del cuadro de su psiquiatra; por supuesto, en lugar de enseñar la bonita imagen del amplio mar con algunas palmeras, transmitiendo paz…, ella había pintado olas embravecidas y a una palmera solitaria contemplando su furia desde lo alto.

Ella era una tormenta, un mar inquietante y cargado de violencia.

Miró nuevamente su taza vacía y una maldición salió de sus labios.


¡Hola a todos! :D

Nuevamente gracias por leer ésta historia que rebosa en dramas xD

Ahora vemos un poco qué tiene dentro Jun y así como todos sabemos, ella es un tormenta ;)

Espero que les haya gustado. La actualización saldrá pronto, I promise you!

Un saludito especial para mi lectora de las sombras :)

Hasta otra!

Besis~