ESTE FIC FUE ESCRITO POR SweetInsanity1039, BlueHakaze Y Gabi17


Tweek notó la chaqueta azul de Craig encima de su cama, la miró un largo rato para luego darse cuenta que la tenía en sus manos. La acarició entre sus dedos y a los pocos segundos la acercó a su mejilla, una sonrisa tonta se dibujo en el rostro del rubio que parecía estar expulsando arcoíris y flores de felicidad. Era bastante suave y pronto el tacto con la mejilla paso a ser olfato de la nariz de Tweek, sus mejillas se comenzaron a colorear.

Era el desodorante de Craig... su olor a shampoo para hombre y ese agradable olor a colonia tónica.

Sus mejillas estaban rojas y se continuaba frotando con tan suave prenda que tenía entre sus manos.

Cerró los ojos, y abrazándola se tumbó sobre su cama, mientras por su mente pasaban videos de tiernos recuerdos de Craig usando esa chaqueta. Las veces que esas mangas rodearon su cuerpo y calentaron su corazón, las noches en que se entregó al universo de Morfeo mientras el pecho de Craig hacía de su almohada y la chaqueta de funda de esta. Esa chaqueta que el pelinegro jamás se quitaba, y aún así estaba dispuesto a entregársela como si entregara su propia esencia cuando los ojos verdes de Tweek se lo pedían tácitamente. Lo hacía sentir tan feliz, lo hacía sentir tan especial.

Craig no había llegado ni a la esquina de la casa de Tweek cuando se dio cuenta que había dejado su chaqueta. Acomodó su chullo mientras se mordía el labio dubitativo, ¿Debía regresar por ella? Es decir, no hacia tanto frio y a fin de cuentas Tweek la devolvería el día siguiente. Como sea, si regresaba ahora tenía la oportunidad de pasar unos segundos más junto a su café-adicto y no había nada en este mundo que hiciera tan feliz a Craig como ver a Tweek aparte de cobayos y Red Racer. Decidió que sí, lo mejor sería regresar por su chaqueta ahora y evitarle un spazz attack al rubio. Dio media vuelta y regresó a la habitación de Tweek, como sea no esperaba verlo abrazando su chaqueta como si fuera el objeto más valioso del mundo.

Recostado en su cama. Riendo.

El rostro de Craig paso a uno serio y de total duda existencial de porque su rubio estaba haciendo eso. Sus vista estaba fija en el poleron que era abrazado, luego en el rostro risueño del ojiverde y como rodaba por la cama estrechando su poleron entre sus brazos. Pronto la situación se hizo entretenida para él, ya que descubrió con las manos en la masa al rubio que había ocultado sus sentimientos por el perfectamente hasta aquel día. Craig continuaba mirándolo en el umbral de la puerta de su habitación y Tweek parecía no darse cuenta, una sonrisa se hizo perceptible en los labios de Craig y a la vez levemente ladina.

"Te puedo regalar mi poleron si quieres..." estaba en el marco, apoyando su antebrazo en este y con la otra mano en el pantalón de su bolsillo.

A Tweek se le erizó la piel y sintió que el mismo diablo lo descubrió pensando cositas malas con el poleron de su amigo. Aquella voz... por lo que más quieras Buda... que sea la de Clyde... O Token... ¡HASTA KENNY!

Pero que no sea... Volteó con lentitud en su cama, alzando la vista hacia atrás viendo de quien era la voz.

Mierda.

Cuando sus ojos se encontraron, el rostro de Tweek, ya sonrojado por el agitamiento, terminó de teñirse de un intenso rojo carmín. Sus manos comenzaron a temblar y trató de esconder infructuosamente la chaqueta, pero por alguna razón esta parecía pegada a sus manos. Tucker se acercó lentamente sin quitar la mirada del rubio mientras este se quedó inmóvil. Intentó tomar su mano, pero él las puso detrás de su espalda, agarrando fuertemente la prenda.

"C-craig, yo…"

"Shhh." dijo, mientras puso un dedo en sus labios. Puso las manos en sus hombros, y como jugando, comenzó a deslizar sus dedos hasta llegar a su muñeca. Tomó sus manos a la fuerza y le dio un tierno beso en la mejilla.

Si bien antes Tweek se sentía nervioso y con algo de vergüenza, ahora quería ser tragado por su cama. Cerró los ojos con fuerza, como si de esa forma pudiera evitar la realidad: Craig lo acababa de encontrar abrazando su poleron de forma rara. Se sentía tan apenado por la situación que se pondría a llorar en cualquier momento, de frustración pura. Craig no tardo ni un segundo en darse cuenta de lo que pensaba su adorable rubio y sonrió con adoración. Tomo la chaqueta de entra las manos de Tweek y envolvió al rubio con ella.

"Hey Twee, está bien. No te preocupes tanto" Y para corroborar su punto junto suavemente su nariz con la del rubio.

Tweek se estremeció con suavidad al sentir la cercanía de Craig, sus mejillas se colorearon aun más si era posible y no podía quitar su viste de los ojos del otro. Craig le estaba sonriendo, por dios... el nunca hacía eso. Tweek soltó un suave suspiro entre cortado al ver los ojos y la sonrisa de Craig, este mantenía sus manos juntas con las del otro, Craig por su parte estaba dando suaves besos en la mejilla del otro, pero sus labios no querían rozar otra cosa que no fueran los labios de ese pelirrubio por el que su dueño estaba tan obsesionado. Tweek estaba temblando pero al sentir las caricias de Craig todo se disipaba como siempre, al igual que la vergüenza. ¿Que importaba que Craig lo encontrará oliendo su chaqueta? Después de todo si no podía tenerlo en cuerpo deseaba tener algo de él a que aferrarse, su aroma era mucho más fuerte ahora que cuando estaba con la chaqueta.

Aquellos segundos se hicieron perfectos minutos, hasta que Craig empujó con suavidad a Tweek desde su pecho, recostándolo suavemente en la cama. Sin poner su peso encima estaba ya a escasos centímetros del rostro del rubio. Tweek estaba rogando mentalmente porque aquella distancia se hiciera la nada, además la culpa de aquel pensamiento la tenían esos labios finos y sensuales, junto con aquellos hermosos orbes azules que lo hacía ahogarse. Sin más en menos de un segundo, Tweek se encargo de reducir el espacio entre ambos, sujetando los cabellos del pelinegro y atrayéndolo hasta sus desesperados labios, Craig sonrío entre ese beso torpe y tierno mientras el rubio solo se sentía en las nubes.

El ojiazul separó sus manos del fuerte agarre, y las posó en los rubios cabellos de Tweek, apartándolos de sus ojos para contemplarlos mejor. No sabía por qué, pero su cabello siempre había sido tan suave –quizás era el café- Craig recuerda como pasaba noches enteras en vela acariciando el cabello de Tweek, cuando el rubio se quedaba a dormir en su casa tras ver Red Racer juntos -a Tweek no le gustaba en realidad, sólo iba por estar con él- y caía dormido –Craig se preocupaba, sólo le daba café descafeinado, claro que nunca se lo decía-. Hasta entonces no había pensado en ello, pero el cariño, la devoción, la preocupación hacia Tweek era algo más que una amistad. Era como si tantos años de estar enamorado de su mejor amigo se volvieran claros en ese instante.

"C-craig, ¿ocurre algo? ¿P-por qué te detienes?"

Sin responder, Craig besó sus labios una vez más, y comenzó a recorrer una línea imaginaria que bajaba por sus mejillas, cuello y el pecho que su camisa no alcanzaba a cubrir. Con destreza empezó a desabotonarla, y prosiguió besando su pecho.

"Tweek."

"¿Aah?" Un sonido salió de su boca, sin estar seguro si era una pregunta o un gemido.

"Te amo."


Y tuvieron hot hot hot sex el cual no debemos escribir porque las tres juntas somos un peligro. Pero imagínenlo.